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Industria, localización de la

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 17/03/2009

(Geografía).

Localización de la industria en la provincia de Zaragoza:

Dentro de la provincia destaca su capital que es hoy una ciudad de industria diversificada, con unas 4.000 empresas que suponen aproximadamente 75.000 puestos de trabajo. Esta industrialización Buscar voz... es bastante reciente, se inicia en Zaragoza Buscar voz... a finales del siglo XIX, por la coincidencia de una serie de factores de carácter local y nacional, base de nuestra tardía revolución industrial. Destaca, entre ellos, el inicio, en 1856, de la construcción de la red de ferrocarriles Buscar voz..., que enlazará Zaragoza con los principales centros industriales: Madrid, Barcelona, Lérida, Pamplona, Bilbao y con el Levante, además de los enlaces propios de la región, como el que une a Zaragoza y Huesca, que se prolongará en 1929 hasta Francia por Canfranc Buscar voz.... Aunque la red no era muy densa, queda configurada Zaragoza en un nudo férreo, plataforma giratoria entre otras regiones activas mercantil e industrialmente, función favorecida por la situación de la ciudad en el eje viario natural que es el valle del Ebro, y en un cruce de caminos equidistante de Barcelona, Madrid, Valencia y Bilbao. Apoyadas en dicha función, se instalan las primeras industrias de material ferroviario en las cercanías de las vías y apeaderos de mercancías.

Otro factor es la instalación de las primeras fábricas productoras de electricidad y de gas en 1864 y 1883 que estimularán la creación de nuevas empresas, al competir positivamente con la energía hidráulica puramente motriz. A esto se sumará la introducción en España de la remolacha azucarera y su elaboración industrial, después de la pérdida de Cuba, orientándose grandes extensiones del campo aragonés a su cultivo, e instalándose en la ciudad las azucareras Buscar voz... y alcoholeras en los accesos de la «zona de carros». Asimismo la introducción de nuevos cultivos, como el algodón, y la expansión de otros, como los forrajes, permitirán instalaciones industriales nuevas; la abundancia de agua, de paja de cereal y de energía atraen al barrio de Montañana la Papelera del Gállego o Montañanesa Buscar voz....

Las realizaciones de esta época atrajeron capital extranjero y extrarregional, con el consiguiente efecto multiplicador. Muchas industrias tradicionales, como la harinera, fábricas de galletas o de pastas alimenticias y de la madera, se modernizaron. La industria química Buscar voz... se implanta también en el barrio de La Almozara, que llevó el nombre de «la Química».

Desde 1964 Zaragoza quedó dotada de un Polo de Desarrollo que delimita el suelo industrial y que será ampliamente rebasado en las décadas siguientes. La expansión de las zonas industriales de Zaragoza se realiza en forma de estrella, siguiendo las vías de comunicación o los llamados eje norte (carretera de Huesca), sur (carretera de Valencia), este (de Castellón) y oeste (autovía de Logroño). Esta expansión periférica de la industria, creando sectores específicamente industriales en los ejes de acceso, ha tenido lugar a expensas de la ampliación de las industrias más tradicionales de envergadura media o grande, que, ahogadas por el crecimiento urbano, han buscado nuevos emplazamientos, fuera de los cascos urbanos. (Zaragoza Buscar voz..., área metrolopolitana Buscar voz...)

El mapa industrial de la provincia de Zaragoza en la actualidad cuenta, en torno al núcleo de la capital, con dos ejes, que coinciden con las dos vías naturales de comunicación más importantes de la provincia; el valle del Ebro y el valle del Jalón. En el primero la industria se distribuye a lo largo del corredor que enlaza la capital con la factoría Opel Buscar voz... en Figueruelas Buscar voz...; en el segundo hay varios puntos de apoyo -La Almunia Buscar voz..., Calatayud Buscar voz..., Ateca Buscar voz..., Alhama Buscar voz...- y un apéndice que es el valle del Aranda, con Brea Buscar voz... e Illueca Buscar voz.... Fuera de estos ejes sólo encontramos algunos núcleos aislados como Ejea Buscar voz... -de reciente industrialización-, o como Tarazona Buscar voz..., cuya industria textil responde de alguna manera a una herencia artesanal, como es también el caso de la industria de cuero y calzado de Brea, con unos antecedentes históricos claros.

El resto de la localización industrial obedece en buena parte a factores de situación en relación con los principales ejes de circulación; no en balde se trata de pequeña o mediana industria, de bienes de consumo o de transformación. Hay, no obstante, industrias que cuentan con una utilización directa de los recursos naturales y cuya localización está condicionada por éstos: se trata de la Termoeléctrica de Escatrón Buscar voz..., la Electrometalurgia de Sástago Buscar voz..., la Salinera de Remolinos Buscar voz..., Cementos Portland Buscar voz... en Morata. Unas y otras aprovechan los recursos del subsuelo, así como las alimentarias que utilizan las materias primas agropecuarias locales: harineras Buscar voz..., las confiterías de Calatayud o «Chocolates Hueso» de Ateca, las conserveras de aceitunas de Caspe. La mayor parte ha nacido aprovechando un buen acceso para las materias primas, los productos elaborados o la mano de obra.

Localización de la industria en la provincia de Huesca: Una característica destacable de la industria oscense es la equilibrada distribución espacial de sus empresas entre los principales núcleos de población, que se alinean según dos ejes viarios: uno en el noroeste de la provincia (Jaca-Sabiñánigo), y otro en el centro-este (Barbastro-Monzón-Binéfar) unidos a través de la capital, Huesca, formando un eje que pivote sobre los dos núcleos industriales de Sabiñánigo Buscar voz... y Monzón Buscar voz....

La aparición de una industria en un determinado emplazamiento no suele obedecer a un único factor, normalmente se suelen conjugar varios de orden físico y de orden socioeconómico.

Las posibilidades que ofrece la provincia de Huesca en materias primas para la industria son variadas, pero de no excesiva rentabilidad. La más abundante en principio es la madera, ya que el 64 % de la provincia es teóricamente forestal, pero ya se ha visto en otros apartados de esta Enciclopedia que el sector forestal tiene escasa importancia en la economía oscense. Los bosques del Pirineo oscense aportan maderas de frondosas y sobre todo de coníferas que han sido explotadas tradicionalmente, más con destino exterior que para transformarlas in situ. Las industrias de segunda transformación de la madera son talleres artesanales y una de las razones de este débil aprovechamiento in situ se debe a que la gran industria de muebles busca su localización en torno a la gran ciudad con fuertes niveles de consumo (posibilidad que no ofrece Huesca).

Por otra parte, las materias primas agropecuarias han sido el fundamento de la actividad artesanal en el pasado; las pieles y lanas del ganado eran las materias primas más cotizadas, propiciando el emplazamiento de las actividades artesanales derivadas, ya a la salida de los valles transversales pirenaicos (Jaca Buscar voz...), ya en el Somontano (Huesca Buscar voz..., Barbastro Buscar voz...). De las materias primas propiamente agrícolas, eran los cereales los más utilizados en la actividad artesanal tradicional, con muchos molinos harineros en el sur de la provincia.

La suerte de las distintas materias primas agropecuarias, secularmente utilizadas, ha sido algo diferente al pasar a la etapa industrial: las pecuarias decayeron en su uso sustituidas por otras (hundimiento de las lanas ante el algodón, primero, y las fibras sintéticas después) de modo que la actividad más característica, la textil, se nutre principalmente de materias primas extralocales; mientras que los cereales pasaron sin solución de continuidad de los molinos harineros a las fábricas de harinas en que se transformaron los anteriores.

Por encima de las materias primas ha pesado en la localización industrial oscense la energía y concretamente la hidroeléctrica. Huesca no contaba con energía-carbón suficiente y rentable como para incorporarse a la primera revolución industrial: a mitad del siglo pasado se conocían algunas minas de carbón en Sallent y cerca de Jaca (Madoz Buscar voz...). Por ello tuvo que esperar su hora a que surgiese la segunda revolución industrial, para la que se mostraba especialmente dotada gracias a sus recursos hidroeléctricos. Lo cual constituye una justificación de su retraso en el proceso industrializador.

La localización de las centrales propiciará la instalación de plantas electroquímicas y electrometalúrgicas precisamente en núcleos relacionados con los dos cursos fluviales de mayor potencia: el Gállego (Sabiñánigo) y el Cinca, una vez que ha recibido al Ésera (Monzón).

De este modo, a partir de las materias primas tradicionales se justifica la localización de los centros industriales con pasado artesano (Barbastro, Huesca y Jaca), y a partir de la energía hidroeléctrica encontramos la explicación de los nuevos núcleos industriales de Monzón y Sabiñánigo, que han potenciado poderosamente la industria oscense.

Además de los factores inherentes al cuadro natural oscense -materias primas y fuentes energéticas- hay otra serie de factores que también han jugado su papel en la localización industrial y, en general, en el proceso industrializador: vías de comunicación, mercados, mano de obra y capitales. En este sentido, es frecuente explicar el retraso industrial oscense por su compartimentación orográfica y su orillamiento respecto a los grandes ejes de circulación nacionales de disposición radial. Los mercados de consumo también han condicionado el desarrollo industrial. Únicamente Huesca, Barbastro y Jaca, como ciudades-mercado tradicionales, contaban además con una población importante en su área de influencia mercantil que podía absorber los productos de pequeñas o medianas empresas del ramo de la alimentación o del textil, de la construcción, o incluso de la mecánica ligera. Las grandes industrias que nacieron en la provincia -Sabiñánigo y Monzón- no se plantearon en función del consumo oscense sino del consumo nacional, por tratarse de una producción de bienes intermedios, indiferente en buena medida a la distancia respecto de los grandes mercados consumidores. Paradójicamente uno de ellos, el de Sabiñánigo, inicia su proceso industrializador en 1918 con la instalación de una planta de productos químicos de Energía e Industrias Aragonesas Buscar voz..., cuando el pueblo había registrado en el censo anterior (el de 1910) 347 habitantes. Monzón, al crearse Hidronitro Española Buscar voz... en 1943, partía de un censo (el de 1940) superior, pero en todo caso modesto al no superar los 5.800 habitantes.

El volumen de la mano de obra no fue un factor limitante, pues ya ha quedado de manifiesto la existencia de excedentes de población procedentes del éxodo rural, y dispuestos a ocuparse en el sector secundario con salarios no exigentes. En cambio requiere unos ciertos niveles de especialización que han ido siendo aportados, a medida que surgía la demanda en la bolsa de trabajo provincial, por una serie de centros de enseñanza profesional (Universidad Laboral, Institutos técnicos, Escuelas de Maestría, etc.).

Los factores anteriores posibilitan la localización industrial, pero es en definitiva el capital el que decide, barajando y sopesando dichos factores, la ubicación de la industria oscense ya que el Estado tuvo en esta provincia poca intervención. La capitalización de la industria oscense ha sido esencialmente privada y foránea. El ahorro oscense ha fecundado mínimamente el desarrollo industrial provincial. En cambio la gran empresa, la surgida ex novo, contando con la riqueza hidroeléctrica y en función de los mercados exteriores, ha sido de capital foráneo y normalmente extranjero. Así en Sabiñánigo, Eiasa fue montada con capital francés; Alugasa perteneció en principio al grupo francés Pechiney (con participación de capital suizo). En Monzón, Hidronitro Española fue obra de particulares en sus comienzos, luego pasó a depender del grupo financiero del Banco Central, posteriormente con participación de Pechiney-Ugine y hoy perteneciente al grupo Ferroatlántica, S.L.; y Monsanto, división química de Aiscondel Buscar voz..., se potenció con capital norteamericano.

El I.N.I. penetró poco en la industria oscense. Aparte del sector hidroeléctrico la presencia de este instituto se redujo a los ramos del metal y de la construcción. La acción estatal a través de los Planes de Desarrollo en principio no resultó positiva para la industria oscense: el I Plan de Desarrollo Económico, al crear el polo de Zaragoza, supuso un freno en el proceso industrializador de Huesca. Sin embargo, el III Plan se mostró más favorable: Sabiñánigo y Huesca fueron declaradas «cabeceras comarcales» y la zona del Cinca «de preferente localización industrial» con la designación dentro de ella de los polígonos de Barbastro y Monzón.

Así, pues, la industria oscense se ha localizado en torno a dos tramos de comunicación: el noroeste en la depresión intrapirenaica (Jaca-Sabiñánigo) y el centro-este en el Somontano (Huesca-Barbastro-Monzón-Binéfar). También se puede hablar de dos modelos. El primero, el correspondiente a Sabiñánigo y Monzón, nace merced a la combinación de: una ausencia de pasado artesanal (sobre todo en Sabiñánigo), una base hidroeléctrica, un planteamiento en función de los mercados exteriores y una fuerte capitalización foránea. Ha dado lugar a los dos centros industriales más importantes de la provincia. El segundo modelo resulta de la siguiente combinación: un pasado artesanal, unas materias primas locales, una demanda de los pequeños mercados comarcales y una serie de pequeños capitales oscenses y extraprovinciales; ello ha dado lugar al desarrollo de pequeñas y medianas industrias en los ramos de la alimentación, textil, de la construcción, e incluso, en el caso de la capital, de mecánica ligera.

Localización de la industria en la provincia de Teruel: La provincia de Teruel en el pasado contaba con un mayor nivel artesanal, relativamente, que en la actualidad. Los recursos agrícolas, pecuario-forestales y del subsuelo propiciaban un mapa artesano-industrial variado y de cierta entidad. En el Bajo Aragón, Alcañiz Buscar voz... se apoyaba principalmente en el beneficio de las minas de alumbre y caparrós para dar ocupación a los vecinos de Alloza Buscar voz..., Ariño Buscar voz..., Gargallo Buscar voz... y Estercuel Buscar voz...; además había manufacturas de lana en varias poblaciones. La Comunidad de Albarracín Buscar voz... utilizaba su abundante producción lanera como materia prima básica de su industria; desde el siglo XIII hay noticias de la importancia de sus pelaires que llegaron a exportar a Francia e Italia; la ganadería servía también de base para la segunda rama industrial, que era la de curtidos; la madera de los bosques y el abundante mineral férreo de Ojos Negros Buscar voz... eran aprovechados en las herrerías; a finales del XVIII las necesidades en madera de estas herrerías habían provocado la destrucción de muchos bosques y tenían que estar paradas la mitad del año por falta de carbón. En el partido de Teruel la industria principal se derivaba también de la lana, aunque era inferior a la de Albarracín.

Pero la industria turolense reciente gira en torno a la minería (minería Buscar voz..., industrias de la minería Buscar voz...). Las empresas extractivas, tanto de minerales metálicos como no metálicos, se han desarrollado junto a las minas de hierro de Ojos Negros (ya cerradas) o las de lignito de Utrillas Buscar voz..., Aliaga Buscar voz... y Ariño. También en el pasado tuvieron cierta importancia las de sílice o caolín. El mineral de hierro de los municipios de Bezas Buscar voz..., Ojos Negros y Albarracín se utilizaba en el pasado para alimentar las herrerías, también se transportaba por medio del ferrocarril minero desde Ojos Negros hasta los altos hornos de Sagunto. El lignito de Teruel, que significa el 50 % de la producción española, sirve principalmente para alimentar la producción termoeléctrica de las centrales de Aliaga y Utrillas.

Junto a los núcleos extractivos de hierro y lignito se explotaban otros como el caolín y bauxita, en los municipios de Belmonte de Mezquín, Foz-Calanda y Los Olmos. El problema de todas estas extractivas y otras es que no generan apenas industrias de transformación, si exceptuamos las empresas de productos cerámicos y mineros no metálicos localizadas en Teruel, Alcañiz y Calanda.

De las industrias alimentarias, unas son de carácter artesanal y su localización empalma con el pasado. Las forestales son las más importantes (tras la minería), desarrollándose fundamentalmente en Albarracín, Cella Buscar voz... y Teruel.

• Bibliog.: Asso, I. de: Historia de la economía política de Aragón; Zaragoza, 1798 (Ed. con índices valiosos en 1947, debidos a J. M. Casas Torres). Redondo Veintemillas, G.: «Datos para el estudio del comercio aragonés con Francia en 1675»; Estudios del Departamento de Historia Moderna, Zaragoza, 1978, pp. 213-237. Biescas, J. A.: Introducción a la Economía Aragonesa; Zaragoza, 1977. Cámaras de Comercio y Economistas Asociados: Situación y Perspectivas de la Industria de Zaragoza (1979), Huesca (1980) y Teruel (1980). C.a.z.a.r. y S.a.d.e.i.: Tablas Input-Output y Cuentas Regionales de la Economía Aragonesa; 1972. Informe del Consejo Económico y Social de Aragón; C.E.S.A., 1998.

 

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