Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Dicenta Benedicto, Joaquín

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 03/02/2009

(Calatayud Buscar voz..., Z., 1863 - Alicante, 1916). Dramaturgo. Hijo de un teniente coronel de Húsares de la Reina, su nacimiento aragonés se debe a una pura contingencia, acaecida en el camino que llevaba a sus padres de Alicante a Vitoria. Huérfano de padre desde niño, pasó su infancia en Alicante y algo más tarde ingresó en la Academia de Artillería de Segovia, de donde fue expulsado en 1878. Frecuentó desde entonces los ambientes de la bohemia literaria y allí empezó su aureola de escritor maldito que, años después, sumada a su actitud de intelectual radical, ha singularizado hasta la fecha su figura. En 1888, gracias a la protección del dramaturgo Manuel Tamayo y Baus (buen amigo de su madre), estrenó en Madrid su drama El suicidio de Wherter, escrito en verso a la manera de Echegaray y esbozo de una temática -la libertad del artista, la hipocresía social, la corrupción de las clases altas- que debe también mucho a aquél; del mismo año es su colección de «cuadros sociales» en prosa Espoliarium, género de denuncia que cultivó de nuevo en volúmenes misceláneos como Tinta negra (1891) y De la batalla (1896).

Hasta el estreno de Luciano (1894), el drama de Dicenta vino marcado por la huella echegarayesca. Pero Luciano es ya una pieza en prosa, algo menos desmelenada y más crítica, donde, de hecho, airea el problema de su fracaso matrimonial personal con una jovencita de buena familia y, de nuevo, el conflicto entre la vocación artística y la gazmoñería burguesa. En 1895, tras un período de depresión económica y escándalo social (por su relación con la bailarina gitana Amparito de Triana), obtuvo el más duradero de sus éxitos con el estreno (25-X-1895) de Juan José, primero de los «dramas sociales» españoles, objeto de regular escándalo en la prensa conservadora y motivo de su conversión fulgurante en ídolo de la juventud radical: el drama del honrado albañil que roba por amor a su amante, es encarcelado por ello y mata al final por celos de su propio capataz, es ya un clásico de la literatura española y, más todavía, una pieza a la que fue fiel durante cuarenta años el público de las Casas del Pueblo y los Ateneos Obreros. Tras ella, El señor feudal (1896) no consiguió el mismo éxito al trasladar idéntico problema de honra y orgullo de clase a un medio campesino; solo con Aurora (1902) y Daniel (1907) recobró el tono y hasta el público que le grangeó el éxito de Juan José. Sus restantes dramas -Lorenza (1907), El crimen de ayer (1908), Sobrevivirse (1913), El lobo (1914)- insisten en la pugna entre las relaciones extramatrimoniales y la sanción social, en el destino del artista envejecido (Sobrevivirse) o en la vida de un marginado en el ambiente de una cárcel (El lobo). A sus últimos años corresponden también dos novelas: Rebeldía (1910) y Los bárbaros (1912), briosa historia de una rebelión de campesinos andaluces. De 1910 es su colección de poesías Del tiempo mozo.

En su condición de mito radical, la historia cívica de Dicenta tiene hitos muy significativos: en 1889 contribuyó decisivamente, con Ruperto Chapí, a la fundación de la Sociedad de Autores, con ánimo de emancipar a sus colegas de la tiranía de las casas editoriales; el 1897 aparece como director de Germinal, una de las revistas más significativas del fin de siglo radical, y luego dirigió el diario El País, el más importante de los rotativos republicanos españoles; en 1910, como vocal del ayuntamiento madrileño, imprimió un desconocido e importante Informe sobre la reorganización de la enseñanza municipal de Madrid. Su muerte en Alicante fue seguida de un impresionante entierro laico y sentida en todo el país como la pérdida del más significativo escritor progresista. El ayuntamiento zaragozano le consagró un busto que se instaló en la plaza del Carbón (luego de Salamero), que en 1936 fue atacado por la chusma y retirado por el primer ayuntamiento franquista, hasta que, en fecha reciente, fue repuesto en el parque de la ciudad.

• Bibliog.: Mas Ferrer, Jaime: Vida, teatro y mito de Joaquín Dicenta; Instituto de Estudios Alicantinos, Alicante, 1978.

 

Monográficos

Aragón en los inicios del siglo XX

Aragón en los inicios del siglo XX

La época de la Restauración desde el Desastre del 98 a la II República.

Imágenes de la voz

Joaquín Dicenta Benedicto...Joaquín Dicenta Benedicto

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT