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Partido Comunista de España (P.C.E.). / Partido Comunista de Aragón (P.C.A.)

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 26/04/2007

El nacimiento del Partido Comunista de España tiene lugar en dos fechas sucesivas, abril de 1920 y abril de 1921, en ambos casos a partir de organizaciones socialistas. Son primero las juventudes socialistas Buscar voz... las que dan vida al pequeño y radical Partido Comunista Español, al que un año más tarde viene a sumarse el sector «tercerista» (partidario de la adhesión a la III Internacional Buscar voz...) del Partido Socialista Obrero Español Buscar voz.... De la fusión de ambos, en noviembre de 1921 surge el Partido Comunista de España.

En nuestra región el joven partido no tiene casi militantes. El revolucionarismo de la C.N.T. Buscar voz... (mayoritaria en Aragón) y la débil implantación aquí del P.S.O.E. explican que en Aragón el Partido Comunista no tenga orígenes contemporáneos a su surgimiento en el Estado español. A esto se añade su temprana ilegalización (1923). Sólo a finales de la década aparecen aquí los primeros testimonios de presencia de sus militantes.

Hacia 1927 disponían éstos, en Zaragoza, de un pequeño cuarto en la calle de Casta Álvarez, lugar de adoctrinamiento de un reducidísimo núcleo de iniciados. Algo más nutrido será el grupo tras la caída de Primo de Rivera Buscar voz.... Alejandro García del Val organiza un comité regional que atiende casi exclusivamente la capital. La perspectiva del P.C.E., tras su III congreso (1929) es la insurrección armada y la lucha contra el «socialfascismo». En la organización zaragozana destacan, junto al citado, M. Sánchez, B. Santamaría y J. Acero. Cuentan ahora con una sede legal en la calle de San Blas. Los más jóvenes sintonizan vitalmente con jóvenes anarquistas a algunos de los cuales atraen a la Juventud Comunista (de la que es dirigente local Carlos del Río).

A las elecciones municipales de 1931 el P.C.E. acude en solitario, oponiendo a la monarquía la «República de los obreros y de los campesinos» y un programa esencialmente justo. En Aragón no presenta candidato alguno. Proclamada la República y convocadas elecciones a Cortes Constituyentes, el P.C.E. se presenta con idénticas posiciones, lo que le dará el 4 % de votos. En Zaragoza el candidato M. Adame (dirigente nacional) obtiene el 1 %. En palabras de Bullejos, secretario general del P.C.E., «estamos orgullosos de navegar contracorriente».

El IV Congreso del P.C.E. (1932) y la elección de José Díaz como secretario general dan un giro a la actividad del partido. Se abre una nueva sede en la calle de San Pablo de Zaragoza; se crea un comité provincial en Huesca, alrededor de M. Cajal y surgen camaradas en Jaca, Sabiñánigo y Biescas. J. Acero crea organización en Valderrobres, La Cerollera y Alcañiz, donde pronto se ubica el comité provincial de Teruel.

Para las elecciones de 1933 el partido presenta candidatos en las tres provincias, pero apenas puede realizar algún mitin, pues los anarquistas los impedirán violentamente. Los resultados no pasan del 1 % de los votos.

La política de Frente Popular Buscar voz..., animada por el P.C.E. (1935), abre una nueva época, pero sus efectos no serán inmediatamente notables en Aragón, donde el carácter oscuro de sus militantes y su aislamiento de las masas son un obstáculo. Lo que se notará es el acercamiento entre jóvenes socialistas y comunistas: Vanguardia, órgano de las Juventudes Socialistas de Aragón, defenderá su unificación. Las Juventudes Socialistas Unificadas (J.S.U.) aportarán un elemento dinamizador y renovador de la vida política aragonesa.

El alzamiento del 18 de Julio tiene efectos terribles para la organización. La mayoría de sus militantes serán fusilados en toda la zona que cae en manos de los insurrectos. Se crea una nueva dirección regional, con sede en Caspe, en la que participan C. Peñarrocha, J. Acero, Sin, Arbiol y Barberán. Eligen a José Duque (recién afiliado) secretario del comité regional.

De la actividad de la organización aragonesa del P.C.E. durante la guerra cabe destacar su breve participación en el Consejo de Aragón: José Duque (Asistencia Social) y Custodio Peñarrocha (Comercio). Disuelto éste, la brutal actuación de la II División (al mando de Líster) lanzará contra el P.C.E. las iras de los anarquistas y la organización regional sufrirá directamente las consecuencias.

La victoria franquista conllevó numerosos fusilamientos y largas condenas para militantes de izquierdas. Pese a ello, el P.C.E. no dejó de actuar: ayuda a presos, difusión de Mundo Obrero, proselitismo, apoyo a las F.A.R.E. y a la guerrilla (maquis Buscar voz...).

Hay núcleos de militantes en Zaragoza capital, Teruel y Monzón, siendo el primero el más numeroso (hasta 60 camaradas). Se produjeron ocho caídas sucesivas, en 1943, 1945 (tres), 1946 (tres) y 1947. Destacan en este período J. Arasanz, J. Cebrián, J. Gallástegui, A. y P. Goñi, A. Lizaga, J. Luengo, F. Martí, Mercedes Pérez, J. Saludas, A. Salueña, C. Serrate y F. Tejero.

En 1942 Antonio Rosel Orós Buscar voz... regresa a su Zaragoza natal, con la misión de organizar el partido. Sólo en 1948 podrá empezar a realizar su sueño. En la fábrica donde trabaja crea un grupo de militantes: A. Rosel Martínez, R. Casas, M. Gil Prieto y L. Zalaya. Realizan sus reuniones en el campo, y en ellas «el abuelo» forma a los jóvenes, que pronto se distribuirán en diferentes fábricas para ampliar, así, su campo de acción, estrictamente laboral por el momento. Surgen nuevos militantes: J. Gamboa, J. de la Hoya, R. y P. Tejero, M. Galindo, M. Cazorla, F. Archidona, M. Navarro. Un primer comité de dirección se forma en 1950. Cuentan ya con aparato de propaganda. Sin vinculación directa con la dirección central del P.C.E., será a través de Radio España Independiente como conocerán sus orientaciones.

En las elecciones sindicales de 1953 salen elegidos «enlaces» doce comunistas, en Zaragoza. Las reuniones de enlaces se transforman en interesantes asambleas obreras que generan movilizaciones en fábricas y tajos. Se consigue acceder a las «Juntas sociales» de Sindicato. Las elecciones sindicales de 1956 ampliarán las posiciones tomadas.

Para entonces el partido ha crecido, integrándose, entre otros, R. Górriz, M. Machín, F. Tundidor, S. Buenacasa, A. Flor de Lis, M. Cobos. En 1953 el grupo había conectado con la dirección central; desde entonces reciben regularmente la «propaganda». Incluso enviarán a M. Gil delegado al V Congreso del P.C.E. (1954). Este congreso marca la línea de «revolución democrática» y propone la creación de un Frente Nacional Antifranquista.

En 1956 el P.C.E. lanza la política de «reconciliación nacional».

En Aragón se reparten más de cuatrocientos ejemplares de Mundo Obrero habitualmente, no sólo en la capital sino también en varios pueblos de la provincia. Se edita, además, la revista clandestina Senda. Son ya más de cien militantes. Pero toda esta labor se viene abajo con la caída, en 1958, del núcleo central de la organización: veinte camaradas son detenidos y nueve de ellos condenados a penas de 4 a 20 años de cárcel. El partido queda descabezado en Aragón.

Los militantes que quedan en libertad se reagrupan. Preparan el VI Congreso del P.C.E. (1958), al que envían delegados a M. Navarro y J. L. González (elegido secretario de la organización). Precisamente a su vuelta se producirán nuevas detenciones y los que van saliendo de la cárcel habrán de tomar la dirección. Así, M. Gil es elegido responsable de un nuevo comité. En 1963 se produce otra importante caída y diez dirigentes irán a la cárcel. Pero esta vez queda libre un sector importante, al que se une J. Goez, al que elegirán responsable de un nuevo comité.

A mediados de los años 50 se había conectado con estudiantes universitarios, muy influidos por el «Felipe». A principios de los 60 ingresan en el parado algunos estudiantes, como J. Gómez de Pablos, J. A. Hormigón, E. Manrique. Las grandes movilizaciones obreras de esa época darán como resultado la creación de Comisiones Obreras (CC.OO.), que atraerán nuevos militantes, destacando R. Ruiz y F. Ibáñez. Tres jóvenes obreros: F. Arnas, L. Alastuey y Luis Martínez F. dan vida a la Unión de Juventudes Comunistas de Zaragoza. Por último, la labor en el medio rural ha ido ganando nuevos camaradas en Caspe, Ejea, Mequinenza, Gallur, Tauste, Alagón y en algún pueblo de Huesca y de Teruel.

En octubre de 1967 el equipo dirigente zaragozano decide constituir un comité regional, para el que elige como responsable a Vicente Cazcarra, recién salido de la cárcel. En él participarán A. Rosel, M. Gil, M. Galindo, J. Goez, L. Zalaya y F. Ibáñez. Crean un comité local de Zaragoza, compuesto de jóvenes, universitarios en su mayoría: M. Hormigón (responsable), J. M. Bañeres, F. Matute, J. Anós y L. Martínez F. La atención se centra en el movimiento obrero y en el movimiento estudiantil universitario.

Las movilizaciones obreras y estudiantiles sufren un fuerte frenazo con los estados de excepción de 1968 y 69. Se producen en Zaragoza docenas de detenciones, acompañadas de torturas como hacía tiempo no se utilizaban.

Entretanto, pese a todo, la organización crecerá de nuevo, poco a poco: se crean células en Huesca, Teruel, Monzón, Sariñena, Andorra y Calanda. En 1970 había aparecido Ofensiva, órgano del comité regional de Aragón; la organización universitaria lanzaría Crítica en 1972 y la U.J.C. Cierzo. El 1.° de Mayo de 1972 el comité regional difunde su Manifiesto Aragonesista, primera definición en Aragón, desde la guerra civil, de la lucha por la autonomía regional. Comienza, así, una etapa en la que los comunistas adquieren notable influencia y prestigio entre las fuerzas democráticas aragonesas, cuya unidad impulsan con paulatina concreción: en 1972 nace la Comisión Aragonesa pro Alternativa Democrática Buscar voz... y en 1975 la Junta Democrática de Aragón Buscar voz..., de las que el partido es principal animador.

Las discrepancias entre sus dirigentes, sin embargo, llevarían a la creación de un comité provincial de Zaragoza (eliminando el local), del que se hace cargo L. Martínez F. Se crean también comités provinciales de Huesca y de Teruel, con J. Saludas y A. Conte como secretarios, respectivamente. Pero de nuevo reviven las discrepancias internas en la dirección aragonesa: M. Galindo se hace cargo del comité regional y durante la segunda mitad de 1976 se sucederán los cambios en los órganos dirigentes. La Conferencia Regional de diciembre de 1976 resolverá (en apariencia) la situación interna: V. Cazcarra es elegido secretario general del partido en Aragón y Antonio de las Casas se hará cargo del comité provincial de Zaragoza.

La legalización del partido en abril de 1977 conlleva su rápida ampliación (de 1.000 a 3.500 militantes en Aragón). Se abren sedes legales en las principales localidades de la región.

A las elecciones generales de 1977 el partido, con un programa muy concreto para la región, presenta candidaturas propias al Congreso en las tres provincias y apoya, en Zaragoza, la Candidatura Aragonesa de Unidad Democrática Buscar voz... (C.A.U.D.) para el Senado. Los resultados serán decepcionantes para una organización que llevó sobre sus espaldas el peso fundamental de la lucha antifranquista: 5,93 % en Huesca, 2,58 % en Teruel y 5,07 % en Zaragoza. Ningún diputado y ningún senador propio. Sólo el triunfo rotundo de la C.A.U.D. anima, relativamente, a los comunistas. La Conferencia regional de abril de 1978 registrará el desánimo y viejas discrepancias renacerán. Al poco, la posibilidad de unificación con el Partido Socialista de Aragón Buscar voz... (P.S.A.) levantará fuertes polémicas en la organización.

El IX Congreso del P.C.E. (abril de 1978) centrado en la polémica definición del «eurocomunismo», trazará la política de «concentración nacional» para el período de la «transición» a la democracia consolidada. El P.C.E. tratará en este congreso de adaptar su vida interna a la nueva situación política del país.

A las elecciones generales de 1979 presentará candidaturas que incluyen a personalidades independientes. Pero los resultados, pese a reflejar avance (6,58 % en Huesca, 3,25 % el Teruel, 8,04 % en Zaragoza), tampoco dan al partido representantes en el Parlamento. En las elecciones municipales de este año los comunistas presentan candidaturas en numerosos municipios de la región, constituidas en la línea de las antes citadas. Consigue 4 concejales (de ellos uno independiente) en el Ayuntamiento de Zaragoza, y un total de 105 en 60 ayuntamientos aragoneses. Monzón será el municipio más importante de la región, en el que el partido obtiene la alcaldía (J. Saludas).

En la Conferencia provincial de Zaragoza de junio de 1979 aparecen con virulencia los enfrentamientos que la organización arrastra: el tema de los «independientes» y el de los métodos de dirección serán los dos ejes del debate. Vicente Cazcarra dimite y Enrique Gastón será elegido secretario general de Aragón y A. Burriel de Zaragoza. La Conferencia regional de enero de 1980 consolidará un nuevo equipo dirigente regional, integrado por L. Martínez F. (secretario general), L. Barón (secretario de CC.OO. de Aragón), M. A. Loriente (concejal del Ayuntamiento de Zaragoza), A. Burriel (secretario del comité provincial de Zaragoza) y A. de las Casas.

En mayo de 1980, por otra parte, la organización sufre la primera escisión en toda su historia encabezada por M. Galindo de tendencia prosoviética.

En esta última etapa la dirección del partido en Aragón —que cuenta con unos 2.000 militantes— centra su atención en las tareas municipales y en la participación en la «mesa de partidos» que elabora el Proyecto de Estatuto de Autonomía. A nivel interno se propone la «homogeneización» de los militantes y la constitución definitiva de un Partido Comunista de Aragón (P.C.A.), integrado con autonomía propia en el P.C.E., cuyo I Congreso constituyente se celebra en abril de 1982, siendo elegido secretario general Luis Martínez, al que sucederá, en julio del mismo año, A. Burriel.

La caída de S. Carrillo como secretario general del P.C.E., tras el fracaso de las generales del 82 provocó una auténtica convulsión en el P.C.A., con episodios tan duros como la disolución de la agrupación Centro y la de Delicias, o el cambio de cerraduras de las sedes. Una parte importante de los militantes y el 80 % de los cuadros obreros abandonan el P.C.A. y se integran con S. Carrillo en el Partido de los Trabajadores de España.

La campaña contra la permanencia de España en la O.T.A.N. lanzaría a un exiguo P.C.A. —sangrado por las escisiones carrillista y prosoviética— a la organización de encuentros de la izquierda aragonesa. Resultado fue la creación de la candidatura Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida (C.A.A.-I.U.) a las elecciones generales de 1986 y su posterior estabilización como organización plural e independiente. Era secretario regional del P.C.A., Jesús María Garrido.

El dramático final de los países comunistas y la consolidación de Izquierda Unida facilitó que el propio partido fuera «diluyéndose» en ella. Pero en el IV Congreso (1991), el P.C.A., con Jesús M.ª Garrido al frente, se alineó con las tesis de Julio Anguita y rechazó la propuesta de disolución del partido defendida por el coordinador de I.U. en Aragón, Adolfo Burriel. A partir de entonces el P.C.E. intentará ejercer el máximo control sobre la coalición I.U.

La ocasión parece presentarse tras la dimisión de Adolfo Burriel como coordinador en 1992. Garrido dimite como secretario general del P.C.A. (diciembre 92) para poder optar a coordinador regional de I.U. En enero del 93, Garrido es sustituido al frente del P.C.A. por otro ortodoxo, Juan Manuel Aragüés. Garrido no logra ser elegido, a pesar de que el P.C.A., mayoritario en I.U., había decidido apoyar su candidatura: el sector moderado del P.C.A. vota en blanco. En su lugar, resulta elegido F. Mendi, del sector moderado (Tercera Vía), con el apoyo de Nueva Izquierda, por un margen de tres votos. A partir de ese momento, las tensiones en el P.C.A. y en I.U. se recrudecen, y más a partir del apoyo de I.U. a la moción de censura de Marco en la D.G.A. (sept. 1993). El desgaste sufrido por Mendi lo lleva a presentar la dimisión, siendo sustituido por el ortodoxo Fustero (1994). El P.C.A. se había hecho con el control de I.U. y, como consecuencia, en las elecciones del 95, los renovadores de I.U. son sustituidos en las listas por los ortodoxos (Fustero encabeza la candidatura autonómica, y Eudaldo Casanova la municipal en Zaragoza). Otro tanto ocurrirá en las generales del 95, en las que E. Manrique desplaza a José Luis Martínez, y en las siguientes: en las generales de 2000, el candidato fue el histórico M. A. Zamora.

Los constantes enfrentamientos en el seno del P.C.A. y de I.U., provocan un continuo goteo de militantes que van abandonando el partido, nombres algunos de ellos tan significativos como el de Floreal Torguet (1994) o los de Nardo Torguet, T. Barco, A. Sanromán y A. Burriel (1995). La inauguración de una nueva sede del P.C.A. en 1995 (cuyo coste se calcula en 50 millones de pesetas) da ocasión a nuevas disputas.

En marzo del 96, Aragüés resulta reelegido en el V Congreso del P.C.A., y en septiembre del 97, el sector mayoritario del P.C.A. apoya a Jesús Lacasa como coordinador de I.U. en sustitución de Fustero, y en febrero del 98, Garrido pasa a ocupar la secretaría de organización de I.U. Pero en septiembre del mismo año, Aragüés, que se siente desautorizado por su partido en la confección de las listas de I.U. a las elecciones del 99, presenta la dimisión. Se nombra una dirección provisional hasta la celebración del VI congreso. Durante este período las luchas entre los tres sectores del P.C.A., liderados por Garrido, Aragüés y Fustero, llegarán hasta el punto de requerir la intervención del secretario general del P.C.E., F. Frutos; éste asiste también al congreso de febrero del 99, del que sale el nuevo secretario general, E. Manrique, presentado como un candidato de consenso. Pero no acaban aquí los problemas: el último episodio de esta guerra incruenta ha sido la expulsión de Fustero y otros dos dirigentes de I.U. (junio 2000) acusados de deslealtad con el partido por su pertenencia a la corriente de I.U. Izquierda Transformadora. En 1999, los militantes del P.C.A., según datos del propio partido, eran 800.

• Bibliog.: Ibárruri, D. y otros: Historia del Partido Comunista de España; Praga, 1956. Comín Colomer, E.: Historia del Partido Comunista de España; Madrid, 1967. Estruch, J.: Historia del Partido Comunista de España; I, Barcelona, 1978. Alba, V.: Historia del Partido Comunista de España; Barcelona, 1979. Cazcarra, V.: Aragón: el regionalismo de los comunistas; Zaragoza, 1977. Forcadell, C. y Fernández, E.: Estudios de Historia Contemporánea de Aragón; Zaragoza, 1978.

 

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