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Luesia

Contenido disponible: Texto GEA 2000

Villa de la prov. de Zaragoza, a 128 km. de la capital. Situada en la zona de contacto entre el Prepirineo y la Depresión del Ebro, en el valle del Arba de Luesia, a 810 m. de alt. Temperatura media anual, 12,2°. Precipitación anual, 741 mm. Población: en 1998, hab.; en 1978, 615 hab.; en 1950, 1.330 hab.; en 1900, 1.545 hab.

• Encicl.: A la izquierda del río Arba de Luesia se encuentra situado el casco urbano de la villa que le dio nombre, la cual dependió del monasterio de San Juan de la Peña por donación de Alfonso el Batallador, en 1125. No debió de permanecer mucho tiempo en poder de los musulmanes, ya que con anterioridad a esa fecha, Pedro I se ocupó de poblar el lugar y fundó la iglesia de San Esteban, situada en el extremo norte de la villa. Es obra románica del siglo XII.

En la actualidad cumple como iglesia parroquial la del Salvador, situada en la parte más elevada de la villa, lindando con los restos del antiguo castillo. La construcción primitiva se divide en tres épocas: la cripta, de finales del siglo XI; la iglesia, del siglo XII, y las portadas, de principios del XIII. En el siglo XVI se efectuó una importante reforma, que afectó a la belleza originaria de la primitiva fábrica. Las esculturas y retablos de su interior son de un gran valor artístico, así como las piezas de orfebrería.

La ermita de la Virgen del Puyal se levanta sobre una colina, a unos trescientos metros de la población. El edificio es también de estilo románico y ha sido objeto, recientemente, de acertadas restauraciones. Esta ermita cuenta con cinco espléndidos retablos, incluido el mayor. En el pórtico se encuentra la imagen de la Virgen sedente con el Niño, talla en madera, del siglo XIII. En el interior cabe admirar una escultura de la Virgen sedente, la Virgen de los Pastores, del mismo siglo que la anterior.

El castillo, que dominaba la parte más alta de la villa, junto a la iglesia del Salvador, se mantuvo en pie hasta bien entrado el siglo XX, en que el Ayuntamiento autorizó a los vecinos para que pudieran aprovecharse de la piedra. Según Guitart Aparicio, este castillo es de los más antiguos en Aragón septentrional y también uno de los de mayor contenido histórico durante los siglos X al XII. Actualmente, sólo queda en pie un torreón y una puerta en arco de medio punto.

La arquitectura civil ofrece igualmente gran interés, con excelentes edificios de estilo renacentista aragonés, a base de galería alta de arquillos de ladrillo y salientes aleros de zapatas de madera tallada con pináculos en los entrepaños. En la plaza se levanta una casa del siglo XVII, digna de ser conservada por su valor arquitectónico.

En Luesia fundó el poeta Ángel Guinda la editorial Porvivir Independiente, que dio a la luz, entre otras publicaciones sobresalientes la colección «Puyal» de poesía.

(Ling.). El aragonés residual de Luesia (Cinco Villas) ha sido recogido por Alfredo Compaired Aragüés en el libro, Luesia. Su lengua aragonesa (Zaragoza, Ayuntamiento de Luesia, 1996; 301 págs.), con un amplio vocabulario y un estudio introductorio.

• Preh. y Arqueol.: El pasado prehistórico en Luesia (Z.) se centra claramente en la zona conocida como Puentes del Arba, con auténticos asentamientos, algunos de ellos publicados desde hace tiempo: Molino Bajo, Larrién, Ballatás, El Fornillo...

De diversos lugares de ese término municipal (Z.), y del vecino Lobera procede una amplia colección de materiales prehistóricos reunidos de 1912 a 1926 por A. Labayen: una parte se halla ahora en el Museo de Navarra (Pamplona) y otra sigue conservada en la colección Labayen-Galván de Luesia. El conjunto reunido procede de hallazgo superficial, al aire libre o en proximidad de covachas rocosas: incluye instrumentos de piedra tallada, otros de piedra pulimentada y varios objetos metálicos. El utillaje de sílex tallado ofrece un variado repertorio de tipos en lascas y en láminas, destacando diversas puntas de flecha de pedúnculo y aletas: se dataría bien entre el Eneolítico y el Bronce Medio. Las puntas de flecha de bronce, recortadas y batidas, se fechan en el Bronce Medio. En cuanto a las varias «hachas» de piedra pulimentada (hachas en sentido estricto y azuelas) -de cronología similar-, significarían actividades de deforestación y agrícolas propias de esas mismas etapas.

Estos fondos del término de Luesia deben, pues, relacionarse con el grupo cultural de los «talleres de sílex» y con las primeras formas del poblamiento sedentario (en cabañas elementales, dispersas) del Eneolítico y primera mitad de la Edad del Bronce, en el Alto Aragón. Se conocerían ya las técnicas agrícolas y pastoriles, en fechas límites de entre los 2.000 y los 1.400 años a.C.

La presencia romana (Estela de Plotius) está documentada en algunas áreas (Cubilar de los Pelaires, Punta de Ballestán) hoy prácticamente arrasadas por los campos de cultivo, si bien el grueso de los monumentos arqueológicos pertenece a la Alta Edad Media (Castillo de Luesia, Corral de Calvo, Ermita de Santa Eugenia...), cuando surge históricamente Luesia en el contexto de la línea defensiva cristiana promovida por el Reino de Pamplona frente al poder islámico.

Los restos arqueológicos excavados en el Corral de Calvo corresponden a un monasterio altomedieval de los siglos X - XII. El yacimiento se localiza en el término municipal de Luesia (Z.), sobre una elevación situada en la margen derecha del río Arba de Luesia y a una altitud de 945 m. sobre el nivel del mar. El monasterio, cuya ubicación se localiza en la sierra de Santo Domingo, fue descubierto en 1975 por J. Auricenea y se está excavando desde el año 1983.

La distribución espacial del conjunto monástico se presenta muy clara y jerarquizada; en la zona superior está situada, en la parte más elevada, la iglesia; alrededor de ella y en la zona sur se encuentran las diferentes dependencias del monasterio; hacia el este se localiza la zona de la necrópolis. En la terraza inmediatamente inferior se ha excavado un asentamiento rural. Todo ello ocupa una extensión aproximada de 2.200 m.2.

El núcleo inicial, estancias 1 y 2, de fuerte tradición hispano-visigoda, corresponde a una iglesia de planta rectangular con ábside de planta cuadrada. Los elementos más característicos del ábside son su portada, orientada hacia el oeste, con arco de medio punto y friso decorado, en todo su frente, a la altura de las impostas, con un fino sogueado; una pequeña ventana abocinada en la pared este y una puerta en su lado norte abierta con posterioridad a la construcción del edificio. En la pared interior del este se conserva parte del revestimiento del estucado de la pared. Los muros de estas dos estancias están construidos con doble hilada de sillares de arenisca, de cuidada talla, y rellenos en el interior con mortero de cal y sillarejo descuidado. El resto de las estancias están construidas con mampostería de piedra.

El edificio monástico está circundado por tres calles empedradas. La situada en el este da acceso a la necrópolis, la del oeste hace la función de camino de ronda y en el suroeste hay una calle que da acceso al interior del monasterio, a cuyas estancias se accede desde un patio abierto, el cual dispone de un canal de desagüe.

La necrópolis se extiende en la zona este; también encontramos enterramientos en el interior de las estancias 7 (patio abierto) y 9 (situada junto a la calle que da acceso a la necrópolis). Son frecuentes las sepulturas excavadas en fosa situadas entre las rocas que afloran y con las paredes forradas con losas verticales gruesas bien trabajadas. Algunas de las tumbas se encontraban señaladas por estelas, que generalmente son pequeñas losas anepígrafas rectangulares y planas, aunque también se han encontrado dos estelas con cruces talladas. Una de éstas señalaba un paquete de huesos con restos de tres individuos y que casi con toda seguridad procedían del vaciado de unas tumbas con el objeto de reaprovecharlas. También es destacable la localización, en el área de la necrópolis y situados entre las tumbas, de tres enterramientos infantiles. Los ajuares son muy pobres y escasos, reduciéndose a un objeto en hierro y tres conchas de peregrino.

En los restos muebles destaca la cerámica gris, en la que predominan las formas de ollas globulares fabricadas a torno lento y terminadas a mano; las decoraciones son, en general, de motivos sencillos y están realizadas a peine y con incisiones. Algunas vasijas tienen en el fondo exterior marcas de alfarero en relieve en forma cuadrada o rectangular. Los escasos objetos metálicos son principalmente útiles en hierro: hoces, cuchillos, clavos, etc.; en bronce hemos de destacar el hallazgo de un broche de cinturón. Otros tipos de cerámica, escasamente representada, nos remiten a producciones musulmanas de fines del siglo xi, con vidriados melados y verdes y con algunos ejemplos decorados con motivos en relieve.

El monasterio se debió de fundar a principios del siglo x con la conquista de la zona, hacia el año 920, por el rey pamplonés Sancho Garcés, teniendo su apogeo de vida hasta su abandono hacia fines del siglo xi o principios del xii, fecha en que la frontera de la conquista cristiana queda situada en el valle.

• Bibliog.: Maluquer de Motes, J.: «Los talleres de sílex, al aire libre, del norte de Aragón»; Príncipe de Viana, n.° 58, 1955. Barandiarán, I. y Martín Bueno, M.: «Novedades sobre las edades de los metales en Aragón»; Caesaraugusta, n.° 35-36, 1972. Paz Peralta, J.: «Excavaciones en el Corral de Calvo (Luesia, Zaragoza)»; Boletín del Museo de Zaragoza, 2, 1983, pp. 229-230. Id.: «Informe preliminar sobre las campañas de excavación de 1983 y 1984 realizadas en el Corral de Calvo (Luesia, Zaragoza)»; Arqueología Aragonesa, 1984, pp. 99-102.

• Hist. Med.: Esta población ha sido identificada por Lacarra con un puesto fronterizo musulmán denominado Hisn-Lawasa, que a principios del siglo x ya estaba en manos del rey pamplonés Sancho Garcés I, a pesar de los intentos musulmanes de recuperarlo. Desempeñó un papel estratégico notable, pues a la muerte de Sancho el Mayor, quien había reconstruido su castillo, la línea fronteriza estaba formada por los castillos y lugares de Luesia, Biel, Agüero, Loarre, Monclús y Lascuarre, entre otros puntos importantes. En 1125 fue repoblada por Alfonso I, quien la donó al monasterio de San Juan de la Peña. Durante los siglos xi y xii tuvo un amplio número de tenentes, tales como Lope Íñiguez, Pedro Sánchez, Castán de Biel y Pedro López. Después de su posesión por varios señores, en 1262 fue incluida por Jaime I en los territorios de la baronía de Ayerbe que había creado para su hijo Pedro. En el siglo xv pertenecía a la familia de los Fernández de Heredia y posteriormente a los arzobispos de Zaragoza.

• Bibliog.: Compaired Aragüés, A.: Luesia, villa medieval; Luesia, Ayuntamiento, 1995. Id.: Luesia, su lengua aragonesa; Luesia, Ayuntamiento, 1996. Id.: Luesia, su naturaleza; Luesia, Ayuntamiento, 1997. Montaner Frutos, A.: La historia de Luesia y las nuevas armas de la villa. Luesia: Ayuntamiento; Asociación Cultural «Fayanás», 1997.

 

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