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Amantes de Teruel

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 13/04/2011

Leyenda Buscar voz... fundada en bases históricas, apoyada en el hallazgo, en 1555, de dos cuerpos momificados en la iglesia turolense de San Pedro, supuestamente pertenecientes a Diego Marcilla e Isabel Segura. Según la tradición, en 1212, cuando los reinos de Alfonso VIII de Castilla y Pedro II Buscar voz... de Aragón estaban amenazados por los almohades y se predicó la cruzada por Celestino III que acabaría en la victoria de Úbeda o de Las Navas de Tolosa, vivían en Teruel Buscar voz... dos familias, la de los Marcilla Buscar voz..., muy noble, y la de los Segura, muy rica; un segundón de la primera y la heredera de la segunda, Diego e Isabel, se sintieron unidos desde su niñez por el más tierno amor; contrariada su inclinación por la familia de la novia, el enamorado se vio obligado a buscar fortuna en la guerra. Pactaron los enamorados que Isabel esperaría por cinco años el regreso de Diego, quien formó parte de las tropas aragonesas en la guerra de Andalucía, perdiéndose entonces sus noticias. En Teruel, Pedro Segura ajustaba las bodas de su hija con un rico señor que suele identificarse con Pedro Fernández de Azagra, hermano bastardo del señor de Albarracín; resistió Isabel, como pudo, las presiones paternas hasta el cumplimiento del plazo. Justamente al finalizar tal fecha se celebraron las bodas y regresó Diego enriquecido a reclamar la palabra de Isabel. Resulta confusa la entrevista de los amantes en la alcoba de ella y la petición de un beso por parte de Diego, desplomándose muerto ante la negativa. También parece añadido el que Isabel contase a su esposo el suceso como acaecido a otras personas y el juicio adverso de aquél acerca de la conducta de la mujer. La narración cobra consecuencia al anotar el dolor de la población, que llevó el cuerpo ante la casa paterna y los funerales y entierro del día siguiente, en los que Isabel, oculta por un velo, se acercó para dar al muerto el beso que le había negado la víspera, quedando muerta sobre él. Teruel entero decidió enterrar juntos a quienes habían llevado su amor hasta la muerte, y así se hizo en la iglesia de San Pedro.

La leyenda se inserta en un marco histórico real y no es inverosímil en ninguno de sus aspectos, aunque exista un enorme vacío entre la fecha del suceso y la de su primera transmisión histórica conocida. Algunos pasajes son incorporaciones modernas y Cotarelo Mori negó cualquier viso de realidad a la tradición. Es cierto que las fuentes escritas son tardías, aunque en el s. XVII el notario Yagüe de Salas Buscar voz... copió en sus protocolos una relación incompleta del hecho, tomándola de un ms., luego perdido, de la catedral de Teruel, del que no da la fecha aunque dice que era «de letra antigua»; esto forzaría a una transmisión oral del siglo XIII, siendo escrita más tarde, no sabemos cuándo, y adulterada con añadidos. En cualquier caso, hay elementos poco reales, como la llegada de Diego justamente el último día de plazo, la muerte de ambos amantes en la misma circunstancia de la negativa y la entrega del beso, la confusión de Isabel en la escena con su marido al contarle el hecho e incluso el identificar el personaje odioso del relato en un miembro del señorío de Albarracín Buscar voz.... En cualquier caso la tradición ha influido en la vida de Teruel, en la literatura y en la plástica, e incluso en otras leyendas amatorias turolenses. La polémica sobre la historicidad ha provocado abundante bibliografía.

• Bibliog.:
Caruana Gómez de Barreda, Jaime: Los Amantes de Teruel; Valencia, 1963. br>Id.: «Los Amantes de Teruel; ¿tradición?, ¿traducción?, ¿historia?», en Los Amantes de Teruel, Teruel, 1958, con reproducción fotográfica del protocolo de Yagüe de Salas, de 1619.
Beltrán, Antonio: Introducción al Folklore Aragonés, I, Literatura popular; Zaragoza, 1979, p. 73.

Historia Medieval. Siendo juez de Teruel, Domingo Celadas, en 1217, Juan Martínez de Marcilla se enamoró de la hija de Pedro Segura. La pidió en matrimonio, pero Pedro Segura recordó a Juan Martínez que su padre «era de gran mano», pero tenía muchos hijos y en reparto le corresponderían pocos bienes. Se acordó un plazo de cinco años para que Juan se enriqueciese, marchando a tierra de moros. Al cumplirse el plazo y regresar Juan encontró a la hija de Pedro Segura ya casada. Juan murió y ella, «apartando la mortaja, besólo tan preto que allí esclató». Entonces se acordó enterrarlos juntos en la iglesia de San Pedro de Teruel. Esta narración contiene datos diferentes a la recogida literariamente. Así, llama al «amante» Juan y no Diego, quizás acertadamente. El nombre de Diego aparece en Teruel en el siglo XV, mientras que el de Juan es el más abundante desde el XII al citado. La división de los habitantes de Teruel en manos (grupos sociales y económicos) comenzó en el siglo XII, cuando más tarde. Pero desapareció en 1442 posiblemente. La familia Marcilla se documenta desde el siglo XIII, constantemente, mientras que la Segura sólo aparece en ese siglo. La tradición ha mantenido el año 1217 como el de la actuación de Domingo Celadas como juez de Teruel, mientras que la tradición manuscrita a partir de 1262 lo sitúa un año más tarde. Por otro lado, la costumbre de ir a enriquecerse a tierra de moros está perfectamente datada entre 1200 y 1238, perdiéndose posteriormente. Esta serie de datos concordantes permite asegurar que antes de 1262 ya existía una tradición que narraba los hechos de los «Amantes». Pero dada su proximidad a la posible fecha (1217) hay que aceptar que los hechos son históricos.

• Bibliog.:
Ubieto Arteta, A.: Los Amantes de Teruel; en «Alcorces», núm. 6, Zaragoza, 1979.
Sotoca, J. L.: Los Amantes de Teruel; Librería General, Zaragoza, 1979.

La leyenda en la literatura: Independientemente de la realidad histórica del hecho, la leyenda de los amantes reúne varios elementos el matrimonio prohibido, la promesa a plazo fijo, la imposibilidad de cumplirla por un accidente casual, la tragedia final... que son comunes a muchos argumentos medievales: el universal relato de Tristán e Yseut (en la versión de Thomas), el lai de Chevrefeuille, los elementos básicos de los amantes de Verona y, naturalmente, el relato de Girolamo y Salvestra (Boccaccio, Decamerón), que se ha relacionado desde antiguo con la leyenda turolense. Tampoco faltan los mismos ingredientes en obras románticas como La novia de Lammermoor, de W. Scott; su descendiente hispana, El señor de Bembibre, de Enrique Gil, y, en plena época realista, El niño de la bola, de Alarcón.

Pero el episodio y los nombres del suceso de Teruel han mostrado una singular fijeza. A 1555 se remonta la impresión de una Historia lastimosa de los dos tiernos amantes Marsilla y Segura, de Pedro Alventosa Buscar voz..., escrita en redondillas y que hoy no se conserva, aunque la describió P. de Gayangos en el siglo pasado. En 1556 la Silva a Cintia de Antonio Serón Buscar voz... (poema latino que redescubrió Gascón y Guimbao Buscar voz... en 1907) cita el episodio como conocido y lo mismo sucede en El peregrino curioso (1577) de Bartolomé Villalba en el canto IX del Florando de Castilla, lauro de caballeros (1587) de Jerónimo de Huerta, y en un soneto del Discurso II de La constante Amarilis (1609) de Cristóbal Suárez de Figueroa.

En 1616, Juan Yagüe de Salas Buscar voz... publicó su poema narrativo Los amantes de Teruel (reed. por J. Caruana en 1951), aunque mucho antes (h. 1581), Andrés Rey de Artieda Buscar voz... escribió la tragedia Los amantes, recogiendo fielmente el nudo del tema y desarrollándolo en cuatro actos, a la manera senequista y sangrienta que fuera uso en el teatro de entonces. Tirso de Molina la conoció a buen seguro cuando escribió Los amantes de Teruel, ya a la manera del teatro postlopesco. El mercedario trasladó su versión al siglo XVI, y si el Marsilla tradicional peleó en las Navas, éste combate en La Goleta y salva la vida de Carlos V, quien le otorga las riquezas que han de permitirle casarse con Isabel de Segura. El mismo tema, y la propia obra de Tirso, fueron utilizados por Juan Pérez de Montalbán, otro seguidor de Lope, para una obra de idéntico título que mejora su original.

A finales del XVIII el tema conoce nuevas versiones de gusto prerromántico: el monólogo La casta amante de Teruel, «escena patética» de F. M. Nipho Buscar voz..., publicada en 1791, la «escena trágico-lírica» Los amantes de Teruel, de Luciano Comella; la zarzuela Buscar voz... de ese título, de Blas de la Serna, amén de numerosas «relaciones burlescas» que testimonian el paso de la leyenda al pliego suelto popular. El 19-I-1837 se estrenó en el madrileño Teatro del Príncipe el drama Los amantes de Teruel de Juan Eugenio Hartzenbusch, cuyos cinco actos en prosa y verso introducen elementos novelescos (la venganza de Zulima, enamorada de Diego; el adulterio de Margarita, madre de Isabel), pero crean una pieza clave en el teatro romántico español. Sobre ese tema, F. Asenjo Barbieri concibió una ópera que no llegó a escribir, Arrieta y Eusebio Blasco realizaron en 1867 una pieza burlesca (Los novios de Teruel) y Tomás Bretón su ópera lírica de 1889. En 1838, sin relación con el drama, Isidoro Villarroya publicó la novela Marsilla y Segura o los amantes de Teruel, a la que siguieron una versión narrativa del drama, original de Renato de Castellón, y los dos volúmenes de Los amantes de Teruel (1876) de Manuel Fernández y González. En 1907, Gascón y Guimbao hizo recopilar un Cancionero de los Amantes, con 500 piezas de autores coetáneos. De 1955 es el Poema de los amantes, de F. Muelas, C. Pamplona y J. M. Belloch, que fue representado en las conmemoraciones del IV centenario del hallazgo de las momias; el Poema se incluye en el volumen Los amantes de Teruel, con otras aportaciones líricas. En 1962 se convocó en la ciudad epónima el I Certamen Poético «Amantes de Teruel».

Folclore: Desde la celebración del 400 aniversario del descubrimiento de las momias en la iglesia de San Pedro, en el año 1955, en el que de una manera especial se recordó el acontecimiento, distintas entidades y organismos han contribuido a mantener viva su memoria.

La Tertulia Mudéjar de Teruel, fundada en 1960, comenzó a organizar, años más tarde, unos actos populares en honor de Los Amantes el día 14-II, San Valentín, patrono de los enamorados. Comenzaba en España a arraigar esta fiesta importada y Teruel no podía quedar al margen de estas celebraciones, contando con tan singulares enamorados.

Cuando en el año 1970 se fundó el Centro de Iniciativas y Turismo, hoy Centro de Iniciativas Turísticas, la Tertulia Mudéjar le cedió la organización de estos actos y desde el año 1972, en los que ambas instituciones hicieron entrega de la primera medalla de oro de Los Amantes, al matrimonio Gregorio Mosteo-María Magdalena Alonso, el Centro ha ido aumentando y enriqueciendo su contenido, hasta alcanzar su actual proyección internacional.

Las primeras medallas de oro se adquirían en el mercado, pero a partir del año 1993 se entrega la diseñada en exclusiva para el C.I.T. por el escultor Juan de Ávalos, autor del mausoleo y distinguido con la segunda medalla en el año 1973.

La firma Lladró, lanzó al mercado una escultura (romántica), dentro de la serie «Amantes», (en una edición limitada, distribuida en todo el mundo, que se encuentra agotada).

Desde el año 1961 se viene celebrando el Certamen Poético de Los Amantes que comenzó con la entrega de mil pesetas por don Gregorio Mosteo Ferrer, para premiar el mejor soneto sobre el tema. Posteriormente fue institucionalizado y patrocinado, sucesivamente, por el Gobernador Civil, la Delegación de Turismo, el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación Provincial, la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja y últimamente por el Ayuntamiento de Teruel. A este certamen han concurrido prestigiosos poetas nacionales.

En febrero de 1997 la Asociación de Mujeres Empresarias y la Asociación Mudéjar Isabel y Diego, han sorprendido a la ciudad con una representación escénica en la calle de Las bodas de Isabel de Marcilla y las muertes de los dos Amantes, completadas estas representaciones con la instalación de un mercadillo medieval. El éxito popular ha sido tan rotundo que su continuidad puede constituir la base de una extraordinaria promoción turística de Teruel.

En mayo de 1997, se constituyó la Fundación de Los Amantes de Teruel, en la que participan, el Obispado de Teruel-Albarracín, el Ayuntamiento de la capital, la Diputación Provincia de Teruel y el Gobierno de Aragón. Entre sus objetivos se encuentran promover, desarrollar cuanto concierne a la tradición de los Amantes de Teruel y gestionar, conservar y administrar los bienes adscritos a la fundación. Uno de ellos es el Mausoleo de los Amantes de Teruel, inaugurado en septiembre del 2005. El edificio dispone de diferentes salas expositivas que pretenden acercar la historia de esta pareja a los visitantes.

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