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Marcuello, Andrés

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(h. 1507- 1561). Platero natural de Tarazona. Se trata en realidad de dos personas del mismo nombre, Andrés Marcuello padre e hijo; la documentación encontrada para el padre abarca desde 1530 a 1561, y la del hijo es de 1560 y 1561. El primero es hijo del también platero Pedro Marcuello, que en 1507 era el platero oficial de la catedral de Tarazona, el cual murió con su mujer Juana Sánchez en la peste de 1530, fecha en la que hereda cargo y taller el hijo mayor del matrimonio, Andrés; en el mismo taller trabaja también como maestro su hermano Pedro, y ambos son los únicos plateros de Tarazona. En el taller de ambos se educa Antón Cascarosa, que después será platero y casará con una hermana de los maestros, Isabel.

Andrés (padre) casó en primeras nupcias con Margarita Casanat en 1531, y hacia 1547 marchó a Zaragoza, donde se le encuentra hasta 1561 figurando unas veces como vecino de la ciudad y otras como de Tarazona. En 1550 casó en segundas nupcias con Ana Batista, de Zaragoza. Del primer matrimonio es su hijo del mismo nombre, Andrés Marcuello menor, que en 1560 supera el examen para maestro platero en Zaragoza, y trabaja en colaboración con su padre en 1561 y posiblemente antes.

La obra conocida de Andrés Marcuello (padre) es el famoso busto de San Blas de la parroquia de San Pablo de Zaragoza, que realizó entre 1559-1560, según modelo y dirección de Jerónimo Cosida. La obra del hijo es otro busto de igual calidad, el de San Pedro, de la parroquial de Ayerbe (H.), que labra en 1560, con el rico joyero Benito Hernández, según se afirma en el documento. Sólo estas dos obras se conocen de ambos, y en una misma fecha; se sabe que en 1561 trabajan juntos, y que el padre tiene que avalar al hijo para la contrata del busto de San Pedro, lo cual debió de hacer también Benito Hernández.

Ambas obras son como gemelas, y sin duda las mejores piezas de la platería del momento; es de suponer que en esta fecha padre e hijo constituyeran un mismo taller. Las dos se labran de acuerdo a un modelo en barro, realizado el de San Blas por Jerónimo Cosida. Las características de ambas son las mismas: realismo y perfección en la escultura, riqueza en la representación de los paños, interpretando y superando con el repujado las mejores labores del brocado y bordado. Introduce historias y representaciones en medio relieve dentro de la misma pieza. La diferencia entre ellas se debe a la ornamentación, que tiene en el busto de San Pedro un recorte más movido, y los relieves un perfil de línea más marcada, así como el rostro expresividad más dramática, en el busto de San Pedro, marcando la filiación con gustos acusadamente manieristas; mientras que el de San Blas sigue patrones más tradicionales-platerescos, lo cual se debe, sin duda, a que el segundo encargo pretendió superar en modernidad e inspiración al anterior. En cualquier caso, son dos piezas cumbre de la platería de todos los tiempos.

• Bibliog.: San Vicente, A.: La platería zaragozana en el Bajo Renacimiento (1545-1599); Pórtico, Zaragoza, 1976.

 

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