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Mesta de Albarracín

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 17/05/2010

El medio físico ha condicionado en gran medida las actividades económicas de la Sierra de Albarracín Buscar voz.... De esta manera, la agricultura ha ejercido un papel secundario en beneficio del pastoreo de los ganados. A partir del siglo XIII se establecen los mecanismos suficientes para el impulso del ejercicio de la trashumancia Buscar voz..., pero diversos condicionantes impedirán hasta el siglo XV el desarrollo de una organización sólida, la Mesta, que amparase los intereses de los ganaderos de la Comunidad de Albarracín Buscar voz.... En 1326, Jaime II Buscar voz... autoriza al concejo de Albarracín para nombrar un Procurador anual, «ex salvo iuri custodis guarde cabanorum Turolii» con atribuciones para poder intervenir en actos delictivos de ganado; en realidad será un oficial municipal que asesorará jurídicamente y agilizará los trámites administrativos en aquellos procesos incoados por robo de reses. Pero será la llegada de los Trastámara lo que marcará un cambio sustancial en la política de la monarquía, que hasta entonces había protegido especialmente los privilegios de la Casa de Ganaderos de Zaragoza Buscar voz.... El rey Fernando I Buscar voz..., como propietario a su vez de grandes rebaños en sus tierras de Castilla, mentor de la organización mesteña en el reino vecino y conocedor de las estrechas relaciones de los castellanos con los ganaderos de Albarracín, aprobó el 27-III-1415 las Ordenanzas propuestas por éstos, facultándoles para celebrar anualmente dos Mestas o Ligallos. Estas asambleas estaban presididas por el juez ordinario de la ciudad de Albarracín, asistido por dos Alcaldes de Mesta; a ellas se convocaba a todos los ganaderos, tanto domiciliados como foráneos, los cuales debían presentar los ganados descarriados y contribuir económicamente a la defensa de sus privilegios en tierras castellanas. Esta autorización originó de inmediato una reunión de la Ciudad y Comunidad de Albarracín, el 27-IV-1417, donde se gestó la redacción de los capítulos de la Mesta local.

La iniciativa de Fernando I pronto quedó truncada cuando Alfonso V Buscar voz... derogó el 20-III-1420, el privilegio de su padre por considerar que perjudicaba los derechos de los ganaderos de Zaragoza. La citada sentencia de 1493, consecuencia de la expulsión de los judíos, volvió las cosas a su punto al aprobar la celebración de dos Mestas en la Hoyalda, paraje cercano a Torres Buscar voz... y Royuela Buscar voz..., el 1 de junio y el 16 de agosto. La Hoyalda es la encrucijada y centro neurálgico de la Sierra de Albarracín, es un paraje dotado de una importante infraestructura para los ganados: salinas, pastizal, agua... A su vez se confirma la función del Juez «preeminente y principal» en la presidencia de estas asambleas y se obliga al Alcalde de Mesta a intervenir conjuntamente con aquél en materia civil.

Por lo tanto, durante los dos últimos siglos bajomedievales, la Mesta de Albarracín todavía aparece como un proyecto indefinido, ya que los ganaderos de esta tierra tuvieron que enfrentarse al poder centralizado de la monarquía aragonesa, defensora a ultranza de los privilegios de la poderosa Casa de Ganaderos de Zaragoza, así como a las maniobras entorpecedoras de los magistrados de la ciudad de Albarracín dirigidas a evitar la consolidación de una organización ganadera, bajo la excusa de que ello conculcaba la jurisdicción del municipio. Este proceso evolucionará a lo largo del siglo XVI, cuando se desarrolle el adehesamiento de los «montibus comunibus», por la presión del aumento de la cabaña ganadera, y originará la redacción de sucesivas ordenanzas en 1556, 1559, varios capítulos de las Ordinaciones de la Comunidad de 1564 de Juan Sora, en 1578, 1668, para desembocar en la madurez de las Ordinaciones de 1740; en todas ellas se observa, la adaptación del esquema funcional de la Mesta de Albarracín a la organización administrativa de la Comunidad: las cuatro Sesmas se convierten en Ligallos, reuniones de menor entidad que se celebraban previamente a la convocatoria de la Mesta general.

Sin embargo, el marco espacial de aplicación de la normativa mesteña, reducido al ámbito de la Comunidad de Albarracín, impidió su desarrollo y una mayor proyección en el exterior. Tan sólo se maduran disposiciones de tipo legislativo. Pero posee las carencias propias de otras organizaciones locales en suelo aragonés, que provocarán finalmente su integración en la Mesta castellana (concretamente en la Cuadrilla de Cuenca, en 1693) y por desgracia el intervencionismo de la monarquía y de otras asociaciones sólidas. La Mesta de Albarracín surge como una necesidad de los ganaderos de la zona; un instrumento eficaz para intervenir en la configuración y ordenación definitiva del espacio agropecuario Buscar voz..., y como organización que destinara sus esfuerzos a defender los privilegios otorgados por los monarcas castellanos en su peregrinar a tierras de invernada, su área de expansión por excelencia.

 

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