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Gozos

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Folc.) Cantos religiosos dedicados a la Virgen o a los santos, ejecutados en las iglesias con motivo de sus festividades, de las novenas y en otras ocasiones, por los fieles a coro, y con frecuencia también en el atrio de la iglesia o ermita; un especial significado tuvieron los de Cuaresma. En muchas ocasiones se combina el solo inicial con la repetición por el coro del último o los dos últimos versos. Estructuralmente, se componen de una introducción que se repite a modo de estribillo, llamada en algunos sitios endresa, seguida de la estrofa y terminando con la tornada.

La música es muy variada, aunque sencilla, y los versos ingenuos, descriptivos y laudatorios; sirva de ejemplo el de Nuestra Señora de Cabañas, de La Almunia de Doña Godina: «Del arado y la cabaña / sois especial protectora; / dadnos agua, gran señora, / pues la del Jalón os baña, / y libradnos de la saña / del demonio con disvelo», etc. Como se ve, se mezcla la simple devoción con la rogativa de agua y la petición de protección frente al demonio.

De Zaragoza pueden citarse los gozos tradicionales de la Virgen del Pilar, que se cantan en su fiesta y en su capilla, con intervención de los infanticos; dos de los niños entonan la siguiente estrofa: «Pues sois, celestial princesa, / la columna de Aragón, / mantened la devoción / de nuestra fe aragonesa», y continúa el coro. Pueden citarse también los anónimos y bastante antiguos (de 1798) conservados en la parroquia de San Pablo y titulados «Gozos a duo de thenor y contralto y acompañamiento cifrado, para Nuestra Señora del Pópulo».

Por lo anotado y muchos ejemplos más que podrían aducirse deducimos que la aparición de la mayor parte de los gozos tiene lugar en los siglos XVII y XVIII; el pueblo los aprendía de memoria y repetía su canto en las solemnidades adecuadas. Muy frecuentemente se imprimían en hojas o cuadernillos y no pocas veces con grabados muy bellos; lo corriente era que todas las festividades contasen con sus gozos propios, normalmente con melodías diferentes. Las letras son siempre de origen erudito y narran la vida o milagros de los santos celebrados.

Los gozos son llamados coplas o romances en muchas localidades, se transmitían de viva voz y con frecuencia perdían parte del significado para sus intérpretes. En Bujaraloz las coplas y romance de la Virgen de las Nieves recordaban la milagrosa aparición de la Virgen en Roma: «En el monte Esquilino, / donde ha nevado, / se apareció la Virgen / sobre un collado. / Y el Papa, luego / que llegó a su noticia, / se fue a verlo», aunque luego introduce un tema local añadiendo: «Los de la Calle Baja, / en un contagio, / a la Virgen de Nieves / se han aclamado. / Y ellos, humildes, / invocando a la Virgen / quedaron libres». Los gozos propios de la misma Virgen, que se cantaban en el anochecer de los días 4 y 5 de agosto en la plaza de la ermita, introducían un estribillo que cantaban todos los presentes: «Dadnos, Virgen de las Nieves, / el remedio en nuestros males».

Los gozos aragoneses no se diferencian, sustancialmente, de los demás de las diferentes regiones españolas, y se conocen en considerable número, recogidas las músicas por Arnaudas, Mingote y Mur en sus respectivos cancioneros. El sentido popular está en el ingenuo modo en que se desarrollan algunos episodios o virtudes de la vida de los santos; así, en Caspe, los gozos de Santo Domingo de Guzmán alaban: «Santo Domingo nació / con una estrella en la frente, / y no hay santo más bonito / del sol naciente al poniente». También es muy gracioso el gozo de San Pascual en Torrehermosa: «Los ladrillos de esta iglesia / deberían ser de plata, / porque en ellos se pasea / San Pascual con la gayata». Los gozos eran una manifestación colectiva de devoción y canto que se solía recoger en cuadernos, o bien impresos se colocaban como estampas en dormitorios y salas.

• Bibliog.: Beltrán, Antonio: Introducción al folklore aragonés; II, Zaragoza, 1980, p. 34.

• Música: El origen de estas melodías es incierto. Probablemente su origen más remoto está en el siglo XVII, con el nacimiento de las devociones a los santos. Sin embargo, la mayor parte de las melodías actuales son mucho más modernas, como lo prueban los giros melódicos. Quizá desaparecieran los antiguos y fueron sustituidos por otros más nuevos. Y así sucede que en algunos pueblos tenemos dos versiones, la antigua y la nueva (Almunia de Doña Godina, gozo a Nuestra Señora de Cabañas).

La forma es casi idéntica en todos: una cuarteta en la que los dos últimos versos son el estribillo. Las estrofas están formadas por dos cuartetas:

Pues sois, celestial Princesa,

la columa de Aragón,

mantened la devoción

de nuestra fe aragonesa.

(Gozos a Ntra. Sra. del Pilar, Zaragoza.)

Por las pobrecitas almas

todos debemos rogar,

que Dios las saque de penas

y las lleve a descansar.

(Almas o Lamentos de las ánimas del Purgatorio, Maluenda, Z.)

Pues en la corte del cielo

gozáis tan altos blasones,

dad a nuestros corazones

Arcángel Miguel, consuelo.

(Lituénigo, Z., en forma antifonal.)

Las estrofas constan de seis versos y terminan con el estribillo, de modo que hay dos cuartetas por estrofa. La idea literaria y musical es sencilla y corta. Después de cantar la razón en que se apoya la oración, sigue la petición de favor:

Pues sois escelsa Heroína

Por Dios al cielo encumbrada,

Sed allá nuestra abogada

Gloriosa Santa María.

(Gozos a Santa María. Burgasé, H.)

Pues sois santo sin igual y

De Dios el más honrado.

Sed José nuestro abogado

En está vida mortal.

(Gozos a San José. Benasque, H.)

Según el tema que cantan los gozos pueden dividirse en tres clases:

I. En honor al Señor: Expresan generalmente sentimientos de dolor por los padecimientos de Cristo, que engrendra a su vez arrepentimiento en las almas.

Y en Torla (H.) tienen la siguiente, que cantan a dúo (melodía en terceras):

Pues tenéis todo poder

de Dios Padre en vuestra mano,

Crucifijo soberano

Venidnos a socorrer.

II. En honor a la Virgen: En todos los pueblos hay una imagen, patrona o no del mismo, y cada advocación está solemnizada con himno y gozos propios. De ahí la proliferación de gozos en honor a la Virgen. Damos unas muestras para que se vea el estilo:

Alcolea de Cinca, Dolores de la Virgen:

Salve compasiva

Virgen admirable,

mar de amargas penas

y dulces piedades.

Almunia de Doña Godina, a Ntra. Sra. de Cabañas (dúo en terceras): Anónimo (1825), sin el acompañamiento:

Pues al Rey

De tierra y cielo llevastéis-

III. En honor de los santos: Durante la Cuaresma se hacía el ejercicio de la tarde, tras la puesta del sol, que consistía en una novena tras otra a los santos a los que se tenía una devoción particular, y así se llenaba toda la Cuaresma. (Los más frecuentes, a San Antón, San Francisco Javier, el Septenario Doloroso, a la Inmaculada, además de los Viernes de Cuaresma.) Por eso abundan tanto las melodías a santos diversos:

Daroca, Gozos a Santa Bárbara:

Iris de serenidad,

pues que tu virtud es tanta.

Líbranos, Bárbara santa,

de rayos y tempestad.

Torla, a Santa Lucía:

Pues que sois tan soberana

en la corte celestial,

líbranos de todo mal,

Lucía siracusana.

Barrachina, T., a San Fabián y San Sebastián:

Pues en serviros leal

miráis nuestra devoción.

Sea vuestra intercesión

remedio de nuestro mal

Sea vuestra intercesión

En muchas ocasiones la melodía es idéntica, aunque con variantes de unos pueblos a otros.

 

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