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Emigración

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 16/12/2009

Es la migración Buscar voz... en relación al país o región de origen. En el caso de Aragón se trata de la salida de los aragoneses, que se desarraigan temporal o definitivamente de su tierra. Las causas de las emigraciones, que han vaciado Aragón desde 1930, hay que buscarlas en la falta de puestos de trabajo en los sectores secundario y terciario. La salida de emigrantes, a pesar del desarrollo industrial de la década de los 60, no se ha cortado radicalmente, ya que los puestos laborales creados en la industria zaragozana, y en menor número en otros núcleos aragoneses, no son suficientes para enjugar las necesidades que plantea el éxodo rural Buscar voz...; tampoco el sector terciario aragonés ha alcanzado un nivel capaz de aliviar la situación, por lo que las emigraciones han continuado, aunque la recesión económica generalizada y el establecimiento de prestaciones sociales generaron la salida masiva de aragoneses en busca de trabajo. La emigración ha afectado de forma especialmente intensa a las zonas rurales. Al excedente de mano de obra, que se incrementa con la mecanización del campo, Luisa María Frutos Buscar voz... añade otras causas del éxodo rural, como el sistema hereditario (que deja sin medios de subsistencia a los segundones en las zonas de heredero único, y hace inviables las pequeñas explotaciones en las áreas de fragmentación) y el sistema de poblamiento aragonés, con pueblos pequeños y cabeceras comarcales de escasa vitalidad. Según el destino de los emigrantes aragoneses, hay que diferenciar las emigraciones exteriores, que se dirigen al extranjero, de las emigraciones interregionales, cuyo punto de destino son otras regiones españolas. Dentro de las exteriores hay que distinguir la emigración transoceánica de la europea; Aragón ha participado más en la segunda corriente, y concretamente a Francia destino facilitado por la posición fronteriza de nuestra región.

Emigraciones exteriores: La emigración española a América se inicia en el siglo XVI, pero a efectos demográficos sólo empieza a ser de consideración a finales del siglo pasado, cuando se superan los 100.000 emigrantes anuales; en los tres últimos años del XIX los retornos superan a las salidas, como consecuencia de la repatriación provocada por el desastre de Cavite; de 1904 a 1913 la emigración se masifica: en un decenio sale por barco más de un millón y medio de personas; la guerra europea Buscar voz... yugula las migraciones, para reanudarse después pero a un ritmo inferior a la preguerra. La depresión económica del 29 y la guerra civil Buscar voz... posterior suponen un frenazo para estas migraciones.

La emigración española a «las Américas» hasta la guerra civil procedió principalmente de Galicia, Asturias, Santander y Canarias; Aragón participó en pequeña medida en esta corriente migratoria, ya que reparte sus emigrantes con el sur de Francia. En Latinoamérica las naciones preferenciales para los aragoneses fueron Argentina y Brasil. Uruguay atrajo especialmente a los habitantes de La Puebla de Albortón Buscar voz..., ya que el general Artigas Buscar voz..., su fundador, procedía de La Puebla. La emigración transoceánica aragonesa después de la guerra civil siguió un ritmo similar al promedio nacional. De 1946 a 1949 sólo emigraron 196 aragoneses (de ellos 140 de Zaragoza); en 1950 aumentó la cifra hasta 275 y en el quinquenio siguiente la media anual fue de 535. Entre 1946 y 1962 la emigración transoceánica afectó a 6.713 aragoneses: 5.378 de Zaragoza, 566 de Huesca y 769 de Teruel. En los años posteriores, el flujo se debilitó, quedando en torno a los 200 hasta 1970.

En la década de los 70 los retornos superaron a las salidas. Los países más atractivos para los aragoneses después de la guerra civil han sido Brasil, Argentina y Colombia. En conjunto, puede afirmarse que la aportación aragonesa a la corriente migratoria transoceánica española ha sido del orden del 1% anual.

Emigración europea: Mayor ha sido la contribución de Aragón en la emigración europea. Desde finales del siglo pasado se estableció una importante corriente emigracional de España a Francia, de modo que en 1872 había 52.954 españoles y portugueses residiendo en Francia; en 1901 vivían ya 80.425 españoles en el país galo, y en 1911, 105.760. Los aragoneses acudían masivamente a la vendimia del Midi francés y, en menor medida, se trasladaban definitivamente, atraídos por otros puestos de trabajo. La guerra europea produjo la necesidad de nuevos contingentes de mano de obra extranjera, arbitrándose medidas legales extraordinarias, de modo que de enero de 1916 a marzo de 1918 hubo 219.801 entradas de asalariados españoles y 104.990 salidas. En la década de los 20 continuó la emigración española a Francia, de forma que al final de la misma se alcanzaron los 350.000 residentes en el país vecino.

Con ocasión de la guerra civil un importante número de aragoneses se instalaron en Francia y de modo especial en las ciudades del sur, como Toulouse, Pau, Bayona y Burdeos. Después de la contienda civil española y de la II Guerra Mundial Buscar voz... las emigraciones económicas aragonesas a Europa occidental se van incrementando poco a poco, experimentando una gran aceleración al final de la década de los años 50. Entre 1959 y 1962 salen de Aragón, 22.283 personas a trabajar en los países europeos y especialmente en Francia (296 de Huesca, 7.863 de Teruel y 14.124 de Zaragoza). Todavía en los dos años siguientes se mantienen las cifras anuales de emigrantes aragoneses en torno a los 2.000, pero después la media hasta 1970 es de unos 700 emigrantes aragoneses al año.

La crisis energética, los problemas de paro planteados en los países de la C.E.E. y los puestos de trabajo creados con la industrialización zaragozana significaron un descenso de la emigración aragonesa a Europa y muchos retornos. La cifra anual de emigrantes aragoneses en la década de los 70 no llega a los 200 anuales. De las provincias aragonesas, la que ha proporcionado tradicionalmente un mayor número de emigrantes a Europa ha sido Zaragoza. A principios de la década de los 60 era la quinta provincia española en el ranking emigratorio a Europa; a mitad de dicha década disminuye la emigración con la instalación del polo de desarrollo industrial en Zaragoza.

En los años sesenta, es Francia el país de Europa que atrae más emigrantes aragoneses, seguido de Suiza y Alemania. Los emigrantes aragoneses presentan una estructura biológica en la que predominan los varones adultos jóvenes y casados. Las mujeres dan un promedio más joven y una mayoría de solteras: se trata del servicio doméstico por regla general. En la estructura socioprofesional de los emigrantes temporales procedentes de Aragón predominan los agricultores y los estudiantes, y en la de los permanentes sobresalen los obreros, especialmente los de la construcción. Los temporeros se dirigen de modo prioritario a los viñedos del Midi o a las cosechas remolacheras de la cuenca de París. Los permanentes van a trabajar a los grandes núcleos urbanos e industriales del gran París, nordeste francés, Suiza y cuenca del Rhur. En las décadas siguientes, al tiempo que desciende el porcentaje de emigrantes aragoneses en el exterior, se constata un aumento en el nivel de formación de los mismos, que ya no ocupan puestos de trabajos de baja cualificación, desempeñados por la emigración de otros países.

Los aragoneses que parten al extranjero entre 1946 y 1995 suponen algo más de 57.000, registrándose dos momentos de especial intensidad: los años de la guerra civil y los primeros de la década de los sesenta (1960-1964). Como ya se ha dicho, parte regresaron tras la crisis económica de los setenta, mientras otros han ido retornando al llegarles la edad de jubilación.

Emigración interregional: Junto con las emigraciones al extranjero, Aragón ha aportado muchos emigrantes a otras regiones más desarrolladas y con mayor oferta laboral, sobe todo a Cataluña, País Vasco, Valencia y Madrid; a lo que hay que añadir, en la última década, la marcha de trabajadores procedentes de otras regiones, que regresan a su tierra tras la jubilación o la prejubilación, como ocurre, por ejemplo, con los trabajadores de Endesa Buscar voz.... En los últimos años, Cataluña sigue siendo el destino más elegido, pero aparece también Andalucía, Galicia o Navarra. La cifra de emigración a otras regiones supera los 125.000 a partir de 1960. Entre 1990 y 1995 han sido unos 40.000 los aragoneses que han fijado su residencia en otras provincias españolas, lo que representa un promedio anual de unos 6.670.

Entre los aragoneses que emigran a otras regiones españolas o lo hacen dentro de la propia comunidad, el mayor porcentaje lo representan las personas entre 20 y 40 años, mientras que el número de hombres y mujeres es muy similar. Esta emigración selectiva, que se ha dado en todas las épocas, es una de las principales causas de la despoblación y del envejecimiento Buscar voz... de las zonas rurales ya que, al emigrar las personas en edad fértil, se produce un descenso fulminante de la tasa de natalidad. Por lo que se refiere al nivel de formación de estas personas, las mayores de 14 años con Bachillerato, FP II o estudios superiores representan un 35% de media en el período 1990-1995; otro 35% posee el título de Graduado Escolar; el 27 % no tiene estudios o no tiene el Graduado Escolar, y sólo hay un 0,5 % de analfabetos. Del resto se desconocen los datos.

En el período comprendido entre 1962 y 1980, Aragón presenta saldos migratorios negativos. A partir de 1981 la inmigración supera ligeramente a la emigración (la ventaja sería mayor si tuviésemos en cuenta a los inmigrantes procedentes de otros países). Sin embargo, el saldo empieza a ser positivo porque la inmigración en Zaragoza compensa las cifras negativas de Huesca y Teruel. Teruel es la provincia que presenta unos saldos más negativos, especialmente en el período comprendido entre 1962 y 1975 (ver cuadro adjunto).

• Bibliog.:
Bielza de Ory, Vicente: La población aragonesa y su problemática actual; col. Aragón, n.° 16, Zaragoza, 1977.
Fernández Clemente, E. y Pinilla Navarro, V. «La emigración aragonesa a Iberoamérica»; en Historia General de la emigración española a Iberoamérica, 1992.
Frutos Mejías, Luisa María: «Los espacios en declive demográfico: problemas y posibilidades de recuperación»; en Economía Aragonesa, 2, 1998, pág. 49-67.
Serrano Pardo, Luis: «Calcena. Crónica de una emigración abortada»; en Trébede, 2, mayo 1997.

 

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