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Lexicografía aragonesa

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 05/11/2009

(Ling.) Los primeros intentos de lexicografía aragonesa que conocemos están orientados a enriquecer el Diccionario de la Real Academia Española, que suele citar las palabras aragonesas como tales al menos en las primeras ediciones en que las incorpora, aunque luego ya las considera parte del acervo castellano y no las documenta como aragonesas.

Sabemos que en el siglo XVIII el académico José Siesso de Bolea Buscar voz... (+1733) recibe el encargo de recoger voces del Alto Aragón Buscar voz.... Desconocemos el alcance de su labor. Jerónimo de Blancas Buscar voz... había confeccionado un Índice donde se declaran algunos vocablos aragoneses que hai en las Corónicas de los Serenissimos Reyes de Aragón (1641); citado por Mayáns y Siscar en Orígenes de la Lengua Española, 1937. Mariano Peralta Buscar voz... publica en Zaragoza, en 1836, su Ensayo de un Diccionario Aragonés-Castellano, que reúne 887 voces. Es el primero que da carta de ciudadanía al aragonés Buscar voz... como independiente de la lengua castellana.

A mediados del siglo pasado Jerónimo Borao Buscar voz... da a conocer su Diccionario de voces aragonesas que edita en Zaragoza en 1859. Reúne 2.959 voces (aumentadas a unas 4.000 en la 2.ª ed., 1908) y ha sido el diccionario clásico hasta nuestros días. Podemos considerar como diccionario la obra de Vicente Foz y Ponz, aunque está orientada a ridiculizar nuestra lengua. En la segunda parte de su Prontuario del Buen hablista (Zaragoza, 1903) incluye una amplia colección de Vulgarismos, vicios de dicción, provincialismos, voces familiares y arcaísmos más comunes en Aragón. Por desgracia, se ha perdido en cambio otro vocabulario aragonés-castellano compuesto por Joaquín Costa Buscar voz... y que sólo conocemos por referencias, y que probablemente nunca llegó a editarse.

Luis López Puyoles Buscar voz... y José Valenzuela de la Rosa Buscar voz... dan a conocer su Colección de voces de uso en Aragón (Zaragoza, 1908), reanudando la labor lexicográfica que amplían en años sucesivos otros filólogos: Tomás Costa Martínez Buscar voz..., Diccionario de voces aragonesas (Huesca, 1915); Joaquín Gil Berges Buscar voz..., Diccionario de voces aragonesas (Huesca, 1916), y el mismo año J. Jordana Mompeón Buscar voz..., Colección de voces aragonesas (Zaragoza, 1916). La revista Aragón, editada en Zaragoza, publicó en los meses de mayo a noviembre de 1933 un Ensayo de un diccionario aragonés-castellano.

En los años anteriores a la guerra civil toda una pléyade de filólogos extranjeros se interesan profundamente por el aragonés. Destacamos a Kühn Buscar voz..., Tilander Buscar voz..., Elcock Buscar voz..., y Krüger Buscar voz..., y en lexicografía nos dan, el alemán Alwin Kühn entre otros estudios Der Hocharagonesische Dialekt (R. Li. R., XI, 1935), con amplísimos vocabularios citando las localidades y sus características, y el sueco Gunnar Tilander toda la segunda parte de su obra Los Fueros de Aragón (Lund, 1937), dedicada exclusivamente a diccionario. Más adelante hará lo mismo al publicar el Vidal Mayor Buscar voz... (Lund, 1956), cuyo tercer tomo es también un vocabulario que supone estudio exhaustivo del aragonés documental del medioevo. Por aquellos mismos años publica José Pardo Asso Buscar voz... un Nuevo Diccionario etimológico Aragonés (Zaragoza, 1938): aunque su valor etimológico es muy escaso, supone una meritísima labor que recoge hasta diez mil voces aragonesas. Antonio Badía Buscar voz... publicó una Contribución al vocabulario aragonés moderno (Zaragoza, 1948), colección de voces recogidas en el Alto Aragón Buscar voz... en 1944, con algunas aportaciones en cuanto a matices significativos, localización, etc.

Ya en los años setenta, entre las obras de carácter general hay que citar la obra inédita de Agliberto Garcés Buscar voz..., Fraseología en habla aragonesa, verdadero diccionario que ilustra el significado de las palabras con frases que las hacen comprensibles, propiedad del autor (Bolea, 1970), y la magnífica colección de 3.676 voces con fines didácticos de Antonio Martínez Ruiz Buscar voz..., Apuntes para un Diccionario de Aragonés, ciclostilada en Zaragoza, 1976, para los «Cursos básicos de Fabla». Rafael Andolz Buscar voz..., Diccionario Aragonés (Ed. Librería General, Zaragoza, 1977), el primero con doble versión aragonés-castellano y castellano-aragonés, que documenta treinta mil voces, incluido un millar de palabras occitanas Buscar voz... que el autor estima aragonesas. Quedó sin editar la obra de Moneva Buscar voz..., fichero arsenal extraordinario que pudo utilizar Andolz en su diccionario. También Buesa Buscar voz..., Alvar Buscar voz... y sus colaboradores preparan su léxico aragonés, y el Consello d´a Fabla Aragonesa Buscar voz... su diccionario oficial.

Además de estos diccionarios generales, son de gran importancia los monográficos referidos a la fabla de una comarca o pueblo concreto. Los más importantes son:
Benito Coll y Altabás Buscar voz..., Colección de voces usadas en la Litera (Zaragoza, 1902), no muy amplio pero meritorio. Coll dejó, además, un fichero de unas cuatrocientas palabras más que utilizó Andolz.
Busto, Librito para hablar bien (Zaragoza, 1912), que es un diccionario muy breve zaragozano-castellano.
Vicent Bosch, Vocabulari de Fonz (Barcelona, 1929).
Vicente Ferraz y Castán Buscar voz..., Vocabulario del dialecto que se habla en la Alta Ribagorza (Madrid, 1934).
Pedro Arnal Cavero Buscar voz..., Vocabulario del altoaragonés (de Alquézar y pueblos próximos), editado por el C.S.I.C. (Madrid, 1944).
Manuel Alvar Buscar voz..., El habla del campo de Jaca (Salamanca, 1949).
Antonio Badía Margarit Buscar voz..., El habla del valle de Bielsa (Inst. de Estud. Pirenaic., Barcelona, 1950).
Pascual González Guzmán, El habla viva del valle de Aragüés (Zaragoza, 1953).
R. Wilmes Buscar voz..., La cultura popular en un valle aragonés (Valle de Vió), editado en Mendoza, Argentina (1957).
Günther Haensch Buscar voz..., Las hablas de la Alta Ribagorza (Inst. «Fernando el Católico», Zaragoza, 1960).
Luzía Dueso Lascorz Buscar voz..., Vocabulario estudio de la fabla del valle de Xistau, 1969-70.
Octavio Sierra, Vocabulario de Ejea, ciclostilado, propiedad del autor (Ejea, 1965).
Ángel Ballarín Cornel Buscar voz..., Vocabulario de Benasque (Inst. «Fernando el Católico», Zaragoza, 1971), que supone un estudio exhaustivo de la fabla ilustrada con ejemplos y un auténtico compendio etnológico y folclórico del valle.
Fernando Lázaro Carreter Buscar voz..., en El habla de Magallón, notas para el estudio del aragonés vulgar (Inst. «Fernando el Católico», Zaragoza, 1945), como su subtítulo indica, no hace referencia a la fabla propiamente dicha.
Félix Monge Buscar voz..., El habla de la Puebla de Híjar (R.D.T. VII, Madrid, 1951).
Cabe citar también, de Manuel Alvar, Léxico de Benasque según el Atlas Lingüistic de Catalunya (A.F.A. t. XXI, Zaragoza, 1958-59).

Entre los estudios monográficos sobre historia de diversos pueblos aragoneses, que se prodigan en la década de los setenta y que, en muchos casos recogen el vocabulario local, merecen especial mención: Privato Cajal Sazatornil, Diez siglos de historia de Naval, que nos da un vocabulario de 556 voces.
Jesús Conte Oliveros, que en su Historia de Abiego (Zaragoza, 1971), incluye un interesante vocabulario de 124 palabras, y José Arbués Possat, Fuencalderas en mi recuerdo (Zaragoza, 1980), con un léxico de 681 voces. Anterior es el documentado libro de Vicente Llatas, El habla del Villar del Arzobispo y su comarca (Valencia, 1959), imprescindible para el estudio de los aragonesismos en Valencia.

En la década de los ochenta, además de numerosas recopilaciones breves de vocabulario de diversos pueblos y comarcas, que aparecen en revistas locales o especializadas, se producen algunas novedades de interés e importancia en la lexicografía aragonesa. A finales de 1984 se publicaba la segunda edición del magno Diccionario aragonés de Rafael Andolz, añadiendo alrededor de 2.000 voces en la parte aragonés-castellano, con lo que alcanza las 32.000. Es, por tanto, y con mucha diferencia, el más amplio de los publicados hasta entonces. Dentro del capítulo de las reediciones hay que anotar también las del Ensayo de un diccionario aragonés-castellano, de Mariano Peralta Buscar voz...: una en Madrid, en 1984, publicada por Ediciones El Museo Universal; otra, con estudio introductorio de Francho Nagore Buscar voz... (editorial Moncayo, Zaragoza, 1986). También en 1986 se reedita el clásico Diccionario de voces aragonesas de Jerónimo Borao Buscar voz..., dentro de la colección de libros del periódico El Día.

Entre las obras nuevas, el Dizionario de pocha d´a fabla aragonesa (Zaragoza, 1982), publicado por el Ligallo de Fablans de l’Aragonés Buscar voz..., no es —pese a su título- sino un muy modesto y breve glosario castellano-aragonés, sin más pretensiones que las de servir de apuntes escolares. Una importante aportación ha sido el Diccionario dialectal del Pirineo aragonés (Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1985), del lingüista alemán Gerhard Rohlfs Buscar voz..., con unas 8.000 voces aproximadamente. En él reúne las recogidas por él, de primera mano, en 29 localidades altoaragonesas (desde Ansó hasta Benasque y Renanué, por la zona más septentrional; las más meridionales son Graus, Barbastro y Berbegal), con otras muchas entresacadas de otros diccionarios (excepto el de Andolz, que no cita) y un buen número de estudios sobre el aragonés, con el objetivo de lograr «una síntesis o compilación de los nuevos progresos en el campo léxico». En Palabras locales, comarcales y regionales (Zaragoza, 1985), José Alfaba Escorihuela recoge más de 3.000 palabras de uso popular en la provincia de Teruel, aunque sin indicar con exactitud la localidad, si bien la mayoría procede del Maestrazgo y Bajo Aragón (excluyendo las zonas de habla catalana). Es una recopilación de gran interés y riqueza, si bien algunas interpretaciones son absolutamente erróneas (como la inclusión entre las 826 «palabras castellanas de pronunciación incorrecta» de multitud de palabras genuinamente aragonesas por su fonética). Entre los vocabularios locales destaca el de Brian Leonard Mott sobre Gistaín (Chistén), publicado con el título de Diccionario chistavino-castellano (Zaragoza, s. f., pero 1984), con unas 3.000 voces. Dentro de los diccionarios especializados sobre un tema, cabe citar el de Isabel Álvaro Zamora, Léxico de la cerámica y alfarería aragonesa (Zaragoza, 1981). También tiene carácter de vocabulario especializado, tanto temática como cronológicamente, el de J. Ángel Sesma y Ángeles Líbano, Léxico del comercio medieval en Aragón (siglo XV) (Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1982), recopilación de más de 4.000 voces utilizadas por los mercaderes que actuaron en territorio aragonés durante el siglo XV, tal como aparecen en los Libros de Collidas (libros de cuentas de los recaudadores de impuestos) de entre 1444-1454, aproximadamente. Entre los estudios sobre el léxico merece destacarse -además de diversos artículos en revistas, como algunos basados en el A.L.E.A.R.N. publicados en el A.F.A.- el monográfico de Rosa Castañer Martín publicado bajo el título de Estructura y forma del léxico del riego en Aragón, Navarra y Rioja (Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1983); el de Antonio Plaza Boya, El mundo religioso del Alto Ésera (Estudio etnológico-léxico de Castejón de Sos y comarca) (Instituto de Estudios Altoraragoneses, Huesca, 1985), así como el opúsculo de Rosa Fort Cañellas, Relación del léxico catalán con el aragonés en documentación primitiva aragonesa (D.G.A., Zaragoza, 1986).

En la última década aparecen repertorios léxicos de carácter glosarístico (F. Rodés, 1996) y de tipo etnográfico-dialectal de una zona o localidad, en número tan abundante que resulta imposible recogerlos en estas páginas. Estos últimos se recopilan o editan desde distintas posiciones ante el aragonés: algunos están concebidos, sobre todo, como testimonio de restos léxicos en español (R. López, 1992, y J. Olano, 1994) y otros forman parte de un conjunto de demandas para el empleo del aragonés en todos los ámbitos comunicativos (A. C. Vicén y S. Moncayola, 1990; J. M.ª Satué, 1991; P. J. Escudero, 1995, y P. Ríos, 1997). En esta última tendencia, pero con el objetivo de promocionar una norma común, se encuentran el diccionario de Ch. Aragüés (1989, reimpr. 1993), el vocabulario de A. Martínez (1997) y, de índole terminológica, los léxicos de R. Vidaller (1989) e I. Arizón et alii (1996). Aparte queda el diccionario de R. Andolz, reeditado en 1992, tan abundante en informaciones como heterogéneo en su factura. Requiere mención especial el hallazgo del anónimo Diccionario aragonés, manuscrito de principios del XIX, cuya edición (1999) y estudio, a cargo de Chesús Bernal y Francho Nagore, representa una valiosa contribución filológica. Como también lo es la publicación por el Instituto de Estudios Altoaragoneses del Endize de bocables de l’aragonés seguntes os repertorios lesicos de lugars y redoladas de l’Alto Aragón (1999), en cinco tomos. Se continúa, por otra parte, la labor de reedición y estudios de repertorios antiguos. Francho Nagore (1998) lo ha hecho con el Repertorio de boces aragonesas d’etimoloxía latina d’emplego común en o cobalto d’Aragón, de Otín y Duaso (1868), José-Luis Aliaga (en AFA, LIV-LV, 1998) se ha ocupado de la reimpresión de la Colección de voces aragonesas de Tomás Costa (1917), y en colaboración con M.ª L. Arnal, de los dos tomos de Colección de voces aragonesas de Benito Coll (en Textos lexicográficos aragoneses de Benito Coll (1902-1903) presentados al Estudio de Filología de Aragón. Edición y Estudio, 1999). Al hacer balance se observa que la lexicografía aragonesa se caracteriza, en su conjunto, por su bilingüismo (delimitación frente al castellano), por el manejo de técnicas y métodos muy elementales y por la profusión de materiales léxicos no autónomos («hidden glossaries»). En el futuro, su progreso depende de que se acometan tareas esenciales, entre las que cabría destacar la descripción crítica de su evolución histórica, la creación y tratamiento de un corpus textual estratificado lingüísticamente (punto de partida para la confección de distintos tipos de diccionario) y la elaboración de un tesoro lexicográfico aragonés (diccionario de diccionarios). Para ello se debería contar con el apoyo institucional y la participación de lexicógrafos con suficiente formación teórica.

 

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