Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Italia, Aragón en

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 04/08/2009

(Hist. Mod.). Situados en la zona de la latinidad, con comunes antecedentes étnicos, culturales y políticos, con una relación comercial permanente, las penínsulas itálica e ibérica son los territorios mediterráneos que guardan más semejanza. Recordar el papel que desempeña Roma en la historia de la civilización hispánica es obvio, así como ver en una de sus provincias, la Tarraconense, un lejanísimo e irreal precedente de la Corona de Aragón Buscar voz....

Durante el reinado de Jaime I Buscar voz..., tres hechos significaron la apertura de la política de expansión aragonesa por el Mare Nostrum: la conquista de las Baleares (1229-1235), su primer jalón; el tratado de Almizra Buscar voz... firmado con el príncipe Alonso de Castilla en 1224, que de hecho significaba -por la cesión del reino de Murcia a Castilla- la exclusión de la corona aragonesa en la obra de la Reconquista; y el tratado de Corbeil con Luis IX de Francia, firmado en 1258, que determinó el fin de la dominación aragonesa en lo que será la Francia meridional. El destino de la Corona de Aragón quedaba definitivamente diseñado y orientado: el Mediterráneo y sus tierras, en cuya primera línea se encontraban las pertenecientes a la península itálica y sus islas adyacentes. Un giro de la historia: la antigua dominante va a ser dominada, en parte importante, por espacio de más de cuatro siglos. Dominación política, ya que los pueblos itálicos seguirán ejerciendo su influencia cultural sobre los hispánicos, y bien largamente, a lo largo de estos años.

La dominación aragonesa en tierras italianas comprende tres etapas, dos insulares y una peninsular: Sicilia, Cerdeña y Nápoles; a éstas se puede añadir otros territorios o ciudades como Milán, los «presidios» de Toscana y el protectorado de Génova, pero sus adquisiciones no corresponden a la Corona de Aragón, sino a la de España.

Sicilia entra en la órbita política de Aragón en 1282 y en ella estaría, con muy diversas vicisitudes, hasta 1713, en que la isla sería transferida al duque de Saboya en virtud del tratado de Utrecht. En la larga serie de virreyes, correspondientes tanto a la dominación aragonesa como a la española (el virreinato se extiende entre 1415 y 1713), hay varios de clara ascendencia estrictamente aragonesa, como Domingo Ram, Lope Ximénez de Urrea, Gaspar de Espés y Juan de Lanuza.

Cerdeña fue cedida por el papa Bonifacio VIII a Jaime II Buscar voz... de Aragón en 1296 por el tratado de Anagni Buscar voz..., pero esta concesión tuvo que ser completada con una verdadera conquista que no realiza hasta 1323. Tierra inquieta, proporcionó a la Corona muchas preocupaciones, pasando a ser dominio de la corona española hasta Utrecht, que fue adjudicada a Carlos VI de Austria.

Respecto del reino de Nápoles, su anexión a la corona española obedeció a un complicado proceso cuyo principal protagonista inicial será el rey aragonés Alfonso V Buscar voz..., pero pensando más en una empresa particular que en una ampliación de la monarquía aragonesa. Por fin, en 1443 alcanza su propósito, ya planteado en 1420, y el Magnánimo, nacido en Castilla y heredada la corona aragonesa de su padre don Fernando I Buscar voz..., viene a ser, por su elección, rey de Nápoles hasta 1458 con evidente negligencia respecto a los asuntos aragoneses, y evitó cuidadosamente que Nápoles quedase incorporado a la Corona de Aragón, hecho que consumó a su muerte creando una nueva dinastía que, aunque de apellido Trastámara, fuese independiente de los distintos países de la Corona de Aragón, que tan tibiamente había servido.

De todas maneras, la conquista de Nápoles y la instalación de la casa de Aragón en su dominio, con su hijo natural Fernando I como monarca, es un hecho trascendente, ya que con Alfonso llegaron a Nápoles muchas familias de la nobleza aragonesa que emparentaron bien pronto con otros linajes italianos; aumentó considerablemente el comercio entre Aragón y la monarquía napolitana de signo aragonés y fue en la corte napolitana de Alfonso V Buscar voz... donde se gestó el renacimiento aragonés Buscar voz..., ya que la Academia napolitana estimuló los estudios y la erudición y protegió a los poetas. Fue el foco más potente de expansión de la nueva ideología del humanismo renacentista por lo que respecta a la península ibérica, con singular impacto en las tierras de la Corona aragonesa.

Despreocupado Juan II Buscar voz... de Aragón (1458-1479) de los asuntos italianos, harto preocupado por los hispanos, no sucedió así con Fernando el Católico Buscar voz..., su hijo. La política internacional del gran monarca tendía sobre todo a la integración bajo su soberanía de todos los territorios que hubiesen tenido como soberanos a miembros de la familia Trastámara y él no podía mostrar de ninguna manera su conformidad al disgregador testamento de Alfonso V, que se propuso desbaratar, aunque ya no pensando tanto en la Corona de Aragón cuanto en la nueva monarquía que iba surgiendo como resultado de la política de la Diarquía.

Fernando jugaba siempre con el tiempo y esperaba siempre, con la paciencia que fuera necesaria, la oportunidad que hiciese más razonable y segura su política. La primera la dará Carlos VIII de Francia; Fernando actuó magistralmente: primero atizó las pretensiones ingenuas de su colega francés sacando de esta política, por el tratado de Barcelona de 1493, la reincorporación del Rosellón a sus dominios de la Corona aragonesa; pero ya en el mismo tratado dejó el hilo suelto preciso para poder hacer que se volviese contra la política italiana de Carlos VIII, complementada más adelante por la de Luis XII y cuyo resultado había de ser la definitiva incorporación del reino de Nápoles a la monarquía española.

Debemos subrayar que la acción diplomática y militar del Católico no se mueve ya en los parámetros de la casi extinguida Corona de Aragón, sino de la flamante Corona española: ni el jefe militar de las empresas napolitanas ni sus soldados, al menos en su gran mayoría, son aragoneses, sino castellanos; nuestro reino aragonés juega un papel secundario dentro de la estrategia del rey Fernando: la defensa de la frontera franco-aragonesa, tanto por el lado de Aragón como el de Cataluña, como se pone de manifiesto por los acuerdos de las Cortes de Tarazona de 1495 de Zaragoza de 1502, que movilizan a favor de la política real un contingente de 500 hombres dentro de las condiciones habituales de este tipo de levas. Sólo durante la crisis dinástica producida a consecuencia de la muerte de la reina Isabel, su viudo pensó en la posible integración de Nápoles en la resurrecta Corona aragonesa, y tomó las medidas cautelares necesarias para hacer efectivo este hecho, removiendo del virreinato de Nápoles a Gonzalo Fernández de Córdoba y asegurándose con su pariente Juan de Aragón, conde de Ribagorza. Pero, pasado el momento de peligro, devuelto Fernando al gobierno de Castilla, la situación volvió a su momento anterior y esto lo sería por los otros episodios de la inacabable acción española en las tierras italianas a lo largo de los siglos XVI y XVII, en que no vemos una acción coordinada de aragoneses en sus múltiples actos, ya que la energía aragonesa siempre estuvo dedicada a la defensa de las fronteras del reino, bien frente a Francia, bien frente a la insurrecta Cataluña, cuando hubo ocasión; lo que no quiere decir que falten nombres y linajes aragoneses entre los combatientes hispanos como los de Martín de Aragón o el de los Coloma entre los generales del rey.

Más importante que la presencia aragonesa en Italia, pese a que el último tercio del siglo XV y el primero del XVI señala su momento culminante en lo que pudiéramos llamar «la hora borgiana», es la influencia intelectual de Italia en Aragón bajo el signo del Renacimiento y su humanismo, bien notorio en nuestra tierra si la consideramos desde un punto de vista plástico e ideológico. Las vías de penetración de los nuevos sentimientos y negocios están íntimamente relacionados con la política de los Trastámaras aragoneses en Italia o como consecuencia de una renovación de las actividades mercantiles del Aragón del XV. Escribe Lacarra: «El hecho es que, desde la segunda mitad del siglo XV, y coincidiendo con el declive que sufre Barcelona, Zaragoza conoce una actividad renovada, bien apreciable en la multitud de contratos que se registran en su rico Archivo de Protocolos. Los relatos de los viajeros coinciden en referirse a los importantes negocios que hacen en Zaragoza los mercaderes de todos los países. Con los mercaderes llegan también impresores, artistas y constructores alemanes, italianos, gascones y flamencos, que dan a la ciudad un aire cosmopolita de que antes había carecido»

Podemos distinguir diversas generaciones de humanistas aragoneses que la enlazan con sus correligionarios italianos, con eco del brillante momento que la fraterna península vive. La figura central de la primera generación se agruparía en torno del arzobispo don Alonso de Aragón Buscar voz..., amigo de Marineo Sículo Buscar voz... y de Antonio Geraldini, y en ella alinearemos a humanistas aragoneses de clara filiación itálica como Gaspar Barrachina, Alfonso de Segura o el gran poeta alcañizano Juan de Sobrarías Buscar voz..., quizá su primera figura juntamente con Gonzalo García de Santa María Buscar voz..., de ascendencia judía, quien historiaría la figura de Juan II de Aragón, latinista notable, muy inclinado a la imitación de Tito Livio y férreamente fiel a los módulos de la historiografía latina. Déjase la explayación de este tema cuando se hable del Renacimiento Buscar voz... en Aragón, donde habrá de insistirse en la influencia tan enorme que tiene en la literatura el ejemplo de la fenomenal acción de los artistas y humanistas italianos, bien de forma directa, por la permanencia de muchos aragoneses en tierras itálicas, bien por el peso de las corrientes ideológicas que llegan al Aragón cruce de caminos entre la periferia mediterránea y las tierras mesetarias; productos intelectuales que llegarían a nuestras tierras, muchas veces juntamente con un comercio que no falta o una inmigración italiana que, sin llegar a los números altos de los franceses, siempre constituye, aunque sea individualmente, un factor digno de tenerse en cuenta. Ahora bien, debemos considerar que por importante que sea la influencia italiana no fue capaz de modificar esencialmente los rasgos característicos de lo aragonés y propio, y aunque el novelista Mateo Alemán hace decir a su Guzmán de Alfarache que Zaragoza olía a Italia, ese olor no significaba una identificación, sino un elemento más de la variada y compleja composición de la tierra aragonesa.

 

Monográficos

La Corona de Aragón I: nacimiento y expansión

La Corona de Aragón I: nacimiento y expansión

Descubre los pasos de la expansión aragonesa por todo el Mediterráneo.

La Corona de Aragón II. La Casa de Trastámara

La Corona de Aragón II. La Casa de Trastámara

Se cimientan las bases para la unión de las coronas de Aragón y Castilla.

La Edad Moderna en Aragón. El Siglo XVI

La Edad Moderna en Aragón. El Siglo XVI

El siglo más convulso provocará el final de los privilegios del reino.

Imágenes de la voz

Cuentas del Gran Capitán...Cuentas del Gran Capitán

Entrada triunfal de Alfon...Entrada triunfal de Alfonso V en N...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT