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Caspe

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 11/10/2011

Ciudad situada al sureste de la prov. de Zaragoza, de cuya capital dista 104 km. Organiza el Bajo Aragón zaragozano, hoy comarca Bajo Aragón-Caspe Buscar voz..., que comprende 7 poblaciones y unos 14.000 hab. Se encuentra en una de las zonas más áridas Buscar voz... de Aragón, a 152 m. de alt., con una temperatura media de 14,6° y 325 mm. de precipitación anual. Se sitúa en el cruce de dos ejes: el del Ebro, en dirección este-oeste, en parte aprovechado por el ferrocarril Buscar voz... (paralelo al cual, a unos 30 km., discurre la carretera Zaragoza-Barcelona, y la correspondiente autopista), y, perpendicular al mismo, el que partiendo de Andorra pasa por Alcañiz y Caspe, para enlazar con Barbastro y Monzón.

El emplazamiento del núcleo urbano sobre un escarpe que domina el tramo final del Guadalope Buscar voz..., casi en su desembocadura en el Ebro Buscar voz..., responde a necesidades defensivas y de dominio del espacio. Sobre la colina se configuró en la Edad Media una auténtica acrópolis: la colegiata de Santa María, marco del Compromiso Buscar voz... en 1412; el castillo del bailío (la cárcel actual) y el convento de la orden militar de San Juan de Jerusalén Buscar voz.... El plano desarrollado en la época medieval se adaptó a las características del terreno, organizándose, cabe la mencionada acrópolis, en torno a la Plaza Mayor, en barrios como el de La Muela, cuyas calles son una auténtica sinfonía de balcones.

Caspe como cabecera comarcal Buscar voz... ha ido acogiendo parte de la población que emigraba del resto de municipios de la comarca. A principios de siglo contaba con 7.808 habitantes (censo de 1900) y mantiene un crecimiento constante hasta el censo de 1950, momento en que alcanza el máximo techo demográfico, 10.128 habitantes. A partir de los años sesenta se inicia el éxodo rural Buscar voz... que afecta a todo Aragón y también al contexto del Bajo Aragón. Caspe también se ve afectado por este proceso migratorio y comienzan a disminuir sus habitantes: 9.162 habitantes en el año 1970, 8.339 en 1981, 8.029 en 1991 hasta los 7.770 del censo de 1998, contando con la misma población que tenía al comenzar el siglo XX. Sin embargo en los inicios del XXI la población se ha recuperado considerablemente, llegando a alcanzar en 2010 los 9.451 habitantes.

Como núcleo distribuidor de servicios comarcales destacan los educativos donde acuden jóvenes de los pueblos de la comarca para enseñanzas no sólo de primaria y secundaria, también de Formación Profesional e incluso universitaria, puesto que la ciudad cuenta con un Centro Asociado de la UNED. Las únicas enseñanzas que se echan en falta son la Formación Profesional de Primer grado y la inexistencia de módulos profesionales. No obstante, la carencia de estas enseñanzas profesionales se ha cubierto en parte con diversoscursos de formación organizados a partir del Programa de Innovación Rural LEADER-II (CEDEMAR)

Caspe cuenta con un buen nivel de infraestructuras para el desarrollo de las actividades económicas. La presencia de las Compañías FECSA y ENHER permite la producción de electridad en la Central de Escatrón Buscar voz... y otras 4 subestaciones transformadoras (Caspe, Escatrón, Fabara y Maella). Por su parte, la comarca es atravesada por una de las grandes infraestructuras de gas a nivel Estatal lo que también ha permitdo la construcción de una planta de gas propano en Caspe y un tanque del mismo gas en el polígono industrial de la ciudad. Junto al gas natural y gases manufacturados existen otros 2 enclaves de almacenamiento de productos petroleros, uno en Caspe y otro en Maella Buscar voz.... Unas y otras infraestructuras abastecen los 3 polígonos industriales de la ciudad: El Castillo de 105.000 m2, Los Arcos-Adidas tambien de 105.000 m2, y finalmente Cabezo Mancebo 49.000 m2. Todas estas infraestructuras constituyen un importante factor para asentar el desarrollo industrial y económico de Caspe e impulsar esta ciudad como el más importante núcleo articulador (junto a Alcañiz) del Bajo Aragón.

La agricultura Buscar voz.... Las posibilidades agrícolas de Caspe son de las más interesantes del conjunto de la Comunidad Autónoma y del Bajo Aragón. En esta ciudad confluyen el Guadalope y el Ebro lo que ha permitido crear un buen sistema de riegos. El Guadalope ha sido regulado en su tramo inferior con dos embalses (embalse de Caspe II y Moros) que garantiza un buen aporte de aguas para este municipio. Paralelo al Guadalope discurre el Regallo Buscar voz... que desemboca en Chiprana Buscar voz.... La acequia de Civan Buscar voz... enlaza ambos ríos posibilitando la transformación de más de 4.600 has. de regadío, el 22’4% de las tierras de cultivo, definiendo un área de forma trapecial entre dicha acequia y los ríos Regallo, Guadalope y Ebro con los mayores índices de versatilidad agrícola del conjunto del Bajo Aragón. Por otra parte el recientemente aprobado Plan Estratégico del Bajo Ebro Aragonés (PEBEA) que contempla la transformación en regadío de 20.000 has puede constituir el definitivo impulso a la agricultura de esta zona que deberá ir acompañado, necesariamente, de la potenciación de la agroindustria con objeto de incrementar la diversificación de las actividades agrícolas y el Valor Añadido.

El cultivo básico ha sido el olivarero: sobre él se ha desarrollado una actividad industrial y exportadora de aceite y aceitunas, incluyéndose esta comarca en el ámbito de la recientemente aprobada Denominación de Origen. A lo largo de la historia se han producido importantes heladas (como la de 1970) que provocaron el arranque de olivos, sustituyéndose por prados de alfalfa, maíz, etc.

En definitiva, Caspe dispone de buenos potenciales endógenos para su desarrollo. La potenciación de la agricultura y agroindustria pueden constituirse en el motor de desarrollo, sobre todo si se logra la integración con el resto de sectores, apoyándose en el buen nivel de infraestructuras industriales y recursos energéticos existentes. En este sentido, el papel que está desarrollando el Programa de Innovación LEADER Buscar voz...-II (y el posible LEADER III+ Buscar voz...) es un factor decisivo en la formación y apoyo a pequeñas empresas en la comarca.

El embalse de Mequinenza Buscar voz... -el Mar de Aragón- con sus casi 500 km. de «costas», propicia actividades náutico-deportivas y turísticas que complementan un sector servicios hasta ahora acomodado a su papel de cabecera comarcal. (Caspolinos).

Preh. y Arqueol.: su término municipal parece que fue uno de los últimos en poblarse dentro de la comarca del Bajo Aragón, por los problemas ambientales para el hábitat prehistórico o porque la erosión ha destruido los yacimientos.

Aparecieron materiales paleolíticos en el yacimiento de Soto de Vinué V. Entre los materiales recogidos destaca un bifaz y un hachoir.

Entre los yacimientos más antiguos cabe mencionar las Piedras de Guerrilla y Mataloperro, hoy desaparecidos bajo las aguas del embalse de Mequinenza, que presentaban industrias microlíticas de sílex atribuibles a un horizonte neolítico arcaizante.

Mataloperro: citado en la bibliografía especializada como yacimiento arqueológico encuadrable dentro del Bronce arcaizante local o también como Eneolítico Buscar voz.... Investigaciones posteriores demuestran que en Mataloperro existe ocupación continuada desde el Neolítico Final hasta el Hierro Inicial. En prospección se recogieron puntas de flecha de sílex de tipo romboidal, cerámicas toscas con decoración de cordones digitados, etc. Uno de los poblados correspondientes al Bronce Final muestra un urbanismo interesante con casas de planta cuadrada, en un espolón en dirección al río, y un muro defensivo de más de un metro de potencia.

Destacable es también el yacimiento de Boquera del Regallo II: se sitúa en la desembocadura del río Regallo. Fue dado a conocer en la Carta Arqueológica de Caspe. Se trata de un asentamiento al aire libre localizado en un cerro de escasa altura. El taller lítico (aparecen algunos restos romanos) ha ofrecido un conjunto de microburiles próximo a la veintena además de un lote de microlitos geométricos: trapecios, triángulos y segmentos de círculo con retoque abrupto y en doble bisel, además de un importante número de piezas como raederas, raspadores, laminitas de dorso, etc. La cronología del yacimiento debe situarse entre el Epipaleolítico y el Neolítico antiguo.

En lo que respecta al arte rupestre Buscar voz..., es de destacar el yacimiento del Plano del Pulido: se localiza en una pequeña oquedad abierta en la roca arenisca que da cobijo a un conjunto de pinturas rupestres de estilo levantino que fueron dadas a conocer en la Carta Arqueológica de Caspe y que han sido estudiadas por J. J. Eiroa García. La composición reúne varias figuras entre las que destaca un magnífico ciervo en actitud, al parecer, de alerta para iniciar la lucha con otro congénere que aparece afrontado y con la cuerna baja. Este último está bastante incompleto, faltándole casi toda la cabeza como consecuencia de una grieta abierta en la roca y la mayor parte del cuerpo, probablemente porque nunca se pintó. Estas dos figuras que han sufrido algunos repintes debieron componer una escena única. Es fácil observar cómo sus lomos siguen una misma línea horizontal. Entre ambas figuras aparece una cierva, en posición más baja, que además de presentar superposiciones con el ciervo incompleto no se pintó toda de una vez, hecho que puede comprobarse al seguir la línea del cuello que aparece rota y distorsionada. Una cuarta figura, bastante perdida, posiblemente de una cierva existe debajo del ciervo completo, y por último diversos restos de pintura aparecen en el extremo derecho de la composición, según Eiroa correspondería a la figura de un arquero. La cronología posible puede arrancar de la fase I antigua o naturalista de Beltrán, donde habría que incluir los dos ciervos llegando hasta la tercera fase, «de desarrollo», donde habría que incluir la cierva grávida.

En lo referente al Calcolítico Buscar voz..., tanto en el aspecto del fenómeno megalítico como del campaniforme, así como en lo referente al Bronce pleno, la investigación tropieza con la dificultad de la escasez de materiales de datación clara.

La gran eclosión demográfica y cultural de Caspe tuvo lugar hacia el siglo VIII a. C., con la aparición de innumerables poblados y necrópolis tumulares de poblaciones llamadas indoeuropeas, célticas hallstátticas, de la primera Edad del Hierro, que no son otra cosa que poblaciones del Bronce final, procedentes fundamentalmente de la cuenca del Segre con sus túmulos funerarios de incineración y de la alta cuenca del Ebro, muy especialmente de Navarra y Álava con sus cerámicas excisas, formadas por un substrato indígena aculturado por inmigrantes ultrapirenaicos.

Entre los yacimientos de este Bronce final cabe citar los cabezos de Sancharancón (el más arcaizante), Torrente, de las Armas, Monleón Buscar voz..., Zaforas, Castel Morrás, Palermo, Piarroyo, Val de las Fuesas, Val de Zail, Cinglo del Puente del Ebro, etc. Estos poblados, emplazados en cabezos amesetados, tienen un eje no superior a los 100 m., con casas rectangulares con cimientos de piedra, muros de adobe y techos de ramaje y barro, de unos 6 m. de largo, dispuestas en hileras o en la periferia de las mesetas.

Sancharancón: poblado que se localiza a la orilla del camino que conduce de Caspe a Zaragoceta Buscar voz.... Sobre un cerro cónico con gran cantidad de bloques de arenisca que se acumulan en las laderas, se distribuyen las casas de planta cuadrangular. Los materiales cerámicos recogidos en superficie encajan tipológicamente en un Bronce Medio avanzado, estando también presentes restos, muy escasos, de vasijas adscribibles a los campos de urnas antiguos, además de un gran porcentaje de productos de talla de sílex.

El poblado del Cabezo de las Armas Buscar voz... ocupa una amplia plataforma sobre un cerro. Las casas se disponen alrededor de un espacio central. Los materiales cerámicos están hechos a mano y tienen un carácter predominantemente indígena, teniendo decoración plástica de cordones y mamelones.

Castell Morrás: Asentado en un cerro próximo a un meandro del río Guadalope. El hábitat ocupa la cima del cerro y las laderas conservándose todavía un camino de acceso a la cumbre. Entre los materiales recogidos en prospección hay cerámicas con decoración incisa, acanalada y excisa; algunas formas cerámicas nos remiten a tipos propios del Bronce Medio si bien la cronología del poblado (posiblemente con dos niveles de ocupación) debe centrarse entre los siglos IX y VII a.C. Algunos bloques de arenisca de procedencia alóctona tienen signos grabados cruciformes posiblemente de época medieval o moderna. Hacia el este se localiza una necrópolis tumular con estructuras circulares muy alterada por los saqueadores.

Loma de Sancho, yacimiento correspondiente al núcleo arqueológico de Palermo. En prospección ha ofrecido cerámicas con decoración de acanalados y de tipo plástico, junto a una vasijita de bronce. Cronología: Bronce Final.

Mas del Pastor, también perteneciente al núcleo arqueológico de Palermo. Ocupación en cima y laderas del montículo. Cerámicas con decoración excisa, incisa y acanalada. Entre las formas hay platos troncocónicos, vasijas carenadas, cuencos semiesféricos, etc. Entre los temas decorativos destacan los zoomorfos incisos. Cronología: Bronce Final.

Mas del Cerrojo: yacimiento citado en la Carta Arqueológica de Caspe; de gran pobreza material, puede datarse en el Bronce Final. En las inmediaciones del mismo se ha localizado recientemente un nuevo yacimiento perteneciente al Bronce Medio que entrega materiales propios de la época y una necrópolis tumular con enterramientos de unos 8 m. de diámetro. Probablemente datable en un Bronce Medio.

Al Bronce Final pertenecen los materiales hallados en El Dique: en la urbanización de dicho nombre, en lugar próximo al antiguo cauce del río, se recogieron en prospección diversos restos cerámicos de factura manual pertenecientes, sir duda, a fondos de cabaña del Bronce Final. En un lugar próximo, al realizar un desmonte, apareció un ánfora romana.

Cuesta del Andador, poblado con casas de planta rectangular de cronología Bronce Final. En las inmediaciones se registra una necrópolis tumular.

A mediados del I milenio a.C., la presencia del mundo griego y púnico, con sus colonias en las costas mediterráneas hispanas, deja sentir su influencia en el valle del Ebro y, en consecuencia, en la zona de Caspe. Los poblados de este horizonte cultural de la Edad del Hierro se hacen más abundantes y mayores, con fuertes murallas de piedra y habitaciones más amplias, con sus necrópolis contiguas, muy mal conocidas, de incineración en fosa y señalizadas con estelas de piedra grabadas con motivos geométricos, guerreros a caballo, lanzas, e incluso las primeras inscripciones de estas tribus indígenas. Se introduce la cerámica a torno, con decoración pintada en rojo y motivos geométricos, y después, florales esquematizados, haciendo su aparición la metalurgia del hierro. El momento de transición del bronce al hierro se observa en la Loma de los Brunos Buscar voz... y en Palermo, y el florecimiento cultural está documentado en los yacimientos de Rimer, La Tallada, Palermo, Cabezos de la Estanca, El Cinglo y el Lugarejo, entre otros.

Con la invasión romana Buscar voz... del Ebro, a principios del siglo II a.C. son destruidos muchos poblados ibéricos, produciéndose una crisis de poblamiento que se va superando con la implantación de villas Buscar voz... rústicas romanas; éstas serán origen de poblados medievales como Travia, Cabezo de los Baños, Cauvaca, El Santo Cristo, con ricos mausoleos tipo templo, como el de Miralpeix Buscar voz..., trasladado al casco urbano caspolino, donde los únicos restos romanos conservados pueden ser la base de los muros del castillo del Compromiso.

Fonté: yacimiento ibero-romano prácticamente arrasado por las labores agrícolas. Entre los materiales arqueológicos recogidos hay que citar una estela ibérica.

Val de la Cruz Blanca, en las proximidades se registra una villa romana y un yacimiento ibérico.

Trabia Buscar voz...: en la historiografía local (Valimaña M.: Anales de la ciudad de Caspe, sin fecha) Trabia fue una ciudad indígena destruida por los romanos que acuñó moneda. Posteriormente, según Valimaña, se construyó sobre sus ruinas un poblado medieval que también sería destruido. Tanto Trabia como el lugar próximo de Valdurrios son topónimos prerromanos. La investigación arqueológica de la zona, tan sólo muestra un resto cerámico de dicho lugar adscribible a técnicas decorativas propias de campos de urnas. Un lote de monedas procedente de Trabia lo componen algunos dineros de vellón de Jaime I, y algunas monedas más acuñadas hasta la época de los Austrias.

Picardías: yacimiento de época romano-imperial que da fragmentos de tégulas, terra sigillata hispánica y común romana. Un broche circular de bronce con radios y esmalte (época de Trajano). Se observan sillares de gran tamaño escuadrados, y un pilar que tiene grabada una cruz (posiblemente cristiana), desplazados por la remoción agrícola.

Mas de Rabel: yacimiento arqueológico de época romano-imperial. En diversas prospecciones se recogieron abundantes fragmentos cerámicos destacando la cerámica romana, restos de vasijas ibéricas, sílex y fragmentos de hierro y huesos. En superficie se observan estancias delimitadas por muros de bloques de arenisca.

Alcalán: asentamiento medieval. En prospección se han recogido restos cerámicos medievales y un broche de cinturón visigodo de tipo arriñonado.

• Bibliog.:
Eiroa, Jorge Juan, Álvarez, Andrés y Bachiller J. Alberto: Carta arqueológica de Caspe; Caspe, Grupo Cultural Caspolino-Institución Fernando el Católico, Monográfico núm. 2 del Cuaderno de Estudios Caspolinos, 1983. Esta obra recoge un total de 77 fichas de yacimientos de la zona de Caspe-Chiprana.

Hist. Med.: Su reconquista (1169) se enmarca en las campañas efectuadas por Alfonso II Buscar voz... por tierras del Bajo Aragón, y en su toma participaron la orden del Hospital Buscar voz... y la de Calatrava Buscar voz.... En 1182 la villa de Caspe pasó a poder de los hospitalarios mediante la permuta realizada con Alfonso II por otros bienes de la Orden. Su castillo fue destinado a residencia del bailío Buscar voz... del Hospital. En 1193 fue confirmada esta donación; sin embargo, la autoridad de los comendadores sobre la villa no debió de ser muy efectiva, pues muy pronto tuvo ésta su propio gobierno en la forma típica del concejo Buscar voz.... Además, hubo grandes familias que tuvieron extensas posesiones en Caspe.

Con todo, no tardó en constituirse en encomienda, siendo Pedro de Fabregada su primer comendador. En 1254, el capítulo general de la orden realizó un pacto con el concejo por el cual éste pasó a disfrutar de la titularidad dominical sobre bienes, tierras, vasallos, etc. Se reconoció la jurisdicción de dicho concejo en todo el término, y se acordó la sujeción de la villa a los fueros y costumbres de Zaragoza. En 1392, Juan Fernández de Heredia Buscar voz... compró a la familia Sesé todas sus posesiones en la villa para fundar un convento de su orden. Cuando falleció, su cuerpo fue traído desde Avignon y enterrado en la iglesia de su convento.

En el siglo XV contó la villa con la visita del papa Benedicto XIII Buscar voz..., depuesto en Avignon, pero que no había abdicado, el cual vino a arreglar unos asuntos entre su propia familia, los Luna Buscar voz..., y los Urrea Buscar voz.... En 1412, Caspe fue elegido como el lugar en que habían de reunirse los compromisarios designados para la elección de un sucesor de Martín I Buscar voz.... Las sesiones del Compromiso de Caspe Buscar voz... fueron celebradas en el castillo-mansión de los hospitalarios.

• Bibliog.:
Canellas, A.: «Evocación de la reconquista de Caspe»; Zaragoza, t. XX, 1969.
Lorén, J.: «Caspe»; Zaragoza, t. II, 1956.

Hist. Mod. y Contemp.: Hasta 1610, las dos comunidades, cristiana y musulmana, heredadas de la Edad Media continuaron poblando la villa. Aunque compartían las tierras del regadío viejo, cada una tenía su propio término municipal y sus bienes comunales. Una y otra eran vasallas de la orden de San Juan de Jerusalén, pero la dependencia de los musulmanes, nuevos convertidos o moriscos Buscar voz..., a partir de 1526 era mucho más estricta que la de los cristianos.

Durante el siglo XVI, ambos pueblos, estimulados por su propio crecimiento demográfico, llegaron a construir la infraestructura de los regadíos actuales caspolinos. Desde fines de la centuria hasta nuestros días, nada serio se ha hecho en favor de los mismos, a excepción de la construcción del pantano de Santolea Buscar voz... en 1930, que, al regular las aguas del Guadalope, ha permitido un mejor riego y, lógicamente, la extensión de la superficie regada. Pero este hecho se ha visto fuertemente contrarrestado por el pantano de Mequinenza Buscar voz..., que ha inundado o inutilizado un elevado número de hectáreas del mejor regadío de Caspe. Los cristianos viejos alrededor de 1550 levantaron en piedra el azud de Civán Buscar voz..., en el límite mismo con Alcañiz. Desde allí sacaron la acequia principal o de Civán, que, después de recorrer más de 50 km., termina en el Ebro por Chiprana. Los moriscos, por su parte, construyeron el azud de la Herradura, también sobre el río Guadalope, que a través de sus correspondientes acequias regaba el término de la Herradura. Todo este término y parte del regado con el azud de Rimer, el más viejo de la villa, ha desaparecido con la presa anteriormente citada.

Las roturaciones se han extendido a lo largo de la historia merced al aumento de población durante los siglos XVI y XVIII, pero ha sido desde la segunda mitad del XIX hasta nuestros días cuando el proceso de colonización de nuevas tierras, buscando el beneficio económico, ha adquirido las mayores proporciones. La introducción del arado de vertedera, y el de Gravant, los abonos y sobre todo la mecanización de la agricultura han permitido la transformación, imposible hasta estos momentos, de grandes extensiones de eriales en tierras de labor.

Durante los siglos XVI-XVIII Caspe contó con una representativa industria textil de la lana y de la seda, con un carácter meramente subsidiario de la agricultura. La industria lanera se fue progresivamente extinguiendo a lo largo de la centuria del barroco, mientras que la de la seda se mantuvo durante el siglo XVIII, aunque no parece que sobreviviera a la guerra de la Independencia Buscar voz....

En el siglo XIX, el hecho económico más importante para Caspe y su futuro, o al menos uno de los más importantes, fue la llegada del ferrocarril Buscar voz..., a fines de la centuria. En la sesión del 24-VI-1876, el municipio acordó conceder una serie de privilegios a la compañía que realizase con mayor rapidez el trazado. El 12-IX-1891 se empezaba a trabajar en los términos municipales de la ciudad llegando el trazado a la población el 13-X-1893.

Ya en nuestros días, la industria (cuchillería, confecciones, conservas, etc.) tiene su importancia dentro de la vida económica caspolina.

En cuanto a la cultura, es preciso señalar cómo, frente a la deplorable situación de la enseñanza, las inquietudes sociopolíticas de las minorías se manifestaron en una serie de publicaciones periódicas Buscar voz... de vida efímera y de tendencias dispares. El 28-X-1868 apareció El descamisado, liberal-progresista y republicano. Algunos años más tarde salía La vía del Ebro, el 1-III-1879, con el propósito de dar empuje a las obras del ferrocarril. El 1-II-1888 se lanzaba El Hambre, centrado en la defensa de los intereses caspolinos. El semanario republicano La luz salió el 2-VII-1890 y terminó el 31-I-1891; algún tiempo después, el 2-VII-1891, apareció como diario. Un año más tarde salió a la luz La sinceridad, que sobrevivió más de diez años.

Caspe ha sido, por su situación geográfica, una de las poblaciones más directamente afectadas por las distintas contiendas vividas por el solar hispano desde 1600 hasta nuestros días. En la guerra de Secesión catalana Buscar voz... (1640-1652) fue víctima de las incursiones y correrías de las tropas franco-catalanas, así como de las exacciones fiscales de la monarquía, de los alojamientos de soldados y reclutamientos que representaron un durísimo golpe para su ya de por sí grave situación económica. En la guerra de Sucesión Buscar voz... española (1701-1711) fue fiel a la causa borbónica, mientras sus vecinos se decantaron por el aspirante austríaco. En la ofensiva de Cataluña de 1705-1706, T´Serclaës Tilly, al frente de las operaciones militares, terminó por fijar su base en Caspe. En la guerra de la Independencia la villa fue ocupada sin apenas resistencia el 4-III-1809. Abandonada poco después, fue ocupada definitivamente desde el 21-VI-1809 hasta 1813.

Excepcionalmente graves para Caspe fueron las guerras carlistas Buscar voz.... Fiel a la causa isabelina, fue objeto de las correrías e incursiones de los carlistas, además de padecer sitios, asaltos y efímeras ocupaciones. Así, durante la primera guerra, el 23-V-1835, Cabrera Buscar voz... consiguió apoderarse de algunas casas. En junio del mismo año, Llagostera se hizo con el primer recinto urbano, incendiando después la población. El 6 de noviembre la villa era sitiada por una columna enemiga. Al año siguiente, Llagostera conseguía tomar de nuevo la ciudad, abandonándola poco después. El 1-XI-1836 volvía a apoderarse de la población, manteniéndola en su poder durante once días. Durante la tercera guerra, Caspe estuvo prácticamente a merced de las penetraciones carlistas. En el intermedio de la segunda y tercera guerra, exactamente en 1861, Caspe conseguía por fin, después de haberlo intentado en sucesivas ocasiones desde el siglo XVII, el título de ciudad.

Ya en el siglo XX, la ciudad caspolina fue testigo de un hecho político de primer orden. Durante los días 1, 2 y 3 de mayo de 1936 Buscar voz..., las izquierdas aragonesas, recordando, seguramente, el Compromiso, se reunían en Caspe para discutir y aprobar el «Estatuto». Más tarde, en 1937, Caspe será la capital efímera de un no menos efímero «gobierno de Aragón Buscar voz...».

Arte:
—Colegiata de Santa María la Mayor: Es, con diferencia, el edificio más monumental de Caspe. Se encuentra en la zona más elevada del casco urbano y formaba parte de una especie de acrópolis, mixta de edificaciones religiosas, civiles y defensivas, que la orden militar de San Juan organizó al borde de un acantilado con espléndidas vistas sobre la huerta del Guadalope. Este conjunto monumental comprendía la iglesia, el castillo del bailío residencia de los comendadores y el convento de la citada orden. Las guerras civiles del siglo XIX y la piqueta lo redujeron a un fragmento del castillo y a la iglesia, varias veces maltratada, particularmente en 1936, y entonces se destruyeron los retablos y los dos soberbios sepulcros góticos que contenía: del gran maestre Juan Fernández de Heredia (+ 1396), a quien se debió la dignidad de colegiata en 1394, y de Martín García Piazuelo, obispo de Barcelona e hijo de Caspe (+ 1521).

El templo, restaurado con bastante fidelidad, es uno de los más notables que el gótico purista legó en Aragón, todavía influido por el estilo cisterciense. Debió de construirse en los siglos XIV-XV, y lo consagró el papa electo Adriano VI en 1522. Consta de tres naves, más alta la central, y se alza enteramente aislada sobre un altozano, dejando traslucir toda su arquitectura de buena cantería, con cubiertas planas; la capilla de la Veracruz contrasta, por su fábrica de ladrillo y su cúpula, de época barroca. También la torre es muy posterior, pues se reedificó tras la destrucción de la antigua (1838); de gran altura y estilo neoclásico, es cuadrada, con las aristas achaflanadas en el cuerpo superior.

Tres portadas góticas embellecen el templo. La occidental es la más suntuosa de su estilo en Aragón, después de la de la catedral de Huesca; en forma abocinada, con arquivoltas apuntadas y finamente labrados los capiteles, bases y zócalo; en las jambas había esculturas bajo dosel, destruidas en 1936, habiéndose restaurado la imagen de la Virgen en el parteluz. Las portadas laterales son mucho más sobrias; en forma semicircular, muestran arquerías baquetonadas bajo un trasdós que descansa en ménsulas labradas.

El interior del templo es muy evocador. Las naves constan de cinco tramos; los pilares son rectangulares, con semicolumnas adosadas donde descansan los arcos tajones y formeros, siendo todos ellos apuntados. El crucero se acusa en planta y alzado y, sorprendentemente, presenta dos tramos. Pronto se aprecia que el segundo tramo procede de una modificación de la cabecera, ejecutada en 1515 con fondos del citado obispo Martín García, y, como consecuencia, la capilla mayor ,cuyo testero es recto, quedó extraordinariamente corta. El auténtico crucero era sólo su tramo occidental, y podemos ver intacto su brazo sur, convertido en capilla. Todas las bóvedas del templo son de crucería sencilla, excepto las dos centrales del crucero, que son estrelladas, así como las de cuatro capillas laterales, que ofrecen todavía relieves góticos y platerescos. La capilla que contenía la tumba del maestre se singulariza por su bóveda de medio cañón, con yeserías de un tardío mudéjar. En cuanto al tesoro artístico, se reduce hoy a dos obras góticas: el cáliz del Compromiso y el relicario de la Veracruz.

—Castillo del bailío: Sus ruinas, muy mutiladas y degradadas, yacen tras la cabecera de la colegiata, separadas por un reducido espacio con evocador aspecto de patio de armas. Su planta es un cuadrilátero macizo, su estructura era palaciega y debió de construirse en el siglo XIV. En la fachada subsisten los contrafuertes y la jamba izquierda de una de las tres ventanas góticas que se advierten en el dibujo de H. Estevan (1871) y que mencionó Labaña en 1610 como pertenecientes a la sala donde se celebró el Compromiso. Hoy es una terraza que mide exactamente los 50 por 25 pies que consignó el último. Deseable y nada difícil sería su reconstrucción, pues los citados contrafuertes soportarían arcos perpiaños con techo de madera, como en otras salas góticas de la región. El marco pétreo de la puerta que entraba a la sala se trasladó al despacho de la alcaldía.

—Otras iglesias: La ermita de Nuestra Señora de la Horta, llamada también del Cristo del Fondón, es la única muestra del románico en Caspe. Se encontraba a unos tres kilómetros al norte, próxima al Ebro, y quedó anegada bajo el nuevo embalse hasta que, en 1973, emergieron sus ruinas como consecuencia de un estiaje y se realizó la encomiable tarea de desmontar sus sillares y llevarlos a lugar seguro con el fin de recomponerla en la ciudad. El ábside es semicircular, con modillones en nacela, y la nave se cubriría con techo de madera sobre arcos diafragmas.

La iglesia del ex convento de Santo Domingo, en la vega, se construyó en 1570, quedando las paredes con doble hilera de las típicas galerías aragonesas y la portada apuntada de ladrillo. El interior se reformó en época barroca, así como la torre, y yace con las bóvedas caídas.

—Edificios civiles y urbanismo: No podemos afirmar que el caserío de Caspe ofrece fisonomía monumental, pero conserva relativamente bien su urbanización medieval, particularmente en el barrio de La Muela, que es el distrito más antiguo, encaramado sobre un promontorio, y sus callizos irregulares y empinados guardan cierto sabor morisco. Allí se encuentran la primitiva Casa del Concejo, con puerta apuntada, adovelada y con escudos, y la que se supone solar natal de San Indalecio, obispo de Almería (siglo I), con una modesta capilla.

En el centro urbano, la Plaza Mayor es un atrayente conjunto; en un lado subsisten los primitivos soportales, en forma apuntada, llamados Arcos de Toril; en otro lado se eleva la casa consistorial, con fachada clasicista del siglo XIX, y la casa de Piazuelo-Barberán, que es, con diferencia, la más notable de Caspe; parece del siglo XVII, con balcones ornados por frontones barrocos. En el resto de la ciudad hay algunas casas con escudos y portadas de medio punto, destacando una casa gótica en la plaza situada al sur de la colegiata, que sería un matacán. Dicha plaza se embellece asimismo con el mausoleo romano que se trasladó desde el inundado Miralpeix.

—Fuerte de Salamanca: Se alza airoso a corta distancia en la loma de Monteagudo, y recibe su nombre del general que mandó construirlo en 1873 como consecuencia de la segunda guerra carlista. Con varias hileras de aspilleras para la fusilería, ofrece interés por su aspecto medievalizante, muy peculiar del siglo XIX, con torre y bastiones redondeados.

Bibliog.:
Abbad Ríos, Francisco: Catálogo monumental de España. Zaragoza; Madrid, 1959.
Andreu Buisán, Santiago, y Caballú Albiac, Miguel: Caspe. Ciudad del Compromiso; Zaragoza, 1974.
Guitart Aparicio, Cristóbal: La colegiata de Santa María la Mayor y el castillo del Compromiso en Caspe; Caspe, 1974.
Id.: Castillos de Aragón; Zaragoza, 1976. Id.: Arquitectura gótica en Aragón; Zaragoza, 1979.

 

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