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Lucha

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 06/04/2009

A principios del año 1946 se comienza a organizar en Zaragoza este deporte en principio dependiendo de la Federación Catalana, hasta que en 1947 se funda la Federación Aragonesa, cuyo primer presidente fue Pascual Iriarte.

Muchos y buenos luchadores ha tenido Aragón. Cabe destacar al mundialmente conocido Félix Lambán, « el Estrangulador», con un gran palmarés nacional e internacional en el campo profesional, sin poder olvidar a los Catarecha, Ochoa, Chauson y un largo etc., todos ellos gracias a la labor del gran promotor aragonés Luis Bamala Romanes. La lucha deportiva en Aragón, además de Bamala, se debe a la incansable labor de Antonio Barberán, dos veces presidente de la Federación aragonesa, presidente del Colegio Nacional de Árbitros y árbitro internacional, y a Pascual Martín presidente de la Federación Aragonesa, entrenador y árbitro internacional.

Los títulos y campeonatos nacionales que Aragón ha obtenido abundan, en sus diferentes categorías. Citaremos cómo en 1970, uno de los mejores años de la lucha aragonesa, Aragón obtuvo dos títulos nacionales en la categoría juvenil y seis en la categoría senior. En cadetes e infantiles fueron muy numerosos los títulos obtenidos gracias a la labor de la Escuela Infantil del C.D. San Fernando preparada por Pascual Martín. En fechas más recientes, la selección aragonesa de lucha quedó clasificada en tercer lugar en el Campeonato de España Junior masculino de Lucha Sambo (1994) repitiendo posición en los Senior Femenino de Lucha Libre Olímpica de 1998 y 1999.

En cuanto a clubes, el «Gimnasio Antonio Ochoa» quedó 2.º y 3.er clasificado en el I (1998) y II (1999) Campeonatos de España Senior Femenino de Lucha Libre Olímpica, respectivamente.

En la década de los noventa, los luchadores aragoneses más destacados han sido: Santiago López, Jesús Lázaro, Manuel Acebo, Cristian Gracia, Oswaldo Granell y Ana Belén Fernández, todos ellos campeones de España en diferentes modalidades y categorías; los dos últimos, además, campeones del mundo. Ana Belén Fernández lo es también de Europa y resultó elegida en dos años consecutivos (1998 y 1999) mejor deportista femenina de lucha en la Gala del Deporte Aragonés, lo mismo que en el apartado masculino José Manuel Gil (1997 y 1998).

En la actualidad hay en Aragón 29 licencias de escolares y cadetes, que se reparten en las diferentes especialidades de Lucha Grecorromana, Lucha Libre Olímpica y Sambo (modalidad en la que se permite agarrarse a la chaqueta «kurka» o a las piernas del contrario). La práctica de la lucha se limita a dos clubes, el Gimnasio Antonio Ochoa y el Gimnasio Sport II.

Folclore: En Aragón, la lucha como deporte popular no ha sido de los más practicados. Tenemos referencias en la literatura aragonesa de los siglos XVI y XVII de «apuestas y desafíos entre mozos, lidiando a brazo partido, en que abrazándose dos cada cual procura dar con su contrario en tierra». Las luchas de pulso, de derribar (acapizar, en el Somontano oscense), y las llamadas «luchas de mozos», al estilo de las arpiaztea vascas, tuvieron difusión en todo el siglo XIX.

Antiguamente, las llamadas «luchas de ronda» son descritas en el Semanario Pintoresco Español de 1840, por D. Vicente de la Fuente Buscar voz....

En su aspecto agonal puro, es decir, la lucha ejercitada por el pueblo como deporte, sólo tenemos referencias medievales de la segunda mitad del siglo XIII. Sin embargo, conservamos expresiones de luchas reglamentadas, que por su carácter vemos se trata de la modalidad grecorromana. Así, en sentido dubitativo y de invitación se dice todavía en el argot infantil altoaragonés: «¿A qué no le sabes dar d’echada?». En la Hoya de Huesca, por ejemplo, «te doy echada» es una fórmula de desafío luctatorio; y si el retador confía en su fortaleza, suele decir: «Te doy echada y no tengo ni pa’empezar», fórmulas que Huizinga encasilla en la esfera agonal de la porfía y fanfarronería. El que desafía se pone echado sobre el suelo, en posición supina, y el desafiado se coloca sobre el primero inmovilizándolo con alguna llave de brazos o piernas, hasta que, a una voz de un árbitro, el primero, con pulso y habilidad, pugna para poner debajo a su oponente, y conseguir una victoria por «tocado». La voz aragonesa tocata significa tunda o castigo riguroso (de tundere, «golpear»), que, desde el siglo XIV, tiene conexión con la lucha clásica.

Leyes luctatorias en el Código de Huesca de 1247: En estos primitivos Fueros de Aragón Buscar voz..., anteriores al Libro de los Juegos (1283), no sólo se detallan los juegos ecuestres y atléticos, como la «luita aragonesa», sino que también se legislan, con lo que, sin lugar a dudas, estamos ante un documento foral que ha sido considerado pionero de la legislación deportiva nacional y quizás mundial. La circunstancia de que la lucha, como juego popular, aparezca regulada en este fuero bien pudiera ser una prueba de que lo que hoy se conoce como «lucha leonesa» tenga su origen en esta primitiva luita, si bien admitiendo las diferencias propias de toda evolución.

No olvidemos tampoco que el Vidal Mayor Buscar voz... o Código de Huesca está inspirado en la Lex Aquilia de los romanos. Esta ley derogó todas aquellas leyes anteriores, tanto las legisladas en las Doce Tablas como alguna otra que hubo, ampliando la esfera lúdico-agonal para eximir de responsabilidad legal al luctator romano que durante sus prácticas deportivas causara algún daño grave, incluso la muerte, a cualquier rival, siempre y cuando el combate hubiera sido programado y autorizado.

El manuscrito oscense, en su Libro IV, también se intitula «De lege aquilia, ço es assaber: De la ley qui auía nompne Aquilio».

Se trataba de una modalidad de lucha emparentada con la olímpica griega, introducida por los romanos en sus provincias y que durante la Edad Media, entre los pueblos teutónicos especialmente, dio origen a modalidades de lucha popular, tales como la «bretona», «suiza» y «leonesa», que todavía perviven.

Aun cuando la luita aragonesa como juego popular no pasa del siglo XV, quedan, sin embargo, restos lexicales en el Alto Aragón. En las localidades de Agüero, Ayerbe y Bolea todavía dicen lutiar (de «luitar») cuando dos mozos prueban su fortaleza luchando; en la comarca de Monzón, trabeta (de «trabar») designa cualquier técnica de presa o llave.

El carácter de juego popular, practicado por diversión y para demostrar la fortaleza del mozo aragonés, lo matiza la prohibición tajante de usar acciones antirreglamentarias, tales como «zarpazos» a los ojos, «puñazos» en las partes bajas (primitiva voz aragonesa equivalente a «puñetazos»), y «patazos» o puntapiés como dicen en Sarrión, son voces que completan la expresión: «No vale dar...», que tantas veces hemos oído en este tipo de pruebas luctatorias.

• Bibliog.: Gracia Vicién, Luis: Juegos tradicionales aragoneses; col. Aragón, Librería General, Zaragoza, 1978.

 

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Félix Lambán, campeón ara...Félix Lambán, campeón aragonés de ...

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