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Ibercaja, (Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja)

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 19/11/2009

El cese de operaciones en 1860 del Santo y Real Monte de Piedad de Zaragoza, seguido en 1867 por la desaparición de la Caja de Ahorros dependiente de la Caja de Descuentos Buscar voz..., dejó a la ciudad desprovista de dos instituciones destinadas, respectivamente, a realizar préstamos a bajo interés y a captar recursos entre las clases populares y medias, en unos momentos en los que el gobierno estaba impulsando precisamente este tipo de entidades bajo el patrocinio de gobernadores civiles y alcaldes.

Ante estas necesidades, la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País Buscar voz... logró abrir al público el día 28-V-1876 la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, tras varios años de discusiones y proyectos. Los impositores percibirían el 3,5 % de intereses anuales, y los usuarios del Monte abonarían el 4 % en operaciones inferiores a 25 ptas., el 6 % en las cifradas entre 25 y 100 ptas., el 7 % entre 100 y 500, y el 8 % de 500 a 2.000, cifra tope esta última, tanto para los préstamos, como para los saldos de ahorro de cada impositor.

Las primeras oficinas se instalaron en el edificio de la Sociedad Económica, en la plaza del Reino, n.° 5; en 1905 se pasaron a la calle Méndez Núñez, n.° 17-19, con entrada separada para el Monte de Piedad Buscar voz..., por Goya, n.° 14, donde permanecieron hasta 1913 en que pasaron al edificio propio construido en la calle San Jorge, n.° 8, obra de los arquitectos donostiarras Ramón Cortázar y Luis Echalde. La plantilla inicial de los empleados fue de tres, un contador, un cajero y un tasador-conserje, evolucionando paulatinamente hasta presentar en 1932 la siguiente composición: 3 jefes de sección, 6 oficiales primeros, 5 oficiales segundos, 10 auxiliares primeros, 3 auxiliares segundos y 2 aspirantes.

La dirección de la Caja fue ejercida entre 1876 y 1908 por la junta de gobierno, y a partir de este último año y hasta 1933 por Ricardo Iranzo Paracuellos, en tanto que la presidencia efectiva del Consejo recayó sucesivamente en Federico de Sarva (1876-1880), Marcelo Guallart (1880-1884), Desiderio de la Escosura Buscar voz... (1884-1890), Luis Franco y López Buscar voz... (1840-1896), Alejandro Esteban Sala (1896-1900), Florencio Jardiel y Dobato Buscar voz... (1900-1931), y Antonio Lasierra Purroy Buscar voz... (1931-1937).

• La Caja de Ahorros de Zaragoza a partir de 1933.- Entre 1933 y 1964 se abre una etapa de fuerte expansión en las actividades de la Caja de Ahorros, con el paréntesis de la guerra civil, que coincide con el desempeño de la dirección general por José Sinués y Urbiola Buscar voz..., cuya impronta personal va a dejar una clara huella en la institución. José Sinués, vocal del consejo de administración y secretario en 1933, pasa a ocupar el cargo de director gerente entre 1933 y 1940, para ser director general desde este año hasta su muerte en 1965. Por otra parte, en 1944 fue nombrado presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro Benéficas y del Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro, llegó a ser presidente del consejo de administración de la Editorial Católica, y desde 1958 vicepresidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (C.E.C.A.).

La expansión geográfica de la Caja se inicia en la década de los 40 con la fusión de algunas secciones de Ahorro Libre del I.N.P. con la Caja de Ahorros, operación a la que sigue en 1943 la fusión de la Caja de Ahorros y Préstamos del Círculo Católico de Obreros de Haro, incorporándose en 1946 el Monte de Piedad del Círculo Católico de Huesca y en 1957 el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Teruel.

Por lo que respecta a sucursales, la primera de todas en abrirse fue la de Madrid, cuya aprobación se realizó en 1934, a la vez que la sucursal de Calatayud y, un año después, la de Logroño, por lo que la Caja se expandía hacia la Rioja. En 1940, se abre la sucursal de Huesca, y al año siguiente había ya sucursales en Tarazona, Alcañiz, Haro, Calahorra, Ejea de los Caballeros, Santo Domingo de la Calzada y Jaca, a la vez que se comenzaba la apertura de agencias en Zaragoza. En conjunto, entre 1933 y 1964, se abrieron 368 oficinas, de las cuales 66 estaban situadas en la provincia de Huesca, 62 en Teruel, 126 en Zaragoza, 106 en Logroño y 7 en Guadalajara -provincia a la que también llegó en su expansión la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, que añadió a su primitivo nombre la expresión «Aragón y Rioja» tras la autorización obtenida en noviembre de 1948.

Por lo que se refiere a las cifras de su balance, la Caja había superado los 3.500 millones de ptas. de depósitos en 1958, para rebasar los 10.000 a finales de 1964, como consecuencia del aumento ininterrumpido del número de sus impositores, que son 240.000 en 1948 y 639.000 en 1963. Sin embargo, la legislación que regulaba el funcionamiento de las Cajas obligaba a fuertes inversiones en valores del Estado, que se convierten así en el destino principal del ahorro captado, superando la cifra de 4.000 millones de ptas. a finales de 1963, seguido por la creación de un importante patrimonio en propiedades inmobiliarias y rústicas.

En la obra social atendida a lo largo de estos años destacan actividades como el Sanatorio de Agramonte, la Casa de Economía Rural de Cogullada (dedicada a la formación profesional de agricultores) y los dispensarios antituberculosos. Desde 1937 a 1959 fue presidente del consejo de administración Francisco Rañoy, a quien sucedió Genaro Poza, quien ocupó el cargo hasta 1965; desde 1966 a 1975, la presidencia la ostentó José María García-Belenguer.

Fallecido José Sinués a comienzos de 1965, le sucede en la dirección general de la Caja José Joaquín Sancho Dronda Buscar voz...; actividades como el Monte de Piedad van a perder importancia paulatinamente, a la vez que siguen creciendo fuertemente las cifras del balance de esta institución, cuyos depósitos ajenos superaban los 30.000 millones de ptas. en 1970.

A finales de 1977, con unos recursos ajenos de 115.816,2 millones de ptas., la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja ocupaba el tercer puesto dentro de todas las Cajas Confederadas españolas, y era la institución financiera número doce dentro del conjunto de entidades integrantes del sistema crediticio español. Ante el crecimiento de sus depósitos y la desaparición de la mayor parte de las instituciones financieras aragonesas -debido sobre todo al proceso de concentración producido en el sector de la banca- la Entidad se configuró como uno de los principales motores de la economía de la región aragonesa -en la que captaba el 80 % de los depósitos que recogía su balance. A través de consejeros comunes controlaba o participaba en las sociedades Agrar, S.A. y Caser, tenía sociedades inmobiliarias (Loarre y Garsa), estaba presente en la industria eléctrica de la región (Eléctricas Reunidas de Zaragoza Buscar voz..., Termoeléctrica del Ebro, Saltos Unidos del Jalón), en la Autopista Vasco-Aragonesa, S.A., en Balay Buscar voz..., Pygasa, la Industrial Química de Zaragoza, Cía. del Gas, Formigal, S.A., y fue promotora de Infraestructuras Aragonesas, S.A., empresa que impulsó el polígono de Figueruelas, que tanta importancia iba a tener para el futuro de la economía aragonesa al instalarse en él la multinacional General Motors (hoy, Opel España Buscar voz...).

Para el ejercicio de 1980 estaba previsto dedicar a obra benéfico-social la cantidad de 400 millones de ptas., cifra que equivalía al 0,26 570 de los recursos ajenos de la entidad y que puede considerarse como reducida; con estos recursos se financiaba una serie de actividades tales como escuelas familiares agrarias, guarderías, hogares del jubilado, centros culturales, aportaciones a los colegios universitarios de Logroño, Huesca y Teruel, etc., destacando, entre otras realizaciones entonces llevadas a cabo, la apertura en Zaragoza del Museo Camón Aznar Buscar voz....

A final de 1978, la Caja tenía un total de 94 oficinas en la provincia de Huesca, 36 en la de Guadalajara, 109 en la de Logroño, 133 en la de Zaragoza, más la oficina de Madrid, estando prevista la apertura de oficinas en Barcelona y Valencia, como consecuencia de la nueva regulación de la expansión de estas instituciones financieras. Desde 1975, fue presidente de esta institución Fernando Almarza Laguna de Rins, mientras que la presidencia honoraria la ocupaba, desde 1966, Genaro Poza; en abril de 1980 entró en funcionamiento el nuevo edificio social de la Caja, en la plaza de Basilio Paraíso de Zaragoza, cuyo coste total se estimó en 5.000 millones de pesetas.

El 17-X-1977 se aprobaba la modificación de los Estatutos de la Caja de Ahorros, adaptándolos así a la nueva normativa legal emanada de un decreto de agosto de ese mismo año: se configura la Asamblea General como su principal órgano rector, ya que a partir de ella son elegidos el consejo de administración, la comisión de control y la de obras sociales. Mediante sorteo se designan mil compromisarios, quienes a su vez eligen a cien consejeros generales; a éstos se añaden otros treinta en representación de diferentes entidades, entre las cuales destaca la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País a la que corresponden ocho en su calidad de entidad fundadora de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja. Esta normativa, seguía concediendo un gran poder a la figura del director general, quien, por ejemplo, tenía atribuciones para suspender provisionalmente la ejecutividad de los acuerdos del consejo de administración de la entidad.

• La modernización del sistema financiero español.- Al igual que el resto de las instituciones del país, las Cajas de Ahorros aragonesas han experimentado en la tres últimas décadas un profundo proceso de modernización y de adaptación al nuevo entorno socioeconómico nacional e internacional. En el aspecto normativo, dos cambios destacan sobre todos los demás: la desregulación del sistema financiero español, que tiene su arranque en el Decreto Fuentes Quintana de agosto de 1977 y que supone la equiparación efectiva entre Cajas y Bancos, y la transformación de los órganos de gobierno de las Cajas, que arranca en la Ley Orgánica 31/85 Reguladora de las Cajas de Ahorros (LORCA) y tiene su desarrollo en Leyes autonómicas como la aragonesa, de 1991.

En estos años, además, las Cajas españolas incorporan a su operatoria los avances de las nuevas tecnologías de la información, con una temprana mecanización de sus operaciones y de sus servicios centrales, al tiempo que refuerzan notablemente su solvencia, productividad y autonomía financiera.

Este conjunto de cambios, venía enmarcado y condicionado por toda una serie de acontecimientos externos que alteran sustancialmente un sistema que, hasta ese momento, se caracterizaba por ser relativamente cerrado, con fuertes controles administrativos y escaso nivel de competencia. Pero a partir de la década de los 80, un nuevo marco económico, definido por una etapa de fuerte crecimiento, propicia un importante desarrollo del negocio bancario en España, al tiempo que el ingreso de nuestro país en la Unión Europea marca un nuevo horizonte de libertad y libre competencia, que se refuerza con la puesta en marcha del Mercado Único, la futura puesta en marcha del Euro y el proceso de globalización de la economía mundial. En síntesis: si al comienzo del proceso liberalizador, las Cajas de Ahorros españolas representaban un 30 % del conjunto del sistema financiero del país, actualmente han incrementado su peso en el mismo hasta representar el 50 %.

• Período contemporáneo. En 1987 comienza el período rigurosamente contemporáneo de la Entidad de ahorro, al jubilarse en julio de ese año, por imperativo legal, José Joaquín Sancho Dronda. Es sustituido como director general por Amado Franco Lahoz Buscar voz..., designado por el Consejo de Administración que preside Fernando Almarza y Laguna de Rins. En noviembre de ese mismo año, una vez constituida la nueva Asamblea General de la Entidad, nacida de la Ley 1/1991 de Cajas de Ahorros de la Comunidad Autónoma de Aragón, es elegido Presidente del Consejo de Administración José Luis Martínez Candial Buscar voz....

En ese momento, la entidad cuenta con una red de distribución compuesta de 562 oficinas, fundamentalmente en su zona tradicional de trabajo —Aragón, La Rioja y Guadalajara- y un total de 2.660 empleados. A partir de entonces, Ibercaja inicia un intenso proceso de expansión corporativa con el crecimiento de su red de distribución en nuevos territorios, la ampliación de su gama de productos y servicios y la creación de un grupo financiero que abarca actividades complementarias como seguros, fondos de inversión, leasing, etcétera. La Caja descarta la creación de un grupo industrial propio pero no renuncia a su participación accionarial en cuantos proyectos empresariales suponen el desarrollo de sus territorios de implantación: turismo invernal, producción de alimentos de calidad o nuevas tecnologías como el cable.

Otro aspecto esencial que define esta etapa de Ibercaja es el desarrollo de su obra social y cultural, que en este período experimenta un importante crecimiento. Desde un punto de vista cuantitativo, las dotaciones de la O.B.S. de Ibercaja se han multiplicado por cinco en la última década; cualitativamente, la Obra Social ha ido prestando atención a nuevas demandas sociales -formativas y culturales, fundamentalmente— al tiempo que ha adaptado su funcionamiento a las preocupaciones de la sociedad española, especialmente en lo que se refiere a la lucha contra la exclusión social y territorial, la atención a la infancia y la tercera edad, la promoción de la mujer y la protección del medio ambiente.

En 1988, como punto de partida de esa nueva etapa, la entidad de ahorro adopta una nueva imagen de marca -Ibercaja- pero conservando su nombre oficial: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja. La nueva marca comercial, que tiene una inmediata aceptación, es el principal reclamo de la Caja en los planes de expansión territorial que inicia a finales de 1989, una vez que el Ministerio de Economía español autoriza a las distintas entidades de ahorro a abrir sucursales fuera de sus territorios tradicionales. A partir de este año, Ibercaja inicia una selectiva expansión geográfica «en mancha de aceite» en los territorios colindantes con su zona tradicional de implantación: Cataluña, País Valenciano, Navarra, Castilla-León y Comunidad de Madrid, principalmente.

En 1990, la entidad inaugura una Oficina de Representación en París, al tiempo que va completando su red en los nuevos territorios de expansión. Un año más tarde, los órganos de gobierno de la Caja aprueban la fusión por absorción de la Caixa Rural de Catalunya, que se hace efectiva al año siguiente. En 1992, el pasivo de la Caja supera ya el billón de pesetas, con una inversión cuyo saldo supera los 500.000 millones de ptas.

En 1995, al cesar por imperativo legal José Luis Martínez Candial, es elegido Presidente de la Caja Manuel Pizarro Moreno Buscar voz.... En esos momentos, la entidad contaba ya 765 oficinas y había superado el billón de pesetas de acreedores.

Con la gestión de Pizarro se inició un proceso de nueva expansión de sucursales llegando a casi todas las comunidades autónomas.

En 2004 es elegido presidente de Ibercaja Amado Franco Lahoz Buscar voz..., persona con una experiencia de 35 años en la entidad. Sus mayores logros se centran en la apertura de nuevas oficinas obteniendo la presencia en todas las ciudades españolas de más de 100.000 habitantes. relacionado con esto, en 2006 se abre la oficina número mil en Sevilla y ya está presente en todas Comunidades Autónomas de España.

El 2008 es un año emblemático para Ibercaja, colaboradora con la Expo, patrocinadora de grandes exposiciones en Zaragoza, y año de la reapertura del Museo Ibercaja Camón Aznar (MICAZ), único museo del mundo que expone todos los grabados de Goya.

• Bibliog.:
Forniés Casals, J. F.; Torres Escámez, M.ª del M., y Rubio San Román, A.: Historia de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1876-1976; Zaragoza, 1976.
Anales del primer centenario de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1876 a 1976; Zaragoza, 1976.
Biescas Ferrer, J. A.: «Origen y desarrollo de la Banca Moderna en la región aragonesa»; Cuadernos de Historia Económica de Cataluña, diciembre 1976, pp. 133 a 163.
Memorias de la entidad.

 

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