Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Magistrados romanos

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Hist. Ant.) El término magistrado proviene del latino magistratus, que designaba tanto los cargos públicos como a las personas que los ejercían, ya fuera en el Estado, ya en los municipios y colonias. Junto con el senado (consejo con amplias competencias administrativas, en política exterior y en religión y costumbres) y las asambleas populares (sobre todo, los comicios por tribus y centuriados, con importantes funciones legislativas, electorales e, incluso, decisorias -guerra- y judiciales —derecho de apelación a las sentencias de los magistrados-), constituyen los tres pilares básicos del orden republicano, que, con el advenimiento del período imperial, perdieron importancia en beneficio del emperador.

Los caracteres especiales de la «constitución» romana, sin una diferenciación clara entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial (con elementos estabilizadores, como el senado, y «revolucionarios», como los tribunos de la plebe durante una buena parte de la República), hicieron que experimentara frecuentes mutaciones a lo largo de su historia. Estas instituciones tienen gran interés para nosotros pues, sobre tales modelos, funcionaron sin excepción todas las comunidades romanas de la Hispania antigua.

El poder de los magistrados se hallaba mal definido legalmente y estaba limitado en su ámbito de acción (o prouincia, no sólo referido al territorio) sólo por la costumbre, la supeditación a los magistrados superiores o al veto (intercessio) de los colegas o del tribuno de la plebe. Las magistraturas estaban jerarquizadas y llegaron a constituir, sobre todo en época imperial, una verdadera carrera político-administrativo-militar (cursus honorum), con un orden bastante estricto y una creciente especialización.

Las magistraturas poseían una serie de caracteres comunes, así: temporalidad (generalmente un año, excepto la dictadura -seis meses- y la censura -dieciocho meses-), colegialidad (con derecho a la intercessio entre los colegas y con los magistrados inferiores; constituye una excepción el dictador, cuyo colega, magister equitum, es de rango inferior), gratuidad (por lo cual se concentraron en manos de los estamentos superiores, particularmente senatores y equites) y reelegibilidad (iteratio) limitada (generalmente tras un período de diez años), entre otros.

Los magistrados ordinarios superiores eran el cónsul y el pretor; ambos disponían del imperium, autoridad de enorme alcance, aunque más limitado en los pretores. Éstos, cuyo número se amplió hasta ocho, se fueron especializando en la esfera de la justicia. Los dos cónsules disponían de una amplísima competencia sólo limitada por la especialización de las demás magistraturas en determinadas funciones, y ejercían las prerrogativas derivadas de la posesión del imperium en grado superior (potestad para reunir y consultar a las asambleas y al senado, dirección del ejército, emisión de sentencias judiciales). Igualmente disponía del imperium el dictador, nombrado por el cónsul tras designación del senado, en quien se depositaban prácticamente todos los poderes ante situaciones especialmente graves. Los dos censores, elegidos cada cinco años para realizar el censo, a pesar de no disponer del imperium adquirieron un enorme prestigio con el tiempo (mayor aún que el de los cónsules), sobre todo por ser responsables de la moral y los encargados, en consecuencia, de revisar las listas de senatores y equites. Todos los anteriores disponían de auspicia maiora, por lo que podían realizar determinadas observaciones mediante las cuales averiguaban los designios divinos.

Al aumentar las necesidades administrativas del Imperio, sobre todo en lo relativo al gobierno de las provincias, empezó a prolongarse el ejercicio en el cargo (y también el imperium fuera de la ciudad de Roma) de cónsules y pretores (llamados procónsules y propretores) por tiempo variable. Todos los magistrados antedichos recibían también el nombre de «curules», pues tenían derecho a ostentar determinados signos externos, particularmente la silla curul, que recordaba su antiguo carácter patricio. Entre éstos estaban también los ediles curules, quienes, junto a los cuestores, constituían las magistraturas menores. Los ediles curules se encargaban, entre otras cosas, del cuidado vial, de mercados, edificios y juegos públicos, y de la policía, mientras que los cuestores desarrollaban su actividad en materia financiera. El poder de ediles y cuestores se basaba en la potestas (facultad para tomar decisiones y las medidas necesarias para hacerlas cumplir), de la que también disponían los magistrados superiores. Igualmente disponían todos de la iurisdictio o poder para establecer disposiciones legales. Los magistrados plebeyos, tribunos y ediles, aunque nacidos con funciones muy específicas, tendieron, a partir de fines de la República, a integrarse en el cuadro general de las demás magistraturas.

Lo dicho se proyecta sobre municipios y colonias, cuyo sistema de gobierno era similar al de Roma, aunque muy simplificado. Igualmente, los órganos fundamentales eran tres: el senatus u ordo decurionum (decuriones Buscar voz...); la asamblea popular; y los magistrados. Ésta perdió rápidamente sus funciones legislativas para quedar reducida, en época imperial, a las electorales (y ni siquiera a ésas, en muchos casos, durante el Bajo Imperio). Los magistrados más importantes, salvando una relativa heterogeneidad en lo relativo a denominaciones y funciones, eran los duunviros Buscar voz... y ediles Buscar voz..., junto a los que aparecen en ocasiones los cuestores (cuyo carácter de magistrados no es siempre evidente), encargados de las cuestiones financieras. Hay que citar, además, una serie de cargos sacerdotales de duración habitualmente anual, dedicados sobre todo a los cultos oficiales (pontifex) e imperial (flamen). (Religión romana.)

En las actuales tierras aragonesas queda constancia concreta tan sólo de la existencia de magistrados a través de la epigrafía Buscar voz... (duunviros en Osicerda Buscar voz..., Osca y Labitolosa Buscar voz..., y ediles en ), y de su actividad como magistrados monetarios.

 

Monográficos

Aragón en la Época Romana

Aragón en la Época Romana

Aragón perteneció al Imperio Romano. Conoce como lo vivieron los aragoneses.

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT