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Fuero

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 14/03/2007

(Derecho) En los documentos del siglo XII es sinónimo de «ley», «uso» o «costumbre» de una comarca o «tierra», distinguiéndose desde el siglo anterior entre fueros «buenos» y «malos», según beneficien a los pobladores de un lugar o sirvan para vejarlos y oprimirlos. No hay unanimidad entre los foristas Buscar voz... sobre el origen de la palabra, que puede proceder de forum, como lugar de administración de justicia en Roma; de fando, como gerundio del verbo «hablar»; de Foráneo, como rey griego legislador, o de foro, como «juicio» o «razón», siendo cierto que, como le ha pasado desapercibido al forista Luis de Exea y Talayero Buscar voz..., el Libro de los Juicios visigodo ya ha sido conocido al romancearse como Forus Iudicum.

En cuanto a la sustitución de los fueros «malos» por los «buenos» se realiza a través de concesión real para atraer nuevos pobladores, el término fuero deviene sinónimo de privilegio y concluye por denominar la versión escrita de la costumbre de un lugar o de una comarca. La palabra no se desprende nunca de la aludida concepción de privilegio, pues a lo largo de la Edad Media, y en virtud del pactismo, los fueros se consideran concesiones de los monarcas arrancadas por los estamentos en que se divide el reino, lo que se mantiene en la Edad Moderna frente a los esfuerzos de Castilla por integrar a Aragón en la monarquía española, y aún en la Edad Contemporánea, frente a la naturaleza unificadora y racionalista del liberalismo.

El núcleo del fuero puede ser la carta de población Buscar voz... o documento de concesión de tierras a un grupo de personas para poblarlas, principiando por ser «breve» al constar de un número reducido de prescripciones, que al incrementarse progresivamente lo transforman en «extenso». El fuero puede ser comarcal, como es el caso de los de Huesca o de Sobrarbe Buscar voz..., o local, como los de Jaca Buscar voz..., Barbastro, Zaragoza y Teruel Buscar voz..., pero el mayor desarrollo es el del segundo, pues, aparte de que transciende de la localidad para extenderse a la comunidad de pueblos que le rodean o a otras localidades, se fija por escrito, lo que le imprime mayor autoridad por la seguridad que ofrece.

Todos estos fueros cumplen un importante papel, como es el de suplir el vacío que supone la ausencia de una ordenación jurídica general del territorio, incluso tras de constituirse éste en reino en el siglo XI, y hasta el siglo XIII, en que fueros locales y comarcales se ven superados por unos fueros nacionales, como son los Fueros de Aragón Buscar voz....

Aunque los fueros, en cuanto comarcales y locales, son muy numerosos, y cada ciudad, villa o tierra tiene su ordenamiento propio y distinto de los demás, cabe distinguir entre ellos tres tipos o foralidades distintas, que son: a) la burguesa o primitivo-aragonesa, con centro en Jaca, que tiene por objeto atraer pobladores ultrapirenaicos o francos Buscar voz..., y que se extiende por el Bearne francés, la Navarra vasca y Guipúzcoa, territorios todos ellos con necesidades similares; b) la militar, sobrarbense o española, con su foco de origen en Barbastro, desplazado más tarde a Zaragoza, y propio de nobles e infanzones que ansían la expansión militar en la dirección de Sobrarbe a España (o antiguos territorios visigodos ocupados por los musulmanes), para obtener nuevos repartos de tierras y ganados, y c) la concejil, de extremadura o castellana en la que se encuentran las poblaciones fronterizas con los musulmanes, como la propia Zaragoza y, sobre todo, Calatayud, Daroca y Teruel, donde hay que fomentar los privilegios a los concejos para atraer población arriesgada, y ello en base a fueros comunes con los castellanos de comarcas similares. La foralidad militar se sobrepone a la burguesa y es la que sirve de base al ordenamiento nacional de los Fueros de Aragón, disolviéndose en ellos, en tanto la foralidad concejil sobrevive en Teruel y Albarracín hasta finales del siglo XVI.

• Bibliog.: Wohlhaupter, E.: «Die lokalen Fueros Aragons und ihre Verbreitung»; Festschrift Ernst Heymann, Weimar, 1940, pp. 108-128. Lalinde Abadía, J.: Los Fueros de Aragón; Librería General, 2.ª ed., Zaragoza, 1978.

 

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