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Hagiografía

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 22/10/2009

(Hist. Med.) Estudio científico de la vida de los santos y del culto que han recibido en la Iglesia católica, la cual, partiendo de la veneración de los mártires, admitió la creencia en el poder de intercesión de los mismos y propició la conmemoración de los aniversarios de sus sacrificios. Ya en los siglos de las persecuciones esta veneración se extendió a los confesores, aquellos que habían sufrido martirio sin llegar a la muerte. Y posteriormente a los difuntos que habían sobresalido en el ejercicio de las virtudes cristianas.

La documentación hagiográfica más fidedigna se encuentra en los libros litúrgicos -calendarios y martirologios, sobre todo-, textos patrísticos, conciliares y epigráficos, pasionarios y legendarios. Paralelamente a estas fuentes se desarrolló una copiosa literatura popular y piadosa de escaso valor histórico por sus excesivas concesiones a la fantasía e incluso a la pura imaginación, que intentó satisfacer los deseos de conocer en sus más mínimos detalles las vidas y obras de los santos, de muchos de los cuales sólo se conocía el nombre.

Para cualquier estudio hagiográfico es preciso recurrir a la monumental obra de los bolandistas, los Acta Sanctorum -iniciada en 1643 por Jean Bolland, jesuíta flamenco-, que cuenta con sesenta y cinco grandes volúmenes (Amberes-Bruselas, 1643-1925), así como sus Analecta Bollandiana (1882) y Subsidia hagiographica (1898-1910). En la baja Edad Media adquirió gran popularidad la Legenda sanctorum o Legenda aurea, obra de Iacopo de Varazze (Iacobus de Voragine, 1266), objeto de muchas ediciones y traducciones, piadosa colección de vidas de santos de más valor literario que histórico e imprescindible para la interpretación iconográfica de la pintura medieval.

De ser cierta la tradición local, el primer santo aragonés sería San Lorenzo Buscar voz..., arcediano de la iglesia de Roma, martirizado en 259, que habría nacido en Huesca, hijo de Orencio y Paciencia. Para la hagiografía aragonesa, el documento más antiguo es el Peristephanon de Prudencio Buscar voz..., quien cantó la singular gloria de Zaragoza, que podía presentar más mártires Buscar voz... que las otras ciudades en los primeros años del siglo IV y que, a fines del mismo, contaba con una basílica en honor de dieciocho de ellos. Prudencio da los nombres de catorce, víctimas de la persecución de Diocleciano en 303-304: Optato, Luperco, Sucero, Marcial, Urbano, Quintiliano, Julia, Publio, Frontón, Félix, Ceciliano, Evencio, Primitivo y Apodemo; fuentes posteriores, como el martirologio jeronimiano (s. VI), dan los nombres de los cuatro restantes: Casiano, Matutino, Fausto y Januario. Canta también Prudencio a Santa Engracia Buscar voz..., que sufrió martirio en el curso de la misma persecución, pero sobrevivió a los tormentos -graves heridas en su cuerpo y corte de sus pechos-. Menciona también los nombres de otros dos mártires zaragozanos: Cayo y Cremencio. La Pasión de los «innumerables mártires de Zaragoza» que se ha conservado -de escaso valor histórico- fue escrita probablemente en los primeros años del siglo VII.

El quinto himno del Peristephanon está dedicado a San Vicente Buscar voz..., diácono del obispo Valero Buscar voz... de Zaragoza y que sufrió martirio el año 303 en Valencia. La tradición oscense lo cree natural de Huesca y el martirologio romano afirma que su madre, Enola, era de esta ciudad. Su padre se habría llamado Eutiquio. Prudencio conoció unas actas de San Vicente escritas a fines del siglo IV -utilizadas también por San Agustín, obispo de Hipona, que le dedicó algunos sermones- de poco valor histórico. Su culto se propagó rápidamente en el mundo cristiano.

El martirologio romano celebra otros tres mártires aragoneses: los santos Orencio y Paciencia, de Huesca -supuestos padres de San Lorenzo, como queda dicho-, y San Lamberto Buscar voz..., esclavo vecino de Zaragoza, del siglo IV o del VI. Pero la existencia de los tres no está documentada.

El calendario mozárabe registra, además de las fiestas de San Vicente (22 de enero) y de los mártires de Zaragoza (4, 16 y 17 de abril), las de San Prudencio obispo de Tarazona «y compañeros» (28 de abril) y de las santas Nunilo y Alodia (21-22 de octubre y 6 de septiembre). Ofrece algunas dudas la identidad y cronología de San Prudencio, que parece ser el obispo turiasonense del mismo nombre, fallecido en Osma el 580. Nunilo y Alodia fueron dos jóvenes hermanas, de la Barbitania Buscar voz..., hijas de padre musulmán y madre cristiana sacrificadas en Huesca el 22-X-851. Enterado por el obispo Venerio de Compluto (Alcalá), redactó el memorial de estas mártires mozárabes San Eulogio de Córdoba Buscar voz... entre 853 y 857; deficientemente informado, su relato es de reducido valor histórico. Mejor crédito merecen unas primeras actas, transmitidas por los manuscritos medievales de Huesca que parecen contener la traducción latina del sumario instruido en el cadiato oscense, al que se añadió una glosa sobre aspectos de Al-Andalus y del Islam. Basada seguramente en este texto se compuso hacia 880 la pasión de las dos mártires transmitida por el Pasionario de Cardeña de los siglos X u XI.

Los calendarios hispánicos medievales mencionan las fiestas de otros cinco santos aragoneses: San Valero, obispo de Zaragoza, confesor en la persecución de Diocleciano (303) fallecido unos años después de muerte natural; San Orencio, obispo de Auch (h. 450);

San Victorián Buscar voz..., abad del monasterio de Asán Buscar voz... (580); San Gaudioso, obispo de Tarazona (585); y San Braulio Buscar voz..., obispo de Zaragoza (631-651). La historicidad de todos ellos está bien documentada.

Las catedrales Buscar voz... y monasterios Buscar voz... altoaragoneses, a partir del siglo XII, tributaron culto a otra serie de santos que no lo tuvieron en otras iglesias hispánicas: Santa Orosia o Eurosia, martirizada durante la dominación musulmana en el valle de Basa, de cuyo oficio se conservan algunos textos en prosa y verso, que no aclaran su historicidad; el grupo de ermitaños del valle de Atarés -San Juan de Atarés, santos Voto y Félix y santos Marcelo y Benito, de los siglos VIII y IX-, de cuyas vidas dan noticia las fuentes hagiográficas del monasterio de San Juan de la Peña del siglo XII; y San Úrbez, eremita del valle de Nocito del siglo VIII, cuya vida se cree escribió el obispo mozárabe de Huesca, Nitidio Buscar voz....

Es probable que fuera aragonés San Prudencio Galindo Buscar voz..., capellán de la corte carolingia, teólogo, cronista y obispo de Troyes (861). Puede ser el San Galindo que tuvo culto en el santuario medieval de Santa María de Salas de Huesca.

En el mismo siglo XII, poco después de su muerte, se estructuró el oficio litúrgico de San Ramón, obispo de Roda-Barbastro (1104-1126), que se ha venido celebrando en las iglesias altoaragonesas. Es cierto que tuvo culto, pero ofrece algunas dudas a los hagiógrafos, la historia de Santo Dominguito de Val Buscar voz..., infante de coro de la catedral de Zaragoza y mártir (1237-1250) a manos de unos judíos de esta ciudad.

Aunque su culto no se introdujo oficialmente hasta el siglo XVII, cabe registrar los nombres de Santa Isabel Buscar voz..., reina de Portugal (1270-1336) y San Pedro de Arbués Buscar voz... (1442-1485), canónigo de Zaragoza, inquisidor y mártir. La primera fue canonizada en 1625 y beatificado el segundo en 1664, y sus fiestas se celebran, respectivamente, el 8 de julio y el 15 de septiembre.

En el ámbito de la liturgia aragonesa medieval tuvo relevancia el culto a las reliquias de algunos santos no naturales del reino. Sobresale el tributado a las de santos Justo y Pastor, martirizados en Alcalá de Henares el 304 cuyos cuerpos habría trasladado San Úrbez al valle de Nocito, de donde pasaron a la iglesia benedictina de San Pedro el Viejo de Huesca; el que se rindió a las de San Indalecio, obispo de Urci (Murcia), llevadas al monasterio de San Juan de la Peña Buscar voz... en 1084; y el de San Demetrio, procónsul mártir de Tesalónica (303), cuyos restos fueron depositados en el castillo de Loarre en artística arqueta del último tercio del siglo XI.

A falta de un estudio científico de la estructuración del santoral en los libros litúrgicos de las iglesias catedralicias, monásticas y colegiales del reino de Aragón, puede formularse, con las prevenciones de rigor, el adjunto calendario hagiográfico aragonés, correspondiente a los siglos XII-XV.

La devoción popular ha aportado al santoral aragonés algunos nombres de santos de culto muy localizado, cuyas existencias no parecen tener más fundamento que la leyenda o la tradición oral. Sirvan de ejemplo los nombres de San Visorio, presbítero y mártir del siglo X, venerado en San Vicente y Labuerda (Sobrarbe), y San Balandrán, pastor a quien se habría aparecido la Virgen en el Pueyo de Barbastro.

Eruditos poco escrupulosos de los siglos XVI y XVII -quizás sería excesivo calificarlos de falsarios conscientes- imaginaron una serie de santos aragoneses sin fundamento histórico o legendario. Tales como los obispos zaragozanos, supuestos discípulos del apóstol Santiago, San Atanasio y San Teodoro (s. I) y los mártires oscenses Santa Máxima (139), Santa Leoncia (204), San Draconcio, presbítero (430), San Flámulo, diácono (459), y San Jimeno o Eximino (742).

• Bibliog.:
Ramón de Huesca Buscar voz...: Teatro histórico de las iglesias del Reyno de Aragón; t. V, Pamplona, 1792; t. VIII, Pamplona, 1802; y t. IX, Zaragoza, 1807.
Fábrega Grau, A.: Pasionario hispánico (s. VII-XI); Madrid-Barcelona, 1953.
Durán Gudiol, A.: Los santos altoaragoneses; Huesca, 1957.

Calendario festivo

Enero

19, San Victorián, abad de Asán (580)
22, San Vicente, mártir (303)
28, San Valero, obispo de Zaragoza, confesor (290-315)

Marzo

13, Hallazgo del cuerpo de Santa Engracia
18, San Braulio, obispo de Zaragoza (631-651)

Abril

16, Santa Engracia y dieciocho mártires de Zaragoza (303-304)
28, San Prudencio, obispo de Tarazona (580)
30, Santos Justo y Pastor, mártires (304)

Mayo

1, Santos Orencio y Paciencia (s. III)
1, San Orencio, obispo de Auch (h. 450)
29, San Juan de Atarés santos Voto y Félix; santos Marcelo y Benito (s. VIII-IX), eremitas del valle de Atarés (San Juan de la Peña)

Junio

21, San Ramón, obispo de Roda-Barbastro (1104-1126)
25, Santa Orosia, virgen y mártir (s. VIII-IX)

Julio

19, Hallazgo del cuerpo de San Braulio

Agosto

9, San Indalecio, obispo de Urci (Murcia)
10, San Lorenzo, mártir (259)
31, Santo Dominguito de Val, mártir (1237-1250)

Octubre

8, San Demetrio, mártir (303)
20, Traslación de San Valero, obispo
21, Santas Nunilo y Alodia, vírgenes y mártires (851)

Noviembre

3, Innumerables mártires de Zaragoza (303-304)
3, San Gaudioso, obispo de Tarazona (585)

Diciembre

17, San Úrbez, eremita (s. VIII)

 

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