Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Guerras celtibéricas

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 03/08/2009

(Hist. Ant.) Durante la conquista romana Buscar voz... de las tierras aragonesas, ocupa un papel primordial la pacificación de los pueblos celtíberos Buscar voz..., que da lugar a tres grandes enfrentamientos conocidos con el nombre de guerras celtibéricas.

En el año 181 a.C. los celtíberos del Jiloca y del Jalón se sublevan contra el dominio romano, con un ejército de más de 35.000 hombres. Reprime el levantamiento el cónsul Fulvio Flacco, con la destrucción de varias ciudades lusonas y especialmente con la toma de Contrebia Buscar voz.... No obstante, será Tiberio Sempronio Graco Buscar voz... quien por primera vez consiga éxitos duraderos sobre estos pueblos, en el año 179 a.C. Desde la Bética se dirigió hacia la Celtiberia, donde libertó la ciudad de Caravis Buscar voz... —en la Ribera del Ebro y aliada de los romanos- del asedio de 20.000 celtíberos; una batalla junto al Moncayo acabará con la resistencia de los indígenas de esta zona, completada con los convenios y tratados firmados por Graco: las ciudades celtíberas deberían pagar un tributo anual y prestar servicio militar, pero a cambio podrían mantener su autonomía.

La paz conseguida duró veinticinco años, hasta el estallido de la segunda fase de la contienda en el 153 a.C. La causa inmediata hay que buscarla en la interpretación de una de las cláusulas de los tratados anteriores. Se refiere a la nueva fortificación de la capital de los belos Buscar voz..., Segeda Buscar voz..., considerada por el Senado romano como infracción de los acuerdos del 179 a.C. e indicio de preparación para la guerra. Por otro lado, Polibio Buscar voz... atribuye el origen de la guerra al mal comportamiento de los gobernadores romanos, que habían hecho la administración romana insoportable para la población indígena.

El Senado prohibió continuar la muralla y exigió, además, el tributo establecido por Graco, pero los belos, titos Buscar voz..., y otros celtíberos, refugiados en la ciudad, continuaron con las obras de fortificación. Ante este desafío, Roma envió un ejército de 30.000 hombres al mando del cónsul Quinto Fulvio Nobilior Buscar voz... para hacer frente a la situación. A consecuencia de ello los habitantes de Segeda huyeron con sus familias hacia el territorio de los arévacos (Numancia), acogiéndose a su protección. Una federación de tribus celtibéricas, al mando del indígena Caro, presenta batalla al cónsul romano y mueren alrededor de 6.000 ciudadanos romanos. Sin embargo, la caballería romana atacó a los vencedores y dio muerte al propio Caro y a otros 6.000 celtíberos. Éstos se refugian de nuevo en Numancia, con cuya resistencia final acabó (el 133 a.C.) Escipión Emiliano.

Tras los fracasos de Nobilior, Roma envió al cónsul M. Claudio Marcelo Buscar voz..., en el 152 a.C. Su primer objetivo es la reconquista del valle del Jalón, una de cuyas ciudades, Ocilis (Medinaceli) se había pasado al enemigo. Esta ciudad se sometió y Marcelo le concedió el perdón sin otra exigencia que la de rehenes y pagar una fuerte indemnización, de 30 talentos de plata. Esta moderación hace que otras ciudades (Nertobriga, entre ellas) ofrezcan su sumisión. No obstante, los jóvenes nertobrigenses atacaron por sorpresa el campamento romano y el cónsul, en venganza, arrasó sus campos y atacó la ciudad. Ésta, asustada, pidió la paz, pero Marcelo exigió que ésta fuera general con todos los celtíberos, que dijeron accederían, siempre que fuera en los mismos términos del antiguo tratado de Graco.

Marcelo hizo una tregua y envió embajadores a Roma a solicitar consentimiento, pero el Senado no aceptó las condiciones de los indígenas y exhortó a Marcelo a continuar la contienda. Marcelo mantuvo la tregua con los celtíberos e intentó llegar a una solución, aprovechando la tardanza del nuevo ejército que, al mando de L. Licinio Lúculo, llegaba desde Roma. Renovó los tratados de Graco y exigió una fuerte indemnización de guerra (6.000 talentos), consiguiendo una paz.

El Senado de Roma aceptó estos acuerdos y la paz se mantuvo en el territorio hasta el año 143 a.C., en que estalló la tercera guerra celtibérica. Es en este momento cuando la gran guerra de Viriato se va a extender a la Celtiberia, donde belos, titos, lusones y arévacos se levantaron de nuevo contra Roma. Los celtíberos se ponen bajo el mando de un solo caudillo, Olónico, y reemprenden las hostilidades contra la República. En Roma se confía la dirección de la guerra al cónsul Quinto Cecilio Metelo, quien con un ejército de 30.000 hombres emprende la pacificación de la Celtiberia.

Metelo entró por el valle del Jalón y en el primer año de sus campañas reconquistó las ciudades de Nertobriga Buscar voz... y Centobriga. Inmediatamente se dirigió contra Contrebia Buscar voz..., ciudad de la tribu de los lusones, cuya ocupación supuso el punto final de la conquista de la Celtiberia Citerior. El resto de la contienda ya no afecta directamente a las tierras aragonesas, pues se centra en torno a la ciudad de Numancia (Soria). No obstante, en el transcurso del sitio a esta ciudad, Escipión Emiliano recurrió con frecuencia a la leva de tropas de los pueblos antes mencionados. Con la derrota de Numancia, estos pueblos quedan arrasados y empobrecidos y a esto se añaden los saqueos e impuestos que, cada vez en mayor número, tienen que pagar los vencidos a Roma.

La larga duración de las guerras celtibéricas puede atribuirse, por un lado, al carácter independiente de los pueblos celtibéricos y, por otro a las rivalidades internas en las diversas facciones políticas del Senado romano, lo que favoreció la dilación en las empresas militares o dificultó la pronta llegada de soluciones políticas.

A comienzos del siglo I a.C. surgieron dos nuevos levantamientos de celtíberos: el primero (99 a.C.) fue reprimido cuatro años más tarde por T. Didio, el segundo (93 a.C.) cedió a causa de la intervención del cónsul C. Valerio Flacco Buscar voz..., quien restableció la calma tras la matanza de casi 20.000 celtíberos de la ciudad de Belgeda.

 

Monográficos

La Conquista Romana

La Conquista Romana

Descubre cómo entraron los romanos en nuestro territorio y las batallas con los habitantes de Aragón.

Imágenes de la voz

Mapa: Guerras celtibérica...Mapa: Guerras celtibéricas

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT