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Curtidos

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Hist. Mod.). La industria de curtidos era una actividad pujante en el Aragón de los siglos XVI, XVII y XVIII. Los establecimientos estaban diseminados por todo el reino. En Teruel el gremio de curtidores tenía gran importancia en el siglo XVI, aunque la industria de curtidos había decaído con respecto a etapas anteriores.

En Brea los curtidos fueron introducidos por los moriscos y, debido a su importancia, se permitió a los cristianos nuevos en 1610, fecha de su expulsión, permanecer seis meses más para arreglar sus negocios. En el siglo XVIII se había incrementado el número de fábricas, contando con 27 fabricantes y 40 oficinas que adobaban cordobanes, badanas y correjeles. El año 1680 se establecieron tres tenerías en Illueca. Los de Brea, pretendiendo ejercer monopolio sobre la industria de curtidos, se opusieron a la instalación de fábricas en Illueca, entablándose un pleito entre ambas localidades.

Las vitelas de Zaragoza, donde la industria de los curtidos había decaído considerablemente, eran conocidas por toda España. Otros lugares donde había fábricas de curtidos importantes eran Calatayud, Graus -con una producción anual en el siglo xviii de 2.000 piezas de cordobanes y badanas y Barbastro, que contaba con 7 tenerías de suela, 7 de cordobanes y 5 de badanas.

Tres técnicas diferentes se empleaban en Aragón para el curtido de las pieles, según la calidad de las mismas y el producto final que se deseara obtener. La primera consistía en el empleo de materias astringentes (en Brea se utilizaba la corteza de roble, por sus propiedades de contracción): con este método se producen cordobanes, badanas y suela blanca. La segunda se basaba en el uso de cal para conseguir pergaminos y vitelas, llegando a producirse anualmente en Zaragoza por tal sistema entre 24 y 25.000 piezas. La tercera técnica empleaba salvado y aceite para obtener baldreses y gamuzas.

El comercio de curtidos se canalizaba preferentemente hacia Castilla y Francia. Las Cortes de 1553 prohibieron sacar del reino cueros adobados. El fuero, aunque no parece que fuese respetado, se mantenía en 1627. La prohibición no se revocó hasta las Cortes de 1686, pues la medida había originado serios obstáculos al desarrollo de la actividad de los curtidos. A partir de esta fecha se apreció un incremento de los establecimientos de curtidos.

• Bibliog.: Asso, I. de: Historia de la Economía Política de Aragón; Zaragoza, 1789 (1947).

 

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