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Hermandades de labradores y ganaderos

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 20/02/2008

Con la promulgación de la ley de 2-IX-1941 se integró en la Organización Sindical del Movimiento a todos los sindicatos agrícolas, cooperativas, cajas rurales y demás organismos e instituciones asociativos agrarios, a fin de conseguir una unidad político-sindical en el campo español, pasando, con ello, a denominarse Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos. Fue, sin embargo, con el decreto de Unidad Sindical de 17-VII-1944 con el que se implantaron las Hermandades en todo el territorio nacional «para el encuadramiento de los agricultores productores y la representación de los intereses social-económicos y agrarios», tal y como señalaba textualmente dicha normativa. No obstante, desde este mismo momento se dio a las Hermandades una finalidad mucho más amplia, como la gestión de crédito agrícola, seguridad social, guardería de caminos, estadística, etc. Todo ello, dentro del espíritu político emanado de la Unidad Sindical del Movimiento. Así, en el citado decreto de 1944, se decía: «Las Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos, creadas bajo la inspiración del tradicional sentido religioso de las antiguas Hermandades y Corporaciones de Labradores, cuidarán de renovar en sus ordenanzas los usos y costumbres de estas últimas y su adhesión y reverencia a la parroquia, que considerarán como su centro espiritual».

En 1947, las Hermandades Provinciales se fusionaron con las Cámaras Agrícolas Buscar voz..., creándose en cada provincia una Cámara Oficial Sindical Agraria Buscar voz... (Cosa). Posteriormente, en 1961, siendo ministro secretario general del Movimiento, José Solís, se creó la Hermandad Nacional, de la que fue Primer Presidente Tomás Allende. Durante todo este dilatado período anterior, los presidentes de las Hermandades Locales y de las Cámaras Oficiales Sindicales Agrarias fueron considerados cargos políticos y de designación directa por el delegado de Sindicatos, o de los ministerios de Agricultura o de Relaciones Sindicales. Asimismo, para ocupar un puesto de funcionario en las Hermandades, su reglamento señalaba que «tendrán preferencia los que pertenezcan a la Vieja Guardia, caballeros mutilados de guerra, ex combatientes, ex cautivos, huérfanos de guerra o de caídos por el Movimiento». El personal contratado por las Hermandades sumaba, en aquella época, unas 15.000 personas, contando casi todas las Hermandades Locales de Aragón con su correspondiente secretario y varios guardias rurales.

Dada la íntima dependencia de las Hermandades y las Cámaras Agrarias de las distintas instancias de la Administración, su papel reivindicativo fue prácticamente nulo durante todo este período. Igualmente, fueron muy impermeables a las corrientes participativas, toda vez que el sistema electoral creado en 1962 hacía casi imposible el acceso a los puestos representativos a quienes no conocieran perfectamente los entresijos electorales y recibieran, por otro lado, la ayuda necesaria. Es preciso notar, asimismo, que el patrimonio de las Hermandades se cubrió a base de la obligatoriedad de afiliación de los agricultores y de su correspondiente cuota de pago obligado.

Con las primeras reivindicaciones campesinas, a comienzo de la década de los 70, el sindicalismo agrario oficial entró en crisis. Ello se evidenció cuando, con motivo de las llamadas «guerras del maíz» desarrolladas en Aragón, varios Presidentes de Hermandades locales se unieron a la naciente Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón Buscar voz... (Uaga) al tiempo que las gestiones desarrolladas desde la presidencia de la Cámara Oficial Sindical Agraria aparecían como ineficaces ante los ojos de los agricultores. Es en esta época cuando el por entonces Presidente de la Hermandad Nacional, Luis Mombiedro de la Torre, intentó la autonomía del organismo, intento fracasado por el rechazo de los agricultores, que comienzan ya a aglutinarse en torno a los sindicatos agrarios democráticos recientemente legalizados.

En trance de desaparición irreversible, el Patrimonio de las Hermandades pasó a depender de las actuales Cámaras Agrarias, organismos dependientes del Instituto de Relaciones Agrarias del Ministerio de Agricultura. Tras una etapa de recelo por su pasado uniformizador y no democrático, los sindicatos agrarios de clase decidieron, con posterioridad, participar en los nuevos órganos de gestión de los asuntos agrícolas.

 

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