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Orquestas

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Mús.) La existencia de una orquesta sinfónica, institución cultural imprescindible en cualquier ciudad, ha sido una de las continuas preocupaciones de los grupos aficionados a la música de Zaragoza.

En el primer cuarto del siglo XX, la cantidad de profesores músicos, en activo, con los que contaba Zaragoza era muy considerable. En aquellos tiempos, la coincidencia de tres compañías líricas en los teatros Principal, Circo y Parisiana, como ocurrió muchas veces, nunca supuso problema, pues se podía contar con músicos suficientes para constituir orquestas para los tres coliseos, sin contar con los diversos cafés que mantenían conjuntos musicales, ni los que actuaban en las salas de cine mudo. Representaciones de óperas como Aida o Parsifal se hicieron con músicos locales.

Teodoro Ballo, gran violinista y forjador de varias generaciones de músicos, fundó la Asociación Bretoniana de Zaragoza, que contaba con orquesta propia, dirigida por él, que inició sus sesiones en el desaparecido teatro Pignatelli. En alguna ocasión vino a dirigirla el propio maestro Tomás Bretón, su presidente honorario.

La Asociación de Profesores Músicos de Zaragoza, constituye en 1915 su propia orquesta que es dirigida por José Híjar, y más adelante por Luis Aula.

El maestro Antonio Gracia, a mediados de los años 20, fundó la Orquesta de la Sociedad de Conciertos, que atravesó diversas vicisitudes, con desapariciones intermitentes. Celebraba conciertos matinales, muchos domingos, en el antiguo salón de actos del Centro Mercantil. Todavía en el año 1940 se contabilizan actuaciones suyas.

Durante la guerra civil, el padre y musicólogo Nemesio Otaño agrupó a los músicos disponibles en Zaragoza para hacer grabaciones, en San Sebastián, de músicas históricas armonizadas por él. Con estos mismos componentes César Mendoza Lassalle constituyó una orquesta con la que dio varios recitales, en Zaragoza y otras capitales, a beneficio de la Cruz Roja, que contó con colaboraciones tan importantes como los pianistas Ricardo Viñes y Pilar Bayona.

Finalizada la guerra, un numeroso grupo de profesores planeó constituir esa agrupación estable que tanta falta hacía y siempre desearon los melómanos zaragozanos. Como en aquellos años 40 no podían crearse nuevas asociaciones ni sociedades, para poderlo realizar, y bajo la asesoría de Emilio Laguna Azorín, se formó un Patronato que amparase la creación de esa orquesta, como ente jurídico, y poder contar con unos asociados que mantuviesen, con sus aportaciones mensuales, la financiación de los gastos que su constitución y desarrollo ocasionasen.

Constituido pues, el Patronato, bajo la presidencia de Emilio Laguna Azorín, nació la Orquesta Sinfónica de Zaragoza. La colaboración del Centro Mercantil de Zaragoza fue asimismo fundamental, ya que cedió locales en los que poder ensayar y preparar los conciertos. Fue su primer director Manuel Sariñena, a la sazón director titular de la inexistente Banda Municipal de Zaragoza. Los conciertos se celebraron los domingos por la mañana en el teatro Principal, siendo el primero de los ofrecidos a los socios el del día 17-IV-1949. Por razones de salud, el maestro Sariñena dejó la dirección proponiendo para sustituirle al maestro búlgaro, afincado en Zaragoza, Dimitry Berberoff, que ostentó la titularidad hasta 1962.

En estos doce años la Orquesta Sinfónica de Zaragoza realizó una labor continuada y entusiasta, con un decidido apoyo popular, y alguno esporádico por parte de entidades particulares y oficiales. En sus primeros atriles fundadores, y artífices con su entusiasmo: Luis Rovalcaba, flauta; Vicente Garcés, trompa; Benito Simón, oboe; Emilio Aldana, trompeta; Miguel Burriel, viola; José Villena, violoncello. Fue violín concertino Gabino Rey, más tarde ocupado por Joaquín Roig, maestros también de nuevas generaciones de violinistas. La totalidad de la orquesta estaba constituida por 14 violines primeros, 14 segundos, 8 violas, 8 violoncellos, y 6 contrabajos, en la sección de cuerda. Y en viento y madera: 3 flautas, 2 oboes, 1 corno inglés, 2 clarinetes, 1 clarinete bajo, 2 fagotes, 6 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, 1 tuba y 4 percusionistas. Como puede apreciarse, un conjunto capaz de cualquier clase de empeños.

Dificultades y discrepancias de régimen interior, abocaron en una crisis que se resolvió disolviéndose la orquesta, como tal, y volviéndose a reagrupar con el nombre de Orquesta Sinfónica «Luis Aula», sin titularidad en el podio directivo, continuando la labor precedente con directores invitados. El 13-X-1968, bajo la dirección de Victorino Bel se celebró el último de los conciertos, con el que se cerró una etapa orquestal que se recuerda con nostalgia, por lo positivo de sus realizaciones y por lo difícil de su resurrección.

En esos casi veinte años de actividad orquestal, Zaragoza vio pasar la colaboración de grandes figuras musicales, como directores invitados o como solistas instrumentales. La Orquesta Sinfónica recibió numerosas invitaciones e hizo desplazamientos múltiples, alcanzando una notable consideración dentro del ámbito nacional.

De nuevo Zaragoza huérfana de orquesta, y nuevamente, también, un grupo de músicos que vivieron los afanes de la antigua orquesta, los jóvenes violinistas Rafael Lozano, Fernando Marcos y Emilio Reina, columbran la posibilidad de la creación de una orquesta de cámara, ya que de la sección de cuerda hay intérpretes en Zaragoza suficientes como para poderlo conseguir.

Proponen al gran violinista Ángel Jaria la responsabilidad de asumir el primer atril, que él acepta ilusionado, y así, con la colaboración de Pilar Vega, José Villena y Javier Capdevila, para los otros primeros puestos, se inicia una nueva etapa orquestal en Zaragoza, que da su primer concierto en 2-IV-1969, como Orquesta de Cámara de Juventudes Musicales de Zaragoza, ya que inició su andadura bajo el patrocinio de esa entidad.

A sugerencia del Ayuntamiento de la ciudad pasa a llamarse Orquesta de Cámara Ciudad de Zaragoza, que como tal, da su primer concierto el 28-IV-1972. Desde entonces, la orquesta realizó una labor coherente y continuada.

Grandes pérdidas como la de Ángel Jaria y Javier Capdevila reafirmaron el tesón de estos músicos. Esta Orquesta de Cámara, que llevaba el nombre de Zaragoza, no tenía ingresos establecidos. Al cabo de sus dos primeros años de funcionamiento obtuvo una subvención de 100.000 ptas. del Ayuntamiento, que al cabo de tres años aumentaría a 500.000 anuales. Subvención que luego les fue retirada. Su supervivencia hasta 1985 (año de su disolución), se debió a contratos esporádicos por sus actuaciones.

Unos años antes, en 1977, había habido un intento, por parte de la Agrupación Artística Aragonesa, de creación de una orquesta sinfónica con un enfoque popular y novedoso que fue abortado por un comunicado de varios partidos políticos que abogaban por una orquesta oficial.

En la primavera de 1987, un grupo de músicos zaragozanos, ante la ausencia de iniciativas en este sentido, decidieron tomarla por su cuenta, para lo que se ponen en contacto con D. José Otal Buscar voz..., aragonés de reconocido prestigio, fundador de la Polifónica «Miguel Fleta» y alma mater del proyecto anterior y le piden que se ocupe de todo el formalismo legal y organizativo para constituir una orquesta sinfónica. El grupo representa a casi cincuenta músicos procedentes del Conservatorio, Escuela Municipal y Banda Provincial, a los que pronto se unen otros de Huesca, Tarazona, Tauste, etc., y algunos alumnos aventajados, recomendados por sus propios profesores que, inicialmente, deciden ponerse a ensayar y solicitan, para ello, la batuta del director zaragozano Emilio Reina.

Se abre suscripción pública y se alcanzan muy pronto más de 1.500 socios. La orquesta es un hecho y tras varios meses de ensayos se realiza la presentación el 4 de junio de 1988, en Alcañiz (T.). En Zaragoza se realiza el día 18 del mismo mes, en la iglesia de Santiago, ante más de 1.600 oyentes. El tercer concierto de este primer año, se realiza en el Teatro Principal, el 24 de noviembre.

La orquesta realizó entre 1988 y 1992, 21 actuaciones: 3 en 1988, 7 en 1989, 4 en 1990, 6 en 1991 y 1 en 1992. De ellas, 9 en Zaragoza, 11 en las localidades aragonesas de Alcañiz, Alfajarín, Andorra, Barbastro, Daroca, Fraga, Illueca, La Almunia, Huesca, Tarazona y Tauste y una en Logroño. Con ella actuaron como solistas, la soprano Pilar Burgos, el clarinete J. Luis García Galduf, la coral «Ángel Mingote» de Daroca, la Polifónica «Miguel Fleta» y el director Dimitri Berberoff.

Tras el concierto celebrado el 2-III- 1992, aparca el proyecto en espera de tiempos mejores. La Asociación continúa en vigor, aunque las actuaciones son muy esporádicas, como la celebrada en la clausura del «Año Goya», el 18-IV-1997, juntamente con la Polifónica «Miguel Fleta».

En el terreno del sinfonismo, cabe también señalar la importancia de la Banda Sinfónica de Aragón Buscar voz....

• Bibliog.: Orquesta Sinfónica De Zaragoza: Memoria de su primer decenio. Reina, Emilio: Recuerdos para un aniversario.

 

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