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Longás, Tomás

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Borja, Z., h. 1620 - Tarazona, Z., 1690). Una de las figuras más representativas del movimiento de renovación científica en Aragón en el campo de la ciencia médica. Estudió filosofía en Huesca y medicina en la Universidad de Valencia, donde llegó a ser catedrático de anatomía. Más tarde pasó al reino de Aragón, desempeñando la plaza de médico titular del cabildo eclesiástico de la catedral de Tarazona. Asimismo fue médico de cámara de Juan José de Austria, lo que le permitió relacionarse con uno de los hombres clave de la medicina española de la época, Juan Bautista Juanini.

Longás alcanzó gran prestigio profesional por sus conocimientos y su experiencia, y aunque sólo imprimió dos obras, son éstas de gran interés y causaron un gran impacto en su momento. Se trata de un Enchiridion novae et antiquae medicinae dogmaticae (Zaragoza, Imp. C. G. Álvarez, 1689) y unas Dudas contra el desagravio de la verdad ofendida (s.l., s.i., s.a.). La primera, dedicada al duque de Villahermosa con motivo de un proceso febril que éste había padecido, tiene como núcleo la nueva medicina enfrentada con la doctrina de los clásicos. Consta de cuatro partes en las que se ocupa sucesivamente de la sangría, sus indicaciones según los casos, y la actitud que ante este procedimiento terapéutico tienen las distintas escuelas médicas; la fiebre maligna y en general, los principales tipos de calenturas indicando su diagnóstico, pronóstico y tratamiento.

Longás delimita claramente los dos frentes existentes en Zaragoza con motivo de la actitud renovadora del catedrático de Medicina, José Lucas Casalete, los partidarios o novatores, y los tradicionalistas o galenistas. Con un planteamiento que intenta ser lo más objetivo posible, expone Longás el juicio que a la ciencia oficial merece la obra de Casalete, comentando, por ejemplo, que «bien pudieran los doctores del Colegio de Zaragoza dar a este asunto más llena satisfacción que la que yo daré; pero se han excusado muchos porque les han juzgado opuestos, más en la voluntad que en el entendimiento»; de la misma forma son negativos los informes de las Facultades de Medicina de Salamanca, Valladolid, Barcelona, Lérida y Huesca. Frente a estas nuevas doctrinas, Longás presenta una actitud exenta de cualquier dogmatismo, partidaria de coger de ellas aquellos elementos útiles, introduciendo únicamente modificaciones de detalle que no supusieran en todo caso el resquebrajar las viejas doctrinas, y por ejemplo, cuando se refiere a la utilización de la sangría en la enfermedad del duque y elemento básico de la terapéutica tradicional, piensa que hay que ser ecléctico y que «tan malo es sangrar siempre, como el excusarlo siempre».

Sobre este mismo tema gira la segunda de las publicaciones del autor. Se trata de una respuesta al folleto anónimo titulado Desagravio de la Verdad ofendida y Examen de la Mentira disfrazada, a la luz de la razón y al toque de desengaño, que defendía a Casalete frente a Longás; este folleto, a diferencia del Enchiridion, tiene un carácter más agresivo, ya que considera que se manipula erróneamente a los clásicos, sin rigor en la interpretación de los textos. No obstante, Longás siempre supo aceptar las novedades inevitables teniendo, por ejemplo, un gran interés por la medicina basada en supuestos químicos: la llamada «iatroquímica», primer sistema médico moderno que intentó romper totalmente con la medicina galénica. Fue también uno de los primeros médicos españoles que administró inyecciones intravenosas, así como un decidido partidario de la doctrina de la circulación de la sangre.

En general, puede decirse que el autor pertenece a la línea calificada como de «galenismo moderado», cuyas principales fuentes eran el galenismo humanista e hipocratista del siglo xvi, que había situado en un primer plano el Corpus Hippocraticum, o colección de escritos atribuidos a Hipócrates (obra en realidad de varias escuelas médicas griegas), e introducido rectificaciones de detalle al sistema galénico, pero sin cuestionar las bases del mismo.

• Bibliog.: Aparte de Latassa, y Hernández Morejón, véase López Piñero, J. M.: La introducción de la Ciencia Moderna en España; Barcelona, Ariel, 1969. Soriano Faura, Javier: «La obra de Tomás Longás (1620-1690) como aportación al movimiento novator»; Medicina e Historia, n.° 70, 2.ª época, 1977, pp. 8-26.

 

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