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Caza

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 03/04/2009

(Antropol.). Es la caza una actividad ejercida por el hombre y que consiste en buscar, perseguir y capturar determinadas especies animales. La región aragonesa, tan variada en sus climas, formaciones vegetales y usos del suelo, acoge a una fauna de caza tan abundante que permitiría colocarla a continuación de las regiones peninsulares de más tradición y posibilidades cinegéticas.

Especies de caza menor aparecen por toda la geografía regional, disminuyendo en aquellos lugares con arbolado espeso y desarrollado como son los pinares. Son pobres también en caza menor las grandes altitudes del norte aragonés, que, por el contrario, son más apropiadas para algunas especies de caza mayor. El jabalí Buscar voz... está por todas las zonas y cada día en aumento.

Caza menor: Son piezas de caza menor frecuentemente en Aragón, la codorniz Buscar voz... (Coturnix coturnix), de lugares altos y frescos o zonas de regadío, en donde algún ejemplar puede quedar de forma sedentaria. La perdiz Buscar voz... (Alectoris rufa), en ligera disminución en los últimos años, ocupa cotas por debajo de los 1.200 metros en zonas agrícolas que alternan con matorrales o manchas de encinar y coscojar. Su caza es con escopeta en mano o a la andada, resaca o ruja, términos dados también a la caza de especies de pelo. Hay un reducido número de cazadores aficionados a la caza con reclamo. Como antigua forma de caza furtiva, anotemos el alar o enramada. La perdiz pardilla (Perdix perdix), mucho más rara que la anterior y habitante de mayores altitudes, se puede llegar a observar en zonas de matorrales del Prepirineo y en el Somontano del Moncayo.

Numerosas áreas de topografía accidentada, canteras de yesos y calizas y zonas de matorral son ocupadas por el conejo Buscar voz... (Oryctolagus cuniculus). La mixomatosis ha reducido su población, pero se aprecia una cierta recuperación según temporadas y zonas. Su caza suele ser a la andada o resaca, y es menos frecuente con hurón o bicho, utilizando escopeta o usando redes o retes. La liebre Buscar voz... (Lepus capensis granatensis) es mucho menos abundante, pero frecuente en campos de relieve menos accidentado; a los ejemplares jóvenes se les da el nombre de farnacas. Como curiosidad zoológica se debe anotar la existencia de una subespecie (Lepus capensis pyrenaicus) endémica en prados y altas cotas de la zona pirenaica, con escasa población y de distribución no bien conocida.

Otras especies de caza menor son las palomas Buscar voz... torcaces (Columba palumbus) y zuritas (C. Oenas) que, si bien aparecen en forma sedentaria, son las que constituyen los grandes bandos de migratorias, cazados a tiro desde puestos fijos en línea, en palomeras o pasos tradicionales de las zonas más altas del norte, sobre todo de su extremo occidental y estribaciones del Sistema Ibérico, en donde se las caza en el mes de octubre y en la contrapasa o fecha de retorno en febrero y marzo. En zonas montañosas y cortados rocosos habita la paloma bravía (C. livia). La tórtola (Streptopelia turtur), que es la paloma de menor tamaño, aparece todos los años en zonas de cultivo no muy áridos, y donde haya algún árbol aislado o matorral.

En áreas esteparias, con gran representación en Aragón, pueden verse sisones Buscar voz... o sisotes (Otis tetrax), gangas Buscar voz... (Pterocles alchata), ortegas Buscar voz..., llamadas también churras churlas o turras (Pterocles orientalis), y avutardas Buscar voz... o avetardas (Otis tarda), de grandes dimensiones, aves esquivas todas ellas y de difícil caza. Las últimas, más numerosas hace años en Monegros, Belchite, Cinco Villas, Gallocanta y muelas o planas próximas al Ebro.

Tiene una relativa tradición en la región la caza, por aragoneses y levantinos, de los zorzales Buscar voz..., llamados aquí malvices o tordas, que son el zorzal común (Turdus philomelos), zorzal alirrojo o gorita (T. iliacus), el charlo (T. viscivorus) y el real (T. pilaris), especies que se presentan con mayor o menor densidad. En tiempos, estas aves se cazaban de noche con lumbre, lo que se llamaba tordellar, utilizando raquetas de mimbre o paletas de madera. Mucho menos extendida es la caza, con grandes redes, de tordos y estorninos Buscar voz... (Sturnus unicolor y S. vulgaris) en manchas de carrizal cada día más escasas en la región: la modalidad lleva consigo un tratamiento especial de esta vegetación y una técnica en la elección y colocación de redes, puntales y demás material.

Son abundantes en zonas húmedas y riberas de los ríos importantes las anátidas Buscar voz... y limícolas; están representadas en Aragón la mayoría de ellas, pero se cazan principalmente, entre las primeras, los azulones o finos (A. platyrhynchos), los porrones o cabezudos (Aythya ferina), los colorados (Netta rufina) y las cercetas (A. crecca); y entre las limícolas, agachadizas Buscar voz... (Gallinago sp.) y becadas o chocha perdiz Buscar voz... (Scolopax rusticola) de prados y otras zonas frescas y húmedas. En charcas y lagunas hay fochas Buscar voz... (Fulica atra) y zampullines Buscar voz... o capacetes (Podiceps sp.) y en zonas abiertas próximas los grandes gansos, ocas o aucas, sobre todo el común (Anser anser).

Una especie volátil que destacar es el urogallo Buscar voz... o pavo (Tetrao urogallus), existente en bosques pirenaicos, sobre todo orientales, de alta montaña; subespecie propia de esta cordillera, se caza en los contaderos o al canto. En las últimas temporadas su caza ha sido vedada como medida de protección para aumentar su número, que se estima actualmente en unos quinientos ejemplares. Otra especie de interés, escasa en número y sin mucha tradición de caza es la perdiz nival Buscar voz... (Lagopus mutus), que habita en roquedos alpinos.

Caza mayor: Entre las especies de caza mayor el jabalí Buscar voz... (Sus scrofa) es la pieza más difundida y con más tradición de caza. Especie que se caza mediante resaques, moviendo o echando una ladera con resacadores, y limitando la zona muy parcialmente con seis a diez escopetas o punteros.

El rebeco, sarrio Buscar voz... o isarzo (Rupicapra rupicapra pyrenaica) es la especie típica de lo más agreste del Pirineo. Abundante en las crestas rocosas y praderías entre ibones Buscar voz... y neveros llega al límite del bosque en invierno. A los jóvenes se les llama cabritos y crabité, a las hembras cabras o crabas, y segallos a los que son jóvenes. A los machos viejos soleus, solencos o matreros, según los valles. Su caza es a rececho. Antiguamente se hacían resaques apostándose los tiradores en pasos o portillos. Esta subespecie es de mayor tamaño y de trofeos de más valor que la del Cantábrico (R. rupicapra parva). La cabra montés Buscar voz... (Capra pyrenaica hispanica) tiene una buena representación en los puertos de Beceite, sobre todo en el interior de la Reserva Nacional de Puertos de Tortosa y Beceite: es allí la especie principal y se caza, mediante permiso, a rececho. Hay también en esa reserva la forma de caza selectiva. Más abundante en tiempos pasados, se cazaron los últimos ejemplares en el valle de Benasque y parte alta del Cinqueta a principios de siglo.

El corzo Buscar voz... o cuerzo (Capreolus capreolus), autóctono en bosques de frondosas del extremo occidental del Pirineo, se está extendiendo hacia otros valles y se ha observado ya en Fanlo y Añisclo. Asimismo hay referencias de ejemplares vistos en estribaciones sur del Moncayo, en el límite con la provincia de Soria. La caza se realiza en rececho.

Otra especie de caza mayor es el ciervo Buscar voz... (Cervus elaphus), especie mucho más abundante en tiempos pasados, de la que queda algún pequeño grupo o reliquia, como la existencia en el monte Valcuerna, entre Caspe y Fraga. Procedente de repoblaciones (1960-62), hay en el valle del Aragón (Garcipollera) y en los términos municipales de Santa Eulalia, Murillo y Agüero. Introducido en las mismas fechas en los Montes Universales, en donde existían en el siglo pasado, se ha desarrollado muy bien y se han capturado ejemplares con muy buenos trofeos.

Otros datos: Los perros utilizados en Aragón para caza mayor y menor suelen ser sabuesos, podencos, galgos y perros de muestra; muchos de ellos cruzados sin gran calidad en cuanto a pureza de raza, pero entrenados y útiles para las distintas modalidades cinegéticas. Desde hace años se empiezan a usar más perros de las razas pointer, epagneul, grifón, drahthaar y braco. Como armas de caza más empleadas es la escopeta de calibre 12, y de menos uso la de calibre 16, con todos los variados modelos existentes en el mercado y con gran profusión de repetidoras. Para la caza mayor los calibres más utilizados son: 270 Winchester, 243 W., con todos los calibres 6,5, sobre todo los 6,5 x 57 y 6,5 x 68 y el 7 mm. Remington Magnum. Utilizados todos ellos principalmente para la caza de rebeco y corzo. Para la caza del jabalí se sigue utilizando mucho escopeta con cartuchos de bala.

El número aproximado de licencias de caza que se expiden en la actualidad (1999) es, por provincias, de 19.500 (Huesca), 17.000 (Teruel), y 29.500 (Zaragoza).

Las áreas creadas para la protección de la fauna y ordenado aprovechamiento cinegético son, por provincias: Huesca: Cotos Nacionales: Garcipollera (especies principales: ciervo y jabalí); Anayet (rebeco y jabalí). Reservas Nacionales: Los Valles (rebeco, corzo, oso y jabalí); Viñamala (rebeco y jabalí); Los Circos (rebeco, urogallo y jabalí) y Benasque (rebeco, urogallo y jabalí). Cotos: 520. Teruel: Reservas Nacionales: Montes Universales (ciervo, jabalí) y Puertos de Beceite y Tortosa (cabra montés y jabalí). Cotos sociales: Javalambre (caza menor). Zonas de caza controlada: Castelfrío y Mas del Tarín (caza menor). Cotos: 360. Zaragoza: Cotos sociales: Belchite y su Comarca (caza menor) y Monegros (caza menor). Zonas de caza controlada: Laguna de Gallocanta (codorniz y acuáticas); Castejón y otros; Berdejo y otros; Jaulín y otros; Mediana y otros; Calmarza y otros, y Fuendetodos y otros (todas ellas de caza menor). Cotos: 470.

La caza como recurso económico. En nuestra Comunidad Autónoma, la caza se contempla cada vez más como un negocio-ocio que en algunas zonas (no sólo aragonesas sino de España y Europa) genera sustanciales ingresos. Además del aspecto lucrativo, también debemos considerar su idoneidad para aprovechar recursos pascícolas, no consumidos por especies domésticas y así limpiar y mejorar el pastizal utilizado o no por el ganado, con el cual no tienen por qué competir.

El incremento de esta actividad exige la redacción de planes de manejo cinegético, con las correspondientes inversiones, y actuaciones necesarias para que la actividad sea ordenada y rentable, sin incidencia negativa sobre los ecosistemas o las producciones agro-ganaderas. La falta de planificación puede generar conflictos en uno y otro sentido. En muchos municipos se han redactado, o lo están haciendo, Planes de Gestión de Caza necesarios para un aprovechamiento óptimo de la actividad.

Durante los últimos años las explotaciones cinegéticas se están convirtiendo en empresas con carácter más o menos experimental o innovador constituyéndose en una alternativa fiable, con grandes posibilidades de futuro. Las expectativas y objetivos que se pretenden cubrir en estas empresas son mucho más amplios de lo que a primera vista se puede deducir ya que las explotaciones cinegéticas plantean un extenso abanico de posibilidades comerciales y técnicas.

De acuerdo con esta filosofía, en la Ley de caza (ley 12/1992 de 10 de diciembre) de la Comunidad Autónoma de Aragón está reconocida como una actividad tradicional, en la que interviene un amplio colectivo de personas que movilizan recursos en diversos campos de la economía.

a) Esta actividad constituye una gran incidencia sobre las poblaciones de especies de fauna silvestre y, por tanto, de gran transcendencia para su conservación.

b) Supone un motivo de colaboración entre los interesados, que constituyen asociaciones cuyas actividades transcienden en gran número de casos lo meramente cinegético.

Estas circunstancias justifican por sí solas que organizaciones internacionales como el Consejo de Europa hayan estudiado la incidencia de la caza en el mundo moderno, como fenómemo social de gran transcendencia ecológica, intentando encontrar puntos de referencia para desarrollar normas que permitan compaginar el ejercicio de la caza con la protección de la fauna silvestre e integrando, para ello, la actividad cinegética en la gestión racional de los recursos naturales y el desarrollo económico del medio rural.

La clasificación de los terrenos cinegéticos a efectos de caza responden a los conceptos de cotos sociales, deportivos y comerciales. Sin despreciar los dos primeros a efectos de dinamizar la actividad económica de la caza nos centraremos en los cotos comerciales.

Son cotos comerciales los orientados al aprovechamiento cinegético, ya sea por sus titulares o por terceros, con carácter privativo o mercantil. Estos cotos pueden ser:

• Explotaciones privadas de caza.

Los terrenos integrados en estas explotaciones pueden pertenecer a uno o varios propietarios titulares que se hayan asociado para esta finalidad, siempre que sean colindantes. Éstos constituirán una figura societaria. Dicha figura no podrá denominarse sociedad de cazadores.

No podrán formar parte de estas sociedades los terrenos propiedad de la C.A., de las entidades locales u otras de derecho público cuya superficie continua sea superior a 500 Has., si el objetivo es el aprovechamiento de la caza menor, o a 1.000 Has. si el objetivo es la caza mayor.

• Explotaciones intensivas de caza.

Por explotación intensiva se entiende aquel coto comercial cuyo fin es facilitar el ejercicio de la caza sobre especies procedentes de granjas cinegéticas. La superficie continua del terreno dedicado a tal fin no será inferior a 5 Has. ni superior a 100 Has. para caza menor. Para caza mayor los límites son 300 y 1.000 Has.

Las granjas de especies de caza. Se denominan así las instalaciones cuyo fin sea la producción intensiva de especies cinegéticas destinadas a la repoblación de terrenos de caza. La Ley de Caza señala que como reproductoras se utilizará la línea genética silvestre y deberán ser renovadas periódicamente.

Estas instalaciones están sometidas a las disposiciones que regulan las actividades ganaderas. No obstante, no podrán contravenir las disposiciones que en materia sanitaria, repoblaciones, cercados y transporte de animales fija la Ley de Caza.

Folclore: No influye la actividad cazadora en el costumbrismo, salvo la caza no motivada por razones económicas, sobre todo en la zona pirenaica. Nada que subrayar en la caza del conejo, la liebre, la perdiz o diversas aves, incluso con reclamo, salvo las comidas comunes, en el mismo recipiente colocado en el centro de los cazadores y haciendo alto todos para beber, dando la señal uno clavando su cuchara en la comida.

En Echo existe una organización sistemática del ojeo para la persecución y batida de jabalíes o sarrios. La caza del lobo o del oso, como animales dañinos, recibía premios; en el Pirineo el cazador pasaba por los pueblos con la piel de la alimaña y recibía donativos; en Gistaín la piel debía tener unidas las cuatro patas; más tarde se inutilizaba el pellejo, cortándolo o de otra forma y se clavaba en la puerta de la casa del cura o del alcalde. La caza ha extinguido totalmente los osos pirenaicos y buena parte de sarrios; Pascual Madoz Buscar voz... cita que en 1847 había en Echo un cazador de 42 años que había muerto seis osos, trece lobos y novecientos sarrios.

Una caza especial que da lugar a la fabricación artesana de artefactos adecuados es la ejecutada con trampas, tanto de hundimiento, como de estrangulamiento o aprehensión. Hay un tipo especial de aplastamiento o «loseta» que da lugar a la locución popular «morir a loseta», aplicada a cualquiera que recibe sobre sí un gran peso; en Gistaín se utiliza para cobrar pájaros diversos y también las fuinas o martas; muy hábiles son los lazos que atrapan o estrangulan a las aves y que en Echo se fabrican con pelo de caballo. En Ansó se usan contra las zorras «cepos raposeros». Hay muchos cepos metálicos que no son de fabricación local.

Es frecuente en todo Aragón el uso del besque Buscar voz..., sustancia vegetal a la que quedan pegados pajarillos e incluso codornices, como en el valle de Tena en septiembre, cuando bajan de los puertos. Los cazadores son creadores de historias y exageraciones, en Tramacastilla se dice que los sarrios heridos lloran.

Ling.: La caza constituye uno de los primitivos modos de obtener alimentos por el hombre, ya que éste fue antes cazador (ar., cazataire) que ganadero y agricultor. La caza aportaba las proteínas nobles y las pieles para abrigo (ar., pelletas). A veces, el hombre persiguió a sus posibles presas, hasta el agotamiento de éstas. Este procedimiento todavía lo emplean algunos indios de Méjico para cazar venados, y no hace mucho lo utilizaba un vecino de Pueyo de Fañanás (H.) para cazar perdices en verano, estación en la que estas aves se sofocan con facilidad, a causa del calor. En nuestras llanuras y sasos era clásica la persecución de liebre por los galgos y el seguimiento de éstas por los hombres a caballo. Recuerda este procedimiento al que utilizan los ingleses, con sus jaurías, para la caza del zorro (ar., rabosa). El acoso de los animales salvajes con perros (ar., cans) se practicaba a menudo; en Anzánigo (H.), no hace muchos años, se cazaban jabalíes (ar., chabalíns) con perros de presa que, mientras los sujetaban, daban lugar a que el curador les clavase su largo cuchillo (ar., cultros, espatas) en el corazón. Algún perro salía malparado a causa del uso defensivo que el jabalí hacía de sus colmillos (ar., catiróns). Los hurones (ar., foróns) todavía se emplean por los cazadores furtivos.

El hombre siempre ha aprovechado la lucha biológica entre distintas especies, o de afinidad entre sus individuos, para sus cacerías (ar., cazatas, cazeras). El perro sigue el rastro (ar., bayo) del conejo (ar., conello); el hurón (ar., furón) hace salir al conejo de la madriguera (ar., cado, doliquera), y el cazador lo captura con redes (ar., retes, preseras); el perro levanta de sus lechos o camas (chazilóns) a las liebres (ar., llebres), a los jabalíes, etc.; el perdigacho (cría de perdiz; perdiz macho) o la perdiz enjaulados reclaman de amores a sus congéneres...

La caza ha apasionado siempre al hombre, teniendo un doble aspecto: el utilitario y el lúdico o deportivo. Hasta no hace mucho, en el Alto Aragón ha habido quien se dedicaba a la caza por oficio o por necesidad. En efecto, el refrán popular nos indica que no se trataba precisamente de los que tenían más medios económicos: cazataire y pescataire, rico no guaire. Por el volumen de las piezas, la caza se divide en mayor y menor. Entre la caza mayor tenemos el oso (ar., onso) en Ansó; el ciervo (ar., pardo) en reservas donde ha sido repoblado (Garcipollera, H., Montes Universales, T.); el lobo (ar., lupo), ya desaparecido; el jabalí (ar., chabalín); el sarrio (Rupicapra rupicapra pyrenaica), también llamado chizardo, chizard, XIXardo, ixarzo en distintas variedades de aragonés, cuyos machos se designan matreros o solencos y las crías segallos; y el bucardo Buscar voz... (Capra pyrenaica pyrenaica), ya extinguido. Son piezas de caza menor la zorra (ar., rabosa), el conejo, la liebre (farnaca cuando es joven), tejón Buscar voz... (ar., melón, tajado, taxugo, tachubo), gineta Buscar voz..., marta Buscar voz... (ar. fuina), lirón Buscar voz... (ar., mincharra), y las aves de volatería. Hay quien separa las piezas en caza de pelo y de pluma. Otros, en acuáticas (lagunas de Sariñena y Gallocanta, albercas, ríos y pantanos) y de tierra firme, de montaña (sarrio, urogallo -ar., aurón, pabo-, perdiz nival); aves de paso, como ocurre con las palomas (trucazos) y con las tordas, tan típicas en el Somontano de Barbastro.

Entre los sistemas empleados está el ojeo (ar., resaca) por el cual los ojeadores (resacadors) mueven la caza (ar., resacar, fer resaques) para que pase por los puestos de espera o paranzas (ar., barracas, barracons), donde la esperan los acechadores. Los pájaros para enjaular se cazan con liga (ar., besque), con la que se impregnan las varillas (ar., berguetas) que, envueltas con una piel (ar., pod), se colocan en algún árbol donde se encuentra el reclamo. También se pueden cazar los pájaros à pingued, poniendo una hormiga con alas (ar., alaica, alaiga) en un cepo o en un palo con liga o con liena o loseta, trampa consistente en una pequeña losa (ar., loseta) sostenida por unos palos (ar., cayos): al ser tocado el cebo por el pájaro los cayos se mueven, haciendo caer la loseta, que aprisiona al pájaro. Ave que vuela, a la cazuela, decía un refrán que tendría su justificación en épocas de hambre.

 

Imágenes de la voz

Cazadores en Morán hacia ...Cazadores en Morán hacia 1955

Cazadores en Plumariscón,...Cazadores en Plumariscón, Santa Eu...

Perros de muestra...Perros de muestra

Jabalí batido en La Ordan...Jabalí batido en La Ordana, Santa ...

Cazador hacia 1900...Cazador hacia 1900

"Loseta" o trampa de aplastamiento...

Diversos instrumentos de ...Diversos instrumentos de caza

Buena caza...Buena caza

Cirvo batido en La Ordana...Cirvo batido en La Ordana, Santa E...

Resacadores y responsable...Resacadores y responsable de una b...

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