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Casa de Ganaderos

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 27/10/2009

En Aragón no hubo una organización general de los ganaderos equivalente a la Mesta de Castilla, sino una serie de corporaciones locales tales como la Mesta de Albarracín Buscar voz..., el Ligallo Buscar voz... de Calatayud, la Casa de Ganaderos de Tauste Buscar voz..., la Cofradía de Pastores de Letux, etc. De todas estas comunidades, la más importante fue la Casa de Ganaderos de Zaragoza o Cofradía de San Simón y San Judas, institución fundamental de la ganadería aragonesa. Su excepcional importancia se debió a la posición preeminente de Zaragoza en el reino, a la importancia de su cabaña y, sobre todo, a los considerables privilegios y exenciones que le fueron concedidos por los reyes.

La leyenda remonta el origen de la Casa al siglo V. El Privilegio de los Veinte Buscar voz... se refiere a los ganaderos zaragozanos, pero hasta 1229 no encontramos documentado el nombre oficial de la corporación: Confratrie Simonis et Iude. Desde que tenemos noticias de su estructura, la Casa de Ganaderos se nos presenta en conexión efectiva, aunque no siempre pacífica, con el municipio zaragozano, con una remota subordinación a la Corona y con autoridades propias.

La organización interna de la asociación, especificada por Juan I Buscar voz... en un documento fechado en 1391, era en esquema como sigue: el capítulo general, reunión de todos los miembros pertenecientes a la corporación debidamente convocados, constituía la asamblea legislativa y órgano superior de gobierno. La condición de miembro se adquiría simplemente siendo ganadero y vecino de Zaragoza. Los capítulos o asambleas generales eran cuatro al año, el más importante el que se celebraba por Pascua Florida en la sala capitular de la iglesia de Santa María del Portillo; los tres restantes tenían lugar en la casa de la Cofradía, que se construyó en la calle de San Andrés.

El Justicia Buscar voz..., cabeza de la institución, era el jefe administrativo de la Casa y también el juez en asuntos civiles y criminales relacionados con ganados y ganaderos. El lugarteniente del Justicia auxiliaba a éste, o le suplía en caso de imposibilidad. En algunas épocas actuó simultáneamente, con iguales atribuciones. Los consejeros tenían por misión aconsejar al Justicia en asuntos graves; constituían un órgano consultivo, sin misión específica. Los mayordomos Buscar voz..., fijados en dos en el privilegio de 1391, eran administradores de los bienes comunes. Uno de ellos, el mayordomo bolsero, ejercía como tesorero y rendía cuentas en la época de renovación de cargos. Su misión era fiscalizada por dos contadores.

El procurador general era el representante de la Casa en pleitos y litigios, por lo tanto acusador de los delincuentes contra la cabaña zaragozana. Tenía a su cargo además otras funciones, tales como velar porque los miembros de la Cofradía fueran efectivamente vecinos de Zaragoza, y, en general cuanto se relacionaba con los intereses y privilegios de la institución. Existía también un notario que llevaba los dos registros de la Casa (actos comunes y actos de la corte del Justicia) y levantaba acta de todos los asuntos, judiciales o extrajudiciales, relacionados con la misma. Abogados y procuradores, en número variable según las épocas, estaban al servicio de la Casa en los asuntos de su incumbencia.

Los vedaleros, dos en 1391, eran alguaciles o ministros inferiores de la corte del Justicia. Su cargo se renovaba cada dos años. Los ligalleros, dos también, eran responsables de la organización del ligallo, la gran asamblea anual que se celebraba por Pascua de Resurrección ya citada. Otros funcionarios de la Casa eran los guardas de la dehesa, los partidores de acampos y los contadores de ganado.

• Bibliog.:
Marín y Peña, M.: «La Casa de Ganaderos de Zaragoza. Notas para la historia del régimen jurídico de la ganadería aragonesa»; Universidad, VI, Zaragoza, 1929, pp. 25-101 y 173-217.

Hist. Mod. y Contemp.: Los cinco últimos siglos de historia de la institución son aún poco conocidos. A lo largo de la Edad Moderna (siglos XVI-XVIII) la Casa de Ganaderos siguió ejerciendo sus privilegios heredados de la Edad Media: diversas exenciones tributarias como el no pagar derechos de herbaje Buscar voz..., carneraje Buscar voz... y lezda Buscar voz... o portazgo Buscar voz..., y sobre todo el derecho a apacentar sus ganados en los montes comunes de todo el reino. Estos privilegios fueron origen, como en siglos anteriores, de numerosos pleitos entre la Casa y diversas poblaciones aragonesas de la Ribera del Ebro y de los valles pirenaicos. Tampoco fueron raros los conflictos con las comunidades de Daroca, Calatayud, Albarracín y Teruel; especialmente con la primera, cuyos pastos fueron frecuentados con mayor asiduidad. La Casa siguió ejerciendo igualmente su potestad judicial en todos los asuntos que le concernían; ésta era ejercida por el Justicia mayor, a la vez presidente y juez ordinario de la institución, con competencias en lo civil y lo criminal. Muchas de sus sentencias no eran recurribles. Los poderes del Justicia permanecieron intactos hasta los decretos de Nueva Planta Buscar voz... en que una Real Cédula de 13-IV-1709 sujetó el ejercicio de su jurisdicción a las leyes de Castilla y declaró todas sus sentencias apelables ante la Real Audiencia de Aragón.

A lo largo de estos trescientos años la corporación se mantuvo como una institución de índole gremial y de carácter aristocrático, en la que el poder era detentado por una oligarquía muy vinculada a la nobleza y la burguesía urbana de Zaragoza; estos grupos ocupaban a su vez una posición dominante en el concejo zaragozano. Cada vez fue más difícil acceder a formar parte de esta minoría, ya que los sistemas de elección de los oficiales (cargos principales) de la Casa fueron hasta 1661 la cooptación (los salientes elegían a sus sucesores) y, desde ese año, la insaculación y el subsiguiente sorteo. En este segundo caso había una selección rigurosa de las personas sobre las que podía recaer la suerte, de forma que sus resultados eran en la práctica similares a los del primer sistema.

En 1459, y quizás debido a la expansión de la cabaña, una parte de los montes comunes de Zaragoza fueron destinados a dehessa de la Casa de Ganaderos; en 1698 un nuevo contrato con el Ayuntamiento determinó la creación de 18 parideras, cada una para 750 ovejas, y en 1730 se aumentó su número probablemente en 14 más, lo que sumaba un total de 32 parideras o acampos Buscar voz.... Originariamente (1698) estos acampos del común zaragozano fueron sorteados entre los cofrades, pero el tiempo y un largo pleito con el concejo zaragozano (1763-1775) hicieron posible que se los apropiaran unos pocos ganaderos: las Ordinaciones de la Casa de 1805 estipulaban ya que éstos los poseían en usufructo vitalicio y hereditario. En el siglo XIX el hecho fue objeto de recurso por parte del Ayuntamiento; el pleito, cuya resolución permitió consolidar la propiedad de los acampos a sus poseedores, no se resolvió hasta 1901.

El siglo XIX contempló la crisis y transformación de la institución. Las guerras arruinaron su patrimonio y diezmaron una cabaña que, según estimaciones, era de 120.000 a 300.000 cabezas de ganado lanar a fines de siglo (en Aragón había en 1799, 1.754.407 cabezas), dejándola en 40.000 (hacia 1850) a 80.000 (1870). El privilegio de pastura universal fue confirmado por Fernando VII (1827), pero la progresiva extensión del régimen de dehesas lo hizo innecesario, y al redactarse el reglamento de 1901 era ya sólo un recuerdo histórico. Igualmente desaparecieron la jurisdicción del Justicia mayor (1826) y poco después (8-IV-1828) este cargo y el de lugarteniente quedaron reducidos a ser presidente y vicepresidente de la Casa. A mediados del XIX la entidad se incorporó a la Asociación General de Ganaderos del Reino, y en 1915 se convirtió en sindicato agrícola pecuario. A raíz de la supresión de estas entidades en la inmediata postguerra la Casa se constituyó en la Cooperativa que hoy es.

En la actualidad la entidad agrupa a unos 350 socios que totalizan 200.000 cabezas de ovino, y se rige por unos estatutos aprobados por Orden de 12-VII-1945 que pronto van a ser renovados. Para el servicio a los socios dispone de tres secciones: un lavadero de lanas que recoge, lava y comercializa el producto; un puesto de abastecimiento de carnes en el Matadero Municipal de Zaragoza para su venta, y un servicio de mejora ovina en sus fincas de La Cartuja Baja (Z.), y Almonacid de la Sierra (Z.), que, a partir de un rebaño base de selección de cuatro razas diferentes, proporciona sementales a los miembros de la entidad.

• Bibliog.:
Klein, J.: La Mesta. Estudio de la historia económica española 1273-1836; Alianza Editorial, Madrid, 1979.
Marín y Peña, M.: La Casa de Ganaderos de Zaragoza. Notas para la historia del régimen jurídico de la ganadería aragonesa; Tip. «La Académica», Zaragoza, 1929.

 

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