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Alcañiz

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 20/09/2011

Ciudad de la prov. de Teruel, mun. de 472 km.2, a 381 m. de alt. Es, sin duda, la cabecera del Bajo Aragón Buscar voz... turolense; situada entre el Somontano y la Tierra Baja, a 160 km. de la capital, en un nudo de caminos que por los puertos de Morella y Beceite conducen desde el valle del Ebro hasta el litoral levantino. Alcañiz ha sido siempre la capital de esta amplia Tierra Baja, ya que a lo largo de la historia las comunicaciones se han realizado a través de los valles del Matarraña Buscar voz..., Guadalope Buscar voz... y Martín Buscar voz.... Su zona de influencia directa abarca un radio de unos 20 km., y comprende los núcleos de Calanda Buscar voz..., Castelserás Buscar voz..., La Codoñera Buscar voz..., Foz-Calanda Buscar voz..., Torrecilla de Alcañiz Buscar voz..., Torrevelilla Buscar voz..., Valdealgorfa Buscar voz... y Valjunquera Buscar voz.... Por el Oeste, la influencia remota llega hasta Andorra Buscar voz... que, en cierto modo, es la cabecera de servicios de la cuenca minera; por el Suroeste llega hasta Morella y Valderrobres Buscar voz..., y por el Noreste es la sierra de Vizcuerno Buscar voz... la que la limita.

Su clima es el más mediterráneo de la Depresión Ibérica Buscar voz..., por lo que el olivo encuentra condiciones óptimas para su cultivo. La temperatura media anual es de 14,7°; la media del mes de agosto de 24,3° y la de enero, de 6,1°. Los inviernos no son muy rigurosos ni muy largos, pero los veranos registran temperaturas abrasadoras.

Alcañiz se alza en lo alto del cerro de Puy Pinos, coronado por la inmensa mole del que un día fue castillo calatravo, y ceñido a sus pies por uno de los muchos meandros que el río Guadalope dibuja en su lento discurrir por esta Tierra Baja. El plano de la ciudad presenta varios sectores muy bien diferenciados: en primer lugar el casco antiguo, constituido por el cerro del castillo y sus calles adyacentes. El caserío se ha adaptado aquí a la fuerte pendiente, teniendo las principales vías un trazado paralelo a las curvas de nivel, paralelas entre sí. Por el contrario, las que cortan en sentido transversal, tienen una fortísima pendiente, descendiendo hacia el río. Como la mayoría de los cascos antiguos, se trata de un sector degradado debido especialmente a la antigüedad de los inmuebles, que no reúnen condiciones para la vida moderna. De ahí que su población sea preferentemente proletaria. Es una zona calificada como de «renovación urbana» por el Plan General de Ordenación Urbana. Es famosa su plaza del Ayuntamiento, con bellísimas arquerías.

Un sector muy diferenciado del anterior es el que se extiende entre la Colegiata y el río. Es un ensanche cuyas calles se cortan perpendicularmente, ofreciendo un aspecto de damero. El centro actual de la ciudad se encuentra en torno a la plaza de España, que es el corazón, y el eje Mayor-Alejandre, que es donde se dan cita los mejores comercios. Cuenta este sector con bellos edificios renacentistas con los típicos aleros aragoneses.

Finalmente, en la orilla izquierda del Guadalope, el crecimiento de la ciudad está ligado a la instalación del ferrocarril que se inauguró en 1895 y se clausuró en 1973. Atraídos por él, se instalaron allí talleres, almacenes y naves comerciales, todos ellos de forma caótica, careciendo del más elemental planeamiento. Actualmente Alcañiz tiende a crecer siguiendo las carreteras de acceso, siendo de destacar la relativamente grande concentración industrial levantada en la salida hacia Zaragoza.

De origen muy antiguo como encrucijada de caminos, comenzó a tener importancia en el s. XV y su prosperidad fue grande hasta el s. XVII, basada en su rica agricultura de regadío y en el cultivo del olivo, famoso ya entonces. Su privilegiada situación favorece un intenso comercio con ciudades levantinas como Valencia, Barcelona y Tortosa y, por supuesto, también con Zaragoza.

En la actualidad, contrariamente a lo que viene ocurriendo a muchas ciudades intermedias, que arrastran una vida lánguida y decadente, Alcañiz conserva su dinamismo y su población tiende a aumentar. El crecimiento demográfico ha sido constante desde principios de siglo, pasando de 7.806 hab. en 1900, a 11.599 en 1978; 12.823 hab. en 1998 y 15.852 hab. en 2011. Salvo en la primera década del siglo XXI, ningún período intercensal ha sido espectacular el aumento, pero tampoco en ninguno ha dejado de ser positivo. Es, por tanto, un núcleo demográficamente progresivo al que hay que sumar la población de sus pedanías: Valmuel Buscar voz... y Puigmoreno Buscar voz.... Sin embargo se trata de una población envejecida, como en el resto de Aragón.

En la actualidad se está trabajando para impulsar en esta zona la actividad turística, que cuenta ya con dos jalones importantes: la Semana Santa del Bajo Aragón, cuya ruta del tambor y bombo Buscar voz... está jalonada por Calanda, Andorra, Híjar y Alcañiz, y que atrae a numerosísimos visitantes; y otro, de tipo deportivo, recogiendo el testigo del antiguo Premio Ciudad de Alcañiz, competición automovilística de categoría nacional, que discurría por el circuito de Guadalope, se trata de todas las pruebas que se celebran en el circuito de Motorland Buscar voz..., en especial el Gran Premio de Aragón, una de las pruebas puntuables para el Campeonato Mundial de Motociclismo Buscar voz... que se celebran desde el 2010.

Además, en los últimos años, a éstas se han sumado otras celebraciones como la del «Vencimiento del dragón», el 23 de abril, en la que San Jorge, al frente de la caballería aragonesa, irrumpe en la Plaza de España y entabla un singular combate con el dragón, al cual vence arrojándole un ramillete de flores silvestres. Junto a estas innovaciones, se han conservado tradiciones tan antiguas como la del «Choricer», que marca el comienzo de la Cuaresma, y el «Día de la Rosqueta» (lunes de Pascua).

Encicl.: La ciudad que aglutina a todo el Bajo Aragón turolense, es lugar de historia y arte, y cuna del mejor folklore aragonés. El origen habrá que buscarlo, quizás, en las pinturas rupestres de la Cueva del Agua Amarga. El conjunto urbano ofrece indudable interés, con la lonja del siglo XIV y la casa consistorial renacentista. El conjunto de la plaza de España es único en su clase. Abajo, la plaza de los Almudines, con sus calles adyacentes, sirve de testimonio de la ciudad de ayer. Arriba, el Cuartelillo, con la zona arbolada de Puy Pinos rematada por la majestuosa estampa del castillo calatravo, cuya primitiva construcción se remonta al siglo XII convertido ahora, tras acertada restauración, en parador nacional de turismo. Desde él cabe contemplar la ubérrima vega del río Guadalope, de impresionante belleza.

Alcañiz fue, en cierto modo, cuna del periodismo español, ya que allí surgió la primera publicación periódica por obra y gracia de Francisco Mariano Nipho Buscar voz.... Pedro Juan Zapater Buscar voz..., ilustre alcañizano, autor de La Tesorera, y Eduardo Jesús Taboada Buscar voz..., autor de Mesa revuelta, nos han dejado el mejor testimonio histórico escrito alcañizano. Bardavío, ilustre botánico, estudió la fauna y la flora de la zona. Y otro Bardavíu Buscar voz..., mosén Vicente, se ocupó de la prehistoria bajoaragonesa, con numerosas publicaciones en su haber.

La jota Buscar voz... tuvo su mejor valedora en Teresa Salvo Buscar voz... «La Boyera», apodada así porque su padre tenía bueyes; aunque Teresa murió en el asilo, una calle de la ciudad perpetúa su nombre. Otro gran valedor de la jota alcañizana fue Alfonso Zapater Cerdán Buscar voz..., que posteriormente dio a conocer la jota de Albalate. Entre las fiestas, sobresale la Semana Santa, con sus bombos y tambores, y los festejos patronales en honor de Nuestra Señora de los Pueyos y el Santo Ángel Custodio, donde lo popular se entronca con las mejores tradiciones artísticas y culturales.

Preh. y Arqueol.: Importante centro arqueológico, con gran abundancia de yacimientos prehistóricos, ibéricos y romanos. El Institut d´Études Hispaniques de Burdeos realizó las primeras excavaciones, en colaboración con V. Bardavíu. Entre 1924 y 1932 fueron apareciendo las memorias de excavación del Cabezo del Cuervo, el Tarratrato Buscar voz... (P. París y Bardavíu), Alcañiz el Viejo, El Palao Buscar voz..., el Cabezo del Moro (R. Thouvenot y Bardavíu) y el Cascarujo (A. Bruhl). Por referencias de Bosch Gimpera (1923) y de investigadores posteriores (Galiay, 1945; Beltrán, 1945 y 1951; Ripoll, 1956; Vallespí, 1959; Fortea, 1973, y Utrilla, 1975) conocemos otros yacimientos prehistóricos: la Masada del Ram, el Cabezo Sellado de Val de Vallerías, la Coscollosa, el Cortado de Baselga y Siriguarach. En la colección de los PP. Escolapios, embrión de un deseable museo local, se guardan materiales pertenecientes a casi una treintena de yacimientos, algunos de ellos inéditos. Gracias a una intensa labor de prospección los yacimientos arqueológicos en esta zona se han cuadruplicado, superando el centenar. En este incremento de las actividades arqueológicas ha jugado un papel importante el «Taller de Arqueología y Prehistoria de Alcañiz», asociación cultural creada en 1984, que realiza desde entonces una prospección sistemática del término municipal y diversos inventarios arqueológicos entre los que cabe destacar el de la importante colección de los PP. Escolapios.

Asimismo se han realizado excavaciones arqueológicas de mayor o menor intensidad en algunos yacimientos o poblados: El Palao (E. Marco), Cabezo del Cuervo (J. Vicente), Las Torrazas (A. Álvarez), Alonso Norte Buscar voz... y Cabezo Sellado (T. Andrés y J. A. Benavente) y Castillo de los Calatravos (J. A. Benavente, M. A. Zapater y E. Ortiz).

Dentro del ámbito del arte rupestre habrá que añadir a las importantes pinturas levantinas de la Val del Charco de Agua Amarga, los hallazgos de grabados rupestres en La Coscollosa y otros, que tienen en común su difícil valoración cronológico-cultural, pero que por el carácter esquemático de algunos de ellos parecen poder situarse en una genérica Edad del Bronce Buscar voz.... El taller de sílex de la Coscollosa contenía abundante material lítico, predominando las piezas macrolíticas de aspecto campiñoide. No apareció cerámica prehistórica asociada a los sílex.

El Paleolítico y el Epipaleolítico Buscar voz... siguen siendo épocas muy escasamente representadas. No existen datos mínimamente seguros para suponer una ocupación paleolítica en la zona, aunque habrá que considerar algunos conjuntos líticos con piezas de técnica clactoniense y pátinas amarillentas con ausencia total de cerámica en las terrazas del Guadalope entre Alcañiz y Castelserás. Para el Epipaleolítico pueden tenerse en cuenta hallazgos sueltos como un microburil de Las Margaritas, junto a la Estanca, o un trapecio de base cóncava cerca de la Salada Grande.

El Neolítico Buscar voz... aparece bien representado en sus distintas fases en varios yacimientos de los alrededores de Alcañiz. La excavación del yacimiento lítico de superficie de Alonso Norte Buscar voz... ha proporcionado uno de los conjuntos líticos y cerámicos más homogéneos y claros del Neolítico antiguo aragonés, con abundantes geométricos con retoque en doble bisel y cerámicas impresas entre otros. Estos mismos materiales aparecen en más de media docena de yacimientos de esta misma zona, siendo frecuente la asociación en superficie de segmentos o medias lunas con retoque en doble bisel y foliáceos de retoque plano que pueden corresponder a un Neolítico avanzado o final (San Bartolomé I, Valdepascual, Las Torrazas, etc.).

El Eneolítico Buscar voz... y Bronce Antiguo, a juzgar por la frecuente presencia de puntas de flecha de sílex de pedúnculo y aletas, parece ser muy abundante en los alrededores de Alcañiz. Destacan los numerosos hallazgos de foliáceos y dientes de hoz sobre sílex tabular del Cortado de Baselga y la probable ocupación al abrigo de paleocanales de arenisca en el llano (Las Torrazas). El Cortado de Baselga Buscar voz..., poblado sobre el Guadalope, entregó hojas de hoz sobre sílex tabular, puntas de flecha, raspadores y raederas. Los foliáceos son asimismo frecuentes en yacimientos o poblados con desarrollo posterior: Alcañiz el Viejo, Cabezo Sellado, El Palao, Corral de la Mano, etc. Alcañiz el Viejo es un poblado situado a orillas del río Guadalope. Contenía cerámicas de cordones, de aplicación plástica con impresiones digitales; una aguja de hueso, un hacha pulimentada y una industria de sílex a base de puntas foliáceas, raspadores y raederas de pequeño tamaño.

El Bronce Medio o indígena está muy bien representado en el Cabezo del Cuervo, donde el equipo del Museo de Teruel ha obtenido distintas fechas radiocarbónicas que abarcan desde 1600 a 1200 a.C., correspondiendo a las distintas fases de la estratigrafía obtenida en una pequeña zona conservada intacta. El Cabezo del Cuervo, en un cerro cónico cercano a Alcañiz, se hallaba en la divisoria de aguas del Guadalope y del Matarraña. Su amplia cronología abarca desde un Eneolítico Buscar voz... hasta la época ibérica. Los materiales prehistóricos se concretan en cerámicas lisas o de decoración plástica con aplicación de cordones digitados y pezones, una quesera perforada, dos objetos de hueso con perforación central, un anillo de cobre, moldes de fundición de varillas o agujas, punzones de hueso sobre defensas de jabalí, molinos de mano y, entre los sílex trabajados, perforadores, puntas de flecha, raspadores y hojas de sierra. Del Cabezo del Cuervo proceden asimismo otros materiales como nuevos moldes de fundición, cerámicas excisas de Cogotas I y de los Campos de Urnas, cerámicas acanaladas y también algunos fragmentos de cerámicas a torno de distintas épocas. El Cabezo Sellado de Val de Vallerías es un poblado situado en un cerro a orillas del río Regallos. Su excavación proporcionó cerámicas de cordones con impresión de dedos, y otras lisas y pulimentadas, con presencia, en algún caso, de asas de apéndice de botón. Su industria lítica contenía «lascas y sierras de sílex» que A. Cava identificó como una gran lasca laminar de retoque profundo y bifacial que ofrecía en sus bordes una pátina de cereal (por su utilización como hoja de hoz en las labores agrícolas), y una punta de flecha de pedúnculo y aletas.

El Bronce Final-Primera Edad del Hierro supone una etapa de expansión demográfica, como parecen evidenciar los numerosos poblados conocidos, en los que se comprueban claras influencias en los Campos de Urnas (Siriguarach, Loma Grasa I, San Martín, Cabecico del Tambor, etc.), siendo habitual en muchos de ellos la presencia de las primeras cerámicas a torno que, procedentes de la costa, debieron llegar al Bajo Aragón hacia el siglo VI a.C. (Cabezo de Cascarujo, Cerezuela, Bandereta I, Monte Ardid, etc.). El poblado de Siriguarach entregó abundantes moldes de fundición publicados por Rauret: dos hachas planas, un hacha de talón y anilla lateral, dos escoplos y una aguja. El Cabezo del Cascarujo, poblado de la Edad del Bronce y comienzos del Hierro, presentaba un urbanismo incipiente, con muros de adobe. En su interior aparecieron cerámicas de cordones con impresiones de dedos y acanaladuras, puntas de flecha de sílex, y moldes de fundición de hachas y aros de bronce.

La época ibérica es quizá una de las mejor representadas, con probables «ciudades» todavía por identificar (El Palao y La Caraza de Valdevallerías) y numerosos poblados de menor entidad que asimilaron el impacto de la romanización (Tiro de Cañón Buscar voz..., Cabezo del Moro, Valdelasfuesas, etc.). Entre los recientes hallazgos, cabe destacar el descubrimiento en las excavaciones de El Palao de una enorme cisterna o estructura similar y el de una cabeza de piedra de gran interés, probablemente ibérica, que, procedente de este mismo yacimiento, permanece inédita en una colección particular.

La época romana aparece representada en diversos poblados, suponiendo casi siempre una continuación del poblamiento ibérico en el mismo lugar de emplazamiento: El Palao, Alcañiz el Viejo, El Castellar, Masico de Ponz, etc. Es probable la existencia de una vía romana que transcurría siguiendo el curso del Regallo desde Andorra a Chiprana y la de un posible acueducto subterráneo que debió transportar agua desde La Estanca Buscar voz... a Valmuel Buscar voz....

Hist. Med.: Su nombre, de origen musulmán, tradicionalmente se ha dicho que significa «las iglesias»; el topónimo nos indicaría, pues, la existencia de mozárabes Buscar voz... bajo la ocupación musulmana. Sin embargo, en la actualidad los investigadores se inclinan a dar otro significado: «los cañizos». Tras la muerte de Alfonso I Buscar voz... estas tierras del Bajo Aragón debieron abandonarse hasta que Ramón Berenguer IV Buscar voz... efectuó su ocupación definitiva. En noviembre de 1157 se le concedió el fuero de Zaragoza, con los consiguientes beneficios. Esta carta de población fijaba unos amplios límites y derechos, a la vez que se perdonaban todos los delitos cometidos antes de esta fecha. En marzo de 1179, Alfonso II Buscar voz... concedió el castillo a Martín Pérez de Siones, maestre de la Orden de Calatrava Buscar voz..., dando lugar a la encomienda mayor que la Orden tuvo en la Corona de Aragón y residencia de sus maestres. Como villa del reino que antes era, poseyó representantes propios en las Cortes Buscar voz... en el brazo de las universidades, mientras el comendador de Alcañiz acudía por el brazo militar; durante la Edad Media los habitantes de Alcañiz realizaron diversos intentos de emancipación de los calatravos. En esta localidad se fraguó la conquista de Valencia Buscar voz..., quedando ratificada en las Cortes de Monzón. Durante el interregno Buscar voz... de 1411 fue instituida residencia del parlamento aragonés, y de aquí salieron los nueve jueces o compromisarios que debían elegir un nuevo rey para Aragón.

• Bibliog.:
Caruana y Gómez de Barreda, J.: «La Orden de Calatrava en Alcañiz»; Teruel, VIII, 1952.
Ubieto Arteta, A.: «La reconquista y población de Alcañiz», Teruel, IX, 1953.

Historia Contemporánea. En la guerra de la Independencia Buscar voz... ayudó con hombres, dinero y víveres en los dos Sitios de Zaragoza Buscar voz.... Atacada a su vez en 26-I-1809, fue en gran parte, destruida. Murieron 140 vecinos. El 19 de mayo, el general Blake la reconquistó, mas la vuelta del enemigo, el día 23, dio lugar a la famosa gran batalla de Alcañiz, en la que perecieron 130 alcañizanos. Derrotado Blake, la ciudad volvió a ser víctima de las tropas de Napoleón y durante cuatro años, hasta el 12-VII-1813, ocupada ininterrumpidamente. Al final de la guerra fue proclamada Muy Leal. Heroicos fueron los alcañizanos R. Estrada Casanova (n. 1756) y los hermanos Fernando (1767-1809) y Mariano (1777-1829) Pascual de Torla Gasque.

Durante las guerras carlistas Buscar voz... la ciudad fue sitiada por tres veces: el 4-V-1838 por Cabrera, en 1840, y en agosto de 1874. Alfonso XII le concedió el título de Heroica. Carlistas célebres fueron J. Capapé Concella Buscar voz... (n. 1787) y el guerrillero Carnicer Buscar voz.... Las guerras sembraron miseria y destrucción. Los alcañizanos reconstruyeron lentamente su maltrecha economía, basada en el cultivo del olivo, cereales, frutas, hortalizas, poco vino, judías, bastante miel, cera e incluso seda. El utillaje era rudimentario (en 1882 aún se utilizaba el arado romano). La fabricación del aceite, se realizaba en las casas de los grandes cosecheros. Siguió decayendo la producción de jabones, convirtiéndose, cada vez más, la elaboración de los «tajos» en práctica casera para el consumo.

La enseñanza siguió en las manos de los PP. Escolapios Buscar voz..., que realizaron una gran labor en una población que contaba en 1828 con 5.131 habitantes; en 1860 con 9.000; en 1898 con 7.474, de los cuales más del 90 % eran analfabetos. En 1862 se encargaron de la primera escuela nocturna para adultos. En 1858 el colegio fue unido al Instituto de Estudios Turolenses. De 1871 a 1883 funcionó como Instituto Libre de Segunda Enseñanza. La gran preocupación de los PP. Escolapios por la enseñanza de la historia local germinó en algunos de sus alumnos. Historiadores célebres de su patria chica fueron: N. Sancho (1801-1881), M. Ardid Plano (1786-1867), E. J. Taboada Cabañero (1865-1938). La desamortización Buscar voz... civil y eclesiástica (1836 a 1870) afectó también a Alcañiz. La iglesia de San Pedro fue destruida. El colegio de las Escuelas Pías, por sendas leyes de 1838 y 1856, fue exceptuado de la exclaustración y desamortización, respectivamente.

Desde 1841 aspiraba la ciudad a tener una red de ferrocarriles Buscar voz.... Sólo consiguió ver terminada, en 1897, la línea de 32 km. Val de Zafán-Alcañiz. En 1886 se creó, con capital francés, la primera fábrica moderna productora y exportadora de aceite. En 1896 se instaló la primera fábrica extractora de aceite de orujo. De 1867 a fin de siglo se publicaron 22 periódicos. Merece destacarse El Bajo Aragón Buscar voz....

Durante la guerra civil Buscar voz... de 1936 estuvo ocupada por el ejército republicano del 26-VII-1936 al 14-V-1938, en que fue tomada por las tropas de Franco.

El olivar alcañizano conoció su «época dorada» de 1913 a 1933. La superficie cultivada aumentó en un 20 %. De 1936 a 1955 desciende a un 4,7 %. En los años 60 y 70 sufre un descenso acelerado por falta de rendimiento. El almendro y los cereales sustituyen al olivo. Por el contrario, desde el segundo tercio de siglo, ha aumentado considerablemente la zona de regadío. En 1925 se empiezan las obras para el ferrocarril Teruel-Alcañiz-Caspe-Lérida. Paralizadas en 1930, nunca se reanudaron. En 1944, el Val de Zafán-Alcañiz inauguró el tramo Alcañiz-Tortosa. El 17-IX-1973 fue clausurada la línea. El 4-I-1980 ha reanudado el servicio minero.

En los primeros sesenta años del presente siglo se han publicado 31 periódicos. Desde 1950 se han venido celebrando, en la primera decena de septiembre, certámenes científico-literarios sobre temas alcañizanos, patrocinados por el Excmo. Ayuntamiento y el Instituto de Estudios Turolenses. Hoy la ciudad cuenta con varios colegios públicos y guarderías; el I.E.S. «Bajo Aragón», donde se puede cursar, además de la E.S.O., las cuatro modalidades de Bachillerato L.O.G.S.E. y varios Ciclos Formativos; dos colegios privados: el femenino de las «Hermanas de Santa Ana» y el de las «Escuelas Pías». Hay, además, una Escuela Oficial de Idiomas.

Desde los últimos años de la década de los 50 contó con un centro emisor, Radio Juventud, que editó el periódico Antena, quedando sin servicio desde fines de los 60.

De la vitalidad económica de Alcañiz son muestra, junto a sus industrias, talleres y comercios, las 6 sucursales bancarias y 11 oficinas de cajas de ahorros, así como un importante número de establecimientos hosteleros (entre ellos, 9 hoteles y 16 restaurantes), que ofrecen sus servicios al ciudadano.

En cuanto a las infraestructuras sanitarias, es de destacar el Hospital Comarcal del Insalud, un moderno edificio con capacidad para 140 camas, y los Centros de Salud. Las Residencias de la tercera edad y el Servicio Social de Base cubren la asistencia social. La ciudad cuenta además con Polideportivo, cine, sala de exposiciones, camping municipal y el recientemente restaurado Teatro Municipal.

Arte: La importancia de Alcañiz como ciudad monumental queda reflejada en la protección oficial de su patrimonio artístico, habiendo sido declarados monumentos nacionales el castillo (25-VI-1925), la Lonja y el Ayuntamiento (3-VI-1931), a los que se acostumbra a añadir las pinturas rupestres de la Cueva del Val del Charco del Agua Amarga (25-IV-1924), a pesar de que estas últimas se encuentran en el término municipal de Valdealgorfa Buscar voz..., colindante con el alcañizano. Con ser importante, la protección oficial no se extiende a otros monumentos de excepcional interés artístico, como la Colegiata, numerosas iglesias conventuales, y en general el conjunto urbano, que es acreedor a la categoría de conjunto histórico-artístico.

Castillo Buscar voz... de Calatravos. Situado en lo alto de la loma de Puy Pinos, es desde 1968 parador nacional de la Concordia. El acceso por un camino de ronda conduce a la fachada principal, que es la parte más moderna, construida en el año 1738 por el infante comendador don Felipe; a pesar del período barroco de esta instauración, la fachada adquiere la disposición de los palacios aragoneses del tardo-renacimiento, flanqueada por dos torres cuadradas y dotada de tres plantas, con la inferior de piedra sillar y las dos superiores de ladrillo: la planta noble se destina a balcones y la última a la característica galería corrida aragonesa, todo obra de nobles proporciones.

Atravesando la puerta de ingreso se pasa al patio interior del castillo, dejando detrás una magnífica galería en la planta baja, de arcos de medio punto sobre columnas de orden toscano, que constituyen un pórtico posterior de gran intimidad. Al fondo del patio se encuentran las dependencias medievales más antiguas, que se atribuyen a los siglos XII y XIII, de las que destacan la capilla, el claustro y la torre del homenaje. La entrada a la capilla se realiza por la planta baja de la torre del homenaje, que funciona a modo de pórtico. Inicialmente este pórtico estaba abierto al sur, hasta que se cerró con la puerta en arco de medio punto y la serie de cuatro ventanas sobre ella. Este atrio se cubre con bóveda de crucería sencilla, que apea sobre pilares cilíndricos; en el muro del fondo se conservan restos de pinturas murales, de la primera mitad del siglo XIV, identificándose todavía una Última Cena y una Crucifixión.

A la derecha del atrio se abre la portada de la capilla, en arquivoltas de medio punto, con dos columnas acodilladas en las jambas por cada lado, y con decoración de ajedrezado jaqués en las impostas y en la moldura exterior de la arquivolta; constituye entrada a los pies y por el lado occidental. La capilla es de una sola nave, amplia y elevada, con la cabecera recta, y dividida en cinco tramos, que se cubren con bóveda de cañón apuntado, reforzada por cuatro arcos tajones que apean en columnas en el lado derecho (al que se adosa el claustro), mientras que en el izquierdo apean en ménsulas cónicas con escudos de la orden de Calatrava. En el muro derecho de la nave (en el lado sur), abren dos magníficos ventanales, que tanto al interior como al exterior presentan doble arquivolta con columnas acodilladas en las jambas, dos por lado, y de disposición similar a la descrita en la puerta de la capilla.

A la izquierda de la capilla, y próximo a la cabecera, se encuentra el sepulcro, labrado en alabastro, del comendador Juan de Lanuza, fallecido en 1533; esta obra fue contratada por el escultor Damián Forment en el año 1537. Sigue el prototipo italiano de pared, con arcosolio para cobijar la urna funeraria, y flanqueado, a modo de retablo, por calles laterales, con dos cuerpos y dobles columnas abalaustradas en los mismos. Sorprende la finura de labra de los elementos decorativos (grutescos), y a pesar de su deterioro global constituye pieza singular en la escultura funeraria del renacimiento aragonés; las pequeñas tallas de la Fortaleza y la Templanza, conservadas en el Ayuntamiento, proceden de aquí.

Volviendo a salir de la capilla se pasa al claustro del Convento del Carmen, adosado al lado sur. La puerta del claustro también abre en arquivoltas de medio punto, con dos columnas acodilladas por cada lado en las jambas, con una característica decoración de entrelazo en capiteles y arquivoltas. El claustro es de temprano estilo gótico y tiene dos arcos apuntados por cada lado, que arrancan casi del suelo, de pilares cuadrados de poca elevación, recordando plazas y soportales de arquitectura civil aragonesa; en el lado Este del claustro está el sepulcro, bajo arcosolio apuntado, del comendador García López, con la inscripción de su fallecimiento en la era (sic) de 1306, y otra más singular del cantero que realizó el claustro: Joanes lapicida hoc claustrum fecit, ave Maria, gracia plena, dominus tecum; todo ello a la izquierda del arcosolio.

Por último, la torre del Homenaje, adosada al oeste de la capilla y cuya planta baja le sirve de pórtico, tiene otras dos plantas, de estructura parecida, cubiertas por alfarjes sobre dos arcos-diafragma apuntados. Interesa especialmente visitar la planta sobre el pórtico, que es la noble, y cuyas paredes e intradoses y enjutas de los arcos-diafragma se hallan parcialmente decoradas por un famoso conjunto de pinturas murales, algunas de las cuales han sido arrancadas y se conservan en el Ayuntamiento, aunque lo conservado in situ es muy notable todavía. Sobre la puerta de ingreso a la sala hallábase la rueda de la fortuna (hoy en el Ayuntamiento) con las inscripciones regnavit; regno; regnabo, y sum sine regno; las escenas de batalla se han intentado identificar con la toma de Valencia Buscar voz... por Jaime I Buscar voz...; en el intradós de uno de los arcos hay un menologio, con los temas de los trabajos de los doce meses del año. Corresponden a las primeras décadas del siglo XIV.

Al otro lado de la capilla, hacia el Este, está la torre llamada de Lanuza, de planta rectangular y rematada en chapitel de piedra, que no se visita, pero corresponde también a la parte antigua del castillo.

La Lonja Buscar voz.... En la plaza de España, de característico sabor bajomedieval y renacentista, se alzan en escuadra los monumentos de la Lonja y el Ayuntamiento. La Lonja, que es un trasunto de las italianas medievales, presenta un amplio y elevado pórtico con tres grandes arcos apuntados, dos de ellos con el intradós decorado con un festón de arquillos lobulados. Es importante monumento de arquitectura gótica civil del siglo XV. Ha sufrido modificaciones y ampliaciones posteriores siendo la más importante la galería superior con arcos de medio punto sobre columnas toscanas, coetánea a la contigua del Ayuntamiento (hacia 1570), salvando el relieve de estuco con el tema de la Trinidad y el alero muy volado en nacela con lunetos, que corresponden a las reformas del siglo XVIII. Sus dependencias se han destinado a centro cultural, con biblioteca y museo, en la reforma actual.

Ayuntamiento Buscar voz.... Junto con la Lonja, constituye el conjunto más importante de arquitectura civil. La fachada lateral es obra de ladrillo, pero la principal es un magnífico ejemplo de arquitectura manierista, construido hacia 1570, ya que el escudo que cierra el vano central de la planta noble, con la fecha de 1742, es un añadido barroco. La fachada principal, labrada en piedra, consta de tres plantas: en la inferior, la puerta en arco de medio punto, flanqueada por columnas toscanas que soportan el entablamento; en la noble, tres ventanas adinteladas se flanquean por columnas jónicas y rematan en frontón; y en la superior una galería de arcos de medio punto sobre columnas toscanas se remata con un magnífico alero de madera muy volado. En sus dependencias se guardan el archivo, las pinturas murales y las esculturas de Forment procedentes del castillo, y una arqueta de plata de San Gaudioso, obispo de Tarazona, de 1659.

Parroquias medievales y colegiata Buscar voz... de Santa María la Mayor. El historiador José María Quadrado lamentábase ya en 1844 de la desaparición de la parroquia de Santiago, y del estado ruinoso de la de San Pedro. Precisamente a la parroquia de San Pedro corresponden los restos actuales de una portada, que trasladada de su emplazamiento original se ha instalado en el parque del cuartelillo (o glorieta de Valencia), como insólito monumento triunfal a los caídos en la contienda civil. Esta puerta de San Pedro, de estructura similar a la de la capilla del castillo, de finales del siglo XII, abre en tres arquivoltas de medio punto, con columnas acodilladas en las jambas, dos por lado, e imposta de ajedrezado jaqués.

La parroquia de Santa María la Mayor fue erigida en colegiata, a solicitud de San Vicente Ferrer, por el pontífice Benedicto XIII Buscar voz... en 1407. Del edificio anterior se conoce la descripción hecha por Zapater antes de su demolición y reemplazamiento por el actual: sabemos que la iglesia gótica era de tres naves, la central más alta y ancha que las laterales, y con girola con tres capillas radiales.

Aunque de esta fábrica sólo se ha conservado la torre gótica, adosada al brazo izquierdo del crucero actual, y descentrada de su eje, es un ejemplar del gótico levantino de enorme interés, y sin duda una de las torres góticas más notables de toda la Corona de Aragón. Esta torre gótica de la colegiata, además de por sus poderosas proporciones, destaca por su estructura; es de planta cuadrada y ochavada, y en su interior está formada por cuatro espaciosas estancias superpuestas, de las que la de la planta baja sirve de capilla, y se cierra con bóveda de crucería sencilla; el acceso a la planta superior se realiza por escalera de caracol adosada y visible exteriormente. A partir de la planta noble y hasta el remate en terraza, el acceso a las estancias se realiza por escalerilla de caracol, que ya no está adosada sino embutida en uno de los ángulos, y con entrada en alto desde la estancia noble, con fuerte carácter militar. La tercera estancia con los ventanales mejor labrados, se cierra como las dos anteriores con bóveda de crucería sencilla, haciendo la cuarta planta de cuerpo de campanas. Sin duda esta torre tuvo una destacada función militar y constituye una emulación del concejo alcañizano frente a los moradores calatravos del castillo.

El 25-VIII-1735, el arzobispo de Zaragoza, Tomás de Agüero, autorizaba la demolición de la iglesia gótica, con excepción de la torre descrita, y el 20-V-1736 se iniciaban las obras de la fábrica actual, sobre planos del arquitecto zaragozano Domingo de Yarza, realizadas por los maestros Silvestre Colás y Miguel de Aguas. Las discrepancias entre ambos dejaron como único maestro a Miguel de Aguas, y lo más importante se realizó entre 1736 y 1757, con participación de otros arquitectos como el franciscano fray Anastasio Aznar, autor de la iglesia de San Francisco.

La colegiata es un monumento barroco de impresionantes proporciones, que tiene planta rectangular, con tres naves de la misma altura, con crucero y capillas laterales alrededor, y cuatro torres en los ángulos: dos a los pies, flanqueando la fachada principal, y dos en la cabecera, de las que únicamente se levantó la del lado derecho.

La portada principal, cobijada bajo un impresionante arco de medio punto y concebida a modo de retablo, sólo es comparable en el XVIII español al imafronte de la catedral de Murcia; ornada abundantemente de esculturas, merecen destacarse las de San Pablo y San Pedro a ambos lados de la puerta, Santa María en el cuerpo principal, con los santos Santiago y Pancracio y los arcángeles Miguel y Gabriel, y en el remate San Ramón Nonato y San Pedro Mártir, con el escudo de Alcañiz sobre el ventanal, cuya colocación se decidía en 1773. Otra portada lateral, aunque de menores proporciones, no cede en interés artístico.

Pasando al interior, las naves se separan por pilares cruciformes de gran elevación con capiletes y finalmente labrados en yeso, a los que se sobreponen, para ganar altura, poderosos entablamentos, y sobre ellos aún se eleva un fragmento de pilar antes de cargar las bóvedas. Éstas son de lunetos en nave central y brazos del crucero, de arista en las laterales, y cúpula sobre pechinas en el crucero, cubriéndose las capillas laterales con cúpulas de planta elíptica. Con ser notable la impresión espacial, es mayor el interés artístico de la decoración, de los relieves en estuco que orlan los ventanales, y especialmente los que decoran las pechinas, tanto en el crucero con temas marianos como en las tres grandes capillas de la cabecera: constituyen uno de los conjuntos de relieves de estuco más notables del XVIII aragonés.

El retablo mayor, obra de Tomás Llobet, ha sido muy restaurado tras la guerra, y en la actualidad el coro ha desaparecido. De todas las capillas, la más notable es la de la Soledad, casi una verdadera iglesia, adosada al lado derecho, y cuyo templete, realizado en 1783, es una muestra de la influencia de la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza; en las cuatro hornacinas de los pilares que soportan la cúpula, imágenes de la Oración en el Huerto, Cristo a la Columna, Cristo con la Cruz, y la Piedad; el Cristo yacente es obra moderna del escultor José Bueno, así como el Crucificado de la capilla contigua.

Pero el tesoro artístico de mayor interés de la Colegiata se encierra en la sacristía, donde destaca la colección de tablas de los primitivos aragoneses. Mencionemos en primer lugar una tabla con Santa María Magdalena y un banco con las escenas de San Jerónimo, San Miguel, la misa de San Gregorio, San Pablo y la Virgen, que Fabián Mañas ha atribuido al pintor Domingo Ram Buscar voz..., autor de los retablos mayores de las iglesias de Santas Justa y Rufina y de Santa María en Maluenda, y cuya actividad en Alcañiz está documentada en 1488 y en 1496, en las dos últimas décadas del siglo XV.

El otro conjunto de tablas sueltas corresponde a otro pintor que trabaja en el primer tercio del siglo XVI, hacia 1520, con formación valenciana, y que se ha denominado el «maestro de Alcañiz». Son las tablas de San Pedro y San Blas, y las más pequeñas de la Epifanía, San Jerónimo, San Cosme y San Damián, y Santa Apolonia y Santa Catalina de Siena. La platería, que se conoce documentalmente, ha sido expoliada en las guerras napoleónica y civil, mereciendo destacarse de lo conservado una bandeja circular con punzón CES/AUG, del siglo XVI, y un cáliz del rector Miedes, de principios del siglo XVII.

Iglesias conventuales abiertas al culto:

—Iglesia del Carmen. Los carmelitas descalzos se instalan en Alcañiz en 1603; la mayor parte de la obra de la iglesia y del claustro anejo (restaurado en la actualidad y destinado a edificio de juzgados) corresponde a mediados del siglo XVII. En el muro lateral derecho de la iglesia se conserva una hornacina, flanqueada por pilastras acanaladas y rematada en frontón partido, con la fecha de 1669; en este mismo lado aparece cegada la primera puerta, con un notable arco de gran rosca, de medio punto en el intradós y apuntado en el trasdós; estas obras son coetáneas a lo conservado del colegio de San Valero en el lateral derecho de la iglesia de Escolapios. Lo último de la fábrica es el tramo de los pies, con el coro en alto y la portada actual, que lleva la fecha de 1695; obsérvese que los roleos tallados de la portada coinciden con los de estuco del coro.

Al interior es una iglesia de tres naves, más alta y ancha la central, con trompas de ángulo en el presbiterio que se cierra con una espléndida concha. Carece de crucero y la nave mayor tiene cinco tramos que se cubren con lunetos; las naves laterales, a modo de capillas comunicadas entre sí, sólo tienen cuatro tramos, asimismo abovedados con lunetos. Deben destacarse los arcos perpiaños decorados con estucos barroco-mudéjares, así como las bóvedas vaídas en los ángulos del claustro anejo.

La torre, de piedra sillar de cantería, como la iglesia, está situada a los pies, a la derecha de la portada, de planta cuadrada en base, y octogonal en el cuerpo de campanas, similar a la de Santo Domingo. Lo más notable es la portada-retablo, con columnas salomónicas y roleos vegetales, de 1695; los retablos del interior, tanto el mayor, como tres de los laterales, son asimismo barrocos, y poco posteriores a esta fecha, aunque sólo han conservado la mazonería, puesto que las imágenes son modernas.

—Iglesia de San Francisco. El edificio actual se inició en el año 1738, bajo planos y dirección del arquitecto de la orden fray Anastasio Aznar; por tanto, obra coetánea a la de la Colegiata. Las obras se llevaron a buen ritmo, pues en la portada figura la fecha de 1741. Es una iglesia de tres naves de la misma altura, cubriéndose con lunetos el presbiterio, brazos del crucero y nave central, y con bóveda de arista las naves laterales; el crucero se cierra con cúpula sobre pechinas, empleándose el ladrillo en el cimborrio exterior, ya que el resto de la fábrica es de cantería. Es una planta muy armoniosa, con el presbiterio, tramo de los pies y brazos del crucero, ochavados. La nave central presenta cuatro tramos, además del crucero, mientras las naves laterales solamente tienen tres, ya que hay dos torres a los pies, flanqueando la fachada. Además tiene capillas laterales de poca profundidad. Los pilares de separación de las naves son cruciformes; merece destacarse, en los capiteles, la labra de cabezas humanas. La portada de los pies, aunque más sobria y modesta, presenta la misma disposición y estructura de retablo que la de la Colegiata. Han desaparecido las imágenes, así como los retablos del interior.

—Iglesia de Escolapios. Los escolapios llegan a Alcañiz en 1729, haciéndose cargo del colegio de San Valero, fundado por Miguel Valero en 1638 por disposición testamentaria, que se ejecuta a partir de 1659. Las obras de la actual iglesia de Escolapios aprovecharon parte de la fábrica preexistente del colegio y capilla de San Valero; esto puede apreciarse en el muro lateral derecho de la iglesia, en que se conservan dos puertas cegadas, la una que resulta versión menor de la mencionada lateral del Carmen, y la otra, de medio punto, con hornacina avenerada en la clave, y fecha de 1669. Esta parte corresponde a la fábrica anterior del colegio Valero; sólo a partir de 1770 los escolapios, con proyecto y dirección del arquitecto de la orden Hno. Andrés de la Virgen del Pilar, dan fuerte impulso a la nueva fábrica de la iglesia, en la que colabora asimismo el carpintero Hno. Victoriano Navarro de Santo Domingo.

La iglesia es de nave única, con presbiterio recto, crucero alineado en planta, y cuatro tramos en la nave, con tres capillas laterales por lado, comunicadas enrtre sí, y tribunas sobre ellas con coro alto a los pies. Las bóvedas son de lunetos en el presbiterio, brazos del crucero y nave, y de arista en las capillas, mientras que el crucero se cierra con una cúpula elíptica sobre pechinas, en correspondencia al carácter oblongo del tramo. En las pechinas hay relieves en estuco, con escenas alusivas a textos de los profetas Jeremías, Isaías, Ezequiel y Daniel, relacionables estilísticamente con los estucos de las capillas en la cabecera de la Colegiata. Los arcos de las capillas laterales son mixtilíneos y en forma de pabellón, y sobre ellos las tribunas se cierran con celosías de madera. A los pies abre la portada, obra de cantería con arco de medio punto, flanqueado por pilastras cajeadas de orden toscano, sobre las que carga el entablamento; en las enjutas hay decoración de rocalla. Un ático con hornacina y remate en frontón alberga la escultura en piedra de San Valero, titular, junto con el Ángel Custodio de la nueva iglesia, en recuerdo del colegio anterior. A la derecha, la parte baja de la torre, de planta cuadrada, es obra de cantería, mientras que los dos cuerpos superiores, de ladrillo y de planta octogonal, se decoran con temas barroco-mudéjares en donde predomina el ladrillo de esquina; relacionable con una torre de la cabecera de la Colegiata. Han desaparecido los retablos, siendo el mayor actual del taller de los Navarro.

Iglesias conventuales, desafectadas de culto:

—Iglesia de Santo Domingo. Situada en la margen izquierda del río Guadalope, junto al puente; la iglesia se intitulaba de Santa Lucía, fundada en 1383 por el infante don Juan para la orden de los dominicos; en 1391 el papa Clemente VII concede licencia para edificar el convento. La fábrica de la iglesia, todavía sin restaurar, es del siglo XVI; la fecha más fiable es la que figura en una cartela en una de las ventanas del presbiterio: 1582. Sin duda, por entonces, se había concluido la fábrica actual, y se procedía a los adornos de estuco de los ventanales, bóvedas con motivos de Serlio de las capillas laterales y portada a los pies. En atención al desnivel del terreno, el presbiterio queda en alto, sobre el suelo de la iglesia; es de nave única, con cabecera poligonal de cinco lados, más cinco tramos, todo abovedado con crucería estrellada y claves pinjantes. De las capillas laterales, cinco a cada lado, las tres más próximas al presbiterio son de mayor altura, todas de poca profundidad. Merece destacarse la decoración de ventanales y bóvedas de capillas laterales (en cañón), apareciendo los termes en las jambas de una de las ventanas del presbiterio. La portada de los pies, cobijada bajo pórtico en arco de medio punto y abovedado con crucería sencilla, es de gran interés, aunque ha sido mutilada su decoración casi totalmente. Una puerta en arco de medio punto va flanqueada por dobles columnas corintias, y cerrada por entablamento y frontón curvo partido con decoración de guirnaldas en su interior. A la derecha de la portada se alza la torre, con dos cuerpos de planta cuadrada y el superior octogonal, rematada en cúpula trasdosada. A pesar de haber perdido todo su tesoro artístico es obra de gran interés que merece conservarse.

—Convento de Dominicas. Del antiguo convento de dominicas, situado en la margen derecha del río Guadalope, sólo se ha conservado la portada de la iglesia. Es fundación de Bartolomé Rudilla y pensado en principio para clarisas, que serían sustituidas por aquéllas. La fábrica se comienza en 1592, fecha que figura en la portada mencionada; es un arco de medio punto, con sus dovelas decoradas con rosetas en el intradós y en la rosca, flanqueado por columnas corintias y rematado por entablamento y frontón. Toda la portada está cobijada por un profundo arco de medio punto y merece conservación. Escaso interés tiene, en cambio, desde el punto de vista artístico, la enorme mole de la iglesia nueva que el convento edificó hacia 1887, hoy propiedad particular.

—Santuario de la Virgen de Pueyos. Situado fuera de la población, al noreste de Alcañiz, y sobre un altozano, es testimonio de antigua tradición de la veneración mariana. Desde el punto de vista artístico interesa el trazado urbanístico exterior, barroco, configurado mediante una larga rampa de acceso que conduce a la amplia explanada ante el santuario. Arquitectónicamente, lo más antiguo de la iglesia es la nave, de cinco tramos separados por perpiaños y cubiertos con lunetos, con las bóvedas decoradas con roleos, tanto pintados como labrados en estuco, obra del siglo XVII; la parte de la cabecera presenta un tramo de planta cuadrada, cubierto con cúpula sobre pechinas, más el camarín propiamente dicho, que repite la misma disposición, pero en menor dimensión; corresponde esta parte a la reforma tras la guerra de la Independencia, realizada por el alcañizano Tomás Llovet.

• Bibliog.:
De la historiografía antigua alcañizana, es obligada la consulta de Zapater, Sancho y Taboada.
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I. Escagüés: Historia.
Buñuel Lizana, Joaquín: Galería de alcañizanos ilustres y de destacadas personalidades populares; Zaragoza, 1959.
Y un manuscrito anónimo del siglo XIX, titulado Historia, en un archivo zaragozano.
Taboada Cabañero, Eduardo Jesús: Mesa revuelta, apuntes; Alcañiz, 1969.

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