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Juntas Revolucionarias

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 28/09/2011

(Hist. Contemp.) Durante el siglo XIX, en circunstancias y momentos muy significativos, surgen a lo largo del territorio español unas Juntas Revolucionarias. Para unos historiadores, tales Juntas son la revolución burguesa (Vicéns); para otros, movimientos de la clase media (Jutglar); para algunos son instrumento con que la burguesía lleva adelante su revolución (Sebastiá). Las Juntas revolucionarias son organismos creados por la burguesía, apoyados por y en la Milicia Nacional que pretenden, en una primera fase (1808-1843), derrocar la superestructura feudal y, posteriormente (1854-1868), instaurar un régimen democrático. Entre las características del movimiento juntista sobresalen la recuperación de la soberanía, la participación de la Milicia Nacional y la tendencia federalista.

Las Juntas y los motines antifeudales Buscar voz... tienen una gran importancia en los territorios de la Corona de Aragón y, por tanto, también en el antiguo reino. Normalmente, en Aragón, la génesis del movimiento juntista tiene lugar en Zaragoza, de donde se extiende al resto de la región. En mayo de 1808 se organizan las primeras Juntas de gobierno. José Palafox Buscar voz..., en Zaragoza, toma la dirección militar y política, y convoca a las Cortes tradicionales del reino, que designarán una Junta compuesta por seis miembros. El 25 de septiembre de ese año quedó constituida en Aranjuez la Junta Central Administrativa, integrada por 35 personas y que se dio a sí misma el tratamiento de Majestad, demostrando que asumía la soberanía nacional. Calvo de Rozas Buscar voz... era el representante de Aragón.

El 9-VIII-1835, tras los motines de abril y julio, se erige en Zaragoza una Junta provisional por iniciativa de la Milicia Urbana, a la que se añadirán unos días más tarde representantes de Calatayud, Tarazona y Borja. La Junta, que tomará el título de Suprema Gubernativa de Aragón el 8 de septiembre, mantiene íntimos contactos con las de Valencia y Cataluña. Se nombran representantes de unas Juntas ante otras, ofrecen la dirección conjunta del movimiento al general Mina, e incluso llegan a amenazar con independizarse de la corona castellana. Entre las peticiones de la Junta hay que señalar la libertad de imprenta, la supresión de regulares, la convocatoria de Cortes e importantes cambios legales. Por lo que afecta a los logros, cabe hacer presente el inicio de la desamortización eclesiástica, acordado por la Junta el mismo día 9 de agosto, decretando el cierre de todos los conventos de regulares y la transformación de sus propiedades en bienes nacionales.

En el verano de 1836, disueltas las Cortes por el gobierno Istúriz y con las tropas carlistas a las puertas de Madrid, Zaragoza, el 1 de agosto, acuerda «pronunciarse independiente del actual gobierno de V. M. y bajo la égida de la Constitución de 1812». El día 3 de agosto se erige una Junta en la capital a la que se adhieren Huesca, Calatayud, Fraga, Alcañiz, Borja, Caspe, Mequinenza y Sos. La Junta se disolverá, promulgada la Constitución doceañista después del triunfo del motín de la Granja del 12 de agosto.

El 4 de septiembre de 1840, en Zaragoza, como medida de presión sobre M.ª Cristina para que abdique, y conseguir la derogación de la Ley de Ayuntamientos y la profundización en los logros revolucionarios, la «Milicia Nacional de todas las armas se reunió y juró... que una Junta provisional reasumiese en sus manos la autoridad pública y la dirección de los negocios de gobierno». Se solidarizan con esta Junta: Ateca, Alfamén, Huesca, Cariñena, Sarsamarcuello, Mequinenza, Daroca y un largo etc., hasta completar la lista Teruel con Víctor Pruneda Buscar voz... al frente. La esparterista Junta de Gobierno de Zaragoza, de la que forma parte Miguel Alejos Burriel Buscar voz..., acuerda que «cada partido judicial nombre un comisionado que le represente», y el 26 se transforma en Junta Superior de Gobierno.

Cuando la conspiración de Narváez, Pezuela y Serrano está a punto de poner fin a la regencia del general Espartero, se erigen en Jaca, Benasque y Barbastro unas Juntas que quedarán integradas en la Junta General Interina de Salvación de la provincia de Huesca en julio de 1843. El último día de agosto aparece en Zaragoza una Junta Superior de Gobierno que, según afirma en su primer manifiesto, firmado en Cariñena, fue «establecida por el voto de los pueblos que componen el Distrito de esta Provincia». Poco durarán estas Juntas gubernamentales, pues el 18 de septiembre la Milicia Nacional Buscar voz... de Zaragoza nombra una Junta de Gobierno Salvadora de la Patria reclamando la Constitución de 1837 revisada, la vuelta del duque de la Victoria y una Junta Central compuesta por dos representantes de cada provincia elegidos por los municipios. A esta Junta se suman, entre otros, Juslibol, Jaca y Alcañiz.

Días antes del pronunciamiento de Vicálvaro se forma en Zaragoza una Junta interina presidida por el propio Espartero y al que acompañan D. Juan Bruil Buscar voz... y D. Manuel Lasala Buscar voz..., además de varias personalidades. Dicha Junta se transformará, el 23-VII-1854, en Junta de Zaragoza con representantes de La Almunia, Ateca, Belchite, Borja, Calatayud, Caspe, Daroca, Ejea, Pina, Sos, Tarazona y Zaragoza. Dos días antes, Espartero había entrado en Madrid.

El 29-IX-1868, once días después del pronunciamiento de la escuadra contra Isabel II, surge en Zaragoza una intitulada Junta Revolucionaria con la misión de «gobernar esta ciudad y provincia, ya que por ello nos ha designado la aclamación popular», en ella participa el republicano Gil Berges Buscar voz.... También Huesca fue fiel al proceso revolucionario y se crearon Juntas en Olvena, Benabarre, Graus, Laluenga, Albero Alto, Albero Bajo, Roda, Loarre, Azlor, Bespén, Sariñena, Tamarite de Litera, etc., que culminaron en la Junta Revolucionaria de Huesca.

 

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