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Huesca, historia de la prensa de

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 25/02/2010

La Huesca Buscar voz... contemporánea, a lo largo del siglo XIX y hasta 1936, fue un importante centro cultural, heredero de la antigua y extinguida Universidad Sertoriana, que se manifestó particularmente brillante y prolífico en el terreno de la prensa.

La primera publicación periódica, de carácter oficial, surge en Huesca a principios de diciembre de 1835: se trata del Boletín Oficial de la Provincia Buscar voz..., que se publica en cumplimiento de una real orden de Fernando VII Buscar voz..., expedida en 1833; dos o tres veces por semana se publican en él -en cuatro páginas tamaño folio- órdenes y disposiciones administrativas y militares.

A partir de 1833, coincidiendo con el advenimiento de una política de carácter liberal Buscar voz..., se va haciendo necesaria en toda España la presencia de una prensa que informe de los avatares políticos y militares, y que a la vez sea el cauce de expresión de las más diversas ideologías que surgen en el palenque político. En Huesca, en un principio, se lee con mayor o menor entusiasmo algún periódico impreso en Zaragoza, como El Eco de Aragón Buscar voz..., de carácter progresista, que llega igualmente a otros puntos de la provincia. A partir de 1840 se publica el Boletín Oficial del Obispado de Huesca, en el que se incluirán cartas pastorales y violentas polémicas con otros periódicos y con los anticlericales oscenses, que darían pie a la expulsión del obispo Gil y Bueno Buscar voz... por la Junta Revolucionaria Buscar voz... en 1868.

En 1844 y 1845, con los moderados en el poder, se restringe la libertad de imprenta y se impone un riguroso control sobre las publicaciones periódicas, con un notable incremento de la cantidad que abonar en el depósito previo. El primer periódico propiamente dicho se publica en Huesca en 1844: El Protector de Aragón; una de las primeras publicaciones de carácter agrícola que aparecieron en España, inspirado por Alejandro Oliván Buscar voz.... A partir de 1854, con los progresistas de nuevo en el poder, se vuelve a dar facilidades a la prensa, y surge en Huesca, con marcado carácter político, El Eco de los Libres, diario dirigido por Francisco García López Buscar voz..., y La Campana Buscar voz..., que lo publica Mariano Royo Buscar voz... los martes, jueves y sábados. Los dos adoptaron un carácter progresista.

Desde 1857, el periódico oscense de mayor relevancia, aunque con notables giros políticos, será El Alto Aragón Buscar voz.... Un grupo de grandes propietarios agrícolas y ganaderos de la capital oscense y de las zonas oriental y suroriental de la provincia -que luego tomaría parte activa en la Revolución de 1868 Buscar voz...-, en diciembre de 1867 compra este periódico a su antiguo propietario, Jacobo María Pérez, que continuará como impresor del mismo. Joaquín Costa Buscar voz... fue colaborador del periódico, y en sus páginas estarán presentes los temas que tanto preocupaban al «León de Graus»: el progreso y la defensa de los intereses altoaragoneses, el fomento de las obras públicas y el problema de los riegos. Es significativo también el cambio de subtítulo, de «católico literario» a «diario liberal de Huesca», y éste no sería el último cambio de tinte ideológico, ya que reflejaría la misma evolución que sufrieron algunas de las personas vinculadas a la empresa, como Manuel Camo Buscar voz... y los Torres Solanot Buscar voz.... La influencia de Antonio Torres Solanot se dejaría sentir, con su proximidad al pensamiento krausista Buscar voz... y a la Institución Libre de Enseñanza Buscar voz..., así como su preocupación por la economía, traducida en la publicación diaria de listas de precios.

Tras haber sido el adalid y portavoz de la Gloriosa y su Junta revolucionaria -en una época de florecimiento general de la prensa al amparo de la recién decretada libertad de expresión- reaparece, en 1870, El Alto Aragón, como republicano federal.

La Libertad, en un principio órgano de la Junta revolucionaria oscense, evolucionaría hacia posturas más conservadoras en tiempos de don Amadeo Buscar voz.... Rafael Montestruc Buscar voz... dirigió el periódico La Revolución Buscar voz..., de inspiración republicana federal. El Neo es el primer periódico oscense que usa técnicas litográficas. Por su carácter montpensierista, el director de El Progreso protagonizaría un lance rocambolesco, el duelo con el director de El Alto Aragón. Desaparecido El Progreso tras este desdichado incidente, le sucedería, en 1870, El Deber, defensor de Amadeo I y de su valedor, el general Prim.

Tuvo cierto relieve la prensa republicana y federal, representada por El Pirineo y desde 1871 por El Federal Aragonés. Tras la proclamación de la I República Buscar voz..., nuevo sesgo en la sinuosa trayectoria política de Camo Buscar voz..., quien funda La Montaña Aragonesa, defensor del régimen republicano.

La prensa carlista está representada por La Verdad, semanario católico, órgano de la Juventud Carlista, y La Bandera de Alcoraz, de periodicidad trisemanal, que se publicaría entre 1870 y 1871, hasta que fue cerrado por orden gubernativa.

En 1869 surge la revista El Pedal Buscar voz..., pionera en el novísimo arte del velocipedismo, que publicó los diseños enviados por Costa desde París.

El 4-I-1874, al día siguiente del golpe de Estado de Pavía contra la I República, se suspendieron en toda España los periódicos carlistas y cantonalistas; posteriormente se dictarían severas medidas de control periodístico y se prohibiría cualquier tipo de información sobre la marcha de la guerra carlista. Todas estas medidas se incrementarían tras la Restauración Buscar voz..., con los conservadores en el poder.

Por esta época (16-XI-1875) surge El Diario de Huesca Buscar voz..., una de las publicaciones de mayor relevancia en la provincia, que habrá de tener una dilatada existencia. Es el periódico de Manuel Camo Buscar voz..., y con él sufrirá una evolución desde el republicanismo posibilista hasta el liberalismo respetable y domesticado, complaciente con la situación. El Diario de Huesca se dispone a defender los intereses de la provincia, aunque de una manera discreta, ante la delicada situación política por la que atravesaba el país. Publica secciones de noticias varias, corresponsales de España y el extranjero, comentarios, charadas y curiosos anuncios, así como noticias de carácter económico y listas de precios. En su larga existencia, hasta 1936, colaborarían en él firmas de prestigio, y sería dirigido por relevantes personalidades, como Anselmo Gascón de Gotor Buscar voz... y Luis López Allué Buscar voz....

De 1878 a 1883 se publica La Provincia de Huesca, diario conservador inspirado por el canónigo don Vicente Carderera. El Norte de Aragón, liberal-conservador primero y luego conservador a secas, se publicó entre 1882 y 1895, sufragado por Sánchez de Toca y dirigido por Ángel Quintana y después por Mariano Martínez Jarago. La Crónica, surgida en 1885, sería sustituida luego por La Crónica de Huesca, vinculada también a El Norte de Aragón. El periódico liberal La Brújula (1886-1889) mantuvo acres polémicas con El Diario de Huesca. Una publicación de auténtica talla intelectual sería La Voz de la Provincia (1898-1913), con interesantes colaboraciones del historiador y catedrático del Instituto, don Gabriel Llabrés y Quintana, que con posterioridad dirigiría la Revista de Huesca. Al finalizar el siglo, sale a la luz el periódico independiente La Vanguardia, publicado en la imprenta de Castanera.

Publicaciones de carácter católico surgidas por esta época en la capital oscense son El Auxiliar del Púlpito (1880-1893), al que le sucede al año siguiente La Voz del Púlpito, y, en 1896, El Auxiliar del Párroco; El Alcoraz (1889), dirigido por Juan Placer Escario; El Cronista (1895-1898), de periodicidad trisemanal; la Revista Eclesiástica (1897); El Almogávar (1907), periódico católico de carácter integrista, publicado con censura eclesiástica; el semanario ilustrado Ecos de Montearagón (1908); y El Batallador (1910), de ideología carlista.

Como prensa de carácter especializado, se publica, en Huesca, La Asociación Médica (1856); el Boletín del Colegio de Médicos de la Provincia de Huesca (1901) y el Boletín Oficial del Colegio de Farmacéuticos de la Provincia de Huesca (1921).

De carácter pedagógico tenemos La Asociación del Magisterio (1875-1882), El Ramo (1879-1918); en 1885, los periódicos estudiantiles El Trueno y La Estrella Escolar; La Defensa Escolar y La Unión Escolar (1908), ambos estudiantiles y enfrentados entre sí, el Semanario Escolar y El Resurgir (1912); Heraldo Escolar, de veinte años de duración a partir de 1913; en 1923, el regente de la escuela aneja a la del Magisterio, Miguel Sánchez de Castro, dirige El Educador, al que sucederá Maestro y Escuela, y en 1951 de nuevo El Educador.

Por lo que respecta a la prensa con carácter de defensa de determinados grupos profesionales, se publicará, en Huesca, El Defensor de los Ayuntamientos (1892) y El Secretariado Altoaragonés (1924).

De carácter taurino y deportivo, se publicaron EI Toreo y la Muleta (1896) y El Pedal, en el mismo año. Habría que citar también como publicaciones de talante humorístico y satírico, El cáustico oscense (1885) y El mosquito oscense (1886), Don Domingo (1895) y La Risa (1897).

Algunas publicaciones de carácter cultural aparecidas en Huesca fueron: El Isuela satírico-literario (1880), con abundantes colaboraciones de Luis López Allué; Los Sucesos (1881-1882), semanario de ciencias, literatura y arte; El Iris de Paz (1884), interesante periódico espiritista, inspirado por el vizconde de Torres-Solanot, visceralmente anticlerical, en el que se dan cabida virulentas diatribas contra el estamento eclesiástico y los católicos oscenses, al propio tiempo que refleja las vicisitudes del movimiento espiritista en Aragón; y La Campana de Huesca (1893-1894), con colaboraciones de Joaquín Costa.

De singular importancia para la vida cultural altoaragonesa es la aparición, en 1903, de la Revista de Huesca Buscar voz..., «colección de materiales para la Historia de Aragón», editada por Gabriel Llabrés y Quintana, catedrático de Geografía e Historia del Instituto, hasta que, al año siguiente, al ser trasladado fuera de Huesca, se interrumpiría la publicación, malográndose así tan feliz iniciativa. A pesar de su corta trayectoria, se publicarán en la Revista de Huesca importantes trabajos de investigación histórica y colecciones documentales; colaborarán con Llabrés firmas tan autorizadas como Pedro Aguado Bleye (documentación de los siglos XIII al XVIII, historia de Huesca y de San Juan de la Peña y el trabajo titulado «Instituciones económico-sociales que pueden establecerse en el Círculo Católico de obreros de Huesca»), Mariano de Pano y Ruata, Gregorio Castejón, Miguel Supervía, Mario de la Sala, José Castán y Gregorio García Ciprés.

De singular importancia será también la famosa revista Linajes de Aragón (1910-1916), revista quincenal ilustrada de historia, genealogía y heráldica aragonesas, dirigida por mosén Gregorio García Ciprés Buscar voz..., párroco de Loporzano (H.); publicó interesantes trabajos de Ricardo del Arco Buscar voz... y volvió a aparecer entre 1918 y 1920 como Linajes de la Corona de Aragón.

Otras publicaciones de carácter cultural fueron el semanario La Razón (1911- 1923); La Prensa (1921), que editaba un grupo de periodistas al frente del cual estaba Manuel Casanova, director de El Diario de Huesca; y Huesca Ilustrada (1929-1930).

Acontecimiento de singular importancia sería la celebración en Zaragoza, del 21 al 24-IX-1908 de la II Asamblea Nacional de la Buena Prensa Buscar voz..., alentada por un nutrido grupo de socialcatólicos aragoneses, y en la que participaron los periódicos oscenses Ecos de Monte-Aragón y La Voz del Púlpito, representados por Antonio Marcellán Camo y Domingo Torres, respectivamente.

Conforme avanza el siglo XX, la prensa va adquiriendo una importancia social básica como catalizadora de la opinión pública, y participa decisivamente en campañas políticas y de defensa de los intereses sociales de la colectividad. Así, la lucha por los riegos del Alto Aragón, en la que participan junto a los oscenses Diario de Huesca y La Tierra Buscar voz... los zaragozanos Heraldo de Aragón Buscar voz... y El Noticiero Buscar voz.... En la prestigiosa revista Aragón Buscar voz..., de García Mercadal Buscar voz..., colaboran oscenses de la talla de López Allué, Silvio Kossti Buscar voz... y Ricardo del Arco, dando así altura literaria y científica a esta publicación zaragozana.

Entre la prensa política afecta al republicanismo, habría que citar las siguientes publicaciones: El Iconoclasta (1904), satírico y lerrouxista; El alma de Garibay (1908), semanario satírico; El Pueblo, con colaboraciones del político Manuel Bescós, que popularizará aquí su pseudónimo «Silvio Kossti»; El Talión (1915), órgano de los «jóvenes bárbaros» de Lerroux; y La Democracia (1923), republicano autonomista.

Aunque la prensa obrera tuvo escasa significación en Huesca, hay que citar al semanario anarquista Floreal (1919-1920), publicado por Ramón Acín Buscar voz..., con una tirada de mil ejemplares. La prensa conservadora de los años veinte está representada por La Tierra, órgano de la Asociación de Labradores y Ganaderos del Alto Aragón desde el 1-VII-1921, aunque existía ya en 1919, en el que hizo sus primeras armas periodísticas Ramón J. Sender Buscar voz...; y Tierra Aragonesa.

La publicación más relevante, portavoz de la derecha católica, será Montearagón, fundada por el obispo fray Mateo Colom y Canals, dirigida por Félix Idoipe, Leandro Pérez Barón y Casanova, y que contaba con las destacadas colaboraciones de Claver, Tricas, Salvador María de Ayerbe y Marín y José María Lacasa Coarasa. También se publicaron por esas fechas El Porvenir (1911-1923), marcadamente antiliberal; el «anticaciquista» La Opinión; el regionalista La Lucha (1922); La Región, semanario conservador, de Vicente de Piniés; Las Noticias, de Marcelino Benedet; y el órgano de la Unión Patriótica de Primo de Rivera, Juventud (1927).

En la etapa republicana se reparten la influencia sobre la opinión pública oscense La Tierra (conservador), El Diario de Huesca (liberal proclive al republicanismo) y El Pueblo (republicano). La Agrupación Republicana publica el semanario Justicia desde los últimos tiempos de la Monarquía, dirigido por Manuel Gómez y Gómez. En 1931, Rafael López Amador dirige Hoy, semanario del Comité Republicano Radical-Socialista, y Saúl Gazo se halla al frente del diario lerrouxista El Radical, al que sucedería, en 1932, El Pueblo, con el mismo director y José Jarné como redactor jefe.

Al iniciarse la guerra civil Buscar voz..., El Diario de Huesca no define claramente su postura, mientras que La Tierra manifiesta su calurosa adhesión al levantamiento: «El ejército y el pueblo, unidos, realizan en estas horas históricas un magno movimiento de resurrección nacional» (19 de julio).

El 29-VIII-1936 desaparece La Tierra por problemas económicos y el 14 de diciembre se cierra El Diario de Huesca. F.E.T. y de las J.O.N.S. se incauta de los locales y maquinaria del republicano El Pueblo, y comienza a editar desde noviembre Nueva España, primero como semanario y luego como diario, desde abril de 1937.

Entre abril y noviembre de 1937 se publica La Patria, y a partir de entonces queda la Nueva España como único diario local, que perduró hasta 1984. Fueron sus directores Lorenzo Muro Arcas, José Julián García de Eulate y Luna y Juan Antonio Foncillas Cequier. Con una línea claramente oficialista e inmovilista en un principio, inicia luego un lento proceso de evolución y perfeccionamiento, dando cabida en los últimos años a la defensa decidida de los intereses e inquietudes del Alto Aragón. Publicaba todos los años un número especial el 10 de agosto, festividad de San Lorenzo, con interesantes colaboraciones históricas de Ricardo del Arco, Federico Balaguer y Antonio Durán Gudiol, entre otros; y desde 1980 el suplemento dominical «Folletón Alto Aragón», dando cabida a la historia, el arte, la lengua aragonesa, el folclore y la heráldica. Esta publicación fue subastada en 1984 y adquirida por Publicaciones y Ediciones del Alto Aragón, S. A., que mantuvo el título durante dieciséis meses para pasar a denominarse entonces Diario del Alto Aragón, convirtiéndose en sucesor de Nueva España. Desde noviembre de 1992, se publica en la capital altoaragonesa el Heraldo de Huesca.

• Bibliog.:
Arco y Garay, Ricardo del: «La prensa periódica en la provincia de Huesca», Argensola.
Fernández Clemente, Eloy, y Forcadell Álvarez, Carlos: Historia de la prensa aragonesa; Zaragoza; 1979.
Foncillas Cequier, Juan Antonio: Filosofía de cuatro periódicos altoaragoneses: Diario de Huesca, El Pueblo, El Porvenir, Tierra Aragonesa; tesis para el Consejo de Europa, 1969.
García Mateo, Jesús: «Historia del periodismo oscense»; Argensola.
Gil Novales, Alberto: La Revolución de 1868 en el Alto Aragón; Zaragoza, 1980.

 

Monográficos

El fin del siglo XIX en Aragón

El fin del siglo XIX en Aragón

La burguesía toma el poder en los vaivenes políticos de una época en la que se inicia la industrialización y la lenta transformación agraria.

Imágenes de la voz

"El Porvenir"

"La Tierra"

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