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Castillo

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 21/02/2008

Vocablo que comprende, en un sentido muy amplio, la mayoría de los edificios levantados intencionalmente para la defensa. Se integran dentro de la llamada arquitectura Buscar voz... militar, que incluye también las murallas de las ciudades, las torres, y son los castillos la parte más caracterizada de la misma. La voz es de origen latino: castellum, diminutivo de castrum (campamento romano, generalmente de grandes dimensiones y amurallado); lo cual no quiere decir que los castillos tengan que ser necesariamente pequeños, pues durante la baja Edad Media la voz castillo eclipsó casi enteramente a la primitiva castro, con entera independencia del tamaño y categoría del conjunto. También se emplean los términos fortaleza y fuerte, los cuales, aunque sin gran precisión semántica, suelen aplicarse más bien a los castillos levantados durante las edades Moderna y Contemporánea, particularmente el último, diferenciados por su integral adecuación a las armas de fuego; en tanto que la voz castillo se suele reservar para los edificados durante la Edad Media, cuyas defensas, torres de flanqueo, almenas, matacanes, buhardas, barbacanas, eran las apropiadas para las armas de propulsión. Por el contrario, la voz fuerza, muy usada en documentos aragoneses de los siglos XIV-XVI (Zurita incluido), yace integralmente obsoleta. Con mayor exactitud se reserva la voz ciudadela Buscar voz... a las grandes fortalezas erigidas durante la Edad Moderna. Los largos siglos de dominación musulmana en España legaron los términos alcazaba y alcázar, aún vigentes en algunos importantes castillos, pero no en Aragón, donde solamente el segundo y, limitado a los medios culturales, suele aplicarse a la Aljafería Buscar voz... de Zaragoza. Mayor difusión alcanzó en Aragón el término zuda, aunque casi es un recuerdo histórico por la desaparición o integral reconstrucción de las varias que existieron.

La fortificación ha sido una necesidad común a todas las épocas y en todos los países y civilizaciones a lo largo de la Historia, pero en ningún otro período y territorio se dio la impresionante proliferación de castillos que conoció la Europa occidental y central desde el siglo X, aproximadamente, hasta una época, mucho más definida, que podemos fijar hacia el año 1500, cuando las monarquías europeas se centralizaron, y la defensa volvió a ser competencia casi exclusivamente estatal, favorecida por la difusión de la artillería, siempre en manos del rey, como la había sido durante los imperios romano y bizantino. El castillo, la catedral y el monasterio son los símbolos plásticos más característicos de la Edad Media europea. Por otra parte, aquellos cinco siglos se corresponden, casi literalmente, con la formación y existencia de Aragón como entidad política independiente. Es, pues, uno de los temas sobre los que se puede hablar con mayor propiedad de autenticidad regional aragonesa.

Las causas de aquella proliferación de castillos en la Europa medieval fueron varias: la debilidad política y económica del poder central, la ausencia de ejércitos organizados, el poderío de la nobleza, la fragmentación del territorio, la inseguridad general. Cada lugar, ciudad, señorío, condado, etc., tenía que organizar la defensa por su cuenta para repeler las invasiones y, como consecuencia, en lugares estratégicos y en la mayoría de las localidades, por insignificantes que fueran, se labró un castillo de categoría y dimensiones muy dispares. En Aragón podemos constatar históricamente la existencia de más de quinientos castillos, que corresponden, aproximadamente, a uno por cada cien kilómetros cuadrados, muy similar a la media europea.

Una constante casi general en la arquitectura estrictamente militar es su sobriedad, su desnuda funcionalidad, con ausencia muchas veces de elementos decorativos. Esto último es un grave escollo para fecharla, salvo que haya constancia documental caso poco frecuente o podamos relacionarla con hechos históricos, fundados, que permitan atribuir su erección a determinada época. Como consecuencia de la austeridad decorativa y de la frecuente repetición de formas, es difícil atribuir bastantes castillos a un estilo u otro. Muchos pertenecen a lo que podríamos llamar «arte sin edad».

A la vista del extraordinario número y variedad de los castillos existentes, se impone establecer un criterio para su estudio. De un modo un tanto simplista, se podrían establecer dos agrupaciones de castillos: una en donde la finalidad de su erección fue estrictamente defensiva, el castillo puramente militar, y otra, en donde los aditamentos defensivos eran algo complementario, pues su finalidad fundamental era servir de residencia a las clases socialmente poderosas, el castillo palacio, aunque no falten casos de ambigüedades insolubles.

Los criterios más utilizados para el estudio de los castillos son: el estilístico, el cronológico, el puramente arquitectónico y el estrictamente técnico; en el último se analiza el sucesivo desarrollo de sus elementos de defensa. Todos son muy útiles, y también hay que atender al asentamiento topográfico, ya que condiciona frecuentemente la estructura del castillo: roqueros, montanos, urbanos, en llano, rodeados por agua, etc. El criterio más usado en la más reciente bibliografía castellológica es el cronológico: el autor fija unos períodos históricos, debidamente razonados, y, dentro de cada uno, estudia y analiza los principales ejemplares, tanto en su conjunto como en sus diversos elementos, su motivación dentro del marco histórico y social, su finalidad, su evolución y adecuación a las armas y a las técnicas poliorcéticas.

Ya se ha dicho que podemos comprobar la existencia de más de 500 castillos en Aragón. En la actualidad, podemos reconocer más de 350, aunque la mayoría en situación muy fragmentaria. Del centenar, aproximadamente, que muestran los elementos suficientes para considerarlos como un edificio existente, aunque la mayoría abandonados y en ruinas, pocos son los que han gozado de atenciones para su restauración y rehabilitación, con un destino digno, Loarre, Alquézar, Jaca, Alcañiz, Mequinenza, Calatorao, Sos; otros se hallan en curso de obras, Mora de Rubielos, Montearagón, Uncastillo, siendo de desear su extensión a otros de capital importancia: Sádaba, Valderrobres, Monzón, Mesones de Isuela, Illueca, Albalate del Arzobispo, Calatayud, Aínsa, Maella, Biel, Abizanda, Navardún, etc.

• Tipología: Se juzga muy instructivo reseñar someramente los tipos más caracterizados presentes en Aragón. Lo iniciamos en la Edad Media musulmana, y su secuencia, aun con todos los riesgos que entraña una sistematización a posteriori, procurando establecerla por orden cronológico, aproximado, de su «aparición en escena»:

1.° Castillo-recinto: Podríamos también llamarlo castillo musulmán por haber sido el preferido durante este período (siglos IX-XI).

Consta de un recinto amurallado, generalmente de grandes dimensiones, con pocas torres, y, si existen, suelen ser chatas y poco destacadas. En Aragón, el material suele ser tapial, de adusto aspecto y de gran dureza y espesor. La planta presenta, a veces, esviajes, dientes de sierra, y no faltan las corachas, que son un muro prolongado hasta un puesto táctico, y torres exentas, llamadas albarranas. De este tipo son los de Calatayud, Rueda de Jalón, Maluenda.

2.° Castillo de torre y recinto: Los ejemplos más antiguos eXIstentes remontan hacia el año 1000 en los Estados cristianos del Alto Aragón, aunque se siguió prodigando en tiempos posteriores. Al revés que en el tipo anterior, se evidencia una esbelta torre, generalmente única, sobre el recinto amurallado, que suele ser de dimensiones más bien pequeñas y se reduce frecuentemente al revestimiento de las laderas del tozal para delimitar una plataforma. En bastantes casos, una iglesia acompaña al conjunto. Así, Fantova, Samitier, Sos del Rey Católico, Luesia.

3.° Palacio amurallado: Realización típicamente musulmana, consta de un palacio enteramente civil rodeado por fuertes murallas, con neta diferenciación espacial entre ambos. La Aljafería de Zaragoza (siglo XI).

4.° Donjon y recinto: el donjon, de origen francés era la fusión de la torre y la sala en una unidad arquitectónica de gran prestancia, organizada en dos o más salas superpuestas. Le acompañaba un recinto de medianas dimensiones. Relativamente escaso en España, encontramos en Aragón notables ejemplos de la época románica Abizanda, Biel, protogótica, torre de la Zuda en Huesca (siglos XI-XII), y gótica, Navardún.

5.° Castillo convento: Realización típicamente cristiana, particularmente en la época románica (siglos XI-XIII). De dimensiones grandes, con varias torres y complejos edificios entre los que destaca una importante capilla, pues fueron construidos para residencia de canónigos agustinianos Loarre, Alquézar, Montearagón, o de las órdenes militares: Monzón, Alcañiz. En este tipo figura Aragón en posición muy destacada entre las regiones españolas.

6.° Castillos cristianos de planta irregular: Es un desarrollo de algunos tipos anteriores durante los siglos XIII-XV. De dimensiones grandes, se componen de más de un recinto murado y ofrecen mayor acumulación de defensas espolones, redientes, caminos de ronda, y, frecuentemente, contienen una sala para el alcaide: Uncastillo, Peracense.

7.° Castillo refugio: Recinto de escasa consistencia táctica que se acomodaba en la cota superior de algunos pueblos para defensa y refugio de los vecinos en caso de guerra. Abundan en los territorios de las Comunidades de Calatayud, Daroca, Teruel y Albarracín, muy azotados por guerras durante los siglos XIII-XV: Cedrillas, Belmonte.

8.° Castillo-palacio de planta regular: Fue el tipo preferido por los monarcas, barones y obispos para su residencia en los lugares de su señorío, particularmente durante los siglos de la arquitectura gótica (XIII-XV). De gran empaque, son normalmente de planta cuadrilátera, con torres en las esquinas, destacando muchas veces la llamada del Homenaje, y se manifiestan como una perfecta fusión del palacio con la fortaleza, a diferencia de los palacios amurallados musulmanes, organizándose sus salas alrededor de un patio central, porticado o no. En Aragón surgen ya en el siglo XIII Sádaba, alcanzando su apogeo en los dos siglos siguientes, bien en estilo gótico Mequinenza, Mesones de Isuela, Mora de Rubielos, Valderrobres, bien en mudéjar: Illueca.

9.° Palacio fortificado: Algunas mansiones de la nobleza en sus lugares de señorío se ofrecían ya externamente como un palacio casi civil, aunque con presencia de aditamentos defensivos de intensidad variada y favorecidos por su posición dominante. Son la transición del castillo al palacio y la mayoría se levantó en época muy tardía -siglo XV y hasta en el XVI-: Maella, Calatorao, Barbués.

10.° La torre de señorío: En algunos casos, el edificio levantado por los barones en sus lugares de señorío se redujo a una importante torre con cierto carácter residencial, a veces precedida por un pequeño recinto. La mayoría son del siglo XV, siendo algunas góticas -Godojos, Baldellou, Erla- y otras mudéjares: Pleitas.

11.º La torre óptica: Es el tipo de defensa y de vigía más elemental, con escasas variaciones a través de todas las épocas: Lárrede, Gistaín, Sabiñán, La Hoz de la Vieja.

12.° Fortalezas para la artillería: Responden a una técnica enteramente distinta, adecuada al uso del cañón, que caracterizó la táctica guerrera desde el Renacimiento. Se diferencian por su horizontalidad, ausencia de torres destacadas, muros con la base en talud, y baluartes en las esquinas de planta afilada y atenazada en sus flancos. En Aragón, el tipo más perfecto es la ciudadela de Jaca Buscar voz..., destacando asimismo el castillo de Aínsa.

13.° Fuertes fusileros: Son típicos del siglo XIX, con gran profusión de aspilleras para los fusiles. Algunos ofrecen indudable interés: castillo de Benabarre y la llamada torre de Salamanca en Caspe.

• Trayectoria y causas históricas de los castillos aragoneses: En este apartado se tratará de la existencia de los castillos, es decir, razonar el porqué de haberse construido y precisamente en su momento histórico. Todo efecto tiene sus causas, y el castillo no es solamente una unidad arquitectónica de valía y grandiosidad intrínseca muy desiguales, desde una escueta torre y un adusto recinto murado hasta una auténtica obra de arte, pues también el arte cabe en una realización de finalidad castrense. El castillo es una célula integrada en el terreno donde se asienta de un modo casi geológico, responde a un contexto histórico y social, y casi siempre podremos rastrear las vicisitudes que motivaron su eXIstencia. No surgieron espontánea y caprichosamente, sino de modo lógico en aquellos tiempos en que la defensa del territorio era casi un problema local. También la historia militar, política, social y artística de un país se puede leer a través de esos «documentos» de piedra, ladrillo o tapial que son los castillos, dando a esta realización su máXIma amplitud, desde las sobrias obras defensivas hasta las lujosas residencias fortificadas de monarcas y barones, pues bajo aquel concepto se esconde una rica variedad de formas y estilos más o menos cambiantes en cada época.

Dentro del territorio que hoy llamamos Aragón -cuyas fronteras actuales no se definirían hasta el año 1200, aproximadamente, coexistían dos grupos de entidades políticas -y también religiosas-: los musulmanes y los cristianos, limitados éstos a las montañas pirenaicas hasta fines del siglo XI. La serie de castillos más antigua que se pueden rastrear se encuentra en la zona musulmana, en la llamada Marca Buscar voz... o Frontera Superior, siempre levantisca contra el poder central de Córdoba y gobernada por una serie de familias, entre las que destacaron los Banu Qasi y lostuyibíes Buscar voz.... Para tener sujeto el territorio y, en grado mucho menor, para contener las irrupciones de los modestos Estados cristianos del norte, los emires y califas cordobeses ordenaron levantar fortalezas y amurallar ciudades durante los siglos IX y X. Aunque con alteraciones posteriores y en situación fragmentaria muchas, todavía se pueden atribuir a este período los castillos de Calatayud Maluenda, Rueda de Jalón, Alfajarín, Borja, Albarracín, Daroca, la mayoría de grandes dimensiones, y del primer tipo descrito. También existió la torre independiente, como la del Andador, en Albarracín. Durante el siglo XI, la Marca Superior fue un reino independiente, gobernado por los Banu Hud Buscar voz..., que en su corte de Zaragoza labraron el alcázar de la Aljafería, del tipo descrito con el número 3.

La segunda serie de castillos que se pueden reconocer fue por iniciativa cristiana, en los Estados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, con el fin de formar una barrera o extremadura que sirviera de defensa contra las invasiones musulmanas. Iniciada probablemente ya en el siglo X, se definió sólidamente en la primera mitad del siglo siguiente, bajo Sancho III el Mayor y Ramiro I. Estos castillos se levantaron mayormente en la cadena del Prepirineo vigilando todos los valles y pasos, y del centenar de que se tiene noticia, aún podemos reconocer las ruinas de unos cincuenta, siendo los más destacados, de oeste a este: Sos del Rey Católico, Ruesta, Çercastiello (Rueyta), Sibirana, Luesia, Uncastillo, Biel, Marcuello, Loarre, Aínsa, Boltaña, Troncedo, Samitier, Abizanda, Muro de Roda, Perarrúa, Pano, Fantova, Viacamp, Luzás, Montañana. Casi todos responden al tipo descrito con el número 2, y también la mayoría aparecen acompañados por una capilla generalmente románica. El donjon (tipo 4.°), se advierte en Abizanda y Biel.

Sincrónicamente con el ensanchamiento del reino cristiano a costa del musulmán, iniciado en el último cuarto del siglo XI con Sancho Ramírez Buscar voz..., se advierte el desarrollo del castillo cristiano, que adopta formas mucho más complejas y espléndidas dentro del auge del románico. Es la época de los celebrados castillos convento de Loarre, Alquézar y Montearagón (tipo 5.°), que se prolongó durante el siglo XII, desde que, a mediados del mismo, los reyes entregaron varios castillos a las órdenes militares: Temple, San Juan, Santo Redentor, Calatrava y Santiago. Destacan los de Monzón y Alcañiz; muy arruinados se hallan los de Aliaga y Castellote, y apenas hay vestigios de los de Alfambra, Montalbán, Cantavieja, etc.

Desde el segundo tercio del siglo XIII, y como consecuencia de la conquista del reino valenciano por Jaime I, el Aragón estricto cesó de tener frontera directa con los musulmanes, y como Cataluña estaba unida bajo la misma Corona y las fronteras que defender eran la occidental y la septentrional particularmente la primera, con frecuentes guerras con los reinos de Castilla y Navarra, allí se trasladó la mayor actividad en levantar castillos y fortificaciones, sobre todo bajo Pedro IV el Ceremonioso (siglo XIV). En Sádaba surgió tempranamente el prototipo de los castillos de planta rectangular con torres de flanqueo y patio central (tipo 8.°), aunque la mayoría siguió los tipos tradicionales, algunos con mayor acumulación de defensas y complejidad -Peracense (tipo 6.°)-, destacando el de Uncastillo por su magnitud y la finura de su arte gótico. Otros siguen el tipo de torre y recinto, y varios pueblos se fortificaban con el sobrio castillo refugio (tipo 7.°).

Las donaciones regias de villas y lugares a infantes, barones, obispos y abades, muy acentuadas en los siglos XIV y XV, motivaron la aparición de numerosos señoríos privados en poder de una aristocracia latifundista y ganadera, muy influyente en los asuntos del reino. Destacaron las familias Luna, Urrea, Heredia, Alagón, Híjar, Castro, Gurrea, Aragón, Ribagorza, Urriés, Bardají, Cornel, Bolea, Liñán, Moncada, Palafox, Atarés, Azagra, Lanuza, Monclús, Sesé, Moncayo, etc. En una o más villas de su señorío, los barones levantaron su residencia en forma de castillo-palacio (tipo 8.°), generalmente de gran prestancia y de estilo gótico Mora de Rubielos, Valderrobres, Mesones de Isuela, Mequinenza—, sin faltar el mudéjar: Illueca. En señoríos más modestos o en época más tardía, adquirieron formas menos aguerridas: Maella, Calatorao (tipo 9.°), y en algunos casos, el castillo se redujo a una gran torre: Godojos, Erla (tipo 10.°).

La frontera francesa se mantuvo normalmente tranquila hasta los últimos lustros del siglo XV. De esta época datan algunos castillejos, la mayoría reducidos a la tradicional torre de vigía: Majones, Lárrede, Gistaín, Oto (tipo 11.°).

Hacia los comienzos del siglo XII cesó bruscamente la arquitectura militar medieval. Las corrientes cesaristas que caracterizaron a los monarcas renacentistas eran incompatibles con la existencia de barones «encastillados», y, aparte de algún caso esporádico, los nobles construyeron sus mansiones en los lugares de su señorío sin aditamento defensivo alguno. Los reyes reforzaron su poderío militar, siendo la artillería una de las mejores bazas que jugaron en su favor en detrimento de la nobleza, que, en adelante, se limitará a ser una clase cortesana y terrateniente. La construcción de defensas será ya competencia exclusiva de la monarquía, y en Aragón, la única frontera que defender era la francesa. Allí se levantaron las nuevas fortalezas abaluartadas, adecuadas a la artillería: Jaca, Aínsa (tipo 12.°). Finalmente, y ya en el siglo XIX, las guerras carlistas dieron origen a los llamados fuertes fusileros: Benabarre, Caspe (tipo 13.°).

• Principales castillos aragoneses:

ABIZANDA (H.): Importante torre románica (donjon), rectangular, con ventanas semicirculares (algunas geminadas); cinco plantas. Recinto deteriorado. (Siglo XI.) A su lado, iglesia gótica tardía.

AÍNSA (H.): De grandes dimensiones y planta cuadrilátera, es una fortaleza con baluartes en las esquinas, adecuada a la artillería. Proyectada, quizá, por Tiburcio Spanocchi (fines siglo XVI). Quedó englobada la torre pentagonal del castillo medieval. (Siglos XI-XII.)

ALBA DEL CAMPO (T.): Recinto cuadrilátero con almenas puntiagudas y torre con matacanes, única subsistente de las cuatro que tuvo. (Siglo XIV.)

ALBALATE DE CINCA (H.): Torre señorial de los Espés, gótica (siglo XV). El resto del castillo se reconstruyó en forma de palacio barroco.

ALBALATE DEL ARZOBISPO (T.): Importante castillo-palacio de los arzobispos de Zaragoza. De planta cuadrilátera, con patio central, su crujía principal consta de dos plantas; la superior es la capilla, cubierta por techumbre de madera policromada, apoyada sobre arcos diafragmas, y bellas ventanas con tracerías góticas. Sin torres destacadas. (Comienzos del siglo XIV.)

ALBARRACÍN (T.): El castillo principal es de origen musulmán; muy rebajado en su altura, conserva dos cubos redondeados. En lo alto de un cerro, la Torre del Andador, rectangular, conserva el aparejo musulmán y el foso. Ambos son de los siglos X-XI, muy anteriores a las murallas que los reúnen.

ALBENTOSA (T.): Recinto rectangular con cubos redondos. (Siglo XIII.)

ALCALÁ DE LA SELVA (T.): Castillo de los Heredia, de planta cuadrilátera, encumbrado sobre una peña. Recinto y gran torre residencial, de planta infrecuente, asimilable al triángulo, con dos salas y galería. (Siglo XV.)

ALCAÑIZ (T.): Castillo convento de la orden militar de Calatrava. De gran extensión, encumbrado sobre una meseta, su planta es cuadrilátera, con edificios medievales y barrocos. Capilla románica, claustro protogótico, torre de Homenaje gótica (con pinturas murales), sala en ruinas. El palacio de los comendadores es barroco, con grandes salas y dos torres, y fachadas con balcones y galerías. Recinto exterior (barrera) irregular. (Siglos XIII y XVIII.)

ALFAJARÍN (Z.): De origen musulmán, con larga muralla de tapial provista de pequeños torreones y la torre mayor rectangular. Torre puerta en recodo. Foso. Subterráneo abovedado. (Siglos X-XI, y reformas por los Cornel en el siglo XIV.)

ALHAMA DE ARAGÓN (Z.): Bella torre con matacanes y recinto. (Siglo XV.)

ALIAGA (T.): Castillo convento de la orden militar de San Juan. Extenso recinto con cubos redondeados. Interior muy destruido. (Siglos XIII-XIV.)

ALMONACID DE LA SIERRA (Z.): Castillo-palacio de los Luna y, desde 1414, de los Urrea, tenía patio central. (Siglos XIV-XV.)

ALMUDÉVAR (H.): Llamado «la Corona», con torre rectangular e iglesia protogótica en ruinas. (Siglos XII-XIII.)

ALQUÉZAR (H.): Castillo colegiata sobre pintoresca peña rojiza. Largas murallas con torres rectangulares y una albarrana. (Siglos XI-XII.) Iglesia gótica tardía (siglo XVI); claustro románico con capillas gótico mudéjares. En lo más alto, ruinas del primitivo castillo, con torre y capilla.

ANENTO (Z.): Muro con dos torres rectangulares y foso. Almenas en punta. (Siglo XIV.)

AÑÓN (Z.): Castillo-palacio de la orden militar de San Juan. Rectangular, con cinco torres de igual forma y patio central. La puerta, en recodo bajo una torre. (Siglos XIV-XV.) Adjunta, iglesia protogótica (siglo XIII).

ARANDA DE MONCAYO (Z.): Torre y muro con almenas en punta. (Siglo XIII.)

ARÁNDIGA (Z.): Castillo roquero, pequeño, con tres torres rectangulares ligeramente troncopiramidales; almenas en punta. (Siglo XIV.)

ARCUSA (H.): Restos con torre pentagonal. (Siglos XI-XII.)

ARGAVIESO (H.): Castillo-palacio de los Gurrea, con patio plateresco y puerta entre dos torres rectangulares. (Siglos XV-XVI.)

ARRÉS (H.): Torre señorial, rectangular, con chimenea. (Siglo XV.)

ARTASONA DE CINCA (H.): Palacio fuerte de los Claramonte, con torre. (Siglo XV.)

ARTASONA DE LA SOTONERA (Ayerbe, H.): Castillo-palacio de los Gurrea, de planta triangular con dos cubos redondeados. Puerta gótica. (Siglo XV.)

ATECA (Z.): Extenso castillo refugio, muy alterado. Gran puerta. (Siglo XIV.)

BAELLS (H.): Palacio fuerte de los Desválls, con gran torre. (Siglos XV-XVI.)

BALDELLOU (H.): Gran torre señorial de los condes de Robres; de planta rectangular con ventanas geminadas góticas. (Siglo XV.)

BALLESTA, La — (Ardisa, Z.): Su nombre es una reciente deformación de Bellestar. Palacio fuerte de los Gurrea, con ventanas góticas y recinto exterior con cubos (siglos XV-XVI). En el centro, torre almenada más antigua (siglo XI).

BARBUÉS (H.): Palacio fuerte de los Alagón y de los Gurrea, de planta pentagonal, con matacanes y una torre chata. Huecos góticos. (Siglo XV.)

BENABARRE (H.): Extenso castillo reconstruido en el siglo XIX como un fuerte fusilero. Restos exiguos del castillo-palacio de los condes de Ribagorza. Iglesia gótica de gran prestancia. (Siglos XIV-XV.)

BERDEJO (Z.): Pequeño castillo roquero con torre cuadrada. (Siglos XIII-XIV.)

BIEL (Z.): Grandioso donjon, de planta rectangular con cuatro salas superpuestas (techos caídos). Huecos románicos y otros modificados. Recinto murado pequeño. (Siglos XI-XII.) Adjunta, iglesia gótica tardía (siglo XVI).

BIJUESCA (Z.): Extenso castillo con tres recintos; en el superior, puerta en recodo, baja torre con matacán. Ermita con torre fortificada. (Siglo XIV.)

BINIÉS (H.): Castillo-palacio de los Urriés, de planta rectangular con patio central y cuatro torres con defensas. (Siglo XV.)

BIOTA (Z.): Queda la torre, rectangular (siglo XI). Al lado, palacio barroco.

BOALAR (Atarés, H.): Torre con ventanas góticas. Restos del recinto. (Siglo XV.)

BOLTAÑA (H.): Pequeño, con torre hexagonal irregular, muy rebajada. (Siglo XI.)

BORJA (Z.): Extensa fortaleza con dos recintos concéntricos, muy alterados. Quizá sea de origen romano, con partes musulmanas y posteriores.

BULBUENTE (Z.): Torre rectangular de piedra, con palacio de ladrillo, de los abades de Veruela. (Siglos XIV-XVI.)

CADRETE (Z.): De origen musulmán, es de tapial con torre cuadrada.

CALATAYUD (Z.): Cinco castillos: Ayyub, Consolación, del Reloj, de Doña Martina y de la Peña, todos de tapial, reunidos por largas murallas para formar un extenso conjunto fortificado. De origen musulmán, con obras de los siglos XIII-XIV. El principal es el de Ayyub Buscar voz..., con dos recintos de bastante extensión, muro de traza irregular, dos torres octogonales y otra semioctogonal (siglo IX). Los restantes se hallan mucho más alterados, y son de planta muy alargada. Del último quedan escasos vestigios, con un santuario.

CALATORAO (Z.): Palacio fuerte de los priores del Pilar de Zaragoza. Es rectangular, de ladrillo, sin torres, con huecos modernizados y remate de almenas. Patio central con columnas góticas. (Siglos XV-XVI)

CALMARZA (Z.): Gran torre señorial de los Palafox de Ariza. (Siglo XV.)

CASPE (Z.): Dos castillos, el del bailío y el de Salamanca. El primero fue residencia de la orden militar de San Juan; en ruinas, de planta rectangular, con vestigios de la sala donde se celebró el Compromiso en 1412 y restos decorativos góticos (siglo XIV). El de Salamanca es un airoso fuerte del siglo XIX, con aspilleras para la fusilería, y la torre.

CASTELLOTE (T.): Vestigios de un grandioso castillo de los templarios, en emplazamiento roquero. Torre de Homenaje y sala. (Siglo XIII.)

CASTILISCAR (Z.): Recinto muy ruinoso con una torre cuadrada habilitada para capilla, con interesante Calvario románico. (Siglo XIII.)

CEDRILLAS (T.): Extenso recinto murado hoy vacío, que contuvo parte de la población. Dos torreones y la puerta bajo una torre. (Siglo XIV.)

CETINA (Z.): Castillo-palacio de los Liñán, de exterior muy alterado; su planta es muy alargada, con una torre rectangular en cada extremo. Barrera con cubos. Oratorio gótico-mudéjar-renacentista. (Siglo XIV.)

CONCHEL (H.): Vestigios del recinto con una elevada torre rectangular. (Siglo XV.)

DAROCA (Z.): Dos castillos: el Mayor y el de San Cristóbal, reunidos por las largas murallas de la ciudad. El primero es de origen musulmán, con dos recintos concéntricos, de gran extensión, parcialmente modernizados (siglo IX y otros). El segundo consta de un pequeño recinto y una torre cuadrada (siglos XIII-XIV). EXIstió un tercer castillo, llamado de la Judería.

EMBID DE ARIZA (Z.): Castillo en posición extraordinariamente roquera, con una torre cilíndrica de la que desciende una larga cortina. (Siglo XIV.)

ENCINACORBA (Z.): Ruinas de un castillo-palacio de la orden de San Juan, con torres de aparejo mudéjar. Adjunta, iglesia mudéjar. (Siglos XIV-XV.)

ERLA (Z.): En la cumbre de la loma, restos de castillo con ermita románica. Dentro del caserío, gran torre señorial, con salas y ventanas góticas, adjunta a la iglesia protogótica. Era de los López de Gurrea. (Siglo XV.)

ESCANILLA (H.): Quedan las ruinas de una torre pentagonal. (Siglo XI.)

ESCUER (H.): Torre señorial con ventanas góticas. (Siglo XV.)

FALS (Tolva, H.). Recinto con torre cilíndrica. (Siglo XI.)

FANTOVA (La Puebla de Fantova, H.): Castillo roquero con torre cilíndrica y ermita románica en el otro extremo, tumbas antropomorfas. (Siglo XI.)

FORMIGALES (H.): Palacio fuerte de los Mar, con torreón y huecos góticos. (Siglo XV.)

FRAGA (H.): Torre de los Frailes, en los alrededores. Gótica. (Siglo XIV.)

GISTAÍN (H.): Torre de Tardán, con saeteras y cubierta piramidal. (Siglo XV.)

GODOJOS (Z.): Gran torre señorial, de los Fernández de Heredia, con matacanes y ventanas góticas. Restos de pequeño recinto. (Siglo XV.)

GODOS (T.): Fragmentos del recinto con torre cilíndrica. (Siglo XIV.)

HÍJAR (T.): Ruinas del castillo-palacio de sus duques, muy alteradas; planta rectangular con patio central. Vestigios de extenso recinto. (Siglo XV.)

HOZ DE LA VIEJA, La (T.): Gran torre con dos aristas redondeadas. (Siglo XIV.)

HUESA DEL COMÚN (T.): Castillo roquero con dos torres cuadradas. (Siglo XIII.)

HUESCA: El palacio real, llamado «de la Zuda», muy transformado en el siglo XVII para Universidad, había sido una residencia fortificada, visible aún en un muro exterior y en el donjon, de plana muy esporádica -hexágono alargado- y formado por dos salas superpuestas románico-góticas. (Siglos XIi-XIII.)

ILLUECA (Z.): Castillo-palacio de los Luna, condes de Morata, donde nació el papa Benedicto XIII Buscar voz... en 1328. Originariamente mudéjar (siglo XIV), se transformó profundamente en los siglos XVI y XVII. De planta rectangular, gran fachada renacentista con portada entre dos cubillos redondeados y larga galería en la planta superior. Patio cubierto por una cúpula, con arquerías. Salas con variadas techumbres. Barrera exterior con dos baluartes.

JACA (H.): Ciudadela Buscar voz....

JARQUE (Z.): Castillo de los Luna, de planta cuadrilátera con dos torreones troncocónicos. Almenas en punta. Mudéjar. (Siglo XIV.)

LARBESA (Jaca, H.): Torre con ventanas góticas. (Siglo XV.)

LÁRREDE (H.): Torre de vigía. (Siglo XV.)

LARRÉS DE AURÍN (H.): Castillo-palacio de los Urriés, de planta rectangular con una torre en esquinas opuestas. Patio central gótico. (Siglo XV.)

LAYANA (Z.): Recinto muy pequeño con una importante torre rectangular, fortificada por matacanes. (Siglo XIII o XIV.)

LINARES DE MORA (T.): Castillo de los arzobispos de Zaragoza. De planta triangular, con una curiosa torre pentagonal. (Siglo XIII.)

LOARRE Buscar voz... (H.): Castillo convento románico (siglos XI-XII).

LUESIA (Z.): De planta alargada con una torre pentagonal de cuatro pisos. El recinto inferior incluye la iglesia románica de San Salvador. (Siglo XII.)

LUNA (Z.): Torre desaparecida. En su término, ver, más abajo, Obano, Villaverde, Yéquera.

LUZÁS (H.): Recinto con una esbelta torre pentagonal, de cuatro plantas, con saeteras y remate con ventanas de una buharda. (Siglo XI.)

MAELLA (Z.): Extenso recinto murado, con cubos redondeados. En su interior se eleva un artístico palacio fortificado gótico, con fachadas y un patio que fue porticado; bella portada de arte flamígero. Puede proceder de los Pérez de Almazán, que compraron la villa a los condes de Foix en 1507.

MAJONES (H.): Torre rectangular de cinco plantas, con almenas. (Siglo XV.)

MALUENDA (Z.): Castillo de tapial, de origen musulmán, con una torre cuadrada protegida por una barbacana. A cierta distancia, torre albarrana. (Siglo X)

MANZANERA (T.): Ruinas del castillo-palacio de los Ladrón de Vilanova, con torre cuadrada. (Siglo XV.)

MARCUELLO (Linás de Marcuello, H.): Ruinas de importante torre con saeteras abocinadas y recinto. PróXIma, ermita románica. (Siglo XI.)

MAZALEÓN (T.): Conjunto de iglesia y torre de defensa; matacanes. (Siglo XIV.)

MEQUINENZA (Z.): Castillo-palacio de los Moncada. De planta cuadrilátera y altura uniforme, con seis torres rectangulares y una pentagonal. Salas con bóveda apuntada y techumbres alrededor del patio central, porticado en un ala. Escalera y detalles artísticos góticos. Puerta retranqueada entre dos torres. (Siglo XIV.) Recinto exterior moderno (siglos XVIII-XIX).

MESONES DE ISUELA (Z.): Grandioso castillo-palacio de los Luna. De planta rectangular, altura uniforme y seis torres cilíndricas con bóvedas góticas, excepto en una, cubierta por rica techumbre mudéjar (capilla). El interior se organiza en dos patios sucesivos: el de armas y el señorial, éste con salas cubiertas por techumbres (caídas), y la cocina. La torre de Homenaje, de mayor diámetro, aparece inconclusa. (Siglo XIV.)

MIEDES (Z.): Torre del Reloj. Rectangular; matacanes y ventanas góticas. (Siglo XV.)

MONFLORITE (H.): Torre señorial de los López de Gurrea, con ventanas góticas. (Siglo XV.)

MONGAY (Viacamp y Litera, H.): Torre cilíndrica y ermita románica. (Siglo XI.)

MONREAL DE ARIZA (Z.): Castillo muy extenso, con cuatro recintos y largos muros de tapial, fundado por Alfonso I el Batallador. En el recinto inferior, iglesia parroquial, románica, con torre fortificada. (Siglos XII-XIII)

MONTAÑANA (H.): Castillo con torre cilíndrica. (Siglo XI.)

MONTEARAGÓN (H.): Castillo-abadía de canónigos regulares, fundado por Sancho Ramírez a fines del siglo XI. Extenso recinto murado con varias torres y una albarrana. Capilla con cripta románica e iglesia alta barroca. Ruinas del palacio abacial. (Siglos XII-XIII.)

MONZÓN (H.): Castillo-convento de la orden militar del Temple. Sobre cerro muy erosionado se distribuyen cinco edificios en forma dispersa: torre mayor con aparejo en espina de pez; capilla románica con ábside poligonal y cripta; sala con bóveda apuntada; y dos torres más (Siglos XII-XIII). El recinto exterior, revistiendo el cerro, es del siglo XVII, con baluartes.

MORA DE RUBIELOS (T.): Grandioso castillo-palacio de los Fernández de Heredia, condes de Fuentes. De planta cuadrilátera, altura uniforme y cuatro torreones: dos rectangulares, uno octogonal y otro terminado en semioctógono. Varias salas alrededor del patio central con pórtico apuntado en dos plantas. Crujía de tres salas superpuestas con bóveda de medio cañón. (Siglos XIV-XV.)

MURO DE RODA (La Fueva, H.): Recinto amurallado sobre elevada montaña, de gran longitud, con cubos redondos e iglesia románica. (Siglo XI.)

NAVARDÚN (Z.): Recinto pequeño, muy destrozado, con espléndido donjon, rectangular, de cuatro plantas, con ventanas góticas. (Siglos XIV-XV.)

NONASPE (Z.): Palacio fortificado, gótico, de la orden de San Juan. (Siglo XV.)

NOVALES (H.): Castillo-palacio de los Santángel y de los Bardají. En ruinas, de planta cuadrilátera con una torre. Junto, iglesia románica. (Siglo XV.)

NUÉVALOS (Z.): Gran torre de la orden militar del Santo Sepulcro, de piedra y de tapial, con pequeño recinto. (Siglo XIV.)

OBANO (Luna, Z.): Torre rectangular, almenada, ventanas semicirculares. (Siglo XI.)

OJOS NEGROS (T.): Extenso recinto murado de planta ovalada con tres torres, destacando la del Homenaje, cuadrada. (Siglo XIV.)

OTO (H.): Torre de defensa con matacanes y ventana gótica. (Siglo XV.)

PANO DE CINCA (Graus, H.): Pequeño recinto con dos cubos y torre cilíndrica. Inmediata, iglesia románica. (Siglo XI.)

PARACUELLOS DE JILOCA (Z.): Recinto de tapial con iglesia gótica. Quizá sea de origen musulmán. (Siglos XI-XIII.)

PAÚLES (Erla, Z.): Pequeño castillo muy restaurado; sala gótica. (Siglo XIV.)

PERACENSE (T.): Castillo de gran extensión en formidable posición roquera. Tres recintos con fuerte muralla exterior, y torreones cuadrados. Curiosa entrada bajo rocas. Recinto superior sobre otra roca. (Siglo XIV.)

PERARRÚA (H.): Castillo roquero con torre cilíndrica provista de numerosas saeteras abocinadas. Junto, iglesia de origen románico. (Siglo XI.)

PERMISÁN (H.): Palacio fortificado de los Altarriba, con torre chata. Se distingue por sus troneras para la artillería. (Siglo XVI.)

PILZÁN (H.): Ruinas de castillo-palacio de los Eril, con torre cilíndrica que parece bastante más antigua (base en talud). (Siglo XI.)

PINSEQUE (Z.): Palacio fuerte de los Cerdán. De ladrillo, con gran fachada flanqueada por dos torres y la base en talud. (Siglos XV-XVI.)

PLEITAS (Z.): Importante torre de ladrillo, rectangular, con ventanas mudéjares y matacanes. De los López de Villanueva. (Siglo XV.)

PUERTOMINGALVO (T.): Castillo de los arzobispos de Zaragoza. Muro principal trazado en Z, con la torre puerta. Torre pentagonal con ventana geminada de arcos semicirculares. (Siglo XIII.)

ROMANOS (Z.): Recinto refugio con camino de ronda e iglesia mudéjar. (Siglo XIV.)

RUEDA DE JALÓN (Z.): Extensa fortaleza musulmana, llamada Rotalyeud. De tapial, con tres recintos y coracha. Torre cuadrada. (Siglos X-XI.)

RUESTA (Z.): El castillo destaca sobre la villa deshabitada. Ruinas de recinto rectangular con dos torres esbeltas. (Siglo XIV.)

RUEYTA (Sos del Rey Católico, Z.): Aislado sobre elevada montaña, llamóse antes Çercastiello. Es pequeño, con dos torres (con saeteras y matacanes) y una sala con ventanas góticas. (Siglo XIV.)

SABIÑÁN (Z.): Torre de las Encantadas. Rectangular, de tapial. (Siglo XIV.)

SÁDABA (Z.): De gran importancia, tanto artística como castellológica. Planta rectangular, altura uniforme, camino de ronda sobre el adarve y seis torres rectangulares (dos de ellas flanquean la puerta, con paso en recodo), destacadas en planta y altura. Patio central con dos salas de dos plantas, con las techumbres caídas, y capilla cuadrada, abovedada en ojivas. De estilo artístico cisterciense. (Primera mitad del siglo XIII.)

SAMITIER (H.): Conjunto de castillo con torre hexagonal e iglesia románica de tres naves. (Siglo XI.)

SANTA CROCHE (Albarracín, T.): Ruinas de castillo-palacio de los Heredia, con dos torreones y barrera. (Siglo XV.)

SANTED (Z.): De pequeño tamaño, con dos torres cuadradas. (Siglo XIV.)

SANTÍAS (Erla, Z.): Torre y pequeño recinto, de piedra. (Siglo XIV.)

SESTRICA (Z.): Torre de mampostería, aristas redondeadas, mudéjar. (Siglo XV.)

SIBIRANA (Uncastillo, Z.): Pequeño castillo muy interesante por su posición sobre un pitón rocoso, con una torre en cada extremo. (Siglo XI.)

SIÉTAMO (H.): Vestigios del palacio fortificado de los Abarca de Bolea, donde nació el conde de Aranda. Queda lienzo exterior con cubo redondo. (Siglo XV.)

SISAMÓN (Z.): Gran torre de los Heredia, con almenas. (Siglos XIV-XV.)

SOFUENTES (Z.): Torre con restos romanos y musulmanes. (Siglo XIV.)

SOS DEL REY CATÓLICO (Z.): Castillo de la Peña Felizana, en pequeña plataforma con esbelta torre cuadrada. Al pie, iglesia románica. (Siglo XII.)

SORA (Castejón de Valdejasa, Z.): Aislado sobre elevada montaña, con largos muros y la hermosa torre residencia de los condes de Ribagorza y duques de Villahermosa, de dos plantas, con ventanas renacentistas. (Siglo XVI.)

TALAMANTES (Z.): Castillo alargado, con almenas y una torre. (Siglos XIII-XIV.)

TAMARITE DE LITERA (H.): Restos de extenso recinto de origen musulmán, con torre albarrana cilíndrica. (Siglo XII.)

TERRER (Z.): Castillo musulmán de tapial, muy arruinado. (Siglo X.)

TORMOS (Alcalá de Gurrea, H.): Queda la torre, rectangular, en ruinas. (Siglo XI.)

TORRALBA DE RIBOTA (Z.): Vestigios con torre rectangular. (Siglo XIV.)

TORRECIUDAD (El Grado, H.): Muy pequeño, con torre cilíndrica. (Siglo XI.)

TORRES-SECAS (Almudévar, H.): Torre señorial de los Cortés, rodeada por un recinto almenado, con capilla. (Siglo XVI.)

TORRIJO DE LA CAÑADA (Z.): Muros con almenas en punta. (Siglo XIV.)

TRASMOZ (Z.): Recinto exterior de planta poligonal, con torreones rectangulares -uno de ellos con la puerta en recodo- y un recinto triangular. Foso. En el centro, torre rectangular sobre una roca. (Siglos XII-XIV.)

TRONCEDO (H.): Restos del recinto con torre pentagonal. (Siglo XI.)

UNCASTILLO (Z.): Extenso recinto ceñido a los bordes de la Peña Ayllón, de laderas muy escarpadas. Un muro divide la amplia meseta en dos recintos y, en el menor, de cota más elevada, se alzan una importante torre -con almenas, chimenea y tres cámaras- y una sala de dos plantas (en ruinas), abovedadas en ojivas, con finos elementos artísticos góticos y una torrecilla octogonal que aloja la escalera. (Siglos XIII-XIV.)

VALACLOCHE (T.): Muro con dos torres, cilíndrica y rectangular. (Siglo XIV.)

VALDERROBRES (T.): Grandioso castillo-palacio de los arzobispos de Zaragoza. Su planta es un polígono irregular, con patio central y crujías a sus lados. Varias salas se cubrían por techumbre apoyada sobre arcos perpiaños, destacando la de las Cortes, con chimeneas, y la cocina, con bóveda octogonal, todas con rica decoración gótica; tres fachadas palaciegas, con ventanas góticas y galería en la última planta. (Siglos XIV-XV.)

VIACAMP (H.): Asentado sobre una plataforma rocosa, con una iglesia y una esbelta torre cuadrada provista de ventanas de ladrillo; barbacana. (Siglo XI.)

VILLAFELICHE (Z.): Recinto cuadrilátero, de tapial, con torre rectangular. (Siglo XIV.)

VILLARROYA DE LA SIERRA (Z.): Dos castillos ligados con la muralla de la villa. El principal es de tapial, bastante alterado. El menor contiene una torre rectangular, de piedra, con puerta apuntada. (Siglos XIV-XV.)

VILLASTAR (T.): Torre de los templarios, con almenas y buhardas. (Siglo XIII.)

VILLAVERDE (Luna, Z.): Torre cuadrada precedida por un recinto. (Siglo XIV.)

VILLEL (T.): Castillo de los templarios, en pintoresca posición roquera; muros arruinados y torre rectangular. (Siglo XIII.)

VISIEDO (T.): Recinto refugio cuadrilátero, con cuatro torres. (Siglo XIV.)

YÉQUERA (Luna, Z.): De pequeño tamaño, con una hermosa torre y una sala; aquélla con ventanas góticas y garitones; la segunda, con arcos apuntados. (Siglo XIV.)

ZARAGOZA: Castillo-palacio de la Aljafería. De planta casi cuadrada, con torreones cilíndricos y grandiosa torre del Trovador, rectangular. (Siglo XI.)

• Bibliog.: Estudio integral: Guitar Aparicio, C.: Castillos de Aragón (I y II); Zaragoza, 1976. Monografías y estudios diversos: Almagro Gorbea, A.: El castillo de Mora de Rubielos, solar de los Fernández de Heredia; Teruel, 1975. ID.: Cuadernos de la Alhambra, n.° 12, Granada, 1976. Andrés y Valero, F.: Teruel, n.° 24, Teruel, 1960. Arco y Garay, R. del Seminario de Arte Aragonés, XIII-XIV-XV, Zaragoza, 1968. ID.: Algunas indicaciones sobre antiguos castillos, recintos fortificados y casas solariegas del Alto Aragón; Huesca, 1915. ID.: El castillo-abadía de Alquézar; Madrid, 1922. ID.: Argensola, n.° XIV, Huesca, 1963. BALAGUER, F.: Argensola, n.° V, Huesca, 1954. Beltrán Martínez, A.: La Aljafería; Zaragoza, 1970. Bofarull y Sartorio, M.: codoín, n.° 39, Barcelona, 1871. Bordegé Garcés, F.: Aragón, n.° 88, Zaragoza, 1933. Cardús Llanas, J.: Argensola, n.° V, Huesca, 1954. ID.: Argensola, n.° VI, Huesca, 1955. ID.: Castillos de la provincia de Huesca (I y II); Huesca, 1959. ID.: Castillos de España, n.° 10 (77), Madrid, 1973. Caruana Gómez de Barreda, J.: «El castillo de Alcañiz»; Teruel, n.° 13, Teruel, 1955. Castillo Genzor, A.: Zaragoza, n.° VI, Zaragoza, 1958. Castillos de Aragón. Revista de la Asociación para la Recuperación de los Castillos de Aragón (comienza a publicarse en 1999). Clúa Méndez, José Manuel y Cabañas Boyano, Aurelio: Inventario actualizado de las fortificaciones eXIstentes en la Comunidad de Aragón; Zaragoza, Asociación para la Recuperación de los Castillos de Aragón, 1999. Corral Lafuente, J. L.: Cuadernos de Estudios Borjanos, n.° IV, Borja, 1979. Durán Gudiol, A.: El castillo de Loarre; Zaragoza, 1971. Escagüés Javierre, I.: Hidalguía, n.° III, Madrid, 1954. Florensa, A.: El castillo de Mequinenza y su restauración; Barcelona, 1960. Fuguet Sans, Joan: De Miravet (1153) a Peñíscola (1294): novedad y persistencia de un modelo de fortaleza templaria en la provincia catalano-aragonesa de la Orden; Madrid, Asociación Española de Amigos de los Castillos, 1993. García Guatas, M.: Homenaje a D. J. M.ª Lacarra, Zaragoza, 1977. Gascón de Gotor, A. M.ª: Zaragoza, n.° 6, Zaragoza, 1957. Gordillo Courcères, J. L.: Castillos templarios arruinados en el sur de la Corona de Aragón; Valencia, 1974. ID.: Castillos de España, n.° 13 (80), Madrid, 1975. Guillén, J.: Seminario pintoresco español; Madrid, 1840. Guitar Aparicio, C.: Aragón, tierra de castillos; Zaragoza, El Periódico de Aragón, 1999. ID.: Castillos de Aragón; Presentación de Gonzalo Borrás; fotografías de Fernando Biarge, Cristóbal Guitart, Julio Sánchez y Agustín Ubieto; textos de Cristóbal Guitart; s.l., Banco de Bilbao, 1982. ID.: Castillos de Aragón (guía breve); Zaragoza, C.A.I., 1999. ID.: Castillos de Huesca; León, Lancia, 1992. ID.: Castillos de Teruel; León, Lancia, 1992. ID.: Castillos de Zaragoza; León, Lancia, 1992. ID.: Los castillos turolenses; Teruel, Instituto de Estudios Turolenses, 1983 (2.ª ed. 1999). ID.: La colegiata de S.ª M.ª la Mayor y el castillo del Compromiso en Caspe; Caspe, 1975. Gutiérrez de Velasco, A.J.: Zurita, n.° 12-13, Zaragoza, 1961. Hernández, F.: Al-Andalus, n.° VII, Madrid, 1942. Íñigue Almech, F.: Archivo Español de Arte, n.° XLIII, Madrid, 1970. ID.: en Aragón, (CAMPZAR), Zaragoza, 1976. La Figuera Lezcano, L. de: El castillo de Loarre, monumento nacional; Zaragoza, 1919. ID.: Arquitectura; Madrid, 1919. Liaño, E.; Ramón, M.ª J. y Villaro, M.ª J.: Castillos de España, n.° 66, Madrid, 1969. Oliván Bayle, F.: Castillos de España, n.° 13 (80), Madrid, 1975. Osset Moreno, E.: El castillo de San Pedro en Jaca; Jaca, 1971. Pita Mercé, R.: Argensola, n.° VIII, Huesca, 1957. Tafalla, F.: Aragón, n.° 109, Zaragoza, 1934. Torres Balbás, L.: Al-Andalus, n.° XVII, Madrid, 1952. Valenzuela, V.: Argensola, n.° V, Huesca, 1954.

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• Hist. Med.: Generalmente los castillos en Aragón eran propiedad del rey, el cual los ponía bajo la custodia de algún noble junto con el territorio que este castillo dominaba, cediéndole la explotación de sus rentas a cambio de la prestación de unos servicios nobiliarios. Si esta honor estaba situada en una zona fronteriza, el castillo era el centro de esta concesión y debía ser guardado por el tenente con sus propias tropas, constituyendo éste uno de los deberes inherentes a la tenencia.

Según los fueros aragoneses, los castillos estaban bajo la protección especial del rey y quien lo quebrantaba era apresado y sufría la pérdida de sus bienes. Posteriormente la situación varió con la entrega de los castillos a título hereditario, quedando éstos como el núcleo de un señorío privado. Este hecho tuvo su repercusión ya que, a partir de este momento, empezamos a encontrar los castillos-palacio de la nobleza.

Los castillos desempeñaron no sólo un importante papel en nuestra historia, sino que también dejaron una imborrable huella en la toponimia aragonesa. Así encontramos numerosas localidades con los nombres de Castiello, Castillo, Castejón, Castro, Castelar, etc. Contamos también con una gran variedad de topónimos de origen árabe que nos indican la presencia de un castillo, qalat, tales como Calasanz, Calatayud, Alcalá (de Ebro, del Obispo, etc.), Calatorao, etc., y otros que derivan de una terminología castrense como Alcolea, Almenara, Alquézar, Bujaraloz, Alborge, etc.

 

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