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Censales

Contenido disponible: Texto GEA 2000

(Hist. Med.) La emisión de censales por el reino, verdadera deuda pública, va a representar uno de los capítulos mas importantes de su Hacienda. La práctica de emitir deuda sobre los bienes de una comunidad era usual, al menos desde el siglo xiii, por parte de comunidades religiosas, municipios, aljamas, etc. Los censales emitidos por estos organismos presentaban unos inconvenientes manifiestos, pues aunque teóricamente eran seguros y amortizables, en la práctica el exceso de emisión y las escasas rentas que los respaldaban los convertían en perpetuos y poco o nada negociables; los intereses anuales oscilaban entre el 8 y el 11 %, pero no siempre se satisfacían regularmente.

Cuando en la segunda mitad del siglo XIV las Cortes plantean nuevas fórmulas para recaudar los préstamos al rey y, en definitiva cuando se crea la Hacienda privativa del reino, se inicia la emisión de censales sobre los bienes del General, amortizables por decisión del reino, negociables por los propietarios, con interés bastante bajo -entre el 5 y el 7 %-, pero muy rentables por la seguridad, la protección fiscal y la inmunidad concedida por actos de Cortes. Desde el comienzo de emisión los inversores catalanes adquirieron un porcentaje muy elevado de deuda aragonesa, lo que fue aprovechado por la Hacienda para lanzar series de censos en moneda barcelonesa, que gozaban de menor interés -5 % máximo- pero que se hacía efectivo en Barcelona.

Durante el siglo XV se abusó de la venta de censales, llegando un momento en que para abonar los intereses el reino debía disponer de todos sus ingresos. Para paliar esta situación durante el reinado de Fernando II se emprendió una reforma tendente a eliminar censos -principalmente catalanes- y a igualar la rentabilidad de todos los restantes al 5 %.

• Bibliog.: Sesma Muñoz, J. A.: La Diputación del reino de Aragón en la época de Fernando II; Zaragoza, 1977. Id.: «Trayectoria económica de la Hacienda del reino de Aragón en el siglo xv»; Aragón en la Edad Media, II, Zaragoza, 1979, pp. 171-202.

• Hist. Mod.: El censal o censo consignativo fue pasando de significar un contrato (en el cual se recibía una cantidad por la que se había de pagar una pensión anual, asegurando la cantidad o capital con bienes raíces) o solamente la pensión. En los tiempos modernos llegó a «institucionalizarse», constituyendo el recurso por excelencia para que la Diputación del Reino y los municipios pudieran ampliar sus partidas presupuestarias, por lo cual se convirtieron en «títulos» de la «deuda pública». La falta de entidades crediticias y sobre todo la ausencia de una auténtica mentalidad empresarial determinaron que los adinerados de la época buscasen en estos empréstitos una rentabilidad pobre pero segura a su dinero.

Los censales fueron el recurso utilizado por la Diputación, los municipios, nobles y hombres de condición para hacer frente a sus necesidades financieras. Se recurrió a estos préstamos para los motivos más diversos. Así, por ejemplo, los municipios acudieron a estas operaciones financieras para construir regadíos, mejorar caminos, levantar iglesias, comprar trigo, etc. Los nobles, para mantener su corte y el nivel de vida que exigía su elevada condición social y los hombres del tercer estamento para sobrevivir. Los censalistas, algunos de ellos, fundaron con las rentas de sus préstamos, becas, beneficios eclesiásticos, fundaciones pías, etc. Algunos censales no tenían fecha de amortización, de ahí que se heredasen de padres a hijos y se vendiesen incluso como una propiedad más. Al estar sometidos a un interés fijo (pensión anual) sus rentas quedaron con el tiempo totalmente desfasadas. Por otra parte, los concejos, acuciados por las necesidades económicas y sin la obligación de amortizar el préstamo en una fecha límite se cargaron masivamente de censales hasta el extremo de estrangular su economía.

A principios del siglo XVII la mayoría de los concejos estaban empeñados hasta tal punto que una gran parte de sus ingresos estaban destinados a pagar estos intereses. Las adversas circunstancias económicas y sociales del siglo XVII agravaron todavía más la situación. Los concejos se declararon insolventes a lo largo de la centuria para hacer frente a sus deudas, mientras que los censalistas veían congelar sus intereses. La búsqueda de soluciones llevó a unos acuerdos entre las partes («concordias») por las que se constituyeron juntas de censalistas para controlar las rentas municipales -propios y arbitrios- y poder recuperar paulatinamente sus beneficios. En 1701 la Diputación comenzó a cancelar algunos, pero los diversos acontecimientos de principios del siglo XVIII no crearon una situación favorable y por ello el deterioro persistió a lo largo de la centuria.

• Econ.: Los censales emitidos en el reino de Aragón, al igual que los «censos» en Castilla, constituyeron un mecanismo financiero a través del cual los acreditados compensaban a los acreedores -o prestamistas- con una pensión o un rédito, y la consigna o hipoteca del bien con que respondían. Los censales eran de generalidad o de universidad, según que hubieran sido emitidos por las Cortes del Reino de Aragón o por los ayuntamientos y las aljamas moras y judías; a partir del siglo XIV, los censales tienen gran aceptación y así, a finales del siglo XV es uno de los principales activos del tesorero general de Aragón y judío converso Gabriel Sánchez.

Los censales podían transmitirse a voluntad del censualista tanto por venta como por herencia, sin ser necesaria la autorización del censatario, hecho que permitía salvar la prohibición canónica que pesaba sobre la usura, sobre todo tras la aceptación de las rentas públicas por el papado, por la bula de Martín V en el año 1420. Los intereses de estos empréstitos variaban continuamente, y su alteración es un buen indicador de la evolución económica; en 1417 las Cortes abonaban el 8 % a los censales emitidos, interés que había bajado al 6,25 % veinte años después.

La expulsión de los judíos en 1492 distorsiona la actividad financiera en Aragón, viéndose gravemente afectados los acreedores que tenían en su poder censales emitidos por las aljamas, ya que las indemnizaciones que se perciben en Zaragoza no son suficientes y a veces se reparten de manera poco equitativa. En cambio, y tal como señala Lacarra, en Huesca las compensaciones a los censualistas se llevaron a cabo de manera más ordenada y justa.

A comienzos del siglo XVI, va a generalizarse la concesión de préstamos a pequeños agricultores, que revisten también la modalidad de censales y que permiten la extensión de los cultivos y la adquisición de cabezas de ganado, pagándose a menudo las rentas en especie. A lo largo del siglo XVI disminuye el interés de los censales de universidad, que sufren un grave quebranto con la expulsión de los moriscos en 1610, ya que toda una serie de censualistas pierde la posibilidad de seguir disponiendo de ese tipo de rentas. Los censales emitidos por el Ayuntamiento de Zaragoza tampoco correrán mejor suerte, porque a finales de este siglo el ayuntamiento está arruinado tras el levantamiento de la ciudad contra Felipe I (II), y ante su falta de crédito para seguir emitiendo censales, debe acudir al crédito de la Tabla instalada en la Lonja zaragozana.

En el siglo XVII se reducen fuertemente los censales, a la vez que disminuye el tipo de interés que se abona, por lo que van perdiendo importancia progresivamente, y serán objeto de fuertes críticas por parte de Ignacio de Asso, quien, en la Historia de la Economía Política de Aragón, les atribuye «cooperar en gran manera a la propagación del luxo, ociosidad y otros males, que son inseparables; porque los ricos y poderosos, con el ansia de acrecentar su fortuna á poca costa, convirtieron sus caudales en capitales de censos, abandonando la agricultura, e industria».

• Bibliog.: Ruiz Martín, Felipe: «La Banca en España hasta 1782»; en El Banco de España, una historia económica. Lacarra José M.ª: Aragón en el pasado; Madrid, 1972. Solano, Fernando, y Armillas, José A.: «Edad Moderna»; en Historia de Zaragoza, tomo II, Zaragoza, 1976. Blanco, Julio: Breve estudio de un establecimiento de crédito zaragozano.

 

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