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Paisaje

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 05/04/2011

(Geografía) Según Bertrand, G. (1968), podemos definir paisaje «como resultado, sobre una cierta función del espacio, de la combinación dinámica, por tanto inestable, de elementos físicos, biológicos y antrópicos que reaccionan entre sí dialécticamente haciendo del paisaje un conjunto único e indisociable en permanente evolución».

En Aragón Buscar voz..., como en cualquier otra Comunidad Autónoma, la evolución del paisaje, entendida desde esta concepción multidisciplinar y sistémica, implica transformación, lo que en definitiva, está determinando la heterogeneidad, diversidad y complejidad del mismo, factores de referencia que les caracteriza. Normalmente cuando se habla de paisajes se distinguen dos grandes formas: los paisajes naturales, dominados fundamentalmente por factores de carácter físico o biológico donde el papel del hombre queda en una posición marginal; y los paisajes culturales/comarcales en los que predomina la impronta humana sobre el territorio en función de un determinado modo cultural, social, económico-funcional y tecnológico (Bielza de Ory Buscar voz..., 1994). Dos tipos de organización que en nuestra Comunidad se presentan muchas veces de forma mixta. La distinción de los paisajes naturales en la Comunidad Autónoma Aragonesa, viene dada por la propia organización del territorio en cinco grandes unidades morfoestructurales: Pirineos Buscar voz..., Somontano Buscar voz... Pirenaico, Centro de la Depresión del Ebro Buscar voz..., Piedemonte Ibérico y Cordillera Ibérica Buscar voz....

Los paisajes naturales propiamente dichos, dentro de estas unidades, son cada vez más difíciles de encontrar en tanto en cuanto la acción del hombre sobre los ecosistemas se está dejando notar progresivamente en el tiempo y en el espacio, rompiendo en ocasiones el equilibrio natural de los mismos, lo que lleva a su degradación. No obstante, quedan algunos espacios donde los elementos de carácter antrópico son casi inapreciables. Éstos se encuentran especialmente en las altas cumbres de los Pirineos y en las modestas altitudes de la Cordillera Ibérica.

Cuando nos referimos a los paisajes culturales hacemos alusión a espacios antrópicos fuertemente humanizados, producto de lentas y sucesivas transformaciones que, en última instancia, obedecen a un principio de estructuración y organización del territorio en sistemas de relaciones socio-culturales y económico-funcionales (comarcas).

Como consecuencia de este proceso, cada una de las comarcas aragonesas presenta actualmente distintas formas de paisaje —rural, urbano, industrial o minero—, que son así resultado de la combinación de tres factores: el medio físico, la intervención del hombre y el tiempo.

De todos ellos, en Aragón predominan los de carácter rural, cuya imagen responde a una superposición gradual y compleja de sucesos, de tal modo que se configuran espacios modelados por las herencias del pasado hechos tales como la colonización, la concentración parcelaria, el pastoreo continuo, problemas derivados de conflictos bélicos, cambios en la estructura demográfica o modificaciones en el contexto económico general.

Se han definido así el tamaño y la forma de las parcelas, su delimitación, los modos de gestión del agua sobre todo para el regadío, la transformación en los tipos de cultivo, la estructura agraria, o la orientación económica de las explotaciones y su complementariedad, tal y como hoy lo percibimos en los tradicionales paisajes agrarios del Centro de la Depresión del Ebro, en el Somontano Pirenaico o en el Piedemonte Ibérico.

Los paisajes urbanos, por el contrario, son mucho más rápidos en su evolución, sobre todo desde el momento en el que, de una manera u otra, las ciudades aragonesas se incorporan a la revolución industrial. A partir de esta nueva situación se asiste a una dualidad en el paisaje de la que da fe el entramado viario de la ciudad: por un lado los cascos antiguos de ciudades milenarias como Zaragoza, Huesca, Barbastro o Monzón, y por otro la aparición de ensanches con un trazado más ordenado y geométrico.

Con posterioridad, la propia dinámica de la industrialización Buscar voz... ha derivado en la configuración de paisajes industriales y minero-industriales (característicos estos últimos de las cuencas mineras turolenses), en función básicamente del ferrocarril y los principales ejes de comunicación por carretera, convertidas hoy en los nuevos elementos de articulación espacial de la economía, que dan vida a los denominados «pasillos o corredores industriales» (Corredor del Ebro).

Como consecuencia de este movimiento centrífugo de la industria se origina la fase inicial de un nuevo proceso de transformación y ocupación mixta del suelo, sobre todo del periférico a los núcleos principales de población, dando lugar a la explosión de los paisajes periurbanos, cuyas singulares características de heterogeneidad, plurifuncionalidad y dinamismo, han tenido, sin duda alguna, una implicación directa en la consolidación del actual modelo territorial, de carácter abierto y difuso, que define parte de nuestra Comunidad Autónoma.

 

Monográficos

Espacios naturales protegidos

Espacios naturales protegidos

Aragón posee unos paisajes únicos que necesitan ser preservados de la acción del hombre. Descúbrelos.

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Paisaje de la Cordillera ...Paisaje de la Cordillera Ibérica e...

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