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Cinco Villas, Archivos musicales de las

Contenido disponible: Texto GEA 2000

Capillas musicales. Las capillas musicales en las iglesias de las Cinco Villas no poseen una estructura fija y están integradas por un grupo de cantores, un organista y uno o dos instrumentistas, fundamentalmente de viento. A pesar de que hay constancia documental tanto de la práctica del canto llano como de la polifónica, no existen en estas capillas ni un sochantre ni un maestro de capilla, por lo que algunas de las funciones de estos cargos, como la custodia de los libros de coro o la entonación en el canto, eran desempeñadas en diferentes turnos por los propios racioneros.

Los cantores eran en su mayoría racioneros y accedían al coro tras superar un examen de canto llano, que se refleja en las «ordinaciones» como «necesario para que los oficios divinos se celebren con el debido concierto» y cumplir el requisito de haber sido bautizados en la villa. Cuando algún individuo manifestaba su intención de formar parte del coro, se le daba un plazo de cuatro meses para adiestrarse en el canto llano, transcurridos los cuales se nombraban dos examinadores entre los racioneros más antiguos que juzgaban las aptitudes del aspirante apelando siempre a las «ordinaciones». La principal función de los cantores era la de acompañar los oficios divinos y la misa, ocupando su asiento en el coro por orden de antigüedad.

El organista no siempre era racionero y tenía la obligación de acudir a todas las celebraciones bajo penas sobre su salario e incluso sobre su propio puesto. El modo de acceso era mediante examen con el que mostraba sus conocimientos y habilidades tanto en el canto llano como en el propio instrumento solicitando «que fuese gobernado por sujeto inteligente y de conocida habilidad que supiese conservarlo sin detrimento alguno y no echar a perder».

Los ministriles no eran un elemento fijo en la capilla, de modo que en algunos momentos podían coincidir varios en la misma o no haber ninguno, por no haberse contratado otro tras la marcha del anterior. Habitualmente eran bajones y cornetas, sin ración y eran contratados y pagados por el propio capítulo, acudiendo también en algunas solemnidades y fiestas de las villas. En algunas ocasiones tenían además como obligación el adiestramiento de canto llano a los cantores, o en el propio instrumento si alguno de los racioneros mostraba interés en ello.

El repertorio más usado en todas estas capillas era de canto llano, reservando la práctica de la polifonía para las mayores solemnidades en las que se ha documentado incluso la interpretación de villancicos. Sin embargo, a excepción de los numerosos libros de canto llano conservados en todos estos centros apenas existen fuentes musicales que evidencien estas prácticas festivas.

Órganos. A partir del siglo xvi comienza a ser habitual este instrumento en las capillas de las Cinco Villas. Los primeros testimonios que evidencian su existencia son de la segunda mitad de este siglo y en la mayoría de los casos son la base y el soporte de los que se conservan en la actualidad por la costumbre de reaprovechar parte de la infraestructura de instrumentos anteriores. Ejea de los Caballeros contaba en el siglo xvi con dos órganos, uno en la iglesia de Santa María y otro en la de San Salvador. Actualmente San Salvador posee un órgano del siglo xix, obra de Saturnino Inchaurb. que ha sido recientemente restaurado.

En la iglesia de Santa María de Sádaba el actual órgano sucedió a uno anterior, del que conserva algunas partes. Como manifiesta la tapa de secreto fue obra de Silvestre Thomas en 1768 y actualmente se encuentra restaurado.

El órgano de la iglesia de San Esteban Protomártir de Sos del Rey Católico fue construido en 1775 por Ramón de Tarazona y sustituye a uno anterior de 1757 de Silvestre Thomas. Actualmente ha sido desplazado de su lugar original y se encuentra restaurado.

En Uncastillo se conservan evidencias de dos órganos. Uno en la iglesia de San Martín (1627) obra de Juan Girón del Bosque, que actualmente se encuentra restaurado; y otro en la iglesia de Santa María (1557) con peor suerte que el anterior, hallándose desmontado y recogido en la actualidad en la iglesia de San Martín.

Archivos. Los archivos parroquiales en Ejea, Sádaba y Tauste se encuentran en sus respectivas casas parroquiales, mientras que en Sos y Uncastillo están situados en la propia iglesia. El de Uncastillo posee además la documentación de algunas antiguas iglesias de la villa.

En los diferentes archivos parroquiales de las Cinco Villas podemos encontrar diversas fuentes históricas, especialmente los Libros de Gestis, que reflejan las determinaciones y resoluciones del capítulo de vicario y racioneros y que se conservan habitualmente desde principios del siglo xvii; los libros de Primicias, los de Ordinaciones, en donde se recogen datos sobre los hábitos y costumbres, etc. Todos ellos aportan referencias musicales que permiten esclarecer la configuración y el funcionamiento de las diferentes capillas de la zona.

Por otro lado, se han conservado diferentes fuentes musicales fundamentalmente libros de canto llano: Kyriales, Graduales, Himnarios, Antifonarios, etc., tanto manuscritos como impresos; entre los que podemos destacar las Pasiones y Lamentaciones y Turba Angelica con cantoria, impresas por Pedro Sánchez de Ezpeleta de 1609, y localizadas en Ejea de los Caballeros, Sos del Rey Católico y Uncastillo. Además hemos podido localizar diferentes fragmentos en notación Aquitana sobre punta seca (ss. xii-xiii) en las guardas de un libro de Celebraciones en Tauste. Finalmente apenas hay constancia de documentación musical polifónica, a excepción de una pasión a tres voces incompleta y un fragmento de sonata instrumental en la villa de Sos.

Iconografía musical. Son especialmente relevantes las representaciones musicales insertas en el arte románico de esta zona. Las más significativas aparecen en Ejea, Sos y Uncastillo. En la iglesia de San Salvador de Ejea hay un arpista, atribuido al Maestro de Agüero, una bailarina y un tañedor de albogue.

En Sos dos estatuas-columnas flanquean la portada tañendo ambos una fídula con un estado de conservación muy difuminado.

Especialmente interesante es el caso de Uncastillo, cuya portada está adornada con distintos instrumentistas: sonador de flauta de pan, tañedor de fídula, tañedor de arpa, sonador de albogue y de cuerno.

Bibliog.: Galindo Bisquer, L.: El órgano histórico en la provincia de Huesca y diócesis de Jaca; Z., 1983. Rábanos, C.: «Sádaba: urbanismo, arquitectura y patrimonio artístico»; Suessetania, 10, 1988. Birouste, D. y Lazerne, B.: «Restauración del órgano de Sádaba»; Nasarre, V, I, 1989. VV.AA: Órganos históricos restaurados. Joyas de un Patrimonio; Z. 1991. Calahorra, P.; Lacasta, J. y Zaldívar, A.: Iconografía musical del Románico aragonés; Z., 1993. Flores Rodrigo, S.: La vida musical en las capillas de las Cinco Villas antes de 1700; Centro de Estudios de las Cinco Villas, 1996. Flores Rodrigo, S. «Exequias reales: recepción y ceremonia. La muerte del rey en el contexto de la capilla parroquial de San Salvador de Ejea de los Caballeros (Zaragoza) en el siglo xvii», Suessetania.

 

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