Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Ebro

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 20/05/2011

Río perteneciente a la vertiente mediterránea y el de mayor cuenca (85.997 km.2) y caudal de la península, organizando casi la totalidad de la red fluvial aragonesa, a excepción de la cabecera del Júcar en la provincia turolense. Su gran cuenca está alojada en su mayor parte en una fosa tectónica de forma triangular encerrada entre los Pirineos Buscar voz... al norte, el Sistema Ibérico Buscar voz... al suroeste y la Cordillera Catalana al este.

Tradicionalmente se fija su nacimiento en un manantial de Fontibre, a 880 m.; hoy tiende a fijarse en el nacedero del río Híjar, en Peñalabra, a 1.980 m., y que lleva recorridos 27 km. cuando desemboca en Reinosa, en la corriente que viene del manantial. El río discurre encajado hasta que atravesando, mediante una garganta denominada las Conchas de Haro, los Montes Obarenes penetra en la Depresión del Ebro Buscar voz... y amplía notablemente su valle. En este tramo hasta su llegada a la frontera aragonesa recibe los siguientes afluentes por su margen derecha: Oca, Tirón, Najerilla, Iregua, Leza, Cidacos, Alhama y Queiles; y por la izquierda: Híjar, Nela, Jerea, Omecillo, Bayas, Zadorra, Ega y Aragón-Arga. En este tramo tiene aprovechamientos importantes para Aragón, como son el embalse del Ebro y los canales de Lodosa Buscar voz..., Tauste Buscar voz... y Canal Imperial Buscar voz....

Entra en Aragón por Novillas Buscar voz... siguiendo una dirección sureste. A lo largo de su recorrido hasta Zaragoza se encuentra gran número de pueblos en sus márgenes, destacando Gallur Buscar voz..., Alagón Buscar voz... y Utebo Buscar voz.... En este tramo recibe como afluentes a los ríos Huecha Buscar voz..., Jalón Buscar voz... -con un gran complejo de afluentes- y Huerva Buscar voz... por su margen derecha; y por la izquierda el Arba de Luesia Buscar voz... y Gállego Buscar voz.... Estos afluentes (exceptuando al Gállego, de gran caudal), no logran reponer casi las pérdidas de agua que sufre el río producidas por la aridez de la zona y las derivaciones para los canales de riego. Este recorrido lo realiza el Ebro mediante un cauce muy divagante que da lugar a abundantes meandros y cambios de curso que han obligado a obras de corrección y defensa.

Hasta Gelsa Buscar voz... el río tiene el mismo carácter de valle en artesa con curso divagante, sin recibir más afluentes que el Ginel Buscar voz.... A partir de La Zaida y hasta Fayón pasando por Sástago, Escatrón, Caspe y Mequinenza, el río cambia de aspecto; los meandros siguen tan abundantes pero ya no son divagantes sino encajados de 80 a 100 m. en las plataformas horizontales marginales del valle. Este encajamiento ha permitido la construcción del embalse de Mequinenza Buscar voz.... En este tramo recibe a los ríos Aguas Vivas Buscar voz..., Martín Buscar voz..., Guadalope Buscar voz... y Matarraña Buscar voz... por la derecha, y el complejo Segre-Cinca Buscar voz... -con importantes afluentes- por la izquierda.

En Fayón Buscar voz... abandona el territorio aragonés y taja una serie de foces para cruzar la Cordillera Catalana, recibir al Ciurana y desembocar en el Mediterráneo por Tortosa, tras un recorrido de 910 km. En su desembocadura forma un extenso delta que desde Amposta penetra en el mar casi 25 km.

El Ebro, al recibir las aguas del Aragón Buscar voz... (primer afluente aragonés) tiene una aportación media anual de 4.228 hm.3/año y tras la desembocadura del Segre (último río aragonés) se ha incrementado hasta los 13.3791 hm.3/año, las aportaciones en la desembocadura al mar son de 18.211’9 km.3/año. (ver tablas adjuntas). Por otra parte, el Ebro presenta un caudal medio de 240 m.3/sg. al entrar en territorio aragonés; en Zaragoza, si se le suman las aguas de los canales Imperial y de Tauste, es de 265,9 m.3/sg. En Fayón, al abandonar Aragón, tiene ya 452,8 m.3/sg., que se convierten en Tortosa en 554,3 m.3/sg. Es de una gran variabilidad interanual (6,5), que indica avenidas importantes (hasta de 4.130 m.3/sg. en 1961) que se producen en invierno-primavera, provocando desastres en los pueblos ribereños, y estiajes profundos de finales de verano cuando éste ha tenido escasas precipitaciones, lo que es muy frecuente. Su régimen es de tipo pluvio-nival en el tramo aragonés.

El Ebro ha construido un complejo de terrazas escalonadas particularmente importante en Aragón. Sobre todo en su margen derecha, puesto que de Fustiñana a Zaragoza no hay depósitos fluviales en la izquierda, que se presenta con un escarpe nítido y bien alineado. Sólo la terraza más baja, ocupada por la huerta, es común a ambas orillas. La margen derecha está aterrazada en una serie de seis niveles más o menos discontinuos cuyas alturas mínimas sobre el cauce actual son 184, 100, 65, 30, 9 y 2 metros. Estos niveles de terraza, a veces empalmados entre sí por extensos glacis, junto con las Muelas, son una de las formas de relieve más características del valle del Ebro, cuyas aguas son los agentes fundamentales de la vida en Aragón. El discurrir por un valle llano y amplio, junto a las fuertes avenidas estacionales, han hecho que este río cambiase constantemente su curso. Estos cambios del curso y los meandros que ha ido formando han dado lugar a un rico ecosistema de riberas, prueba de ello en la elaboración de Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Riberas del Ebro, aguas abajo de Zaragoza, que se contempla como una futura Reserva Natural.

• Bibliog.:
Davy, Lucette: L´Ebre, Étude Hydrologique; Université de Lille, 1978, 3 t.
Floristán, A.: «Régimen del Ebro medio»; Cuadernos de Investigación, C.U. de Logroño, diciembre, 1976.

El Ebro en la Antigüedad: El Ebro no ha sido en la Historia Antigua barrera notable de separación, como pudieron serlo el Rin o el Danubio en época romana, sino vía de comunicación entre pueblos y ciudades. Él es el vínculo que mantiene en cohesión a las actuales tierras del Alto y del Bajo Aragón, por medio de sus afluentes y de Zaragoza, su núcleo central aglutinador. Estos ríos abren el paso a la Meseta Norte y a la costa cantábrica (a través de Pancorbo y Conchas de Haro), a la Meseta Sur (por la brecha del Jalón) y a Cataluña (a través del propio Ebro y sus afluentes Algás y Matarraña, adonde van a parar los caminos de montaña del Bajo Aragón). Por estas vías naturales han penetrado todas las invasiones procedentes de Europa (ya sean culturales o étnicas) durante la Antigüedad.

En el curso medio del Ebro, que atañe más directamente a Aragón, existe una continuidad de poblamiento durante el Paleolítico Buscar voz..., el Epipaleolítico Buscar voz..., el Neolítico Buscar voz... y el Eneolítico Buscar voz.... Sin embargo, con las invasiones célticas el río adquiere su importancia como vía de penetración de las nuevas gentes y culturas. Los poblados hallstátticos se irán localizando a lo largo de todo su curso: El Redal en Logroño, Cortes de Navarra (ya en el límite con Aragón), Las Valletas en Sena Buscar voz..., el Cabezo Torrente en Chiprana Buscar voz..., la Loma de los Brunos Buscar voz... y el Cabezo de Monleón Buscar voz... en Caspe, el Roquizal de Rullo Buscar voz... en Fabara Buscar voz.... Desde este eje central la «indoeuropeización Buscar voz...» va a penetrar en la Península a través de los caminos naturales del río y sus afluentes. El Ebro recogerá las rutas del Norte y las concentrará en los pasos hacia la Meseta y Valencia.

Durante la Edad Antigua nuestro río aparece citado por vez primera en un periplo marsellés del siglo VI a.C. con el nombre griego de Elaios Buscar voz.... Este nombre, traducido al latín en la Ora Maritima de Avieno Buscar voz..., pasará a ser Oleum flumen Buscar voz... o «río del aceite». Sin embargo, el aceite no figura entre los productos comercializados a través del río (reses, trigo y vino principalmente). En opinión de A. Schulten, el nombre griego podría ser corrupción de un indígena Elaisos, el cual aparece atestiguado en la epigrafía ibérica como Elaesus y Elaiscom, aunque la hipótesis no es comprobable. El nombre actual de Ebro deriva, sin embargo, de la palabra Iberos o Hiberus, citada por los historiadores y geógrafos de época romana, tanto griegos como latinos. Se duda si el nombre del río es anterior al del pueblo de los iberos o si, por el contrario, deriva de él. Para Schulten es anterior el nombre de los habitantes de la tierra, ya que el nombre de Hiberus lo toman otros ríos de Iberia, como el Tinto, atestiguado también en el periplo massaliota. En cambio, algunos historiadores antiguos (Justino, Esteban de Bizancio, Plinio) pensaron que fue el río Ebro quien dio nombre a toda la península, ya desde la época de las colonizaciones griegas. Una variante de esta teoría sostiene García y Bellido, quien pensaba que era el río Iber de Huelva, y no el Ebro, el que daba nombre a la totalidad de Iberia. Por otra parte, la palabra vasca ibai (que significa «curso de agua», o «grande») podría también ponerse en relación con el origen de este nombre; pero con ello se entra en el complejo problema del vasco-iberismo Buscar voz....

Los historiadores romanos hacen frecuentes referencias al río Ebro en sus escritos: así, en el 195 a.C., Catón Buscar voz... decía que era «caudaloso, bello y abundante en peces» (magnus atque pulcher, pisculentus). Estrabón Buscar voz..., por su parte, destacaba dos ciudades sobre él asentadas, Caesaraugusta Buscar voz... y Celsa Buscar voz..., esta última con un puente de piedra para cruzar el río. Por él pasaría la vía romana que, desde Ilerda (Lérida), penetraría en el Bajo Aragón a través de Azaila Buscar voz.... El actual topónimo Puencaído, localizado por A. Beltrán entre Gelsa y Velilla (antigua Celsa), pudiera hacer referencia al antiguo puente romano.

Plinio el Viejo da cuenta de la longitud del río, afirmando que es navegable desde Vareia (junto a Logroño) hasta su desembocadura. Esta cita da idea de la importancia comercial del Ebro en la Edad Antigua. Ya la Ora Maritima de Avieno indicaba que algunos navegantes extranjeros solían remontar su corriente, negociando con las gentes de sus riberas Estos navegantes, los griegos focenses probablemente (con su centro de actividad en Marsella y Ampurias), habrían introducido en la zona el cultivo de la vid y el olivo. La travesía del Ebro se efectuaría mediante barcas pequeñas, tal como aparece atestiguado en un episodio de la batalla de Ilerda, entre César y los pompeyanos.

Existieron, sin embargo, varios puentes estables sobre el Ebro: el de Celsa, cuyo uso decayó tras la fundación de Caesaraugusta, en el último cuarto del s. I a.C., y la construcción inmediata de su puente, el de Vareia y el de Dertosa (Tortosa). Pronto se configuró el de Caesaraugusta como el más importante de la zona, ya que dominaba la confluencia de los caminos del Jalón, el Gállego y la Huerva. Este puente, sin embargo, pudo ser de madera, tal como ha escrito Guillermo Fatás Buscar voz..., ya que el actual puente de piedra data del s. XV. El hallazgo de tres fragmentos de tubo de plomo en el cuarto arco del actual puente, con el nombre del edil Marco Julio Antoniano y el de un esclavo público (probablemente el capataz de taller colonial) parecen indicar que el puente romano se emplazaría en el mismo lugar que el actual puente de piedra. En Caesaraugusta pudo existir, incluso, un pequeño embarcadero en la ensenadilla que se forma en la confluencia con la Huerva. El depósito de ánforas allí encontrado atestiguaría una actividad comercial intensa. Sin embargo, algunos lo interpretan como los restos de una importante obra de drenaje en la última terraza de río.

También algunos afluentes del Ebro se encuentran citados en las fuentes clásicas: el Gallicus Buscar voz... (Gállego) en la ruta hacia las Galias, el Sicoris (Segre) con su afluente el Cinga (Cinca), el Salo (Jalón) en la ruta a la Meseta y el Chalybs (Queiles), famoso por la calidad de sus aguas para el temple del hierro.

En los comienzos de la Era, según narra Estrabón, los habitantes de las dos riberas eran llamados «togados», por vestir y comportarse a la romana, ya desde época de Sertorio Buscar voz.... La romanización Buscar voz... y la latinización estuvieron en estrecha dependencia con el Ebro: fuera de su cauce apenas hay vestigios hasta época imperial tardía y, fuera de su depresión central, no existen poblaciones de Derecho latino.

• Bibliog.:
Beltrán Martínez, A.: «El río Ebro en la Antigüedad clásica»; Caesaraugusta, 17-18, pp. 65-80, 1961.

Navegación por el Ebro Buscar voz... (Hist. Med.): Las noticias que se tienen desde antiguo sobre el río Ebro nos hablan de la navegabilidad, más o menos dificultosa, a lo largo de todo su curso. Por la Ora maritima de Avieno (v. 503), sabemos que algunos navegantes extranjeros se aventuraban ya en el siglo VI a.C. a remontar el río para negociar con los ribereños. En época romana la navegabilidad está certificada en varias ocasiones hasta Vareia (Logroño), con la existencia allí de un puente de piedra, constituyendo Zaragoza, desde su fundación, el punto principal de todo el recorrido, al converger en la ciudad las vías fundamentales de acceso hacia el interior de la península y hacia las Galias.

La Edad Media va a contemplar, al producirse una reactivación de la vida mercantil, la revalorización del Ebro como vía de transporte fácil y rápido, y como nexo de las economías mediterráneas y atlántica. Ya en época de Alfonso II Buscar voz... se dicta un arancel de aduanas para regular el cobro de peajes en los puertos principales del río: Tortosa, Ascó, Mequinenza, Velilla de Ebro, Pina, Zaragoza, El Castellar, Alagón y Gallur, que afecta a determinadas mercancías: especias (comino, orégano, azúcar), materias primas textiles y colorantes (algodón, seda, alumbre, brasil, grana, índigo, lana), paños y tejidos, metales (estaño, cobre, hierro, acero), pieles, madera de boj, cera, papel, etc., en su mayor parte de procedencia musulmana, en especial de las plazas de Valencia, Bujía y Ceuta. Zaragoza, gracias a este tráfico, iniciará, desde comienzos del siglo XIII, su recuperación demográfica y económica, centrándose las operaciones comerciales en el recién nacido barrio de San Pablo.

En años posteriores, los monarcas protegieron la navegabilidad del río, afectada por la construcción de azudes, presas, retuertas, puertos y artilugios de pesca; para ello los reyes cedieron gran parte de sus prerrogativas en beneficio de los mercaderes y arraeces de Zaragoza, especialmente interesados en la vigilancia y conservación de las condiciones óptimas del cauce para la navegación de sus embarcaciones.

A partir de la segunda mitad del siglo XIV se aprecia una intensificación de la actividad, debido al incremento del comercio Buscar voz... hacia el Mediterráneo y, sobre todo, a la corriente exportadora de cereales y lanas aragoneses a Cataluña. Zaragoza, Escatrón y Mequinenza se constituyen en los principales núcleos de embarque de estas mercancías y de otras, también de gran peso, cuyo transporte por la vía fluvial era relativamente fácil. Cada uno de estos puertos expedía al año un volumen de carga por el Ebro de aproximadamente 3.000 toneladas, cifra muy elevada para los medios de transporte de la época.

Por supuesto este tráfico se ve condicionado por las variaciones climáticas que alteran el caudal del río y por el carácter estacional de los dos productos fundamentales, pudiendo comprobarse que durante los meses de mayo, junio y julio, se intensifica, decayendo en el período de estiaje veraniego y en los primeros meses de cada año.

El transporte se realiza en embarcaciones especiales, de poco calado y fondo plano, que en el descenso se dejan arrastrar por la corriente, para ser remolcadas con sirgas desde la orilla en el trayecto ascendente. El porte de estas naves varía en función del tamaño, y la carga que transportan depende de la cantidad de agua, pero por regla general puede fijarse como máximo entre 40-50 toneladas para las barcas mayores y de 10-15 toneladas para los pontones. Los pilotos de estas embarcaciones reciben en Aragón el nombre de arraeces, derivado del árabe, pues precisamente los monopolizadores del oficio son mudéjares afincados en las distintas poblaciones ribereñas, como Zaragoza (agrupados en la cofradía de San Nicolás), Mequinenza, Sástago, Escatrón, Miravet, Ribarroja, Flix, etc.

La utilización del río como vía de transporte se fue deteriorando por las dificultades y obstáculos impuestos por los agricultores. En el siglo XIX llegaba, difícilmente, hasta Escatrón, manteniéndose una cierta actividad en trayectos concretos y en especial en la desembocadura.

Un aspecto particular de la navegación fluvial lo constituye el transporte de maderas aguas abajo, formando almadías Buscar voz... o armadías. Este sistema consiste en conducir la madera en troncos sin desbastar, con arreglo a unas medidas establecidas (entre 5 y 12 metros de longitud, 17 a 65 centímetros de anchura y 10 a 15 centímetros de grosor), que se ataban formando una especie de balsa, a la que se dotaba de timón, que era gobernada por un navatero. Con este método se ponía en relación los centros productores de madera del norte de Aragón, a través de los ríos que desembocaban en el Ebro, con las aglomeraciones urbanas que consumían la madera para la construcción de viviendas y con la costa mediterránea, donde se utilizaba en la industria naval. El tráfico de almadías por el Ebro estuvo en actividad hasta entrado el siglo XX.

Navegación por el Ebro (Hist. Mod.): A finales del siglo XVII la preocupación por hallar soluciones a la grave crisis económica de Aragón se tradujo en el estudio de una serie de proyectos para revitalizar la actividad artesanal y comercial. Uno de los más ambiciosos fue el intento de volver a hacer navegable el río Ebro, como lo había sido antaño, ofreciendo así a los productos aragoneses una salida directa al mar, tema por el que siempre habían mostrado gran interés las autoridades aragonesas. Representantes de los cuatro brazos Buscar voz... reavivaron la idea y encargaron a Luis Liñán y Vera, ingeniero, y a Felipe Busiñac y Borbón, arquitecto, que estudiaran la posibilidad de hacer navegable el Ebro hasta Tortosa. En el informe de los mencionados quedaban indicadas las enormes dificultades técnicas que entrañaba el proyecto y su elevado costo económico, tanto por la ejecución de las obras, como por su mantenimiento posterior. La existencia de numerosos azudes -trece desde Gelsa hasta el mar- que debían ser conservados, de fuertes corrientes, de rocas en el cauce, de islotes y zonas pantanosas, eran obstáculos casi insalvables cuya solución motivaría grandes dispendios económicos valorados en más de cuatro millones de reales de plata. La obra precisa tanto gasto -decía el cronista Dormer- «que, según está el Reyno, y los tiempos, no se puede emprender». El proyecto fue abandonado, ofreciéndose como alternativa más viable la potenciación de una ruta terrestre que debía unir Zaragoza con el puerto de Vinaroz.

• Bibliog.:
Dormer, D. J.: Discursos histórico-políticos...; Zaragoza, 1684.

Canalización del Ebro: El río Ebro fue utilizado como vía navegable desde la Antigüedad; hay noticia de ello desde el siglo IV a.C. Plinio, en el siglo I a.C., marcó el límite superior de navegabilidad en Vareia (actual Varea, Logroño). La Edad Media tiene abundantes noticias sobre el tráfico comercial entre Zaragoza y el mar, los diversos litigios, las inversiones necesarias para mantener el tráfico, etc.

En el Renacimiento surgen nuevas ideas y es en el reinado de Felipe II cuando un militar llamado Juan B. Antonelly hace una propuesta sobre la navegación de los ríos de España, y las obras necesarias. Solamente se llegó a aplicar al río Tajo. En 1677 se reúne una llamada Conferencia de Navegación del Ebro, y encargan a los ingenieros Luis Liñán y Vera y Felipe Busiñac que hagan un reconocimiento de la vía para intentar formar un proyecto que la mejore.

En el siglo XVIII se inician las acciones para rehabilitar el Canal Imperial Buscar voz... y en 1738 se consolida la idea de convertirlo en navegable, cosa que sucedió entre el Bocal y Zaragoza. La muerte de Pignatelli en 1793 supuso la paralización de los trabajos y el abandono de la solución final, que era continuar como vía navegable hasta Sástago. De haberlo realizado quizás hubiera sido posible la navegación del Ebro. No se puede dejar de mencionar las distintas ideas que surgieron en el siglo XVIII acerca de la conexión del río Ebro con el Cantábrico e incluso el Canal de Castilla, intentando formar una malla de navegación al estilo de la que se iba formando en Europa.

En el siglo XIX se sigue intentando la canalización del Ebro y es un aventurero llamado Juan Enrique Misley el que consigue mover voluntades y obtener la concesión definitiva por la ley de 26-XI-1851 a Isidro Pourcet, a nombre de Real Compañía de Navegación del Ebro. La solución técnica adoptada fue ir escalonando el río aprovechando las presas existentes e intercalando otras nuevas, así como rectificar o encauzar la corriente por medio de diques semejantes a los construidos en el Garona.

En 1858 se intentó la navegación fluvial con vapores, consiguiendo llegar hasta Escatrón. Vistas las dificultades, la Compañía impulsó el cultivo del arroz en el Delta, haciendo obras de riego, y el tráfico fluvial quedó reducido al tránsito de llauts entre Cherta y Amposta. La Confederación Hidrográfica del Ebro Buscar voz... realizó en sus primeros años de existencia diversos estudios sobre el tema, los cuales se recogieron como posibilidad para canalizar el Ebro entre Zaragoza y el mar, en el plan de O.P. de 1940.

 

Monográficos

El Ebro y Aragón: aspectos físicos

El Ebro y Aragón: aspectos físicos

Navega por el Ebro para descubrir el río más caudaloso de la península, su paisaje, su flora o su fauna.

El Ebro y los aragoneses

El Ebro y los aragoneses

La relación que mantiene el río Ebro con los aragoneses durante toda su historia.

Los ríos de Aragón

Los ríos de Aragón

Un recorrido por la red hidrográfica aragonesa, uno de los principales elementos vertebradores del territorio.

Imágenes de la voz

Barca Virgen del Rosario ...Barca Virgen del Rosario para el p...

El río Ebro a su paso por...El río Ebro a su paso por Mequinen...

Mequinenza. Castillo y pu...Mequinenza. Castillo y puente sobr...

Osera (Zaragoza). Pontón ...Osera (Zaragoza). Pontón adquirido...

Almadías en el Ebro...Almadías en el Ebro

Orillas del Ebro, revista...Orillas del Ebro, revista "Aragón"...

El río Ebro en 1860 con l...El río Ebro en 1860 con las edific...

Nuevo puente metálico de ...Nuevo puente metálico de Sástago. ...

Río Ebro a la altura de l...Río Ebro a la altura de la Cartuja

Óleo de Marín Bagüés. Ago...Óleo de Marín Bagüés. Agosto 1934-...

El Ebro a su paso por el ...El Ebro a su paso por el Pilar de ...

Barca de Novillas (Zarago...Barca de Novillas (Zaragoza) denom...

Recursos de la voz

Balance general del Ebro....Balance general del Ebro. Situació...

Balance general del Ebro:...Balance general del Ebro: Situació...

Balance general del Ebro:...Balance general del Ebro: Situació...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT