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Comarcalización de Aragón

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 19/11/2009

Concepto de Comarca Buscar voz.... Etimológicamente, la palabra comarca es un compuesto de con y marca que significa circunscripción territorial; según el diccionario es «una división territorial que comprende varias poblaciones y suele ostentar nombre propio». La comarca puede definirse en primera instancia como una porción espacial de tamaño intermedio entre la región y el término municipal. Pero la comarca es algo más que un territorio concreto: está constituida ante todo por el grupo humano que habita en dicho marco natural, y su unidad viene dada precisamente por la solidaridad y comunidad de intereses de sus habitantes. La comarca nace espontáneamente como consecuencia de la vida de comunidad de varias poblaciones que tienen intereses solidarios.

Como todo organismo vivo, puede crecer en población y territorio, puede menguar o puede morir: sus límites no son invariables. La comarca es un ente real con vida propia que se apoya en un marco territorial concreto pero cuya entidad procede de la existencia de una comunidad humana unida por vínculos solidarios que normalmente se anudan, forjan y organizan a partir de una cabecera comarcal que capitaliza de modo espontáneo dicho espacio territorial. De algún modo, la demarcación comarcal presenta una cierta autonomía respecto a similares agrupaciones territoriales vecinas.

En síntesis, sólo existen dos principios para parcelar el territorio, tanto a escala regional como a escala comarcal: el principio de homogeneidad (física, económica...) y el de cohesión. El primero permite definir la región o la comarca homogénea, formal o uniforme. En ellas se repiten los mismos caracteres físicos o económicos de un modo uniforme u homogéneo en un espacio continuo. El segundo principio, para definir la región o la comarca, se apoya en un criterio de cohesión o polaridad en torno a un núcleo de población (urbano o semiurbano): los territorios así individualizados se caracterizan más por su función que por su fisonomía, y constituyen regiones o comarcas funcionales.

Estos dos principios aplicados a la regionalización dan resultados distintos, de modo que la región homogénea y la funcional difícilmente coinciden. En cambio es más fácil que puedan llegar a identificarse, dado su menor tamaño, la comarca homogénea y la funcional.

Allí donde el principio de cohesión puede prevalecer sobre el de uniformidad es precisamente cuando se produce la agrupación o, mejor, la integración de estas unidades elementales en otras superiores: es lo que sucede, por ejemplo, en los somontanos, donde se ponen en contacto unidades geoeconómicas complementarias: los valles serranos, de economía silvopastoril, y el llano, de vocación agrícola.

La comarca se define a partir de un núcleo organizador cuya área de influencia tiende a identificarse con el territorio comarcal. Dicha área de influencia socioeconómica está condicionada -sin duda- por el marco natural y administrativo. Los límites de las áreas de influencia de los pequeños núcleos urbanos o semiurbanos que son las cabeceras de comarca, coinciden con frecuencia con alineaciones serranas o límites de partidos judiciales o, parcialmente, con las fronteras provinciales.

En el caso de Aragón, la comarcalización pretende la división en comarcas de Aragón, con tres finalidades distintas pero relacionadas: orientar la reorganización territorial de las administraciones públicas, ofrecer unidades espaciales aptas para un tratamiento económico unitario y permitir la elaboración y ejecución de una más racional y humana política de ordenación del territorio. Los modernos planteamientos de la comarcalización, aunque enraizados en antiguas tradiciones de Aragón, surgen en la última década de los años 60 como una consecuencia de los cambios socioeconómicos, especialmente de poblamiento, acaecidos en la misma. Los muchos trabajos existentes sobre el tema pueden reunirse en cuatro grupos, según pretendan delimitar comarcas geográficas y naturales, socioeconómicas homogéneas, socioeconómicas polarizadas, o bien obedezcan a exigencias administrativas.

Comarcalización histórica, geográfica y socioeconómica:

• Comarcalización histórica: Históricamente, el reino de Aragón se dividía para fines recaudatorios en las sobrecollidas Buscar voz... o veredas Buscar voz... de Jaca, Aínsa, Ribagorza, Tarazona, Huesca, Barbastro, Calatayud, Zaragoza, Daroca, Montalbán, Alcañiz y Teruel, y su organización territorial política-administrativa comprendía las juntas de Huesca, Jaca, Sobrarbe, Zaragoza, Ejea y Tarazona y las comunidades de Calatayud, Daroca, Albarracín y Teruel. La dinastía borbónica transformó tal organización en los corregimientos de Albarracín, Alcañiz, Barbastro, Benabarre, Borja, Calatayud, Cinco Villas, Daroca, Huesca, Jaca, Tarazona, Teruel y Zaragoza. Con la división provincial de 1833 desaparecen las circunscripciones políticas de ámbito comarcal, aunque se crean otras administrativas para algunas ramas de la Administración estatal que, en algunos casos, tuvieron posteriormente cierta significación política, como los partidos judiciales establecidos en 1834.

• Comarcalización geográfica: En Aragón, desde el Departamento de Geografía de la Universidad de Zaragoza distintos profesores han dedicado buena parte de sus investigaciones al análisis de la estructura comarcal de nuestra región.

El origen de los estudios de comarcas polarizadas se debe al profesor Casas Torres Buscar voz..., quien inició la delimitación territorial de los mercados de Aragón en 1946 y, en los años sesenta, estudia nuestra región histórica en el marco de la región natural del Valle del Ebro, junto a las Comunidades de Navarra y La Rioja.

El Prof. Mensua en 1968 al estudiar el valle del Ebro (Aragón, Navarra y Alto Ebro) dentro de un manual de Geografía Regional de España, para comarcalizar Aragón se apoya también en criterios de orden homogéneo natural, y el resultado, con un menor fraccionamiento del territorio, es prácticamente el mismo que en la obra de Casas Torres. En la colección «Conocer España», la parte dedicada a Aragón (1975) también fue realizada por profesores del Departamento de Geografía bajo la dirección del Prof. Higueras, con un criterio comarcalizador no muy alejado de los anteriores: altos valles pirenaicos (altos valles occidentales y altos valles orientales), las sierras exteriores prepirenaicas (sierras exteriores occidentales, sierras exteriores orientales), somontano pirenaico (comarca de Sos, Hoya de Huesca, Somontano barbastrense), la Ribera del Ebro (Cinco Villas, La Violada, Monegros, Ribera de Gallur, Campo de Zaragoza, Bajo Aragón), somontano ibérico (Somontano de Tarazona, Somontano de La Almunia, Campo de Cariñena, Somontano del Bajo Aragón), Sistema Ibérico zaragozano o del Jalón (valles del Jalón, Comunidad de Daroca) y Sistema Ibérico turolense (Ribera Alta del Jiloca-Turia, Parameras montalbinas, Maestrazgo, Albarracín).

Unos años más tarde, en la Geografía de Aragón (1977) los profesores Bielza Buscar voz... y Gutiérrez plantean una comarcalización basada en criterios mixtos de homogeneidad a partir del cuadro natural, y de cohesión funcional entre los núcleos de población. Se empezó por dividir el territorio aragonés en tres grandes subregiones: Pirineo, Tierra Llana o Depresión Central y Sistema Ibérico, teniendo en cuenta, para ésta y las siguientes subdivisiones, que en una región poco desarrollada como la nuestra el principio de cohesión se ve condicionado por el principio de homogeneidad, o, dicho de otra manera, que las estribaciones montañosas son una auténtica barrera para las áreas de influencia de los núcleos urbanos. Una síntesis de las distintas propuestas de comarcalización geográfica figura en la siguiente relación:

• Comarcas socio-económicas: Desde el punto de vista sociológico y económico también se fueron definiendo comarcas. El economista Carlos Royo Villanova es autor (en 1978) de una división comarcal basada en la síntesis de las comarcalizaciones existentes hasta entonces (ver antecedentes). En esta propuesta de comarcalización se distinguen cinco grandes espacios económicos, divididos en 23 áreas o comarcas, y éstas en 41 subcomarcas o subáreas. Los espacios económicos son los de Huesca y Zaragoza, las Tierras del Cinca, el Bajo Aragón y el Sistema Ibérico Turolense. El espacio de Huesca consta de las comarcas del Viejo Aragón, Área de Huesca y los Monegros; el de Zaragoza se forma con Cinco Villas, Área de Zaragoza, Moncayo, Jalón Medio, Campo de Cariñena, Llanos de Belchite y Área de Calatayud; las tierras del Cinca comprende las comarcas de Sobrarbe, Ribagorza, Litera, Medio Cinca y Bajo Cinca; el Bajo Aragón incluye las comarcas del Área de Alcañiz, Tierra de Caspe y Tierras de Híjar-Sástago; finalmente, el Sistema Ibérico Turolense comprende el Área de Teruel, Jiloca Medio, Serranías de Albarracín, Serranías Montalbinas y las Sierras Sudorientales.

Estudios clave para la actual comarcalización serán los realizados por el Equipo Aragonés de Economistas Asociados (ECAS) para las Diputaciones Provinciales de Zaragoza (1974, y actualización, 1977) y Huesca (1976), así como el estudio de I.N.T.E.C.S.A. (Madrid) para Teruel (1978). De esta forma se fueron delimitando las Bases Espaciales de Referencia (BER) cuya demarcación ha sido utilizada por la Diputación General de Aragón en su planificación territorial. Estas Bases Espaciales constituyen el principal antecedente de la actual propuesta de comarcalización y se denominan Bajo Aragón Buscar voz... (de Zaragoza y Teruel), Bajo Cinca Buscar voz..., Calatayud Buscar voz..., Campo de Cariñena Buscar voz..., Cinca Medio Buscar voz..., Cinco Villas-Bardenas Buscar voz..., Daroca Buscar voz..., Huesca Buscar voz..., Jacetania Buscar voz..., Jalón Medio Buscar voz..., La Almunia, Jiloca Medio Buscar voz... (Calamocha), La Litera Buscar voz..., Maestrazgo Buscar voz...-Mora de Rubielos, Moncayo-Campo de Borja Buscar voz..., Monegros Buscar voz..., Montalbán Buscar voz..., Prepirineo Buscar voz...-Sos, Ribagorza Buscar voz..., Ribera del Ebro-Zaragoza, Serranía de Albarracín Buscar voz..., Sobrarbe Buscar voz..., Teruel Buscar voz... y Tierra de Belchite Buscar voz....

Antecedentes de la actual comarcalización:

En Aragón ha habido, y hay, ámbitos supramunicipales con una fuerte personalidad propia y con características sociogeográficas, relaciones económicas y vínculos culturales que determinan bases de convivencia específicas. A lo largo del tiempo esa realidad ha sido tenida en cuenta en la organización periférica que algunos departamentos ministeriales y, una vez puesta en marcha la Comunidad Autónoma, en las distintas delimitaciones supramunicipales para la organización de los servicios de los distintos Departamentos desde una óptica sectorial (servicios sociales de base, zonas de salud, zonas veterinarias, oficinas comarcales agroambientales, servicios comarcales de deportes y otros). A efectos estadísticos y de estudios, la D.G.A. ha venido utilizando una división de Aragón en los citados 25 Espacios Programa o Bases Espaciales de Referencia.

Junto a las propuestas de comarcalización planteadas anteriormente, destacan otros estudios socioeconómicos de delimitación de comarcas homogéneas que han sido realizados por equipos interprofesionales en el marco de diversos organismos o instituciones como el Ministerio de la Vivienda (1962), Cáritas Española (1965), Ministerio de la Gobernación (1965), la antigua Organización Sindical con sus Consejos Económicos Sindicales de distintos ámbitos territoriales, la Confederación de Cajas de Ahorro (1971) y la Cámara de Comercio de Huesca. El Instituto Geográfico y Catastral, por su parte, tiene registradas 43 comarcas naturales en Aragón, y el C.e.s.i.e. delimitó los términos municipales incluidos en las cuencas de los ríos aragoneses. En la misma línea están las áreas comerciales Buscar voz... del Consejo Superior de Cámaras de Comercio (1963) utilizadas en los Anuarios del Mercado Español del Banco Español de Crédito, las áreas comerciales de compra de productos agrarios y de venta de medios de producción agraria, de la Confederación de Cajas de Ahorro (1971), y las zonas de influencia y áreas de atracción de la provincia de Zaragoza, delimitadas por su Comisión Provincial de Servicios Técnicos (1969).

Desde los años setenta se fueron potenciando las cabeceras de comarca de acuerdo a algunas divisiones comarcales administrativas, vigentes unas y meros proyectos otras, como los partidos judiciales y juzgados comarcales, las comarcas educativas de B.U.P. y las áreas de concentración escolar de E.G.B., las áreas deprimidas del Servicio Central de Planes Provinciales, las comarcas de Ordenación Rural y las de Extensión Agraria, los partidos y distritos médicos y las comarcas y subcomarcas sanitarias, las propuestas de comarcalización de los Servicios Veterinarios provinciales y de Ordenación de la Arquitectura Rural. También las Diputaciones Provinciales comarcalizaron algunos de sus servicios y se han previsto cauces para establecer municipalidades comarcales. Otras instituciones y empresas públicas o semipúblicas disponen también de organizaciones de ámbito comarcal.

En definitiva, a lo largo de la historia el territorio aragonés se ha ido organizando en comarcas para distintos fines: agrarias, veterinarias, partidos judiciales, etc. Unas y otras han ido constituyendo las bases de la nueva organización comarcal de Aragón. El interés por esta forma de organización comarcal del territorio ha tenido siempre una clara vinculación con los movimientos regionalistas y autonomistas. La referencia a la comarca figura en todos los documentos que pueden considerarse precedentes de la autonomía aragonesa (bases de la Unión Regionalista aragonesa Buscar voz... de 1923, Congreso de Caspe de 1936 Buscar voz..., Proyecto de los Cinco Notables de 1936, Proyecto de Estatuto del Colegio de Abogados de 1977). El Estatuto de Autonomía Buscar voz... de Aragón, aprobado por Ley Orgánica 8/1982 dispuso en su artículo 5.°: Una Ley de Cortes de Aragón podrá ordenar la constitución y regulación de las comarcas.

Como hemos avanzado, los intentos más serios que se han hecho previos a la delimitación comarcal (Ley 8/1996) en 2000 han sido dos: por un lado las Bases Espaciales de Referencia (BER) utilizadas en el Inter Aragón por E.C.A.S., cuyos criterios corresponden a principios de unidad, homogeneidad e integración y, por otro, la comarcalización funcional, establecida a partir de las áreas de influencia del sistema urbano aragonés (principio de cohesión e interrelación). Este último es un estudio encomendado a V. Bielza y colaboradores por el Gobierno de Aragón, del que se editó el libro Bases y propuestas para la comarcalización de Aragón (1992).

El mismo año en el que se publica este estudio, las Cortes de Aragón, previo acuerdo de la Mesa en su reunión de 17 de junio, ordena la remisión a la Comisión Institucional y la publicación en el Boletín Oficial de Las Cortes de Aragón, del Proyecto de Ley sobre comarcalización de Aragón, en el que se recogen 33 artículos organizados en siete capítulos referidos a: disposiciones generales, creación de comarcas, competencias y organización de las mismas, hacienda comarcal, otras instituciones de ámbito comarcal y fomento de la comarcalización.

A propuesta de comarcalización actual:

Dos textos legales regulan básicamente el proceso de comarcalización de Aragón en 2000. La Ley 10/1993 que señala las normas o marco para definir o regular las comarcas y la Ley 8/1996 que propone una delimitación en 33 comarcas del territorio aragonés.

Sin duda alguna, la tradición comarcal ha sido un elemento permanentemente ligado a la historia más reciente de nuestra Comunidad Autónoma, al considerar a ésta pieza necesaria en la organización territorial de Aragón, junto con el municipio. En nuestra región, el hecho comarcal considerado como un nuevo nivel de Administración pública supramunicipal, en que puede estructurarse el territorio, queda reconocido en el Estatuto de Autonomía de Aragón en su artículo 5.°.

Así, la Ley 10/1993 de 4 de noviembre introducía los aspectos básicos de la comarcalización de Aragón, especificando en la Disposición Adicional Segunda que el mapa comarcal resultante debía ser aprobado por Ley, previa consulta a las Entidades Locales convocada por Decreto 76/1995 de 18 de abril y ampliado su plazo por Decreto 242/1995 de 26 de septiembre. Mediante este proceso de participación pública cada municipio tuvo oportunidad de manifestar su voluntad de integrarse en la comarca que se le proponía o solicitar su inclusión en otra. Se impulsaba así la oportunidad de acometer la creación de una entidad territorial con personalidad jurídica propia que estaba determinada por la exigencia de «una mejor organización territorial de los servicios públicos, el acercamiento de su gestión a los ciudadanos, el impulso a nuevas tareas públicas acordes con los tiempos y un mejor equilibrio de las condiciones de vida dentro de Aragón». Desde esta perspectiva, la institucionalización de la comarca vendría a significar el principio de descentralización de competencias por parte de las administraciones provincial y autónoma, posibilitando además la gestión adecuada de las directrices de política territorial en nuestra Comunidad.

Derivado de este proceso, se promulga la Ley 8/1996 de 2 de diciembre, de delimitación comarcal de Aragón, aprobada en las Cortes, con el objeto de establecer la demarcación espacial de las mismas, determinando los municipios que integran cada una de ellas; una delimitación que deberá ser utilizada como base territorial, por los Departamentos de la D.G.A. para sus servicios periféricos.

Este proceso de Comarcalización propone la comarca Buscar voz... como alternativa para avanzar, en un proceso voluntario, flexible y a medio plazo que significa la reforma y modernización de la estructura de la administración local aragonesa. Disponen los textos legales, aprobados hasta ahora, que pueden constituir una comarca municipios limítrofes vinculados por características e intereses comunes y que su territorio debe coincidir con los espacios geográficos en que se estructuren las relaciones básicas de la actividad económica y cuya población esté vinculada por características sociales, historia y tradición comunes. Los objetivos de la comarca son la prestación de servicios y la gestión de actividades de ámbito supramunicipal, la cooperación con los municipios miembros, la gestión descentralizada de competencias de la Comunidad Autónoma y la defensa de una mayor solidaridad y equilibrio territorial. Se trata de mantener la pervivencia de los pequeños municipios, respetando su valor representativo y liberándoles de las competencias que no pueden realizar; de vertebrar el territorio aragonés desde sus cabeceras; y de garantizar un cierto equilibrio de condiciones de vida equiparables y servicios accesibles a todo el territorio. La Ley 10/93 fija unas normas marco para regular la constitución de las comarcas, cuyo origen y configuración es netamente municipalista, puesto que la iniciativa de creación y la propuesta de sus estatutos se aprueba por los ayuntamientos que la forman, siendo ratificada su creación en cada caso por una Ley de las Cortes de Aragón. Antecedente y posible punto de partida de las comarcas son las mancomunidades de interés comarcal.

La división comarcal fue aprobada por la citada Ley 8/1996 de delimitación comarcal de Aragón, previa consulta a las entidades locales. Dicha Ley divide Aragón en 33 comarcas: Jacetania, Alto Gállego, Sobrarbe, Ribagorza, Cinco Villas, Hoya de Huesca, Somontano de Barbastro, Cinca Medio, La Litera, Monegros, Bajo Cinca, Somontano de Moncayo, Campo de Borja, Aranda, Ribera Alta del Ebro, Jalón Medio, Zaragoza, Ribera Baja del Ebro, Calatayud, Campo de Cariñena, Campo de Belchite, Caspe, Bajo Martín, Campo de Daroca, Calamocha, Cuencas Mineras, Andorra, Bajo Aragón, Teruel, Maestrazgo, Albarracín, Gúdar-Javalambre y Matarraña. La Ley de delimitación comarcal no establece expresamente la capitalidad de cada comarca, aunque en la generalidad de los casos venga sugerida por la realidad territorial y la importancia relativa del municipio cabecera. La propuesta de delimitación sometida a consulta, ha dado lugar a diversas polémicas entre municipios bien en relación con el reconocimiento de determinadas comarcas, bien en cuanto a las cabeceras. Por ejemplo:

• La comarca del Aranda Buscar voz... surge tras el proceso de participación pública, pues en un principio sus municipios se incluían en la de Calatayud.

Ribagorza Buscar voz... es en estos momentos una sola comarca, cuando en la primitiva propuesta se dividía en la Ribagorza Oriental y la Occidental.

• En el interior de la comarca del Matarraña Buscar voz... se localizan los municipios de Calaceite y Valdeltormo que pertenecen a otra comarca, la del Bajo Aragón Buscar voz....

• Binéfar y Tamarite se disputan la capitalidad de la comarca de La Litera Buscar voz.... Binéfar tiene mayor población pero se localiza en un lateral de la comarca, mientras que Tamarite tiene mayor centralidad.

• En el mismo sentido, Aínsa y Boltaña han desarrollado una capitalidad histórica en el Sobrarbe Buscar voz....

El proceso de comarcalización así regulado, y que se está poniendo en marcha en la actualidad, supone superar en una reforma drástica el minifundista mapa municipal aragonés y habrá de adecuarse al ritmo temporal que marque la iniciativa de los propios municipios interesados. Esta necesidad de crear organizaciones supramunicipales ya se inició, desde principios de los años ochenta, con las Mancomunidades Buscar voz... que constituyen un paso intermedio de organización supramunicipal, entre éstos y las comarcas. De hecho, el proceso de organización comarcal se está impulsando en muchos casos desde las Mancomunidades de municipios.

• Bibliog.:
Casas Torres, J. M.: «El valle del Ebro»; Geografía de España y Portugal, dirigida por M. de Terán, tomo IV, Barcelona, 1966.
Mensua, S.: «El valle del Ebro»; Geografía Regional de España, dirigida por M. de Terán, Barcelona, 1968.
Higueras, A. y otros: Aragón; Col. «Conocer España» de Salvat, Pamplona, 1975.
Bielza y Gutiérrez: Geografía de Aragón; Zaragoza, 1977.
Bielza de Ory, V.: «Notas sobre la comarcalización aragonesa»; Geographicalia, Zaragoza, 1978.
Bielza de Ory, Bases y Propuestas para la comarcalización de Aragón; D.G.A., 1992.
E.C.A.S., Estudios de apoyo para el proceso de comarcalización; D.G.A., 1995.
Inédito. La comarcalización de Aragón. Estudio dirigido por Ramón Salanova Alcalde. Zaragoza, Cortes de Aragón, 1999.
Delimitación comarcal de Aragón. Datos básicos. Zaragoza, IAE, 2000.

A continuación se edita la denominación defininitiva y fecha de creación de las comarcas (exceptuando la de Zaragoza):
1 Aranda. (27 diciembre 2000)
2 Comunidad de Calatayud. (18 junio 2001)
3 Alto Gállego. (2 de julio 2001)
4 Tarazona y el Moncayo. (2 de julio 2001)
5 Valdejalón. (29 de octubre de 2001)
6 Campo de Borja. (19 de nov. 2001)
7 Ribera Alta del Ebro. (21 dic. 2001)
8 Gúdar-Javalambre. (21 dic. 2001)
9 Cinca Medio. (25 marzo 2002)
10 Somontano de Barbastro. (25 marzo 2002)
11 Matarraña / Matarranya. (15 abril 2002)
12 Maestrazgo. (3 mayo 2002)
13 La Jacetania. (3 mayo 2002)
14 Bajo Aragón. (3 mayo 2002)
15 Andorra-Sierra de Arcos. (15 mayo 2002)
16 La Ribagorza. (28 mayo 2002)
17 Ribera Baja del Ebro. (10 junio 2002)
18 Los Monegros. (5 julio 2002)
19 Campo de Daroca. (5 julio 2002)
20 Bajo Cinca / Baix Cinca. (7 oct. 2002)
21 Campo de Belchite. (12 nov. 2002)
22 La Litera / La Llitera. (12 nov. 2002)
23 Cinco Villas. (26 nov. 2002)
24 Hoya de Huesca / Plana de Uesca. (26 nov. 2002)
25 Cuencas Mineras. (17 dic. 2002)
26 Campo de Cariñena. (27 dic. 2002)
27 Sierra de Albarracín. (11 feb. 2003)
28 Sobrarbe. (26 feb. 2003)
29 Comunidad de Teruel. (12 marzo 2003)
30 Bajo Martín. (12 marzo 2003)
31 Bajo Aragón-Caspe / Baix Aragó-Casp. (24 marzo 2003)
32 Jiloca. (24 marzo 2003)
D.C. Zaragoza.

Una vez aprobadas por ley estas comarcas se constituyó el órgano de gobierno de cada una de ellas constituido por presidente y consejo comarcal, y el último paso fue el de la transferencia de competencias desde el Gobierno de Aragón que en un primer bloque han sido acción social, cultura, patrimonio cultural y tradiciones populares, deporte, juventud, promoción del turismo, servicios de recogida y tratamiento de residuos urbanos y protección civil y prevención y extinción de incendios. El resto de áreas se irán transfiriendo paulatinamente, conforme se vaya asumiendo y asentando la gestión del primer bloque de competencias.

 

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