Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Catolicismo social

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 09/11/2011

En la segunda mitad del XIX, y en sectores minoritarios de la Iglesia católica Buscar voz..., despierta una nueva conciencia frente a la cuestión social, que se contempla, no ya como un problema de pobreza-caridad, sino como la cuestión de las relaciones capital-trabajo que hay que afrontar desde la justicia social. Esta nueva conciencia define el catolicismo social. Y se consolida en el II Congreso Católico Buscar voz..., celebrado en Zaragoza Buscar voz... en 1890, donde se ve la necesidad de desdoblar la sesión III, prevista bajo el tema genérico de «caridad», en una cuarta que aborde específicamente las relaciones capital-trabajo. En dicho Congreso el marqués de Valle Ameno presentó una ponencia en la que se esboza el programa, «muy avanzado», de la vía católica para resolver la cuestión social. Los grandes objetivos del catolicismo social, que irían evolucionando durante el primer tercio del siglo XX, son precisamente: 1) la unión de todas las fuerzas católicas frente al anticlericalismo Buscar voz... sistemático de la izquierda Buscar voz... y el táctico de los liberales Buscar voz...; 2) la propaganda y difusión de la doctrina social de la Iglesia como vía intermedia en la solución de la cuestión social, y 3) la acción sobre los obreros, los directamente afectados. Sólo más tarde, al filo de la Dictadura, y a duras penas, se intentaría lo que siempre se había excluido: la acción política.

1. El primer objetivo fue unir el esfuerzo de todos los católicos, lo que se abordó mediante la celebración de Congresos Católicos Buscar voz..., de los que se celebrarían cuatro en Zaragoza antes de 1936. La unidad no se lograría nunca -incluso se radicalizarían las diferencias entre católicos sociales e integristas, pero las tentativas darían lugar a la creación de numerosos grupos. El primero en plasmar sería la Acción Social católica Buscar voz.... Ya en 1870 se había organizado, el 20 de febrero, la Asociación de Católicos, gracias a las conversaciones del cardenal García Gil Buscar voz... con el barón de La Linde Buscar voz.... Sus principales frutos se sintetizan en la proliferación por todo Aragón de los círculos católicos Buscar voz.... En 1902 el cardenal Soldevila Buscar voz... funda la A.S.C., cuyo primer presidente es Mariano de Pano Buscar voz..., y su primer consiliario mosén Juan Buj Buscar voz.... De aquí iban a partir casi todas las iniciativas y obras del catolicismo social: asociaciones agrarias Buscar voz..., cooperativas Buscar voz..., cajas de ahorros Buscar voz... y préstamos, sindicatos católicos Buscar voz..., escuelas nocturnas Buscar voz...... Inmediatamente se funda la sección juvenil, la Juventud Social católica, y posteriormente (1917) la sección de mujeres, Acción Social de la Mujer, de las que surgirán respectivamente: los jóvenes de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas Buscar voz... y la rama de Mujeres de Acción Católica Buscar voz....

Otra institución representativa de la A.S.C. es la Acción Social Popular, que se inicia en Barcelona en 1907 por obra del P. Palau S. J., y que rápidamente se difundió por otras regiones. A su junta nacional pertenecerá Mariano de Pano desde 1909 y, tras su remodelación en 1916 (Acción Popular), en su consejo técnico figurará todo el grupo de Zargoza: S. Aznar Buscar voz..., el patriarca del catolicismo social desde 1912 (en que fallece el P. Vicent), I. Jiménez Buscar voz..., S. Minguijón Buscar voz..., J. Latre y Sancho Izquierdo Buscar voz.... Hacia 1910 la Acción Social Popular cuenta en Aragón con bastantes miembros: 692 en Zaragoza, 37 en Huesca y 2 en Teruel. Sus propósitos eran fomentar la asociación obrera católica para conjurar los peligros de la izquierda: marxismo, revolución, lucha de clases. El grupo de Zaragoza (Aznar, Jiménez, Minguijón y Latre, al que más tarde se sumaría Sancho Izquierdo) funcionaba ya desde años atrás. En 1907, junto con el P. Vicent, habían fundado La Paz Social, revista del catolicismo social más avanzado, que pasaría a ser en 1910 el órgano del Consejo Nacional de Corporaciones católicas Obreras; pero el grupo había fundado anteriormente en Zaragoza el Centro de Publicaciones católicas, que serviría de modelo para la creación posterior en Madrid (1910) de la biblioteca «Ciencia y Acción».

El grupo de Zaragoza estará en el núcleo de los cuarenta de la Democracia Cristiana Buscar voz..., que había concebido Aznar en Zaragoza para unir a los intelectuales católicos al servicio de la A.S.C., y que podrá organizar en Madrid en 1919, recogiendo los elementos más liberales dentro del catolicismo social. Sin carácter político, la D.C. quiso ser un círculo de estudios nacional, una «escuela social» para forjar los hombres que hiciesen posible los cambios pronosticados en la doctrina social católica. Pero el grupo de la D.C. apenas encontró apoyo en la jerarquía eclesiástica (el cardenal Guisasola les apoyó), tropezó con el recelo de muchos, con la oposición del nuncio Ragonessi, y con la lucha sin cuartel del catolicismo integrista (principalmente el que se expresaba en El Siglo Futuro).

De ideología semejante, aunque distinta en sus métodos y tácticas, fue la Asociación católica Nacional de Propagandistas, creada en 1907 por el P. Ayala S. J. y Ángel Herrera (que no entraría en la DC). La A.C.N.P. se funda en Zaragoza en 1919 y contó con un selecto grupo de católicos sociales: Sancho Izquierdo, Luño y Peña, Fabrat, Febrer, Perales, Garbayo, Sanz Nájer (los siete de la primera promoción) y otros muchos. Sus esfuerzos se canalizaron más hacia el fomento de los sindicatos agrarios católicos, y menos hacia los obreros, aunque su labor fue también eficaz en las clases medias.

2. El segundo objetivo de los católicos sociales era la propagación y defensa de la doctrina social católica, como vía media (entre el socialismo y el liberalismo) para resolver la cuestión social. Desde finales del XIX se multiplican en territorio aragonés las publicaciones católicas, no sólo en las cabeceras de provincias, sino en los pueblos (Alcañiz, Barbastro, Calatayud, Caspe, Tarazona...). Pero serán sobre todo, El Pilar y el diario El Noticiero los medios preferidos por el grupo de Zaragoza. Crean un Centro de Publicaciones católicas, cuyo segundo volumen será una obra de S. Aznar (El Catolicismo Social, 1906) en que recoge el Curso Breve de Cuestiones Sociales recientemente celebrado en Madrid. En 1907 crean su propio órgano de expresión, La Paz Social en cuyo primer número ya se definen a favor de las «solidaridades vascas» como superación del paternalismo de los círculos católicos. También cooperan a esta difusión de la doctrina social católica los círculos obreros y las escuelas nocturnas que se van creando para la enseñanza de los obreros.

Pero el gran medio de difusión y estudio de la doctrina social católica serán las «semanas sociales», que se inician en 1906, siguiendo el ejemplo de Alemania y de Francia. La primera se celebra en Madrid como Curso Breve de Cuestiones Sociales, con escasa asistencia (envían su adhesión los prelados de Barbastro y Zaragoza). Al fin será en Zaragoza, gracias al tesón del grupo y del P. Vicent, donde se les dé continuidad y se institucionalice la celebración de las semanas sociales, que tan accidentada vida han de llevar. Tras seis sesiones, se suprimen, a raiz de la de Pamplona, donde el aragonés P. Gerard pone en cuestión el modo de hacer con los obreros: «¿Qué ha hecho el catolicismo social en España por el obrero? Yo lo busco por todas partes y no lo encuentro». Aznar hizo lo imposible por continuarlas, señalando Zaragoza para una nueva sesión en 1912, pero fracasó y se suprimieron hasta 1933. Se reanudan en Madrid, siendo Aznar presidente y Minguijón vicepresidente de la Junta de las Semanas Sociales. Al año siguiente viene a Zaragoza, donde el clima político es desfavorable, y se estudia la cuestión agraria (1934). Vuelven a suprimirse y ya no se reanudarán hasta 1948. En 1926, gracias al favor del obispo de Oviedo, y amparándose en la convocatoria de la A.C., se celebró una semana social en Asturias sobre la familia.

3. El tercer objetivo del catolicismo social es la acción directa sobre el obrero. Se inicia con la creación de círculos católicos obreros, que desde 1882 a 1909 alcanzaron una notable implantación en las provincias aragonesas. Pero no colmaron las esperanzas que en ellos se habían puesto, sobre todo teniendo en cuenta el incremento de los sindicatos socialistas y anarquistas. Por eso, a partir de 1906 se intenta la vía sindical católica, que arraigaría principalmente en los obreros del campo. En 1909 ya está en marcha la Unión de Sindicatos Obreros Católicos de Zaragoza y se han agrupado todos los del campo en el Sindicato Central de Asociaciones Agrarias Católicas, que abarca todas las diócesis aragonesas. Pero los sindicatos católicos nacían marcados por su confesionalismo, frente a la profesión de marxismo y anarquismo de los otros, y, por oposición a éstos (UGT y CNT), buscaban protección en las derechas, lo que facilitaría su manipulación por parte de los patronos (sindicatos amarillos). De ahí que el aragonés P. Gerard luchase desde 1912 por la creación de sindicatos católicos libres (libres de la injerencia patronal).

En 1916, se constituye la Federación Nacional de Sindicatos Católicos Libres, en cuya junta directiva figura el aragonés Julián Marín en calidad de «contador». Cuatro años más tarde, en la cuarta asamblea, retirado ya el P. Gerard por presiones patronales, y a la que asisten por Zaragoza Julián Marín Aragonés y la presidenta del sindicato de la aguja, se decide colaborar con los otros sindicatos siempre que sea en interés de los obreros (no de los políticos) y extender los sindicatos católicos libres también al campo. Tras la falsa seguridad concebida durante la Dictadura, se instaura la República y se clausura oficialmente el sindicalismo católico, aunque no cesa gracias al empeño de tres antiguos sindicalistas que recogerán a unos cuantos jóvenes (centenar y medio) en la Unión Sindicalista de Obreros Católicos, el Sindicato de Empleados de Comercio y Oficinas y el de Oficios varios. Incorporado mosén Francisco Izquierdo Molins Buscar voz..., recién llegado de Plenas, como consiliario del Círculo de Estudios Sociales, recién fundado por Lorenzo Antonio Jiménez, se consigue del arzobispo la supresión del adjetivo «católico» y adquieren los sindicatos mayor combatividad. En 1933 mosén Francisco da el primer mitin en Villamayor, luego en el Seminario. En 1935 se suprime en todo el territorio nacional el adjetivo «católico» de los sindicatos, y se logra su unificación: Confederación Española de Sindicatos Obreros Buscar voz... (CESO). En 1936 se establece la Confederación Riojano-aragonesa de Sindicatos Obreros Profesionales. Aragón cuenta con unos cuatro mil asociados en 8 sindicatos profesionales y 25 del campo. Tras escaso tiempo de funcionamiento, en que aparece el semanario Obrerismo Buscar voz..., tras la contienda civil Buscar voz..., el 15-V-1938, Manuel Campo, representante de Zaragoza, hace entrega de los sindicatos católicos a la nueva organización sindical.

4. La acción política, sistemáticamente rechazada en principio, será la última en emprenderse por parte de las fuerzas del catolicismo social. En 1919 el «Programa Mínimo», obra en su mayor parte de Sancho Izquierdo, logra unificar casi todas las fuerzas de la derecha (Unión de Derechas, conservadores, mauristas, tradicionalistas) que logran sacar todos sus candidatos, menos uno. La mayoría de ellos formarán parte, ya en 1922, del recién fundado Partido Social Popular. Iniciada la Dictadura, tras una apresurada reunión en Calatayud donde el grupo aragonés decide continuar, la asamblea de Madrid y la consiguiente escisión del partido, encamina a la mayoría de ellos, en 1930, a la Democracia Cristiana como partido político. De clara inspiración cedista durante los años de la II República Buscar voz..., serán luego los que refrenden ideológicamente el alzamiento de 1936, colaborando con el nuevo régimen de Franco Buscar voz....

Las vacilaciones e inflexiones del catolicismo social, a la zaga de los progresos del socialismo y con la hostigación constante de 106 sectores integristas del catolicismo español (el nuncio Ragonessi y con él la casi totalidad de la jerarquía), quebrarán aparentemente con la guerra civil. Pero el espíritu de los católicos sociales, incorporado a la Acción católica Buscar voz..., sufrirá una notable inflexión en los movimientos especializados (JOC Buscar voz... y HOAC Buscar voz...), para decantarse, tras el Concilio Vaticano II Buscar voz..., a favor de los valores del socialismo en ciertos grupos: Comunidades de Base Buscar voz..., Diálogo Cristiano-Marxista, Cristianos por el Socialismo y el sorprendente hecho eclesial de los curas-obreros Buscar voz...... y los no menos sorprendentes resultados de la Asamblea Conjunta.

• Bibliog.:
Aznar, S.: El Catolicismo Social; Zaragoza, 1906.
Id.: La Conquista del Proletariado. Para la historia del catolicismo social; Barcelona, 1916.
Id.: Impresiones de un Demócrata Cristiano; Madrid, 1931.
Sancho Izquierdo, M.: Zaragoza en «mis memorias»; Zaragoza, 1979.
Fernández, E.: Aragón Contemporáneo (1833-1935); Madrid, 1965.
Alzaga, O.: La primera democracia cristiana en España; Barcelona, 1974.
Castillo, J. J.: Modulaciones ideológicas del Catolicismo Social en España; separata del núm. 45 de la Revista Española de la Opinión Pública, julio-septiembre 1976.

 

Monográficos

Aragón en los inicios del siglo XX

Aragón en los inicios del siglo XX

La época de la Restauración desde el Desastre del 98 a la II República.

La II República y la Guerra Civil en Aragón

La II República y la Guerra Civil en Aragón

Una década traumática que iba a marcar una profunda fractura en la sociedad aragonesa del siglo XX.

Imágenes de la voz

Patio de la Casa de Fuenc...Patio de la Casa de Fuenclara, sed...

III Congreso catequístico...III Congreso catequístico nacional...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT