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Juan I «el Cazador»

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 27/12/2006

(Perpiñán, 27-XII-1350 - ?, 19-V-1396). Rey de Aragón, desde 1387. Hijo de Pedro IV Buscar voz... el Ceremonioso y de Leonor de Sicilia Buscar voz.... Antes de cumplir el año fue nombrado duque de Gerona Buscar voz..., título que se reservó a partir de entonces a los primogénitos de la Corona de Aragón Buscar voz.... En 1370 se celebraron sus esponsales con Juana de Valois (hija de Felipe IV el Hermoso), quien falleció en Béziers antes de llegar a la corte de Aragón. Dos años después tuvo lugar el enlace del príncipe con Matha de Armañac, muerta en Zaragoza en octubre de 1378, sin haberle sobrevivido descendencia masculina.

No tardó Pedro IV en proponer a su hijo el matrimonio con la heredera de Sicilia, tendente a afirmar la política mediterránea Buscar voz... de la Corona de Aragón, pero el príncipe se inclinó por una nueva aproximación a Francia, gestionando por su propia cuenta su boda con Violante de Bar Buscar voz..., sobrina de Carlos el Sabio. La ceremonia, que tuvo lugar en Montpellier el 2-II-1380, contó con escasos asistentes por la actitud remisa de Pedro IV a aceptar este enlace. Las intrigas cortesanas alimentaron la tirantez de relaciones entre el monarca y su heredero, y en particular la lucha abierta entre éste y su madrastra Sibila de Forciá Buscar voz....

En enero de 1387 se encontraba Juan convaleciente de una grave enfermedad, cuando tuvo noticia de la muerte de su padre; se abría entonces un nuevo capítulo en el que el nuevo rey descargaría su odio y venganzas contra su madrastra. Inmediatamente de haberla condenado a prisión -acusada, según el documento oficial, de grandes crímenes-, Juan I ordenó se requisaran todos sus bienes, que fueron traspasados a su sucesora en el trono, Violante de Bar. Respecto al reino de Aragón suponían unos ingresos de 66.059 sueldos, que venían a incrementar las elevadas sumas percibidas por Violante en el marinado de Jaca, comunidades de Daroca y Teruel, aljamas de las principales villas aragonesas, derechos sobre salinas, etc.; bienes todos ellos del patrimonio real.

El breve reinado de Juan I contrasta notablemente con el de su antecesor. Monarca aficionado a la caza y a la astrología, amante de las letras y de las artes, fue en cambio débil e indolente para los negocios públicos, que en gran parte dejó en manos de su esposa. Al desorden fiscal existente y a la desastrosa política hacendística que venía arrastrando la Corona, se unían ahora los cuantiosos gastos de la corte y las prodigalidades de la reina.

Ya en vida de Pedro IV, las Cortes de Monzón de 1383 habían denunciado las exacciones y corrupción de los malos consejeros que rodeaban tanto al monarca como a su hijo, el entonces duque de Gerona. En el reinado de Juan I continuó la escalada de enajenaciones, hipotecas, asignaciones de las rentas pública a la nobleza, a entidades religiosas y a particulares, acumulándose las deudas de tal forma que los monarcas tuvieron que recurrir frecuentemente a préstamos usurarios.

Por otra parte, al malestar social vino a sumarse el movimiento antijudaico, que prendió primero en las aljamas del reino de Castilla, se propagó más tarde a los estados de la Corona de Aragón y tuvo su explosión más violenta en el año 1391, con el asalto y destrucción de numerosos barrios judíos, entre ellos el de Barcelona. En el reino de Aragón, aun cuando Zaragoza y otras ciudades no conocieron tales matanzas y graves vejaciones contra la población judía, el clima general de aguda tensión tuvo algunas repercusiones.

Juan I había heredado los problemas inherentes a la política expansiva de la Corona de Aragón Buscar voz... en el Mediterráneo. En primer lugar tuvo que enfrentarse con el problema sardo. El monarca, en abril de 1388, había ratificado con los Arborea el tratado de paz firmado en Cáller a principios de ese mismo año, que no significó más que un breve respiro ya que al año siguiente Leonor de Arborea reanudó la lucha. La proyectada expedición de los aragoneses, que pensaba dirigir el propio rey, quedó en punto muerto; tan sólo la lealtad de las tropas de la Corona que resistían en algunas villas sardas pudo mantener el dominio de la isla hasta su pacificación por Martín I.

Respecto a Sicilia, triunfó la política matrimonial llevada a cabo por Pedro IV, al casar a su nieto Martín Buscar voz... con María, reina de Sicilia. Algunos barones sicilianos, con la aquiescencia del papa, habían proclamado rey a Luis de Durazzo, pero el infante don Martín, hermano de Juan I, organizó una expedición y consiguió apoderarse de Palermo y de gran número de villas. Martín el Joven y la reina María de Sicilia pudieron ejercer su gobierno, no sin antes vencer la larga resistencia de los isleños merced a los sucesivos refuerzos de tropas enviadas desde la Península.

Por estos años se perdieron los restos de la dominación aragonesa en Grecia, al caer en 1287 la ciudad de Atenas en manos de Nerio Acciajoli y rendirse en 1390 el castillo de Neopatria. Más tarde los ducados de Atenas y de Neopatria se anexionaron a la Corona de Sicilia.

En política exterior el empeño de mantener la paz constituye la nota dominante del reinado de Juan I. Tan sólo se vio turbada en los primeros años por la irrupción en el Ampurdán de las tropas del conde de Armañac, que se consideraba con derechos al reino de Mallorca como heredero de Jaime IV. Por lo demás se mantuvo la alianza con Francia, reforzada con la adhesión de los Estados de la Corona de Aragón al pontífice de Aviñón. Juan I pretendió incluso instalar en sus dominios al sucesor de Clemente VII, el aragonés Benedicto XIII Buscar voz..., propuesta que fue desestimada por la ciudad de Barcelona, a la que el monarca había solicitado ayuda pecuniaria para tal fin. La buena armonía presidió también las relaciones con el reino de Castilla. Con el de Navarra quedó sin efecto el proyectado matrimonio de la heredera de este reino con el primogénito del monarca aragonés, que murió siendo niño.

El balance de los nueve años del reinado de Juan I no arroja un saldo positivo más que en el orden cultural. La fastuosa corte, de ambiente francés debido al influjo de Violante de Bar, fue el centro de un movimiento humanista donde músicos, juglares y trovadores contaron con el mecenazgo de los reales cónyuges. El monarca, amante de la música y gran bibliófilo, destacó también por su afición a la música, la astrología y la alquimia. Su pasión por la caza, que le ha valido el sobrenombre de «el Cazador», fue la causa de su muerte, en 1396. Al no dejar descendientes varones, fue sucedido en el trono por su hermano Martín, desde 1380 ya rey de Sicilia.

• Bibliog.: Zurita, J.: Anales de la Corona de Aragón; ed. Canellas, Zaragoza, 1967, vol. 4. Girona, D.: «Itinerari del rey en Joan»; Estudis Universitaris Catalans, Barcelona, 1929-1930. Roca, J. M.: El rey don Juan I, l’aymador de la gentilesa; Barcelona, 1929. Tasis i Marca, R.: Joan I, el rei caçador i músic; ed. Aedos, Barcelona, 1959. Wolff, Ph.: «The 1391 Pogrom in Spain. Social Crisis or not?»; Past and Present, n.° 50, Oxford. Ledesma, M. L.: «El patrimonio real en Aragón a fines del siglo XIV: los dominios y rentas de Violante de Bar»; Aragón en la Edad Media, II, Zaragoza, 1979.

 

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