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Ensayo literario

Contenido disponible: Texto GEA 2000

La Institución «Fernando el Católico» de la Diputación Provincial de Zaragoza ha sido, desde 1939 hasta la década de los setenta, el cauce editorial de la ensayística aragonesa, en ausencia, hasta esas fechas, de un servicio de publicaciones directamente universitario que diera salida regular a los estudios, investigaciones, tesis doctorales y de licenciatura que en la Universidad se realizan y donde el ensayo literario tiene su medio más propio.

El Archivo de Filología Aragonesa (AFA), editado por dicha Institución, aunque dedicado a los estudios lingüísticos, dio a conocer, en su primera época, un gran número de trabajos literarios, fundamentalmente referidos al siglo de oro aragonés, con colaboraciones, entre otros, de J. M. Blecua (Gracián, Jerónimo de San José, Uztarroz, Martín Miguel Navarro), Jaime Suárez (Academia de los Anhelantes), Gil Comín Gargallo (Miguel Agustín Príncipe), I. M. Gil (Rafaela Escuder, Jarnés), Alda Tesán (Gracián), M. Alvar (que fue director del AFA), F. Ynduráin (B. Palau), Martín de Riquer (Pérez de Fozes), R. del Arco (Gracián, Príncipe de Esquilache, B. Foz), Carlos Ramos (Ibn Paquda), Bernard Pottier, S. Gili Gaya (Siesso de Bolea), Pedro Marín (Romancero), Ottis H. Green (B. L. Argensola), E. Sarmiento (Gracián), L. Horno Liria (Blas y Ubide), A. Ubieto Arteta, etc.

Como publicaciones monográficas, dentro de diferentes colecciones, el catálogo de la Institución ofrece estudios de Carlos Alvar, M. Alvar (Ana Abarca de Bolea), M. Batllori y C. Peralta (Gracián), M. L. Bayo (Domingo Miral), J. M. Blecua (ed. de la antología de Alfay, Rimas de los Argensola), Buesa Oliver (Méndez Coarasa), M. Cariñena, Aurora Egido (la poesía aragonesa del s. XVI, Andrés de Uztarroz), E. Frutos (Calderón), L. Horno Liria (lo aragonés en escritores contemporáneos), Ottis H. Green (L. L. Argensola), F. Maldonado (Gracián), M. P. Martínez Latre (B. Jarnés), I. Ruiz Lasala (Bibliografía zaragozana del s. XIX).

La Biblioteca Clásica Ebro, con sede editorial zaragozana, fundada en 1938 por Teodoro de Miguel, y dirigida por J. M. Blecua, realizó una destacada labor formativa con sus textos, clásicos y modernos, comentados y anotados por destacados profesores universitarios y dirigidos a un público estudiantil.

La aparición de editoriales privadas (Pórtico, Librería General en su Colección Aragón, Guara Editorial, Ediciones Heraldo de Aragón), unidas a una más o menos regular producción de libros por parte de Ayuntamientos o Cajas de Ahorros, enriqueció a partir de los setenta la presencia de los ensayos y estudios literarios, aunque de forma limitada. Así han visto la luz los trabajos de M. Alvar (Aragón, literatura y ser histórico), Aurora Egido (ed. del Aula de Dios, de M. de Dicastillo), J. Gella Iturriaga (Romancero aragonés), A. M. Navales (antologías de la poesía y la narrativa aragonesas contemporáneas), J. Domínguez Lasierra (cuento aragonés)...

En 1980, el Departamento de Literatura Española de la Universidad de Zaragoza, inicia una colección de estudios literarios donde se dan a conocer títulos de M. Jesús Lacarra (Cuentística medieval en España), Agustín Sánchez Vidal (Las novelas de Joaquín Costa), Antonio Armisén (Estudios sobre la lengua poética en Boscán), Esther Lacadena («La Angélica» de Barahona de Soto).

Tras el magisterio de J. M. Castro y Calvo (Justas poéticas aragonesas del s. XVII, Ana Abarca de Bolea), J. M. Blecua (Cancionero de 1628, poesía aragonesa del XVII), Tomás Buesa, F. Monge, F. Ynduráin (estudios sobre Braulio Foz y Pedro Saputo), Lázaro Carreter, M. Alvar (ed. del Bosquejillo, de Mor de Fuentes), I. M. Gil (Jarnés, Mor de Fuentes, López Allué), el estudio literario de temas aragoneses tiene su continuidad en profesores universitarios como Aurora Egido, María Teresa Cacho, José Carlos Mainer, etc.

Al margen de los temas aragoneses, destaca la aportación a la literatura anglo-americana de Cándido Pérez Gállego y sus trabajos sobre teoría y sociología literarias (Morfonovelística; Literatura y contexto social; Circuitos narrativos; Sintaxis social) que constituyen la mayor aportación aragonesa a la investigación sobre el fenómeno de la comunicación narrativa, tema al que también contribuyó J. M. Bardavío (La versatilidad del signo). En los estudios sobre literatura española son de señalar los realizados por J. M. Díez Borque, Santos Sanz Villanueva, Juan Manuel Cacho, Agustín Sánchez Vidal, J. C. Mainer, A. M. Navales, y en temas varios, J. A. Hormigón y M. Cariñena (teatro), Enrique Gastón (sociología literaria) María Lozano Mantecón (literatura inglesa), y ya dentro de los estudios lingüísticos, M. A. Martín Zorraquino, F. Marcos Marín, E. Ridruejo, J. A. Frago, Francisco Hernández, José Fco. Val, etc.

El ensayo erudito, ya de corte filosófico o histórico y filológico, constituye también en los años ochenta y noventa uno de los aspectos característicos de la producción literaria aragonesa. Han seguido en activo Pedro Laín Entralgo, Manuel Alvar, José Manuel Blecua y Fernando Lázaro Carreter.

Pedro Laín Entralgo (Urrea de Gaén, T., 1908) ha seguido cultivando temas de carácter filosófico y religioso que lo convirtieron en un pensador representativo de la generación de 1936 y del falangismo evolucionado. Las huellas de Ortega y Zubiri siguen estando presentes en los ensayos de estos últimos años que constituyen un paso más en el trabajo lainiano de redefinición del pensamiento religioso y de conciliación de éste con la filosofía y la ciencia. Deben destacarse los siguientes títulos: El cuerpo humano: Oriente y Grecia Antigua (1987); La curación por la palabra en la antigüedad clásica (1987); El cuerpo humano: teoría actual (1989); Cuerpo y alma: estructura dinámica del cuerpo humano (1992); Crecer, esperar, amar (1993); Alma, cuerpo, persona (1995); Idea del hombre (1996); Sobre la persona; El problema de ser cristiano (1997); Las generaciones previas a la ciencia española actual (1998); Qué es el hombre: evolución y sentido de la vida (1999). Los ensayos de tema literario no son ajenos a las mismas preocupaciones filosóficas: Teatro y vida. Doce calas teatrales en la vida del siglo XX (1995). La reedición de Descargo de conciencia (1930-1960) (1989) ha sido la piedra de toque que ha promovido la revisión del significado histórico de Laín Entralgo en el contexto del pensamiento de la postguerra española y de la postguerra europea de los años cincuenta.

El ensayo filosófico de corte universitario cuenta en Aragón con las relevantes aportaciones de Ignacio Izuzquiza (1948): Henri Bergson: la arquitectura del deseo; La sociedad sin hombres: Niklas Luhmann o la teoría como escándalo (1990); Hegel o la rebelión contra el límite: Un ensayo de interpretación (1990); Armonía y razón: La filosofía de Friedrich D. E. Scheleiermacher (1998); Baltasar Gracián: La iluminada brevedad (1998); Caleidoscopios. La filosofía occidental en la segunda mitad del siglo XX (2000). Deben mencionarse además los trabajos de José Luis Rodríguez García (1949): Friedrich Hölderlin: el exiliado en la tierra (1987); La mirada de Saturno (pensar la revolución, 1789-1850) (1990); Pliegues en la razón moderna: de Descartes a Cioran (1993); Verdad y escritura: Hölderlin, Poe, Artaud, Bataille... (1994); Marx contra Marx (1996); La espada y la palabra: Genealogía de las revoluciones (1997); Una aproximación al pensamiento de la generación ‘98 (1998). Andrés Ortiz Osés: Mitología cultural y memorias antropológicas (1987); La identidad cultural aragonesa (1992). En el terreno de la sociología se inscriben los trabajos de Enrique Gil Calvo: La mujer cuarteada: útero, deseo y Safo (1991); La era de las lectoras: el cambio cultural de las mujeres españolas (1993); El nuevo sexo débil: Los dilemas del varón posmoderno (1997); Medias miradas: un análisis cultural de la imagen femenina (2000); y los de M.ª Ángeles López Jiménez, Los bienatados: estudio sociológico de los jóvenes del casco viejo de Zaragoza (1986-1987); Ritos de paso y liturgias juveniles de espera (1993); 1993, La juventud en Aragón (dir.) (1994); Zaragoza y sus jóvenes de fin de siglo (1996), en colaboración con Ch. Marcuello.

José Manuel Blecua (Alcolea de Cinca, H., 1913) continúa en su tarea de dar a conocer los textos de la poesía clásica española y aragonesa. En 1987 presentó la edición del Cancionero de Pedro Marcuello. En 1990 apareció el grueso volumen, con trabajos aún dispersos, Homenajes y otras labores.

Manuel Alvar (Benicarló, Castellón, 1923); director de la R.A.E. (1987-1991), ha continuado con sus trabajos lexicográficos y ha mostrado especial interés por temas relacionados con el español de América: Hombre, etnia, estado: actitudes lingüísticas en Hispanoamérica (1986); Léxico del mestizaje (1987); Estudios de geografía lingüística (1991). De carácter histórico-literario es Los otros cronistas de Indias (1996), donde presenta la visión de la conquista y la vida de los primeros colonizadores a través de documentos no cronísticos, a veces de carácter privado, y que el autor presenta en términos de intrahistoria. Los ensayos literarios de Pasos de un peregrino: tras las huellas de España (1991) constituyen la expresión personal y literaria del patrón nacional español, heredero del pensamiento menéndez-pidaliano y de sus discípulos del Centro de Estudios Históricos, que ha presidido los trabajos filológicos de Manuel Alvar. Éste es un libro de viajes que versa sobre España y la historia de España en sus huellas fuera de la península. La peculiar prosa clasicista de estos artículos sincroniza los estadios históricos y las variedades del español. Los ensayos sobre literatura española de Alvar siguen en la línea más clásica de la filología española de postguerra, prestando especial atención a cuestiones teóricas, sin desdeñar la erudición filológica e histórica como ponen de manifiesto la monografía El mundo novelesco de Miguel Delibes (1987) y los ensayos reunidos en Símbolos y mitos (1990); Nuevos estudios y ensayos de literatura contemporánea (1991) y Silva de varia lección (1992).

Fernando Lázaro Carreter (Zaragoza, 1923) ha visto reconocida en estos años su labor en el seno de la filología española de corte historicista al reeditarse de la mano de Francisco Rico la tesis doctoral que realizó bajo la dirección de Dámaso Alonso, Las ideas lingüísticas en España durante el siglo XVIII (1985). No obstante ha continuado con su tarea de divulgador y adaptador a la Filología Española de las teorías estructurales. En este terreno han destacado y destacan sus trabajos de poética: De poética y poéticas (1990). En El dardo en la palabra (1997) recoge artículos sobre el cambio y el uso correcto del idioma, que, escritos con una prosa de ambición literaria, ponen a prueba la competencia del hablante, filólogo y director de la Real Academia Española de la Lengua.

Se encuentra en plena madurez una generación de eruditos, aragoneses de nacimiento o de derecho por afincamiento, que profesan en la Universidad de Zaragoza: Leonardo Romero, Aurora Egido, José Carlos Mainer, Juan Manuel Cacho y Agustín Sánchez Vidal son nombres inexcusables en el panorama actual del ensayo erudito en España.

Leonardo Romero Tobar (1942), fundador de la Asociación Española de Bibliografía y especialista en Literatura Española del siglo XIX, ha rescatado en los últimos años textos teatrales inéditos de Larra así como autógrafos juveniles de Bécquer. Destaca en su producción reciente el ensayo Panorama crítico del romanticismo español (1994), trabajo de erudición bibliográfica e historicismo crítico.

José Carlos Mainer (1944) desde los años setenta viene ofreciendo ensayos que constituyen propuestas de interpretación de los procesos culturales de la España contemporánea. En años anteriores se había ocupado de un amplio espectro temporal articulado en torno a la crisis de fin de siglo que todavía gravita sobre el conjunto de ensayos de La doma de la doma de la quimera (ensayos sobre nacionalismo y cultura en España) (1988). En trabajos más recientes toma como punto de referencia la Guerra Civil. Analiza la trascendencia de la Guerra en la cultura (La corona hecha trizas, 1989) y los límites del espacio cultural que puede acoger la postguerra (De Postguerra, 1995). Su obra está escrita con una prosa rica y precisa cuyo carácter literario se acentúa en estas últimas entregas. En conjunto, estos ensayos suponen el planteamiento de los estudios literarios en unos términos que ya no derivan directamente del patrón nacional de la Filología Española. Los estudios literarios se definen en un renovado marco historiográfico acerca del cual el propio Mainer discurre en Historia, literatura, sociedad (1988); Breve historia de la literatura española (2000). Las literaturas regionales constituyen un episodio importante de la literatura española contemporánea. Mainer se ha ocupado del fenómeno en general y de la literatura en Aragón en particular: Letras aragonesas (siglos XIX y XX) (1989), y ha dedicado una especial atención a la figura de Sender: Ramón J. Sender: La búsqueda del héroe (1999).

Aurora Egido (1946) viene aplicando a sus estudios del Siglo de Oro atractivos enfoques metodológicos: las relaciones entre lenguaje y silencio, oralidad y escritura, pintura y escritura, límites entre poesía y prosa, la teoría poética del Barroco. Ha averiguado nuevos terrenos de investigación relacionados con el arte de la memoria, la emblemática o la escenografía del teatro barroco. Gracias a la erudición Aurora Egido presenta en solvente amalgama el afán de innovación metodológica y teórica aplicado a temas capitales del Siglo de Oro. Fruto de madurez son, sin duda, estos libros recientes: Fronteras de la poesía en el Barroco (1990); Cervantes y las puertas del sueño. Estudios sobre La Galatea, El Quijote y El Persiles (1994); El gran teatro de Calderón: personajes, temas, escenografía (1995); La rosa del silencio. Estudios sobre Gracián (1996).

Agustín Sánchez Vidal en la actualidad es catedrático de Historia del Cine. Su trabajo ensayístico ha merecido el reconocimiento del premio Espejo de España, galardón obtenido por su obra Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin (1988). De 1990 es Sol y sombra. En sus escritos sobre cine ha prestado atención a figuras y episodios aragoneses: Carlos Saura (1988); Borau (1990); El cine de Segundo de Chomón (1992); El mundo de Luis Buñuel (1993, reed. 2000); Los Jimeno y los orígenes del cine en Zaragoza (1994); Retrato de Carlos Saura (1994); Historia del Cine (1997) y Realizadores aragoneses (1999). No ha abandonado el ensayo histórico literario y ha publicado Tres aventuras americanas (1991), Miguel Hernández desamordazado y regresado (1992), Expulsados del paraíso (1994).

De modo general, el ensayo de erudición literaria ha quedado reorientado con los trabajos de estos catedráticos de la Universidad de Zaragoza hacia el terreno de la historia. Esta inclinación se hace muy evidente en los discípulos de éstos, ya sea en trabajos en los que predomina la aportación documental positiva (M.ª Ángeles Ezama, 1961, El cuento de la prensa y otros cuentos, 1992) o en los que intentan la interpretación del hecho literario en el seno de la vida literaria y en su contexto ideológico y político (Juan Carlos Ara, 1966, Del modernismo castizo. Fama y alcance de Ricardo León, 1996). Son relevantes los trabajos de investigación metodológica y teórica de Luis Beltrán Almería, El discurso ajeno: panorama crítico (1990), Palabras transparentes: la configuración del discurso del personaje en la novela (1992), Carmen Peña Ardid, Literatura y cine: una aproximación comparativa (1992).

Puede atisbarse un tercer momento de esplendor para la erudición aragonesa cuyo valor más firme hasta la fecha es Alberto Montaner Frutos (1963). Así lo dicen sus ediciones de El Cid y de textos aljamiados y sus ensayos de literatura y heráldica: Política, historia y drama en El Cerco de Zamora (1989); El señal del rey de Aragón: historia y significado (1995); Historia de Luesia y las nuevas armas de la villa (1998).

El ensayo de tema literario aragonés es terreno especialmente frecuentado tras las huellas de J. M. Blecua, A. Egido y J. C. Mainer y ha sido muy abundante el dedicado a la literatura contemporánea. Mención especial merecen los trabajos de José Luis Calvo Carilla (1950): El Modernismo literario en Aragón (1989); Introducción a la poesía de Manuel Pinillos: estudio y antología (1989), Braulio Foz en la novela del siglo XIX (1992). De tema no aragonés J. L. Calvo ha publicado Quevedo y la generación del 27 (1927-1936) (1992); La cara oculta del 98: místicos e intelectuales en la España de fin de siglo (1895-1902) (1998). Juan Carlos Ara hace un recorrido por la literatura altoaragonesa del siglo XIX y primer tercio del XX en A escala. Letras oscenses (siglos XIX y XX) (1999). El panorama de la vanguardia aragonesa se reconstruye en Estrategias vanguardistas (1990) de José Enrique Serrano Asenjo (1962), autor asimismo de Ramón y el arte de matar: el crimen en las novelas de Gómez de la Serna (1992). La juventud de Ramón J. Sender ha sido objeto de revisión reciente en la pluma de José Domingo Dueñas, Ramón J. Sender (1924-1939): periodismo y compromiso (1994). En el terreno de la literatura española contemporánea han aparecido los escritos de Gonzalo Corona: Realidad vital y realidad poética: poesía y poética de José Hierro (1991), y Aspectos del taller poético de Jaime Gil de Biedma (1991), de Jesús Rubio Jiménez han aparecido Los Bécquer en Veruela: un viaje artístico-literario (1990) y diversos estudios sobre el teatro: El Conde de Aranda y el Teatro (1998); La renovación teatral española de 1900: Manifiestos y otros ensayos (1998) (edición y estudio preliminar), y Teatro universitario en Zaragoza: 1939-1999 (1999) (coord.). Está teniendo una actividad destacada Luis Fernández Cifuentes: García Lorca en el teatro: la norma y la diferencia (1986).

También la Edad Media y los siglos de Oro en Aragón han merecido la atención de los estudiosos: M.ª Jesús Lacarra (1953), Pedro Alfonso (1991); Alberto del Río, Teatro y entrada triunfal en la Zaragoza del Renacimiento (Estudio de la «Representación del martirio de Santa Engracia de Fernando Basurto en su marco festivo»). Los estudios de Juan Manuel Cacho Blecua inciden en ocasiones directamente sobre la historia de la literatura dialectal en Aragón: Estudios filológicos aragoneses (1989) y El Gran Maestre Juan Fernández de Heredia (1997); Juan Domínguez Lasierra (1943) ha escrito, además del panorama de las Revistas literanas aragonesas: de Noreste (1932-36) a Albaida (1977-1979) (1987), un importante panorama erudito crítico en La literatura en Aragón, fuentes para una historia literaria (1991).

Ramón Acín (1952) ha elaborado dos ensayos sobre uno de los contenidos importantes de la nueva historia literaria: los lectores y el consumo literario: Narrativa y consumo literario (1990); En cuarentena: literatura y mercado (1996). En Los dedos de la mano (1996) ofrece cinco estudios sobre los cinco narradores aragoneses de más proyección nacional, a uno de los cuales ha dedicado el monográfico Aproximación a la narrativa de Javier Tomeo (2000). Con su hermano José Luis Acín han escrito páginas donde los estudios de antropología altoaragonesa se inclinan hacia la evocación literaria: Imágenes de cultura popular aragonesa (1992).

En todos estos estudios ha desaparecido el intento de aproximación a lo aragonés esencial que se dio en el ensayismo de los años setenta de la mano de un Manuel Alvar o de un Luis Horno Liria. Este último ha publicado una reunión de artículos, Autores aragoneses (1996), y, con prólogo de Félix Monge, la colección de ensayos De viva voz (1997).

No obstante esa nueva orientación hacia la historia literaria, continúan apareciendo estudios donde el hecho literario se refracta hacia lo teórico no sistemático. Esta conducta académica se aprecia en los trabajos de Túa Blesa (Scriptor ludens, 1991, y Leopoldo María Panero, el último poeta, 1995), en el trabajo de tema local de Alfredo Saldaña (1962), Con esa oscura intuición: ensayo sobre la poesía de Julio Antonio Gómez (1994), así como en los trabajos -por otra parte más documentados- de Antonio Pérez Lasheras (1959), Fustigat mores: hacia el concepto de la sátira en el siglo XVII (1994) y Más a lo moderno: sátira, burla y poesía en la época de Góngora (1995).

Los poetas y novelistas aragoneses, siguiendo un camino muy transitado ya en la literatura española, han publicado volúmenes ensayísticos. Unos, como Manuel Vilas (1962) en La vida sin destino (1994), han recogido en volumen escritos de procedencia periodística. Otros, y más frecuentemente en el caso aragonés, se comportan como investigadores interesándose por aspectos poco frecuentes en la erudición: se ha reeditado Picasso, escritor, de Antonio Fernández Molina (1927); José María Latorre (1945) ha publicado ensayos sobre cine: El cine fantástico (1987); Nino Rota, la imagen de la música (1989); Los sueños de la palabra (1993); Viaje al mundo en ochenta aventuras (1996). Javier Barreiro (1951) ha explorado territorios de la cultura camp en El Tango hasta Gardel (1986), El Tango (1989), Raquel Meller y su tiempo (1992), Cupletistas aragonesas (1994); y Javier Delgado (1953) se ha dedicado al estudio de los componentes botánicos en la arquitectura gótica en Job en Veruela (Esculturas del claustro gótico del monasterio de Veruela) (1996).

La novelista Soledad Puértolas ofrece el ejemplo más canónico de literatura ensayística en su La viva oculta, premio Anagrama de ensayo en 1993, y en El viaje interior (1996).

 

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