Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Iberización, Iberos

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 02/12/2011

Por el nombre de «iberos» conocemos, a través de las fuentes Buscar voz... grecorromanas, a un grupo de pueblos que habitaban el litoral mediterráneo de la Península y parte del valle medio del Ebro -la correspondiente, grosso modo, a la mitad oriental de Aragón (aunque el vocablo es utilizado también en sentido geográfico a veces, referido genéricamente a los habitantes de toda la Península Ibérica).

Periodización. Una síntesis del mundo ibérico aragonés, permite en el momento presente situar en su contexto al conglomerado de pueblos Buscar voz... que se reúne en Aragón bajo esta rúbrica: ilergetes Buscar voz..., suessetanos Buscar voz..., iacetanos Buscar voz..., cerretanos Buscar voz... occidentales, sedetanos Buscar voz... y ausetanos del Ebro. En lo cronológico y cultural se admite para el territorio aragonés la periodización aplicada para este ámbito a partir de una etapa pre/protoibérica (600-550 a. de C.), Ibérico antiguo (550-500 a. de C.), Ibérico pleno (500/450-218 a. de C.) e Ibérico tardío (218-44 a. de C., fundación de la colonia Lépida Buscar voz...). Se constata que la iberización equivale a la asimilación por parte de nuestras poblaciones durante el Bronce Final y la Primera Edad del Hierro, de una serie de influencias externas, de la mano de una progresiva agricultura y de un evidente aumento demográfico. En este sustrato del Bronce Final, la arqueología define varios modos funerarios de necrópolis que configuran tres áreas significativas sobre las que se desarrollará el fenómeno ibérico: necrópolis del Valle medio del Ebro, del área del Cinca-Segre y del Bajo Aragón.

En el preibérico son prioritarios los estímulos coloniales del mundo fenicio Buscar voz... occidental y al camino de penetración desde la costa del río Matarraña al Bajo Aragón, se une, como ha puesto de relieve F. Burillo, el del Turia-Mijares, en cuya cuenca alta se ha descubierto el alfar ibérico más antiguo de Aragón, el Mas de Valero. En el Ibérico antiguo asistimos al incremento del comercio fenicio occidental en las bocas del Ebro, cuya progresión alcanza también las tierras de Huesca (Zaidín), documentándose ya una importante introducción del hierro, incluso de fabricación local según las investigaciones de Martín Costea en Mas de las Matas. Desde el siglo VI se añaden influencias griegas Buscar voz... cuyas evidencias (cerámicas) suman nuevos puntos. A la crisis del Ibérico antiguo ha dedicado justas consideraciones F. Burillo, basadas lógicamente en los cambios de relaciones entre griegos, feno-púnicos, etruscos y romanos con el surgimiento de un nuevo sistema de relaciones económicas y políticas que produce evidentes cambios en nuestras poblaciones. La etapa Ibérica plena, frente al abandono de determinados núcleos habitados ve el resurgimiento de otros nuevos, así como una presencia cada vez más insistente del hierro.

Al hierro se suma enseguida un aporte mayor de cerámicas griegas. El siglo V significa la iberización de los territorios interiores del Ebro, cuya área de población se concentra especialmente en el territorio bajoaragonés, sur de Teruel y zona más oriental de la prov. de H., con la aparición además de nuevos asentamientos. La cuarta centuria parece definida como el momento en el que tomarán cuerpo tanto el mundo de los ilergetes, como otras unidades de pueblos. Posteriormente (siglo III) tomará inusitada fuerza el fenómeno ciudadano Buscar voz..., que con la escritura Buscar voz... y las emisiones de moneda Buscar voz... nos situarán en lo que conocemos como plenamente ibérico. Esta cultura de continuo progreso se vio interrumpida, de forma brusca, con la llegada de Roma a fines del s. III (las excavaciones revelan tres momentos en los que la destrucción afecta de manera especial a los poblados: las campañas de Catón Buscar voz... -197 a 195 a.C.-, las guerras sertorianas Buscar voz... del 80 al 72 y, sobre todo, las campañas de César Buscar voz... tras la batalla de Ilerda Buscar voz..., en el año 49 a.C.). Esta intervención externa cortará el desarrollo natural del fenómeno ibérico que paulatinamente se irá adaptando a la óptica de su conquistador.

Los investigadores han constatado la sustitución de la sociedad tribal por la ciudadana. Esta etapa corresponde al período Ibérico tardío, caracterizado en lo cultural por el desarrollo histórico de la ciudad, la adopción de técnicas poliorcéticas (del mundo helenístico) y la fundación de núcleos ex novo por Roma como focos romanizadores (revalorizados por Asensio): Fuentes de Ebro Buscar voz... o la Cabañeta Buscar voz... de El Burgo de Ebro. La asimilación de normas helenístico-romanas por el mundo ibérico adopta formas de prestigio en lo arquitectónico (templos Buscar voz..., habitaciones privadas, termas Buscar voz..., pavimentos de opus signinum) y en la cultura material mueble (adopción de vajillas campanienses y nuevos hábitos culinarios) durante la segunda mitad del s. II y la primera parte del I a. de C., (Azaila Buscar voz..., Cabezo de Muel, La Vispesa Buscar voz..., etc.). A esto se une la incorporación artesanal (cerámica Buscar voz...) del mundo ibérico a los modos de producción de Roma.

• Bibliog.:
Interesan las nuevas ediciones de congresos generales sobre los iberos:
Iberos. Actas de las I jornadas sobre el Mundo ibérico/Jaén; 1985, Jaén, 1987;
Fortificaciones. La problemàtica de l’ibèric ple (segles IV-III a. C.); Simposi Internacional d’Arqueologia Ibèrica, Centre d’Estudis del Bages, Manresa, 1991;
Congreso de arqueología ibérica. Las necrópolis, Madrid, 1992.
Burillo, F.: «La Segunda Edad del Hierro en Aragón»; Estado actual de la arqueología en Aragón. I Ponencias, Zaragoza, 1990, pp. 133-214.
Id.: «La Segunda Edad del Hierro»; Caesaraugusta, n.º 72-I, Zaragoza, 1997, pp. 217-310.
Beltrán, M.: Los iberos en Aragón; Zaragoza, 1996, con resumen actualizado de las novedades y clasificación de los yacimientos aragoneses en los distintos períodos.
Aspectos de las periodizaciones en:
Burillo, E: «La crisis del ibérico antiguo y su incidencia sobre los campos de urnas finales del Bajo Aragón»; Kalathos, 9-10, Teruel, 1989-90, pp. 95-124.
Id.: «Substrato de las etnias prerromanas en el valle del Ebro y Pirineos»; Paletnología de la península Ibérica, Complutum 2-3, Madrid, 1992, pp. 194-222.
Junyent, E.: «El poblamiento ibérico en el área ilergeta»; Iberos, Jaén, 1987, pp. 57-65.
Lucas, M.R.: «El vaso teromorfo del poblado grande de Tossal Redo (Calaceite, T.) y su contexto arqueológico»; Cuadernos Prehistoria, 16, 1989, pp. 169-210.
Sanmartí, E.: «La cultura ibérica del sur de Catalunya»; Iberos, Jaén, 1987, pp. 67-75.

Los acontecimientos históricos. Entre las últimas interpretaciones de los acontecimientos conocidos por las fuentes históricas que implican a los pueblos iberos, cabe resaltar la primera alusión del paso del Ebro por Aníbal Buscar voz..., y la interpretación de F. Beltrán solucionando la contradicción entre los textos de Livio Buscar voz... y Polibio Buscar voz..., atribuyendo a Aníbal el sometimiento de ilergetes, bargusios, erenosios y andosinos, mientras que Hannón hizo lo propio con ausetanos (los del Ebro) e iacetanos una vez se hubo producido el paso del Pirineo por parte de Aníbal. Más adelante, las destrucciones de yacimientos durante el episodio sertoriano, han sido sistematizadas por M. Beltrán en torno al reestudio de Azaila y por comparaciones con los materiales arqueológicos. A considerar la identificación de la Contrebia Buscar voz... tomada por Sertorio con Contrebia Belaisca (García Mora).

• Bibliog.:
García, F.: Un episodio de la Hispania republicana: la guerra de Sertorio; Granada, 1991.

Los pueblos ibéricos. Como matices de la investigación más reciente a la distribución geográfica supuesta para los pueblos iberos en los límites ocupados por nuestras antiguas poblaciones, conviene resaltar la comprobación de las fuentes islámicas sobre la situación en el Pirineo medio de los cerretanos Buscar voz... y las matizaciones de Fatás sobre los límites occidentales de los ilergetes Buscar voz... evidenciando la expansión de este pueblo en época tardía y aclarando el carácter mixto de esta porción de la Ilergecia por el sustrato anterior. Otra novedad estriba en la asignación al Ebro de los ausetanos, homónimos de los catalanes, hecha por Jacob (sin que parezca comprobable el supuesto error del copista que hace sustituir ausetanos por belitanos en el texto de Artemidoro de Éfeso), además de la relación de la cultura de las estelas funerarias Buscar voz... bajoaragonesas con este pueblo (F. Burillo). En lo relativo a la frontera edetana/sedetana conviene tener en cuenta los elementos culturales puestos de relieve por Perales en el sur de Teruel que ayudan a situar en dicho límite (Alto Chacón Buscar voz...) el área de influencia edetana, que se caracteriza además por rasgos materiales específicos.

Uno de los criterios más fiables a la hora de establecer los límites entre el ámbito ibérico (es decir, aquel en el que los nuevos elementos exóticos se manifiestan con mayor intensidad) y el indoeuropeo Buscar voz... lo da la lengua. La expansión del alfabeto -adaptado del griego- afecta también a los grupos indoeuropeos (al igual que la acuñación de monedas y las nuevas técnicas cerámicas), y entre ellos surge una serie de inscripciones en lengua celtibérica. Si bien la Arqueología modifica constantemente nuestros conocimientos, los yacimientos de Botorrita (Botorrita, bronces Buscar voz...) o de Herrera de los Navarros Buscar voz... parecen señalar el curso del río Aguas Vivas Buscar voz... como límite occidental de los llamados pueblos ibéricos, que controlarán la cuenca baja del mismo (Azaila Buscar voz...) y, en general, el Bajo Aragón, el sur de Huesca y el valle medio del Ebro hasta Salduie Buscar voz... (Zaragoza). Conocemos sus nombres por las fuentes: ilergavones Buscar voz... de las cuencas de Matarraña y Algás, sedetanos curso arriba del Ebro hasta aquélla y, sobre todo, los ilergetes Buscar voz... oscenses. Su lengua -todavía no traducida- ha sido discutidamente relacionada con el vasco antiguo; y, si parece claro que no existe una identidad entre ambas lenguas prerromanas Buscar voz..., no lo es menos que las dos exhiben una serie de coincidencias léxicas, producto, sin duda, de una vecindad geográfica que se había mantenido durante largo tiempo.

No es mucho lo que sabemos de la organización social de los pueblos ibéricos. Las excavaciones manifiestan, una jerarquización del hábitat, con centros cabeceras de territorio, y otros menores, en extensión y población, que parecen depender de aquéllos. En cualquier caso, surge ahora un nuevo planteamiento estratégico, y la inseguridad social existente (a la que aparte de los enfrentamientos tribales, no serían ajenas las intervenciones cartaginesa y romana) se traduce en la presencia de estructuras defensivas en la mayoría de los grandes poblados, situados normalmente en las cuencas fluviales y en lugares altos: murallas y fosos se encuentran en San Antonio de Calaceite Buscar voz..., Azaila Buscar voz..., Oliete Buscar voz..., Herrera de los Navarros Buscar voz..., Juslibol Buscar voz..., etc.

Los pueblos más importantes de la zona -ilergetes, sedetanos- presentan un tipo de formación social arcaica, en la que se distinguen ya diferenciaciones claras, a juzgar por los diversos tamaños y estructuras de las casas. Igualmente, las numerosas marcas existentes en diferentes objetos cerámicos atestiguan la realidad de la propiedad privada. Si bien no tenemos bases seguras para sostener la vigencia del sistema gentilicio a la llegada de Roma (como sucede entre los celtíberos Buscar voz...), hay que pensar que las relaciones de parentesco seguirían jugando un papel apreciable en la sociedad ibérica. Por desgracia, los datos que pudiera proporcionar la arquitectura funeraria (el ajuar que acompaña al muerto constituye, normalmente, un elemento primordial para evaluar su status económico y social, y las necrópolis informan sobre igualdades o desigualdades existentes) son muy escasos. El mundo ibérico practicó la incineración en urnas con persistencia de los túmulos hallsttáticos en algún punto; pero las necrópolis se limitan a restos de sepulturas mal identificadas.

Las fuentes informan, por su parte, de la existencia de senados indígenas a principio del s. II y, en concreto, Polibio Buscar voz... y Livio aluden a la presencia de reyezuelos (reguli), personificados en los caudillos ilergetes lndíbil Buscar voz... y Mandonio Buscar voz..., a la cabeza de un pueblo en constante expansión, que aglutinaba la resistencia indígena contra Roma. Del relato de Livio Buscar voz... se deduce la existencia de tribus (populi), de una asamblea popular y de una cohorte (comitatus) que acompañaba a los caudillos ilergetes (cuyos nombres, por otro lado, no parecen puramente ibéricos; lo cual acentúa el carácter culturalmente híbrido del poblamiento de la zona a la llegada de Roma).

Los textos hablan también de instituciones que reflejan en lo social una mentalidad religiosa, como la clientela Buscar voz... y la devotio Buscar voz.... Esta última implica la consagración a un caudillo por parte de individuos diversos, hasta el punto de no sobrevivirle en el caso de que cayera en el combate. De claro carácter recíproco, debió de influir positivamente en la extensión posterior del culto imperial romano, y expone la importancia que tenía la guerra en la mentalidad indígena. Este «culto al jefe» se atestigua en el ámbito ilergete en la persona de Indíbil Buscar voz..., lo mismo que en la de Quinto Iunio Hispano Buscar voz..., sedetano romanizado a quien parece se consagró el gran túmulo funerario de Azaila Buscar voz.... Estas instituciones fueron hábilmente aprovechadas por los cartagineses y especialmente, por los romanos: su vigencia explicará la fidelidad indígena hacia Sertorio Buscar voz..., así como las clientelas hispánicas de Pompeyo Estrabón Buscar voz... y Pompeyo Magno (e igual concepto de vinculación del hombre reflejan los jinetes indígenas que compusieron la turma salluitana Buscar voz... de que nos habla el Bronce de Áscoli Buscar voz...).

Son enormemente parcas las noticias sobre la familia o el matrimonio. Las alusiones de Livio sobre las mujeres de lndíbil Buscar voz... y Mandonio Buscar voz... (que habían sido rehenes de los cartagineses), a las que trata siempre como esposas únicas, hacen pensar en un matrimonio monógamo de tipo patriarcal (lo que contrastaría con las noticias de Estrabón Buscar voz... sobre las tribus del norte peninsular, de carácter más matriarcal), y estaría de acuerdo con el ambiente general de la evolucionada cultura «ibérica».

Tampoco son numerosos los datos sobre las bases económicas de los pueblos ibéricos. Algunas fuentes ponderan la riqueza agrícola del valle del Ebro, y fundamentalmente agraria debió de ser la economía de ilergetes y sedetanos, como muestran los abundantes silos (y las tinajas -dolia- y ánforas que los sustituyen en esta época como elementos de almacenamiento) y molinos en los yacimientos. Algunas estancias se dedicaban a la molturación del cereal, como sucede en «El Tarratrato Buscar voz...», de Alcañiz. El cultivo básico era el trigo (Triticum monococcum, Triticum aestivum/durum), con importancia marginal de la cebada -y de la bellota en las zonas más accidentadas-. Sin embargo, también la ganadería tuvo importancia como actividad complementaria, a juzgar por los restos óseos de los poblados (ovejas, cabras, bóvidos y cerdos, sobre todo); de la significación de la caza como actividad secundaria -recogida, asimismo, en diversas representaciones cerámicas- dan idea los restos de ciervos, corzos, jabalíes, conejos, liebres y aves diversas. Que los cultivos de regadío tuvieron una clara importancia lo demuestra, por otra parte, el Bronce de Contrebia Buscar voz..., que alude a un litigio entre comunidades indígenas motivado por la canalización de aguas en unos terrenos cuya propiedad se discutía.

La presencia de numerosas pesas de telar (pondera) y de fusayolas en los yacimientos avala el papel jugado por la industria textil, que tendría un carácter marcadamente familiar. Al mismo tiempo, la aparición de escorias en diversos poblados (en estratos correspondientes a época ibérica) evidencia la existencia de una metalurgia indígena, que se manifiesta en un utillaje de la explotación agrícola que es, ahora, enteramente de hierro. El comercio, intensificado en este período seguiría las grandes vías de comunicación, de las que el Ebro era la más importante. Hay que suponer que los excedentes agrícolas serían objeto de intercambio por aceite y vino (hasta que la colonización romana estimulara la implantación de estos productos), así como por cerámica de lujo -griega y, sobre todo, campaniense Buscar voz....

Como secuela del cambio fundamental que en el terreno de lo económico supone la introducción de la moneda, surgirá en estas tierras una serie de cecas de acuñación en las que hay que ver a las localidades más importantes de la época (su actividad iniciada a principios del s. II a.C., se intensifica tras la conquista de Numancia y durante las guerras sertorianas Buscar voz...): Bolscan Buscar voz... (Huesca), Beligiom Buscar voz... (posiblemente en Azuara o Belchite, mejor que en Azaila), Bilbilis Buscar voz... (Calatayud), Celse (Velilla de Ebro), Segia Buscar voz... (Ejea), Iaca Buscar voz... (Jaca), Ildugoite Buscar voz... (¿Oliete?), Contebacom bel (Botorrita Buscar voz...), Turiasu Buscar voz... (Tarazona) etc.; todas con los tipos del jinete y la cabeza varonil y con gran diferencia entre ellas, según acuñasen sólo en bronce o en plata y en bronce.

Para el acceso a la mentalidad religiosa de los pueblos del ámbito ibérico se cuenta con diversos tipos de fuentes, de valor muy desigual. Al lado de las escasas referencias literarias y de los parcos datos de la epigrafía (teniendo en cuenta, además, la insuperada dificultad de traducción que presenta la lengua ibérica), la Arqueología proporciona el grueso de la información, pese a que no contamos, como el sur de la Península, con santuarios de exvotos (particular interés tienen, a este respecto, las representaciones de la cerámica y de las estelas funerarias.) Algunos yacimientos presentan un ritual funerario de gran atractivo, con la inhumación de niños de corta edad en el suelo de las viviendas junto a los muros (El Palomar de Oliete Buscar voz..., Velilla de Ebro Buscar voz..., San Antonio de Calaceite Buscar voz...), a veces asociados (El Tarratrato en Alcañiz, La Romana Buscar voz... en La Puebla de Híjar) a ofrendas de animales, que aparecen como objetos de sacrificio ritual en otros poblados (Azaila Buscar voz..., El Palao de Alcañiz Buscar voz...). Es posible que se trate de una costumbre indígena relacionada con el mundo gentilicio. (Indoeuropeización Buscar voz....)

Las «estelas Buscar voz...» decoradas bajoaragonesas (Alcañiz, Caspe, Chiprana, Calaceite, Cretas, Valderrobres, Valdetormo) exhiben una variada y rica temática de signo funerario: destaca en ella la noción de heroización Buscar voz... del difunto en el más allá, a través de escenas bélicas o de elementos simbólicos, como manos mutiladas o frisos de lanzas (estas últimas confirman las noticias de Aristóteles referentes a los iberos, a quienes atribuye la colocación de estas armas en torno a la tumba del muerto). Interés excepcional tiene el monumento conmemorativo de Binéfar Buscar voz..., con representación de cadáveres mutilados, manos amputadas, un animal tan exótico como el mítico grifo y una inscripción en la que aparece el nombre del dios Neitin, equivalente indígena del Marte romano. La importancia de determinados animales en las estructuras religiosas queda evidenciada por las representaciones de caballos (esculturas de El Palao de Alcañiz; bronce de Azaila; relieves de Binéfar, estelas de Valderrobres y Valdetormo —en las que aparece el animal solo, como símbolo de la heroización del muerto-, exvoto del Castelillo de Alloza Buscar voz..., etc.), así como por escenas de la cerámica (Azaila, Alto Chacón Buscar voz... de Teruel, Cabezo de La Guardia Buscar voz... de Alcorisa, Castelillo de Alloza...): lobos, aves rapaces, ciervos, peces, toros o serpientes, etc.; elementos todos de clara simbología que componen escenas de contenido difícil de desentrañar, pero, en cualquier caso, similar al de otras de la cerámica celtibérica de Numancia. Diversos exvotos de bronce parecen confirmar también el culto a algunos animales (toro de Azaila, serpiente de El Palao). La cerámica ofrece, en fin, otros motivos iconográficos de rico contenido simbólico: escenas de saludo ritual con individuos que presentan las palmas de las manos extendidas (Azaila, Cabezo de La Guardia de Alcorisa), representaciones de svásticas o de crecientes lunares sobre aras, que testimonian un persistente culto a los astros por parte de las gentes indígenas.

• Bibliog.:
Beltrán Martínez, A.: Aragón y los principios de su historia; Universidad de Zaragoza, 1974.
Burillo Mozota, F.: El Valle Medio del Ebro en época ibérica. Contribución a su estudio en los ríos Huerva y Jiloca Medio; Zaragoza, 1980.
Id.: «Propuesta de una territorialidad étnica para el Bajo Aragón: los ausetanos del Ebro»; Homenaje a A. Arribas, Cuad. de Preh., Granada.
Fatás, G.: «Apunts sobre els ilergets i llur terres occidentals»; Fonaments, 6, Barcelona, 1987, pp. 11-22.
Id.: «Pueblos prerromanos (siglos II-I a. de C.)»; Atlas de Hist. de Aragón, Zaragoza, 1991.
Id.: «Para una etnogeografía de la cuenca media del Ebro»; Paletnología de la península Ibérica, Complutum 2-3, Madrid, 1992, pp. 223-23.
Id.: La Sedetania. Las tierras zaragozanas hasta la fundación de Caesaraugusta; Zaragoza, 1973.
Id.: Contrebia Belaisca, II. Tabula Contrebiensis; Zaragoza, 1980.
Jacob, P.: «Un doublet dans la geographie livienne de l’Espagne antique: les Ausetans de l’Ebre»; Kalathos, 7-8, Teruel, 1987-1988, 139-144.
Marco Simón, F.: «Nuevas estelas ibéricas de Alcañiz»; Pyrenae, 12, 1976, pp. 73 ss.
Ona, J. L.; Paz, J., y otros, La arqueología urbana en Jaca: el solar de las Escuelas Pías; Zaragoza. 1987.

El hábitat. Continúa siendo cuestión compleja la reducción a unos modelos preestablecidos de los yacimientos ibéricos, fuera de los fenómenos de interdependencia, grados de dependencia, extensión física, jerarquía en los restos urbanos y elementos de prestigio (murallas, fosos, emisión de moneda etc.), que se suman a las condiciones naturales de los asentamientos que Asensio ha reducido en lo físico a cerros testigo aislados, penínsulas sobre escarpe y fórmulas mixtas, con una modalidad sedetana de asentamiento, careciendo de límites defensivos bien marcados en oposición a los yacimientos celtibéricos, aunque la realidad en detalle es más compleja. En la identificación de ciudades continúan existiendo numerosas dudas, siendo innovadoras las atribuciones de Damaniu Buscar voz...-La Muela de Hinojosa de Jarque (Burillo), Lakine (Fuentes de Ebro) (Burillo), Osicerda Buscar voz... (Bajo Aragón, F. Beltrán), Sedeisken-área de Azaila/La Romana (Burillo, M. Beltrán). Entre los recientes descubrimientos, el de la ubicación de la Salduie Buscar voz... tardoibérica bajo la Caesaraugusta romana (Aguilera y Calve), y la redefinición de núcleos completos (Azaila, M. Beltrán; Oliete, Vicente y otros), o regionales (Monegros, Arche et alii; Alcañiz, Benavente; Albarracín, Collado; Mora de Rubielos, Perales; Cinca Medio, Solans), continuación de investigaciones (La Vispesa, Domínguez; Fuentes de E., Ferreruela; Cbzo. de Muel, Navarro), elementos singulares (fosos de Mediana, E. Maestro; Torre de Torre Cremada, Puch), inicio de conocimiento (Oaca, Ona y otros).

Los poblados, a pesar de sus defensas básicas (muralla, foso) tuvieron que reforzar las medidas de seguridad, sobre todo para evitar la irrupción de los ataques de la caballería, que por su rapidez y eficacia debió ser temible en la invasión de los poblados. Así Azaila reforzó, en su primer momento de existencia (s. III a. de C.) todo su acceso desde la zona baja mediante el sistema de las «piedras hincadas» en el suelo, de formas alargadas e irregulares que constituían una auténtica barrera contra el paso de la caballería. El ejemplo de Azaila, juntamente con el del poblado preibérico de Els Vilars (Arbeca, Lérida), constituye un unicum en nuestro ámbito y la prueba del mantenimiento de esta modalidad hasta el Ibérico Pleno.

Este sistema defensivo tiene su origen en el Hallstatt C centroeuropeo, en los campos de estacas de madera clavadas en el suelo, «chevaux-de-frise», habiéndose difundido de Este a Oeste, dentro de la corriente de los Campos de Urnas, modificándose las estacas de madera por las de piedra, como ya se manifiesta en los yacimientos franceses. Constituye una importante defensa contra los ataques de la caballería. El paralelo más cercano, geográficamente, se sitúa en Els Vilars (Lérida), fechado en la primera fase del poblado (625/550-550/525 a. de C.), abandonándose su uso a finales del s. V a. de C. Por otra parte los campos de piedras hincadas se documentan especialmente en determinados castros sorianos o más al occidente sobre el Duero.

• Bibliog.:
Aguilera, I.: «Salduie», Zaragoza. Prehistoria y Arqueología, Zaragoza, 1991, pp. 13-15.
Arche, E., et alii: «Yacimientos localizados en las prospecciones arqueológicas ‘Monegros II’. Campaña de 1989»; AAr, 1988-1989, Zaragoza, 1991, pp. 511-515;
Asensio, J. A.: La ciudad en el mundo prerromano en Aragón, Caesaraugusta, 70, Zaragoza, 1995.
Beltrán, M.: Azaila. Nuevas aportaciones deducidas de la documentación inédita de Juan Cabré Aguiló, Zaragoza, 1995.
Benavente, J. A.: «Época ibérica (500-49 a. C. aprox.)», Arqueología en Alcañiz. Síntesis de Arqueología e Historia de Alcañiz y su entorno, Zaragoza, 1987, pp. 41-44, 83-93, figs. 24-27, 78-106.
Burillo, F. y Picazo, J V.: «L’urbanisme protohistòric a la Vall Mitjana de l’Ebre», Cota Zero, 10, 1994, pp. 102-114.
Collado, O.: Introducción al poblamiento de época ibérica en el Noroeste de la Sierra de Albarracín, Monografías Arqueológicas del S.A.E.T., 4, 1990.
Domínguez, A., y Maestro, E.: 1987, 113 ss;
id., 1991, «El yacimiento de la Vispesa. Informe preliminar».

 

Monográficos

Los Pueblos Prerromanos

Los Pueblos Prerromanos

Conoce a los iberos, celtas, y otros pueblos prerromanos que poblaron Aragón.

Parques culturales aragoneses

Parques culturales aragoneses

Una visita a los territorios en donde la belleza natural se une a la tradición, la historia y el arte.

Imágenes de la voz

Exvoto ibérico depositado...Exvoto ibérico depositado en el Mu...

Cerámica ibérica de Alcor...Cerámica ibérica de Alcorisa (S. I...

Contrebia Belaisca, Botor...Contrebia Belaisca, Botorrita (Zar...

Mapa de yacimientos ibero...Mapa de yacimientos iberos

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT