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Gobernador

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Hist. Derecho) Denominación simplificada con la que se conoce al «Regente el oficio de la Gobernación general en el Reino de Aragón», también llamado gerens vices o portant vezes del gobernador general, del que es un representante. Su regulación parte de 1348, y en los Fueros es mencionado antes que el Justicia Buscar voz..., a quien precede en el protocolo.

Es un oficio ordinario, porque, a diferencia del virrey, su jurisdicción no procede del rey, sino de la ley; y perpetuo, pues el oficio no cesa nunca. Su jurisdicción es universal, pues se extiende a todo el reino, aunque no es de primer orden, pues de él se puede apelar, mientras que del gobernador general sólo se puede suplicar. No puede delegar su jurisdicción, pues en cuanto representante, no debe ser, a su vez, representado. La característica más acusada de su oficio es la movilidad, pues recorre todo el reino constantemente a fin de asegurar la paz y el orden, administrando justicia, especialmente en lo criminal, allí donde se encuentra, para lo que todas las poblaciones le han de brindar hospedaje, aunque remunerado, a él y a su séquito, sin que pueda extraer las causas, ni tampoco continuar las ya iniciadas antes de su llegada.

El oficio sólo puede recaer en un caballero que, además, sea natural y domiciliado en el reino, habiendo de ser previamente armado cuando no lo es, y perdiendo el oficio si accede a la nobleza superior, a no ser que renuncie a sus privilegios, y todo ello porque se pretende que responda adecuadamente de sus posibles desafueros. El monarca suele designarle sin duración determinada, encomendándole la administración de justicia y la protección y aumento de las regalías. Presta juramento en poder del rey o del lugarteniente general, de observar los Fueros, usos, costumbres, privilegios y libertades, lo que ha de probar ante el Justicia o su lugarteniente, quienes dan fe de ello y lo registran, introduciéndose por costumbre un segundo juramento ante el Justicia.

Además de preceder protocolariamente al Justicia, lo hace también a los regentes del Consejo Supremo de Aragón y a los arzobispos, como también al zalmedina y jurados de Zaragoza, aunque éstos lo discuten cuando se trata de actos específicos de la ciudad. Lucha por alcanzar el título de Señoría, pero éste sólo parece concedérsele cuando preside la Audiencia Real. Su salario, que suele ser superior al del Justicia, no es frecuente que le satisfaga, pero, sin embargo, suele suscitar la protesta de los virreyes, sobre todo, por ir acompañado de otros ingresos, conocidos como gajes; así, es el oficio muy deseable, aunque sólo por personas de cierta fortuna, a causa de los gastos que irroga y de que la remuneración es recibida irregular y dificultosamente, dados los apuros de la Hacienda, aparte de sufrir fuertes gravámenes, sobre todo en el siglo XVII.

El oficio debe ejercerse personalmente, pero a fines del siglo XVI es frecuente el nombramiento de coadjutor -verdadero sustituto que lo que no puede hacer es actuar conjuntamente- y también la garantía de sucesión en el hijo del titular o futura, lo que representa asimismo otra sustitución, y que convierte el oficio en venal, pues la concesión se realiza por precio.

En el siglo XIV recibe instrucciones específicas del rey, y debe de haber subsistido la práctica en épocas posteriores. Su jurisdicción se halla inhibida en los territorios de señorío, pero en los del rey es considerada como favorable, a igual que la del Justicia, y a diferencia de la del virrey, que es odiosa, por lo que actúa en los casos dudosos. Hay casos que le corresponden con exclusión de los demás jueces, incluido el Justicia, como el establecimiento de treguas entre los que se hallan en guerra privada, el castigo de los duelistas y el de los rufianes. Otros casos los comparte con el Justicia, como las causas entre nobles, señores de vasallos y señores de castillos, o las causas contra los oficiales, así como otros muchos más los comparte con los restantes jueces ordinarios.

Donde se encuentra puede actuar, precisamente, como un juez ordinario, pero, además, puede hacerlo presidiendo su corte o tribunal hasta 1528, momento a partir del cual puede presidir la Audiencia Real, en defecto del rey, el virrey o el gobernador general. Sin embargo, aun en este caso, no puede ser asistido del canciller, vicecanciller o regente de la Cancillería reales, sino solamente de su asesor, con los correspondientes consejeros de la Audiencia, disponiendo también de un alguacil, un escribano y un portero, oficiales que nombra el rey.

El Asesor, conocido también como «Asesor de Foro» o «Abogado del Regente el oficio de la Gobernación», es la figura más importante de su corte, pues por su condición de letrado complementa al gobernador -que no tiene por qué serlo, pues es cargo político-. Es también el rey el que designa al asesor, que llega a presidir la Audiencia Real en los casos en que ésta se reúne con el gobernador, y cuyo salario es equivalente al del regente de la Cancillería, prestando responsabilidad en la corte del Justicia. Durante la Edad Media, el gobernador aragonés depende en gran medida del gobernador general, en tanto que en la Edad Moderna pasa a depender del virrey, y es utilizado frecuentemente frente a las autoridades del reino.

• Bibliog.: Lalinde Abadía, J.: La Gobernación general en la Corona de Aragón; Madrid- Zaragoza, 1962.

 

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