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Grabado

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 18/11/2008

(Arte) El origen del grabado en Aragón estuvo unido al desarrollo de la imprenta Buscar voz..., pues gran parte de la producción de grabados se destinó a la ilustración de libros impresos, aunque también se desarrolló la producción de estampas de carácter religioso y devocional, e incluso decorativo, para enmarcar o coleccionar. Las técnicas de grabado serán las clásicas: xilografía, calcografía al aguafuerte y a la aguatinta, litografía, a las que se unirán en nuestros días el linóleo y la utilización de resinas sintéticas y metacrilatos, produciéndose una evolución cronológica en cuanto a su aparición y preferente utilización. Los grabadores aragoneses se localizarán preferentemente en Zaragoza, aunque también Huesca, especialmente en el s. XVII, conocerá una gran actividad. Destacados artistas aragoneses trabajarán asimismo fuera de Aragón, especialmente en Madrid.

Del mismo modo que Zaragoza fue centro pionero en la instalación de la imprenta en España, junto con Valencia (h. 1472), también fue uno de los primeros que estamparon grabados para ilustrar libros: la década de 1480-90 es la de su inicio en Aragón. Será el taller de los Hurus Buscar voz..., originarios de la ciudad de Constanza y establecidos en Zaragoza como impresores hacia 1475, el primero en estampar grabados por el procedimiento xilográfico (planchas de madera), que será el utilizado hasta la segunda mitad del siglo XVI.

En torno al taller de Juan Buscar voz... y Pablo Buscar voz... Hurus se creó un foco cultural de gran importancia muy abierto al incipiente humanismo, pero dependiendo totalmente en cuanto a la ilustración del grabado gótico germano, con planchas traídas de Alemania. En 1480 salió de ese taller el primer libro ilustrado, un Arte de Bien Morir, con once xilografías germanas. En la década última del siglo XV, varios e importantes libros ilustrados salieron del taller de Pablo Hurus, entre los que habría que destacar el hermoso Thesoro de la Passión de Andrés de Li Buscar voz... (1494), con 136 xilografías, 47 de ellas emparentadas con el arte de Martín Schongauer, y el Viaje de la Tierra Santa (1498), la obra más lujosa del taller, con grandes xilografías de vistas de ciudades, algunas a partir de maderas del propio taller.

Durante el siglo XVI Zaragoza sigue siendo un centro impresor de primer orden. La técnica xilográfica continuará vigente, pero ya en el último cuarto del s. XVI irá introduciéndose el grabado calcográfico (planchas de cobre) a buril. La portada de la segunda parte de los Anales de la Corona de Aragón de Zurita Buscar voz... (1579) es la primera obra aragonesa con grabados calcográficos. En cuanto a la estilística, el grabado renacentista desbancará en la década de 1530 al goticista germánico, para derivar en la segunda mitad del siglo hacia formas manieristas. Los mejores grabados de comienzos del s. XVI saldrán del taller del impresor Jorge Coci Buscar voz..., formado con Pablo Hurus, y presentarán rasgos arcaizantes por su vinculación germánica; de él se podrían destacar las xilografías para la primera edición publicada en España del Amadís de Gaula (1508), o su obra maestra, Las quatorce décadas de Tito Livio, considerado como uno de los mejores libros impresos en ese siglo.

Entre 1528 y 1538 saldrán de la imprenta del francés Pierre Hardouyn Buscar voz... magníficos libros ilustrados. En la década de 1530 se estableció también en Zaragoza el grabador lionés Juan de Vingles, que renovará el grabado aragonés. Se asoció con el calígrafo Juan de Yciar para ilustrar su Orthographía Práctica (1548), obra que contiene, entre otros grabados, un retrato de Yciar, sin duda su obra maestra. El estilo de Vingles incorpora elementos renacentistas a un lenguaje artístico influido por la tradición lionesa y germana, y en gran medida está próximo a Holbein. A mediados de siglo aparece el maestro Diego, quien en la portada de la Arithmética Práctica (1549) de Yciar ya denota atisbos manieristas.

La segunda mitad del siglo XVI vio aparecer gran cantidad de libros, muchos de ellos de carácter técnico o científico; el grabado sobre plancha de metal fue sustituyendo paulatinamente a la xilografía. Entre la producción de este período, de calidad inferior a la del precedente, habría que destacar los grabados de la Información y Curación de la Peste de Zaragoza (1565) de Juan Tomás Porcell Buscar voz..., uno de los cuales representa al autor operando.

El siglo XVII también conoce gran actividad en el grabado, que irá asimilando las novedades estéticas barrocas. En cuanto a técnicas, el aguafuerte será la usual. En este período tendremos en Aragón dos centros de grabado destacados: Zaragoza y Huesca. En Zaragoza, a comienzos de siglo trabaja el jesuita valenciano P. Albiniano de Rajas, quien en 1621 graba tres láminas para el libro Lágrimas de Zaragoza en la muerte de Filipo II de Aragón. También destacarán los hermanos Vallés, Juan y José. Este último realiza la portada de la primera parte de los Anales de Aragón (1630) de Bartolomé Leonardo de Argensola Buscar voz..., con cinco delicadas alegorías. También grabarán Francisco Bolaños, y el pintor Jusepe Martínez Buscar voz....

La segunda mitad del s. XVII conocerá la actividad del magnífico burilista Juan de Renedo, especialista en heráldica y portadas de libros. Juan Dolivar, zaragozano, desarrollará su actividad de grabador en Francia, muriendo en París en 1701. Destacado grabador es también el francés Juan Blavet, que graba estampas alegóricas y varios retratos de don Juan José de Austria Buscar voz..., como el que aparece en la Instrucción de música sobre guitarra española de Gaspar Sanz Buscar voz..., editada en Zaragoza en 1675. Otros grabadores como Domingo de la Fuente y Bs. Bordas se dedicarán a la realización de retratos.

Huesca conocerá en este siglo XVII una gran producción de grabados, debido a la vinculación de los grabadores a la academia y círculo intelectual de Juan Vincencio de Lastanosa Buscar voz.... Francisco Artiga Buscar voz..., matemático y artista, grabó la fachada de la Universidad Sertoriana, e ilustró obras eruditas como el Tratado de la moneda jaquesa (1645) de Lastanosa. También destacaron Jerónimo Agüesca, poeta además de grabador, autor de escudos de armas, estampas devotas y restos arqueológicos, y su hija Teresica Agüesca.

El siglo XVIII continúa con el grabado barroco, que hacia mediados de siglo irá introduciendo un lenguaje formal rococó. Entre los grabadores de este período habría que destacar a Quart; a fray Ángel de Huesca, a quien se debe el grabado a buril y aguafuerte de la portada del libro de Martón Buscar voz... Historia... del Real Monasterio de Santa Engracia de Zaragoza (1737); a Zudanel, a Beratón, autor de retratos y estampas devotas, y a José Fortea, grabador aragonés que trabajará en Valencia. Mención aparte merece la familia de los Casanova Buscar voz.... Carlos Casanova (? - 1762), destacado pintor y grabador desarrollará su actividad en Madrid como pintor de cámara de Fernando VI; a él se debe una Vista de Zaragoza y Plano (1734 y 1769), y los magníficos grabados de la Relación histórica del viaje de la América meridional (1748) de Jorge Juan y Antonio de Ulloa. Su hijo, Francisco Casanova (1734-78), llegará a ser director de grabado de la Real Casa de la Moneda en Méjico. En Huesca destacarán Fernando del Castillo y José Estrada.

El grabado ilustrado del último tercio del siglo XVIII conoce un gran desarrollo en Aragón. Simón Brieva (1752-95), aunque aragonés, se moverá en los círculos artísticos madrileños; alumno de Carmona, consiguió en 1781 el primer premio de grabado de la Academia de San Fernando, centrándose su producción en láminas religiosas, ilustración de libros y retratos. Mateo González prefirió quedarse en Zaragoza, donde fue el grabador más destacado de este período; su producción fue muy variada, realizando desde láminas religiosas hasta grabados para ilustrar libros, como el Ensayo sobre el Teatro español (1772) de Tomás Sebastián Latre, o la Descripción de los Canales Imperial de Aragón y Real de Tauste (1796) del conde de Sástago -obra maestra de la tipografía ilustrada aragonesa-; también realizó sellos, como el de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, o el de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, y un sinnúmero de medallones y planos. El valenciano José Dordal (?- 1808) colaboró con González en la ilustración de la obra de los canales Imperial y de Tauste, realizando en ella el retrato de Pignatelli. Habría que mencionar también a Manuel Navarro, a José Lamarca y a José Gabriel Lafuente.

La obra de Francisco deGoya Buscar voz... como grabador, dada su dimensión y trascendencia, escapa a esta pequeña recensión. De todos modos, es necesario señalar que sus grandes series de Los Caprichos (1799), Los Desastres de la guerra (realizada entre 1810-14 y publicada en 1863), La Tauromaquia (1815-16), Los Disparates o Proverbios (realizados entre 1820-23, pero inéditos hasta 1864) y Los Toros de Burdeos (1826), nos ponen de manifiesto el gran dominio técnico de Goya, desde el aguafuerte a la litografía, pasando por el aguatinta; una técnica magistral y agresiva, puesta al servicio de su gran capacidad expresiva, nos manifiesta todo un mundo expresionista y surreal, que hará de Goya, lo mismo que en pintura, el punto de referencia del grabado moderno. Aunque no fueron aragoneses, es necesario constatar la gran serie gráfica de Fernando Brambila y Juan Gálvez Ruinas de Zaragoza (1814), que contiene treinta y seis grabados, al aguafuerte y al aguatinta, de las ruinas, batallas y retratos, de edificios y personajes zaragozanos de la guerra de la Independencia.

El grabado aragonés decae en el siglo XIX, pero se asistirá al triunfo de la litografía. Ésta se introduce en Aragón gracias al empresario zaragozano Mariano Peiró Rodríguez, editor del Álbum artístico de los grandes monumentos de Zaragoza, del que solamente se conocen cuatro estampas, dibujadas por el granadino Francisco Aranda. Este álbum debió de servir de modelo al Paseo pintoresco por el Canal de Aragón (1833), colección de treinta y ocho litografías de Blanchard. También es necesario constatar, por lo que tiene de interés gráfico y periodístico, que fue el periódico artístico-literario El Suspiro (1845) el primero en servirse en Aragón de litografías. En la segunda mitad del s. XIX destaca la figura del pintor y grabador aragonés Marcelino de Unceta y López Buscar voz... (1830-1905), autor de series de litografías y aguafuertes sobre temas bélicos, históricos y taurinos; así entre 1860 y 1862 realiza una serie de litografías sobre hechos históricos de la Castilla medieval, entre 1883 y 1886 una serie de grabados sobre la primera guerra carlista -para ilustrar las memorias del general Córdoba-, y en 1898 realiza una serie de «Efemérides Patrióticas» para la revista Blanco y Negro.

Por lo que respecta al grabado del siglo XX la actividad de artistas aragoneses ha sido bastante fecunda, especialmente en las últimas décadas. Pero, al mismo tiempo, hay que indicar que serán artistas aragoneses residentes fuera de Aragón, fundamentalmente en Madrid, los que más se preocupen por el grabado, frente a la casi inexistencia en Aragón hasta la década de los 70.

Entre estos aragoneses residentes en Madrid habría que destacar al gran profesor y grabador Jesús Fernández Barrios Buscar voz... (Zaragoza, 1921), en 1980 catedrático de Grabado en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, que se mueve dentro de un grabado académico y clasicista, muy delicado y elaborado. También a Alberto Duce Buscar voz... (Zaragoza, 1916), que desarrolla una estética neocubista, tendente a volverse cada vez más clasicista, como pone de manifiesto su exquisita serie Safo (1974). El también pintor Antonio Saura Buscar voz... (Huesca, 1930) ha realizado varias series de grabados, fundamentalmente dentro de una línea neoexpresionista, como la Novisaurias (1969), aguafuertes y aguatintas, las cuatro serigrafías tituladas Le chien de Goya (1972), o Los curas de Abril, serie de seis litografías. También Pablo Serrano Buscar voz..., Manuel Viola Buscar voz... y Salvador Victoria Buscar voz... han hecho incursiones en el campo del grabado. Mención especial merece también Álvaro Paricio (Ojos Negros, 1933), y preocupado por problemas técnicos sobre galvanotipia; sus grabados combinan la figura humana con superficies y formas abstractas muy expresivas.

En Cataluña, en concreto en Tarragona, realiza grabados Mariano Rubio Buscar voz... (Calatayud, 1926), preocupado por la superposición de planchas en color y por la consecución de bajorrelieves sobre la superficie del papel.

Por lo que se refiere a Aragón, en concreto a Zaragoza, las primeras décadas de este siglo han sido paupérrimas en cuanto al grabado, destacando la figura de Lahoz. En la década de los 70 ha comenzado una recuperación del grabado, lenta pero significativa. La novísima generación de artistas muestra su calidad gráfica, como lo ponen de manifiesto el matrimonio formado por Carlos Barboza Buscar voz... (Costa Rica, 1943) y Teresa Grasa Buscar voz... (Zaragoza, 1945), dentro de una línea neofigurativa, el primero volcado a la figura humana y su expresividad, y últimamente con clara preocupación social, y la segunda con paisajes pirenaicos de gran frescura. Conviene destacar la importancia de Maite Ubide Buscar voz... con la creación, en 1965, del Estudio-Taller Libre de Grabado Grupo Zaragoza, coincidiendo con la excepcional tarea artística y expositiva del mencionado grupo. Cuando Ricardo Santamaría se marcha a París y cierra su local Ubide instala otro taller a partir de 1974, iniciándose una segunda etapa que llega hasta 1983. Ediciones de carpetas, alumnos que prepara con absoluto rigor y exposiciones colectivas son suficientes ejemplos de una tarea muy transcendente. Ana Aragüés Buscar voz... se muestra preocupada por la experimentación de nuevas técnicas de grabado y por la consecución de ricas y variadas texturas. Julia Dorado Buscar voz... ha elaborado su producción gráfica dentro de la abstracción, con búsquedas especialistas.

Con el tiempo, ya en los noventa, se suceden acontecimientos como el Museo de Grabado de Fuendetodos y sus cursos de grabado dados por importantes maestros desde 1994; el taller de Grabado Valeriano Bécquer en Borja, sin olvidar que en 1996 se inaugura el Primer Premio de Grabado Ciudad de Borja, y el Taller de Grabado Salamandra, desde 1993 en Zaragoza y fundado por Nemesio Mata y Pilar Pinilla, con numerosas e importantes actividades: exposiciones, talleres y conferencias.

En el capítulo expositivo conviene recordar que desde los años veinte hay exposiciones colectivas, y alguna individual, en la que el grabado está presente. Y si en los ochenta el grabado se incorpora al Premio Isabel de Portugal, las zaragozanas galerías Costa 3, desde diciembre de 1978, y Zaragoza Gráfica, en los noventa, organizan muy notables exhibiciones sobre grabado. De las colectivas, tan numerosas, es punto de referencia la titulada «Aproximación al arte en exposiciones itinerantes (II)», 1979, mientras que de las individuales basta con citar, como rasgo de la importancia dada al grabado, las de Manuel Lahoz Buscar voz..., José Gutiérrez Solana, Julio Zachisson, Ángel Sánchez Cortes y Ricardo Baroja, todas en Fuendetodos, así como retrospectivas de Maite Ubide o Natalio Bayo Buscar voz.... La nómina de artistas que en un momento determinado se interesan por el grabado es alta. Basta recordar, entre otros, a Juan José Vera Buscar voz..., Víctor Mira Buscar voz..., Mariano Villalta, Santiago Lagunas Buscar voz..., María Cruz Sarvisé Buscar voz..., Daniel Sahún Buscar voz..., Antonio Fernández Molina Buscar voz..., José Manuel Broto Buscar voz..., Alicia Vela Buscar voz..., Mariano Castillo, Pascual Blanco Buscar voz..., Ricardo Calero Buscar voz..., etc. De los dedicados sólo al grabado tenemos a Borja de Pedro Buscar voz... y Nemesio Mata Buscar voz..., además de los ya citados con antelación.

• Bibliog.: Zapater y Gómez, F.: Apuntes Histórico-Biográficos acerca de la Escuela Aragonesa de Pintura; Madrid, 1863. Gállego, A.: Historia del Grabado en España; Madrid, 1979. VV. AA.: Diccionario antológico de artistas aragoneses, 1947-1978; Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1983. Gil Imaz, María Cristina: El grabado zaragozano actual y el significado de Maite Ubide; Institución «Fernando el Católico», Zaragoza, 1987. Azpeitia, A. y Blanco, P.: Grabado aragonés actual; Z., 1993. Pérez-Lizano Forns, Manuel: «Grabado en Aragón»; M.A.Z., n.º 118, septiembre 1993.

 

Monográficos

Francisco de Goya y Lucientes

Francisco de Goya y Lucientes

El pintor aragonés que señaló los caminos para las nuevas corrientes en el arte universal.

Imágenes de la voz

Víctor Mira. Grabado real...Víctor Mira. Grabado realizado con...

Víctor Mira. Grabado pert...Víctor Mira. Grabado perteneciente...

Víctor Mira. Grabado pert...Víctor Mira. Grabado perteneciente...

Aguafuerte de Pascual Bla...Aguafuerte de Pascual Blanco

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