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Exposiciones

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 04/02/2009

Procede un criterio de actualidad que dé preferencia a los últimos años o establezca un límite semejante. En el conjunto de España -y también en el ámbito aragonés- el fin de la transición democrática, a comienzos de los ochenta, coincide con un gran auge de las actividades artísticas, a la vez que con un incremento de los trabajos teóricos y con el montaje de grandes muestras que han de ser masivamente visitadas por la ciudadanía. En la medida que avanza la posmodernidad y en relativo paralelo con su desarrollo, las distintas entidades públicas adquieren predominio en el mundo de la cultura e incluso asumen los conceptos de vanguardia, hasta entonces opuestos -según el espíritu moderno- a cualquier tipo de arte oficial. Con lo que se produce la paradoja de que las presencias más progresivas ocupen espacios institucionales. Éstos disponen, además, de muy altos presupuestos respecto a los precedentes, fenómeno al que tampoco somos ajenos.

Igualmente por entonces, aunque sólo se mencione como contexto, tiene lugar la creación de importantes centros artísticos en el país -el mismo año 1980 se decide el emplazamiento del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía- o se abre un debate, que llega a los noventa, sobre la conveniencia de uno u otro modelo: museo, centro o instituto de arte contemporáneo. Como su nombre apunta el M.N.C.A.R.S. opta por un sistema intermedio. Pero, para ceñirnos a nuestro territorio, podemos decir que salas muy activas, como las que sostienen las Diputaciones de Zaragoza (Sástago), Huesca o Teruel (museo) fueron consideradas entre los centros de arte contemporáneo españoles en 1995-1996. La comunidad creó en 1993 su Museo Aragonés de Arte Contemporáneo, que incluso antes de tener edificio impulsó algunas exposiciones. De su órbita salieron la de Barradas (Corona de Aragón, 1992-1993) y la del grupo Pórtico (Lonja, 1993-1994). Avatares de orden político, sin embargo, hicieron naufragar la iniciativa. En cierto modo la sustituye el Instituto «Pablo Serrano», con apoyo en el museo del mismo nombre, donde sí se realizan habitualmente temporales.

Incumbe a la crítica un notable papel en el crecimiento del capítulo, bien por su quehacer en los medios, bien por actividades también propias, como concebir, estudiar o llevar a término exposiciones desde cargos como los de comisario, «curator», asesor o responsable científico, que implican diversos matices. A parecidas funciones concurren también historiadores del arte y académicos de distintas ramas, cuyo trabajo, que ha de calibrarse por los resultados, parece más o menos específico según lo que pretende cada propuesta y el modo en que se articula una participación. Entre las ofertas con más carácter de espectáculo, destinadas a un consumo cultural que suele producir buenos dividendos de imagen, no faltan, por ejemplo, invocaciones históricas a una época, estilo, asunto, zona o personaje, que no siempre han de ser nacionalistas o de carácter local, aunque éste domine. Para no remontarnos a precedentes muy lejanos, tomaríamos el «Arte faraónico» (1976) en la Lonja de Zaragoza, que durante algún tiempo mantuvo un récord de visitantes. De las primeras antológicas dedicadas antes de 1985 a los artistas aragoneses ya fallecidos destacan la de Gargallo Buscar voz... (1972), Marín Bagüés Buscar voz... (1979), Marcelino de Unceta Buscar voz... (1980), de nuevo Gargallo (1981), el fotógrafo Ricardo Compairé Buscar voz... (1982), Honorio García Condoy Buscar voz... (1983), Gárate Buscar voz... (1983) y José Bueno Buscar voz... y Félix Burriel Buscar voz... (1984), todas ellas, salvo la primera, en la Lonja de Zaragoza. Al mismo espacio llevó su obra, vivo entonces, Pablo Serrano Buscar voz... (1975), como el grupo Azuda 40 (1983), Natalio Bayo Buscar voz... (1984) y Marín Bosqued Buscar voz... (1984).

Conviene, sin embargo, centrarse en lo acontecido a partir de 1985. El protagonismo es todavía institucional, aunque no olvidemos las cajas de ahorros o entidades de crédito. Pero las más de 300 exposiciones que se celebran ese año en Zaragoza tienen lugar en 50 locales diferentes. A partir de entonces destacan las iniciativas del Ayuntamiento zaragozano, sobre todo en la Lonja, con Victoria, Salón de Otoño, Fermín Aguayo Buscar voz..., Giralt Buscar voz..., Le Parc, Pablo Serrano, Vera Buscar voz... y Sahún Buscar voz..., Lagunas Buscar voz..., colección Stuyvesant, Pascual Blanco, José Orús Buscar voz..., Lasala Buscar voz... y Fernando Botero. De las otras dependencias municipales merecen especial recuerdo el Museo Gargallo (Ricardo Calero, Nan June Paik, Fernando Navarro Buscar voz..., Arrudi Buscar voz..., Cristòfol, Moraza, Concha Jerez y Santamaría Buscar voz...); los antiguos depósitos del Pignatelli (Carl André, «Saturnus», Ochoa, Antonio Fortún Buscar voz..., Ubide, Irriguible, Bayo), y la sala Gargallo o Arte Joven que presentó al Zotall y al Somatén Albano. También municipal, de comienzo más tardío, es el Torreón Fortea que reproduce no pocas de las programaciones que veremos entre públicas y privadas, pero conviene incrementar las firmas de Royo Díez, Vicente Pascual, Coromina, Mariano Rubio, Emilio de Arce, Hinojosa y Ramos, Ignacio Fortún Buscar voz..., Jacinto Esteban, Santiago Gimeno, Encuentra, Valtueña, Santos, Castillo Seas, Salas y Luis Cortés. En la Casa de la Mujer (Juana Francés), recordamos a Pilar Moré, Pérez Ramírez, Sonia Abraín o Popi Bruned. En 1985 la D.G.A. no dispone aún de sala en su sede, pero programa el Museo de Zaragoza. Para éste selecciona artistas aragoneses como Sarvisé Buscar voz... o Ángel Pascual y foráneos, con certero sentido que descubre un Matta, hito del mejor momento. En el pabellón de los Sitios se habían montado antes «Viaje de ida» y «Treze». Se añaden, ya con espacios en el Pignatelli, Nágel o Zachrisson (Corona de Aragón), y Martos, Giralt, Navarro, Arturo Gómez o Javier Sauras Buscar voz... (Hermanos Bayeu). La Biblioteca de Aragón lleva a José Antonio Duce Buscar voz... y Pilar Urbano Buscar voz.... Ocupan la Aljafería, Emilio de Arce, Ana Pérez, Puntes, Arcón, Viejo, Tramullas, Cestero, Fortún, Moré, Aguado, Buisán, Iñaki, Pacheco, Cajal, González Mas, Rut Sevil o Fernández Molina. Sástago acopia «Italiana 1950-1986», Larroy, Salavera, Arranz, Aransay, la Hermandad, Duce, Plesi, Beuys, Víctor Mira, colección Miguel Marcos, Baqué Ximénez, Tàpies, Gordillo, García Sevilla, Ruizanglada, Borreguero y Torcal. Por cierto que la D.P.Z. presta gran atención a la fotografía y, a partir de muestras monográficas inicia una serie de publicaciones: Ramón y Cajal (1984), Jalón Ángel (1985), Los Coyne (1988), Joaquín Alcón (1991) y los Faci (1998). A los aragoneses se sumó Joel Peter Witkin (1988) y Jean Laurent (1997). El Justiciazgo, en su nuevo edificio, da paso a Ruizanglada Buscar voz... y José Orús.

Ofrecen buen nivel expositivo los centros de enseñanza zaragozanos. En Filosofía figura un listado de aragoneses progresivos, aunque baje un poco en los noventa. El Mixto 4 aporta un amplio elenco local y las colectivas de «Arte a la Escuela». Las individuales de las itinerancias de ese proyecto han seguido desde la Escuela de Artes de Zaragoza, siempre muy bien orientada, que ha celebrado su centenario. La Escuela de Huesca tiene también una línea interesante, con doble espacio para promoción interna y externa. En el Paraninfo se expone a Pablo Serrano, Philip West Buscar voz..., Izaskun, Roures Saura, Jacinto Martín Peñafiel, El Vaso Solana y Manolo Marteles Buscar voz..., Pilar Viviente, Guillermo Cabal y José Luis Blasco, sin repetir los ya mencionados o que han de mencionarse con diversos motivos. El Colegio de Arquitectos, por su parte, programa su «Pintura y escultura de vanguardia».

En el Centro de Exposiciones de la hoy IberCaja hallaremos un plantel de altura con Zóbel, Villaseñor, García Ochoa, Subirachs, Torner, colección Paribas, Lennie Bell, Plensa, Albiac, Esteban Vicente, Riopelle, Victoria, «Hélion y la abstracción», Lucio Muñoz, Gerardo Rueda y López Osornio. El Museo Camón, aparte de lo concluso, promueve artistas actuales como Lamiel o Baqué Calvo. La sala Luzán de la C.A.I., con una de las direcciones más coherentes, tras el homenaje a su patrono, José Luzán, apuesta por Baqué Ximénez, Pérez Villalta, Hernández Pijuán, Pascual Blanco, Guinovart, Gerardo Rueda, Bayo, Giralt, Sáez, Echauz, Vento, la Hermandad, Toral, Carancho, Verdes, Galanda, Arranz, Dorado, Abraín, Beulas, Feliciano, Luis Marco, Teresa Salcedo, Grupo Leona, Alcaín, Brinkmann, Tena, Asins, Fernando Lázaro, Günter Haese o Feito. Cajamadrid, aunque traiga bastante de fuera, cuenta con Berta Lombán, Mercedes Aznar, Miguel Ángel Albareda o Luis Calvo. La Caja del Jalón busca un tono histórico, académico o de realismo de nuevo cuño (como el de Toral). El Banco Zaragozano, tal vez un tanto desvinculado de su titularidad raíz abrió en 1990 con Fernando de Amárica y se anota puntos con Ramón Bilbao, Aguirre, Uslé, Campano, Sicilia, Palazuelo, Ràfols Pijuán, Saura o Antón Patiño. Mientras, Hispano 20 defiende un repertorio joven. Con muy poco tiempo de funcionamiento, desde fines de 1994 (abría Beulas), la Caja Rural de Huesca ha tenido una presencia ambiciosa en la que, como es lógico, hubo varios nombres oscenses, como Badenes o Teresa Ramón. Se echa de menos su abierta actitud.

Para las galerías privadas será preciso limitarse a unas pocas de carácter ejemplar, con insistencia en la segunda mitad de los ochenta donde contamos con mejores síntesis. Así, Miguel Marcos, la oferta más característica en la década, trae desde Broto y Charo Pradas, hasta el completo o casi de las movidas madrileña o gallega. Entre tres muy prestigiosas, Libros, Muriel y Goya, encontraremos en los ochenta a casi todos los aragoneses: Marteles, Villarrocha, Larroy, Cano, Domínguez, Nati Cañada, la Hermandad, Lacruz, Cortés, José Luis Tomás, Javier Vidal, Aransay, Simón, Bondía, Ana Aragüés, Julia Dorado, Tendero, Manuel Navarro, Mairal, Jorge Gay, Cristina Remacha, Antonio Fortún, Lamiel, Arbeloa, Torcal, Carmen Viñas, Rallo, Lahoz o María Antonia Orús. Costa 3 añade a Verón Gormaz, junto a la gráfica y por cambiar el tercio; Atrium, a Teresa Ramón, Smareglia, Ayats y Fernández Molina; Alfama, inaugurada ya en 1988, a Beulas, Villalobo o Carrera Blecua, y Spectrum, a los «Fotógrafos aragoneses», aparte de su selección internacional. En el mismo campo cuenta también la Sociedad Fotográfica. Sin ignorar el resto, igualmente digno -que debería enriquecerse con localidades varias, entre ellas Huesca-, consideraremos las citadas programaciones como las más representativas en los ochenta. Como típicas de los noventa, anotaríamos Fernando Latorre, que inauguró con Dokoupil y tuvo, por limitarse y no volver siempre sobre los mismos nombres, a Cerdá, Ampudia y Sotomayor; Lourdes Jáuregui, con el Grupo Puerta del Sol y Juan Guerrero; Urban Gallery, con José Carlos Balanza; Odeón, en la que recalarían Arrudi, Galdeano o Laguardia; Javier Ochoa, antes Provincia, que inauguró con Carmen Molinero, Zaragoza Gráfica, en dos sedes sucesivas que incluyen firmas como las de Penck, Gerardo Rueda, Fernández Saus, Abraham Lacalle y también a Isabel Biscarri, Armisén y Lorte, ya que se especializa según su rótulo, pero con incursiones fuera de ese campo; Antonia Puyó, que mantiene su primer nombre, Moldurarte, para lo que ahora es su segunda sala, y entre ambas reúne a Lucio Muñoz, Nágel, Manolo Paz, Darya von Berner, Castrortega o, ya en nuestro ambiente, Arranz, Eugenio Estrada y Edrix Cruzado, y Caz, acaso la más característica del período, que se estrenó con Fontcuberta al que siguen Luis Marco, Jacinto Martín, José Manuel Moreno o Javier Codesal, por aludir otra vez a los aragoneses.

Buena parte de cuanto antecede, como se verá, corresponde a Zaragoza, que acapara con su población los acontecimientos, aunque algunos colectivos hagan itinerancias. Pero no conviene olvidarse de valiosas muestras oscenses o de Teruel. En la capital altoaragonesa sobresale la Diputación desde finales de los ochenta: Carrera Blecua, Biscarri, la Hermandad, Sarvisé, Cerdá, Gabriel, Arranz, Brossa, Miquel Navarro, Arellano, Calero, Eva Armisén y el conjunto «Huesca Imagen». La entidad ha hecho una labor considerable con los libros-catálogos de fotografía (por ejemplo, Biarge, Compairé, «Aula callejera», «Postales y pasteleros» o «Arquitectura civil y popular»). Diputación y Ayuntamiento colaboran en Lorte y Sesé. Y el segundo ha promovido, entre otros, al artista Andrés Begué. De las galerías más estables de la ciudad, con mucho papel en la difusión de la vanguardia, ha de mencionarse S´Art, como entre las más recientes Ligueti y Pelayo (inauguró con Torrijos), o entre los espacios no comerciales, Genaro Poza de iberCaja (presentó oscenses de tanto interés como Teresa Salcedo o Fernando Alvira, éste en común con la C.A.I.) y en fechas muy recientes la sala de la Caja Rural de Huesca. Teruel suele olvidarse en exceso, cosa que parece casi inevitable en una síntesis apretada de exposiciones. Ha tenido desde la segunda mitad de los ochenta, sin embargo, una intensa actividad en su museo: Lapayese Bruna, Rallo Gómez, Grau Garriga, Hermanos Górriz, Victoria, Tena, Fanlo, Ràfols Casamada, Charo Pradas, Eugenio F. Granell, Lamiel, Darío Basso, Dis Berlín, Escuder, Pelayo Ortega, Saura, Alejandro Cañada y Néstor Sanmiguel. Algunas de ellas con itinerancia. Además de las muestras temáticas que abajo se relacionan y todas las que corresponden a las Becas Grupo Endesa para las Artes Plásticas, iniciadas en 1989 y que van por su quinta convocatoria.

Solicitan párrafo aparte por su importancia, como exposiciones de comisariado, panorama y estudio, sin carácter de individual, posteriores a 1985 y no citadas hasta el momento, Espejo de nuestra Historia, Luces de la Ciudad y El Pilar es la Columna (Lonja); Estudio Goya (Torreón Fortea); Libertad e Independencia. Aragón en la pintura de Historia, El dibujo y 50 aniversario de la Institución Fernando el Católico (Sástago); El Settecento Veneciano (Lonja y Sástago); Primera Abstracción, Aproximación al paisaje aragonés y Fotografía aragonesa en los ochenta, homenaje a Mercedes Marina (Museo de Zaragoza); Imágenes de un siglo. Heraldo de Aragón 1895-1995 (Corona de Aragón); Grabado aragonés actual (Hermanos Bayeu); Escultura es cultura (patios del Pignatelli); El tesoro de Roda (Justiciazgo); Vanguardia aragonesa en la década de los setenta (Escuela de Artes, Zaragoza), y María en Borja (Convento de Santo Domingo, Borja, que acogió en 1999 la obra del borjano Jacinto del Caso), Surrealistas: Exilio y Amistad, Varian Fry y los candidatos al exilio, Marsella 1940-1941, Surrealistas Aragoneses, González Bernal, Alfonso Buñuel y Federico Comps (Sástago) y Yoko Ono (Sástago). El gran empeño histórico de Huesca fue el de los dos Signos (DPH, Ayuntamiento de Huesca, Catedral de Jaca y claustro de la de Huesca). En el aspecto actual surge el problema de la donación Beulas -se ha ido exponiendo-, que se postula como uno de los gérmenes para un centro o instituto contemporáneo. El Museo de Teruel brinda Collage surrealista en España, El objeto surrealista en España, Ciudad de Ceniza, Los paréntesis de la mirada, Historia del collage en España y Transparencias fugadas. Añadiremos Cheret y su taller, Pintura-pintura aragonesa, Otra realidad y La pintura naïf en España (Centro de IberCaja); Aragón y la pintura del Renacimiento, Goya joven y Escultura del Renacimiento en Aragón (Camón), y María en el arte de la Diócesis de Zaragoza, Veinticinco años de arte contemporáneo español, 90 años de arte en Aragón y Jocalias (Luzán).

Dentro de la misma etapa, retrospectivas de un artista (se entiende fallecido en la fecha de la exposición) hemos visto las de Zuloaga, L. Berdejo, Rodin y Abd Víctor (Lonja); Bourdelle, Lloréns Artigas, De Chirico, Pelegrín y Clará (Museo Gargallo), con M. Ángeles Ortiz (Museo Gargallo y Museo de Teruel); J. L. Corral (Artistas Plásticos); Viola, J. Ciria, S. Soria, J. Zamora y A. Derain (Sástago); Dubuffet, J. Francés, Chagall y Léger (Museo de Zaragoza), Gárate (Museo de Zaragoza, luego Huesca y Teruel); P. Serrano (patios del Pignatelli); R. Acín (Sástago y Diputación de Huesca), Victoria (Aljafería); González Hernández (Justiciazgo); J. González, Millares, Michaux, Dufy, Giacometti, Ortega Muñoz, Masson, Sorolla, Herbin, Guerrero, J. Francés, Rivera y Torres García (Ibercaja, siempre bien dispuesta a este tipo de planteamientos, tuvo también a Navarrete el Mudo o C. de Haes, ambos en dos salas); Pallarés, I. Gómez de la Serna, F. Madrazo y Barbasán (Cajalón); Zuloaga de nuevo (Fuendetodos), F. Lafuente, F. Gazo y Martín Coronas (DPH, la segunda con el Ayuntamiento), y R. Varo, Trullenque, Mompó y S. Gisbert (Museo de Teruel), y El pintor A. Bisquert. 1596-1646 (Diocesano de Teruel).

La conmemoración del doscientos cincuenta aniversario del nacimiento de Goya trajo a Zaragoza grandes exposiciones del propio maestro, como Realidad e imagen, con las más famosas piezas, y Permanencia en la memoria, con cartones para tapiz, tapices y dibujos (ambas en el Museo) o bien ¡Qué valor! (Luzán), donde se recogió toda la gráfica. No faltaron monografías, como Goya y el infante don Luis (Patio de la Infanta, Ibercaja). De los casi incontables homenajes, en fin, bastará citar dos significativos botones de muestra: Académicos en homenaje a Goya de la Academia de San Luis (Camón) y el magno recorrido contemporáneo Después de Goya. Una mirada subjetiva (Lonja, Luzán y Montemuzo).

El 22 de febrero de 2000 se inician los actos del I Centenario del Nacimiento de Luis Buñuel Buscar voz.... Coincidiendo con el día y mes de su nacimiento, el 22 de febrero se inaugura el Centro Buñuel en Calanda (Teruel), con la exposición El sueño rojo de Buñuel, subtitulada Testimonio de los artistas aragoneses. Así mismo, tenemos Luis Buñuel. El ojo de la libertad (Sástago).

 

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