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Ministriles

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 11/05/2009

(Música) La más temprana iconografía musical nos muestra junto al músico solo que tañe un arpa o suena una flauta, a veces animando el movimiento de una bailarina o de un contorsionista, la del conjunto de dos o más instrumentos sonando simultáneamente, como se ve en los capiteles del maestro de Agüero Buscar voz..., extendidos por todo el románico aragonés. Respecto de estos conjuntos músicos, tenemos el preciado capitel del s. XI, en el pórtico lateral de la catedral de Jaca Buscar voz..., en el que nada menos que doce músicos están sonando simultáneamente sus instrumentos.

La posterior iconografía musical en la pintura mural y en tablas góticas, nos muestra el músico solo tañendo su instrumento y asimismo las más variadas combinaciones de instrumentos sonando juntos a la vez. Esta iconografía responde a la realidad que nos muestra la documentación literaria. A cuanto se sabe del juglar que, apoyando su voz en un sencillo instrumento y sirviéndose del mimo o de la danza, atrae la atención de todos, podemos aportar los nombres de juglares de diversos lugares de Aragón en el s. XIV, por lo general tañedores de laúd. Las crónicas y las cuentas de gremios Buscar voz... y cofradías Buscar voz... del s. XVI nos muestran todavía la supervivencia de este músico solo, que con su panderete, su arpa o su laúd, es capaz de colmar las aspiraciones festivas de los que le contrataron.

Pero la documentación literaria nos da cumplida cuenta asimismo de los conjuntos musicales, con instrumentos de una misma o diferente familia musical. Nos sirve de guía en este momento el libro de las Coronaciones de los Serenísimos Reyes de Aragón del Cronista del reino Jerónimo de Blancas Buscar voz.... Recoge las coronaciones Buscar voz... de los reyes en La Seo Buscar voz... zaragozana durante los siglos XII, XIII y XIV, y destaca siempre la importante participación de la música en estas ocasiones. Se da cuenta de la presencia en las mismas de numerosos juglares con instrumentos de cuerda, trompetas y órganos de mano, que sonarían solos en ocasiones, pero que por lo general aparecen sonando conjunta y multitudinariamente.

En los diferentes relatos del libro se advierte ya una distinción entre juglares y ministriles. Unas veces con referencia a los instrumentos, y otras aplicando estos términos a determinados músicos. Esta diferenciación es interesante por cuanto en documentación posterior, como en las cuentas del Mayordomo Buscar voz... de la Ciudad de Zaragoza en 1512, se hace una distinción entre 117 tañedores que con rabeles o rabiquetes, tamborinos de cuerda (nuestro salterio), charamellas, arpas, cascabeles, panderos, ruiseñores, vihuelas de arco y de mano, gaitas e instrumentos semejantes en sus manos participaban en la procesión del Corpus Buscar voz... de aquel año, tañendo rítmica y tal vez bullangueramente, y a los que denomina y paga como «de arte menor», oponiéndolos a los músicos «de arte mayor», que serían los ministriles, por la conjunción de sus sones armónica y sensiblemente dispuestos.

Los primeros conjuntos de ministriles que se formaron correspondieron, sin duda, a los conjuntos denominados de atabal y trompeta. Agrupaciones de músicos que, sonando trompetas, pífanos, clarines, al ritmo marcado por el ronco y acompasado son de cajas, atambores y timbales, vistiendo los músicos coloristas y abigarradas libreas, preparan la entrada o abren paso a un rey o a un noble, a un personaje o a una institución, a una dignidad eclesiástica o a la corporatividad de un gremio o cofradía. En Zaragoza tenían este grupo de ministriles los arzobispos durante los siglos XV y XVI por razón de sus cargos políticos, la Ciudad, la Diputación del Reino Buscar voz... y los gobernadores Buscar voz... del reino. Pero los podríamos hallar también en las restantes ciudades importantes aragonesas, y aun en muchos lugares sencillos, residencia habitual de algún señor de relativa importancia. La Marcha Regia y la Marcha de la Ciudad o de Don Juan II de Aragón Buscar voz... tienen el marchamo de pertenecer al repertorio de siglos pasados de estos ministriles. También se conserva un cuaderno con 68 marchas de época más reciente, repertorio de los ministriles del Ayuntamiento zaragozano.

Un segundo grupo de ministriles, y al que con el tiempo mayormente convino esta denominación, estaba formado por músicos que tocaban instrumentos de viento: flautas, chirimías, cornetas, sacabuches, mutas, bajones, bombardas e instrumentos semejantes, que paulatinamente se fueron conjuntando para sonar armoniosamente, conforme la música fue ganando esos diversos estadios armónicos que, inicialmente, dieron pie a la ars antigua, que fueron aclarándose en la ars nova, hasta consolidarse en la estructuración armónica polifónica que abrió paso a la música renacentista. Al mismo tiempo que los instrumentos se iban incorporando a las capillas musicales Buscar voz..., sus músicos también se iban concretando en agrupaciones que sonaban independientemente de las voces, y que además de su repertorio propio de pasaclaustros y pasacalles, podían interpretar con toda su rica armoniosa sonoridad, lo mismo el contrapunto severo de la polifonía religiosa que el aire alado de una danza o el sentimiento poético de un madrigal. Se daban estos ministriles en los mismos estamentos en que hallamos a aquellos otros de atabal y trompeta: capillas reales, palacios señoriales, catedrales, etc., pero actuando en ocasiones de mayor relieve social: capillas privadas, velas y fiestas palaciegas, bodas principescas, etc.

En Zaragoza un grupo de ministriles forma compañía en 1582 para servir a la Iglesia (la del Pilar), a la Ciudad (esto es, el Ayuntamiento de antaño), y al Reino o Diputación del mismo. Pero la documentación del s. XVI los hace presentes desde el comienzo del mismo en todos los acontecimientos de relativa importancia. La Seo tendrá su conjunto estable de ministriles polifónicos desde 1609, pero venían actuando en las solemnidades catedralicias desde mucho tiempo antes. Más aún, fueron los jefes de estas coplas de instrumentistas de las iglesias los cargados con el trabajo de enseñar a tañer estos instrumentos a los criados y servidores de las mismas, formando seminario de músicos; de la misma manera que los maestros de capillas musicales eran obligados a enseñar polifonía y canto de órgano a los niños y mozos de coro y a cuantos querían asistir, y de cuyas lecciones salieron formados tantos renombrados músicos.

Antonio Durán Gudiol Buscar voz... nos ha mostrado la historia de los ministriles de la catedral y de la ciudad de Huesca Buscar voz..., sus momentos de auge y la riqueza instrumental que poseían. Lo mismo podría decirse de otros importantes lugares aragoneses. En Zaragoza desaparecieron los ministriles polifónicos de la ciudad a finales del s. XVII, por causas económicas, mientras que estos mismos músicos iban evolucionando dentro de las catedrales e iglesias con la música misma, que los iba introduciendo como conjunto independiente de las voces, con su valor propio, en los conjuntos concertados barrocos.

Todavía podemos hablar de otro diferente conjunto de ministriles, caracterizados por los instrumentos de cuerda que pulsan: vihuelas, laúdes y guitarras, y semejantes; herederos más directos de los juglares que los otros grupos de ministriles, tanto por los instrumentos que tañen como por los momentos de carácter popular en que los vemos actuar: bodas, festejos populares, etc., en los que aportan generosa e intencionadamente sus voces, cantando mientras tocan. En las capitulaciones que firman no solamente hablan de salarios, sino del deseo que tienen de que todos los músicos del conjunto «gocen igualmente de las dichas fiestas» para las que eran contratados. Muy cercanos a estos grupos de ministriles de cuerda se hallan los músicos ciegos, de los que la documentación habla reiteradamente, y que sin duda formarían grupos de músicos de carácter popular. Afín también a este grupo de ministriles de canto e instrumentos de cuerda, lo era el de los músicos contratados por los «autores de comedias» o jefes de las numerosas compañías teatrales que por doquier se daban, para la mejor, más artística y festiva representación de sus obras; de todo lo cual la documentación da numerosas y muy concretas referencias.

• Bibliog.:
Calahorra Martínez, P.: La Música en Zaragoza en los siglos XVI y XVII. II. Polifonistas y Ministriles; Zaragoza, 1978.
Durán Gudiol, A.: «La Capilla de Música de la Catedral de Huesca»; Anuario Musical, vol. XIX, Barcelona, 1966.

• Ediciones:
Ayuntamiento de Zaragoza: Libreta que contiene varias piezas para uso de los músicos que tiene el Exmo. Ayuntamiento de esta Capital, perteneciente a Dn. Manuel Jurado. En Zaragoza a 24 de Julio de 1842; edición facsímil, Zaragoza, 1979.
Mingote, A.: Cancionero Musical de la Provincia de Zaragoza; Zaragoza, 1967.

• Grabaciones:
Música Antigua Aragonesa III. Pasacalles y Pasaclaustros; «Chinchecle», Movieplay 17.1530/1.

 

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