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Estructura económica

Contenido disponible: Texto GEA 2000

El enfoque estructural estudia la actividad económica que se desarrolla sobre un determinado espacio físico -en este caso el aragonés- poniendo un énfasis especial en el conjunto de elementos y relaciones que la caracterizan y que están dotados de cierta permanencia, diferenciándose así de los estudios de coyuntura que se centran en aquellos aspectos de la actividad económica sometidos a cambios continuos y que definen el momento que vive la economía. La estructura económica utiliza un tipo de estudio descriptivo, global y referido fundamentalmente a situaciones actuales, aunque a veces sea necesario remontarse a otros períodos para conocer con perspectiva suficiente hechos de nuestro tiempo.

La estructura económica de la región aragonesa está íntimamente ligada a la de la economía española, aunque presente rasgos propios a los que se hará referencia. Así, el retraso con que se llevó a cabo el proceso industrializador en España es todavía más perceptible en el caso de la región aragonesa, y mientras en España el porcentaje de población activa en la industria superó al de la agricultura en 1965, en Aragón este hecho ocurrió siete años después. En buena medida, los desequilibrios regionales que afectan a Aragón tienen su origen en la forma en que se ha llevado a cabo su proceso industrializador, ya que tal como ha afirmado Egner, el origen de los desequilibrios regionales arrancaría de la revolución industrial que rompió la relativa homogeneidad preexistente. Algunos hechos que explican este retraso en un proceso industrializador que se llevó a cabo en Aragón sobre todo a partir de materias primas de origen agrario, fueron, por ejemplo, los efectos particularmente graves que tuvieron en la región los destrozos provocados por la guerra de la Independencia, que acabó con una serie de interesantes iniciativas preindustriales de finales del XVIII como fue el caso del sector textil en el siglo siguiente, la baja densidad demográfica de la región aragonesa impidió la configuración de un amplio mercado para sus productos, y cuando éste pudo alcanzarse tras el tendido de líneas del ferrocarril, apareció también una fuerte competencia provocada por la llegada de mercancías desde Cataluña y el País Vasco.

A medida que se va articulando el mercado nacional en España, se asiste a un aumento en la interdependencia económica entre los distintos espacios económicos, interdependencia que se amplía -y en diversos casos se convierte en dependencia- cuando, transcurrido el Plan de Estabilización (1959), tras el cual se alcanzaron en España elevadas tasas de crecimiento, la economía española se abre a las inversiones extranjeras y éstas se intensifican en Aragón como consecuencia del creciente grado de internacionalización que alcanza el capital. Este hecho, que supone la aparición de un nuevo y gran poder (el poder mesoeconómico al que se ha referido Holland) va a intensificarse particularmente en Aragón como consecuencia de la presencia de la primera empresa multinacional mundial -General Motors- en el polígono de Figueruelas.

La actividad económica que se desarrolla en la región aragonesa está indudablemente condicionada por las bases físicas sobre las que se sustenta un territorio de 47.669 km.2, superficie que equivale a 9,44 % del territorio español. Por su extensión, la región aragonesa es mayor que Dinamarca, Suiza, Holanda, Bélgica o Albania y ligeramente inferior a la República Dominicana (48.500 km.2).

A la hora de valorar los recursos naturales de la región aragonesa, hay que destacar la abundancia de un recurso cada vez más escaso -el agua- al encontrarse la mayor parte de la región en la cuenca del Ebro, que dispone del 19 % de los recursos hidráulicos de España; la existencia de cuencas de lignito y en menor medida de hierro en la provincia de Teruel, son hechos que sitúan a la región en una posición comparativamente favorable, sobre todo en relación al recurso agua.

En otros apartados de esta G.E.A. 2000 (actividad, encuesta población activa...) ha quedado reflejado cómo la población dedicada a las actividades agrarias ha disminuido sensiblemente en los últimos años, tomando protagonismo otros sectores como la industria o los servicios. Los recursos disponibles, junto al bajo nivel de población, determinan que nuestra región presente unos indicadores de producción y rentabilidad por habitante superiores a la media nacional, como se observa en el cuadro adjunto.

Sin embargo, la región aragonesa difícilmente puede ser analizada como un todo desde una perspectiva económica, debido a que los mecanismos desequilibradores que se ponen de manifiesto al estudiar sus relaciones intracomarcales. Una serie de desequilibrios se reproducen en el interior de una región caracterizada por su heterogeneidad al haberse polarizado el crecimiento económico sobre todo en un solo punto, mientras que se despoblaba la mayor parte del resto de la región, hecho particularmente perceptible en comarcas como Sobrarbe, Ribagorza, Prepirineo, Maestrazgo, Serranías de Gúdar, Javalambre y Albarracín, Tierra de Belchite o distintas subáreas de las Cuencas Mineras, con una densidad de habitantes por km.2 inferior a 6 en el año 1998. La evolución de la población aragonesa resume con un grado aceptable de aproximación los rasgos más característicos de la región: pérdida de peso en relación con el conjunto del Estado español (la población aragonesa ha descendido al pasar del 4,90 % al 2,9 % del total nacional entre 1900 y 1998), mientras que la concentración en torno a un solo núcleo ha hecho que de residir en Zaragoza capital el 10,75 % de los aragoneses en 1900, este porcentaje se haya incrementado y supere actualmente al 51 %, ya que mientras la población de la capital se ha multiplicado por 6 entre estas dos fechas, el resto de Aragón ha descendido un 30 % de los censos con que contaba a principios de siglo.

A pesar de la disminución de la población activa agrícola, en Aragón el porcentaje del VAB de este sector sigue siendo superior a la media nacional. Lo mismo puede decirse de la industria, sin embargo, los sectores de la construcción y los servicios tienen menor peso que en el conjunto Estatal:

a) El sector primario. El sector primario -agricultura, ganadería y recursos forestales- ha jugado un papel muy importante en la economía de la región aragonesa; además de proporcionar alimentos para el autoconsumo o la exportación a otras regiones, de él han procedido materias primas tales como el trigo o la remolacha que han servido de base a las primeras industrias regionales de los años sesenta y setenta y hasta hace pocos años ha sido el sector donde estaba ocupada la porción más importante de su población activa. La crisis de la agricultura tradicional, que se desencadena sobre todo a partir de los años cincuenta, provoca una fuerte disminución tanto en términos absolutos como relativos en la población activa del sector, que en 1991 había perdido un 30 % de los ocupados en 1980 y en años anteriores se había reducido prácticamente a la mitad entre 1955 y 1980. Por su parte, la participación del sector en el producto regional bruto cae del 20,98 en 1955 al 5,7 % en 1998 aunque estos porcentajes se encuentren por encima de la media española dada la mayor importancia que la agricultura tiene en la economía aragonesa. A la hora de buscar los factores desencadenantes de esta crisis hay que referirse forzosamente a la escasa versatilidad del secano aragonés que cuenta con pocas posibilidades de adaptar sus producciones a las nuevas demandas y mercados. De esta manera, la agricultura aragonesa se comportó durante las últimas décadas como un sector suministrador de mano de obra y de ahorro a otros sectores, a la vez que la mecanización obliga a adquirir productos al sector industrial pasándose progresivamente de una agricultura en la que se reponían las materias primas y la energía del trabajo humano y animal empleados en el proceso productivo, a otra que va a adquirir paulatinamente una mayor proporción de inputs procedentes de otros sectores, requiriéndose, por tanto, unos consumos energéticos cada vez mayores.

En 1998, la producción final agraria de la región aragonesa ascendió a 266.082 millones de ptas. De esta cifra total, el 45 % era aportado por la producción agrícola (el 56,1 % en 1977), el 50 % por la ganadera (el 40,4 % en 1977), y apenas el 1´2 % restante por la forestal (el 3,5 % en 1977).

Los procesos migratorios que han acompañado a la crisis de la agricultura tradicional han provocado un grave envejecimiento en la edad media de los agricultores; así, en el año 1991, sólo el 5 % de la población activa agraria tenía menos de venticinco años y otro 10 % entre 25 y 35 años. Por el contrario, los mayores de 40 años superaban el 45 %. Por otra parte, la ausencia de una mínima planificación del proceso migratorio ha traído como consecuencia en Aragón una gran desproporción entre Zaragoza capital y el resto de los núcleos de la región. Esta falta de jerarquía urbana dificultará en el futuro un crecimiento más equilibrado de la región, y la disponibilidad de toda una serie de servicios públicos en la proximidad de los núcleos rurales.

b) El sector secundario. Por lo que se refiere al sector secundario, que engloba tanto a las distintas ramas de la industria como a la construcción, ha incrementado a lo largo del período 1980-1996 el número de puestos de trabajo y su porcentaje de participación tanto por lo que se refiere a la población activa como en relación al producto regional bruto. En 1998, el índice de producción industrial en Aragón 6,9 % respecto del año anterior, mientras que a nivel nacional dicho índice apenas superó el 5,4 %. En la industria aragonesa, destacan la construcción de material de transporte en volumen de negocio (el 37 %), le siguen las actividades relacionadas con la alimentación, bebidas y tabaco (15 %), maquinaria y equipos mecánicos (7,7 %) metalurgia y fabricación de productos metálicos (6,5 %) materiales y equipos electrónicos (5,9 %) y energía (5,7 %). El V.A.B. a coste de factores generado por el sector en 1997 ascendió a 643.115 millones de pesetas, de los cuales más de la cuarta parte corresponde a la rama dedicada a materiales de transporte. Respecto a la distribución territorial, el entorno de Zaragoza o su área metropolitana concentran en torno al 75 % del V.A.B. industrial, mientras que el conjunto de las provincias de Teruel y Huesca apenas alcanzan el 12 y 11 % respectivamente.

c) El sector servicios. Por lo que respecta al sector servicios, es de destacar que a lo largo del período 1981-1991 ha sido el que más empleo ha generado en Aragón como consecuencia de la progresiva terciarización de la actividad económica, aunque todavía se halla lejos de la media nacional. Como puede observarse en el cuadro adjunto, este sector es el que ha experimentado un mayor incremento del V.A.B. en el período 1955-1998, mientras que la industria y comercio, pero sobre todo la agricultura, han disminuido sensiblemente su participación en la composición sectorial de la economía aragonesa. Dentro de este sector, a finales de 1997, el mayor volumen de empleo había sido generado por el subsector de comercio, seguidos por la Administración pública, los transportes, hostelería, banca y seguros y sanidad. La región aragonesa, que en otro tiempo ha contado con una serie de instituciones financieras que hacían de Zaragoza una de las más importantes plazas del país, ha resultado muy afectada por el proceso de concentración que se ha llevado a cabo en la banca y que ha traído como consecuencia la desaparición de una gran parte de las instituciones financieras controladas por la burguesía regional (banca Buscar voz...), por lo que se ha perdido la posibilidad de decidir desde la región el destino geográfico de una gran parte de las inversiones financiadas con capital regional. Este factor ha incidido sin duda en el importante volumen de recursos financieros que se trasvasan desde Aragón al resto de España. Los depósitos captados por la banca privada en Aragón han sido superiores a los créditos, lo que implica que los depósitos captados tenían como destino otras provincias españolas.

 

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