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Caja de Ahorros de la Inmaculada

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 09/02/2011

Esta institución cuyo primer nombre fue Caja de Ahorros y Préstamos de la Inmaculada Concepción de Zaragoza tuvo su origen en la liga de Acción Católica que presidió Mariano de Pano Buscar voz..., y su primera junta rectora se constituyó el 21-III-1905 bajo la presidencia de Joaquín Roncal. Comienza sus operaciones el 1 de mayo de este año, siendo uno de los primeros asientos la percepción de un donativo del arzobispo de Zaragoza, ya que esta institución es una muestra significativa del catolicismo social Buscar voz... de comienzos de siglo.

La Caja había instituido un sistema de ahorro para los obreros Buscar voz... que eran socios, consistente en cuotas fijas que eran cobradas decenalmente, hasta que este sistema de ahorro obligatorio deja de utilizarse en 1912. Si la principal fuente de captación de recursos eran los obreros de Zaragoza, los clientes que obtenían los créditos más importantes eran los sindicatos agrarios cristianos, a los que se concedía prioridad en la tramitación de las operaciones.

La evolución de la entidad en sus primeros años de funcionamiento fue creciente, sólo se interrumpe en 1915, año en el que se sufren las primeras consecuencias del estallido de la guerra mundial en 1914, disminuyendo los depósitos ante la gran cantidad de reintegros que se llevaron a cabo. En 1916, los depósitos alcanzaban la cifra de 289.000 ptas., muy inferior a los 14.987.000 ptas. de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad Buscar voz... de Zaragoza y a la de los bancos de la región, lo cual es lógico dado su reducido campo de actuación y la existencia de una sola oficina operativa.

El despegue en la actividad de esta institución se produce en la década de los 60 al ampliar su número de sucursales, a la vez que trasladaba su casa central a un nuevo edificio en la calle Jaime I, el número 33, que, pocos años después se consideraría insuficiente para hacer frente al creciente volumen de las operaciones de la Caja de la Inmaculada, cuyos depósitos pasan de una cifra próxima a 500 millones de pesetas en 1965 a más de 3.500 en 1971.

Tras el decreto de agosto de 1977, esta entidad modificó sus estatutos introduciendo la figura de la Asamblea General (a partir de la cual se nombran los miembros del consejo de administración, de la comisión de control y de la de obras sociales) como órgano supremo de gobierno. Los consejeros generales tienen dos procedencias: a) los compromisarios de los impositores, elegidos por sorteo, que a su vez eligen un número igual al de oficinas, sucursales o agencias que tenga abiertas la Caja en ese momento; b) otros treinta consejeros más, de los cuales diecisiete son designados por Acción Católica Buscar voz... en su calidad de entidad fundadora, dos son diputados provinciales y los once restantes pertenecen a otras tantas entidades (Universidad de Zaragoza, Cáritas Diocesana, institución benéfica La Caridad, Real Academia de Medicina, etc.).

A finales de 1977, con unos depósitos de 18.681,8 millones de pesetas, la Caja de la Inmaculada era por este concepto la número 32 dentro del conjunto de Cajas de Ahorro Confederadas, y ocupaba el puesto 70 en el total de componentes del sistema crediticio.

A través de las dotaciones a la obra benéfico social (a la que se ha dedicado una cantidad equivalente al 0,50 % de los recursos ajenos en 1978, y el 0,62 % en 1979), pudo atenderse toda una serie de iniciativas tales como la Biblioteca Mariano de Pano, el Club San Francisco de Sales de la Agrupación de Sordomudos de Zaragoza, dos salas de arte y un servicio cultural en la nueva sede de Independencia, 10, el Servicio de Documentación de Economía Aragonesa, Investigaciones sobre Arte Románico Aragonés, el Centro de la Universidad a Distancia de Calatayud, los Servicios de Formación Empresarial y de Asesoría Financiera, etc.

A finales de 1979, el Consejo de Administración de la Caja de Ahorros de la Inmaculada lo presidía Ignacio Bosqued; eran vicepresidentes Francisco Pardo y Alberto Giménez, y director general Manuel Solá, una orden de diciembre de 1979 va a permitir que esta entidad amplíe el marco de su actuación fuera de la provincia de Zaragoza, a la que hasta ese momento se circunscribía.

La CAI desde 1980:
En los últimos años 70 y los primeros 80, dentro del impulso aperturista en que se comenzaba a desenvolver la economía del país, tiene lugar un avanzado proceso de liberalización en el sector financiero y más concretamente en las Cajas de Ahorros, lo que supuso el establecimiento por fin de la Caja de Ahorros de la Inmaculada en Teruel y Huesca, un deseo labrado desde hace años. Concluyeron también los obstáculos legales en la capital y en plazas donde ya hubiese otra caja y, así, la CAI inauguró en los primeros años ochenta numerosas oficinas.

A partir de 1981 comienza la expansión progresiva a lo largo de toda la Comunidad Autónoma. Desde ese año y hasta 1999, la Caja pasó de 74 oficinas a tener 193 y la plantilla creció más del doble, hasta alcanzar los 1.225 empleados.

A partir del año 2000 la Caja inicia su expansión abriendo oficinas fuera de las fronteras de la comunidad aragonesa, un proceso que se paró en el 2009. CAI cuenta en el 2010 con 230 oficinas, cinco de ellas se encuentran fuera de Aragón; en Salou (Tarragona), Cambrils (Tarragona), Torrejón (Madrid), Madrid y Puerto de Santa María (Cádiz).

Hasta el año 2007 CAI crece sistemáticamente tanto en volumen de negocio como en beneficios obtenidos. Sin embargo, en el año 2008 obtiene un 33% menos de beneficios que el año anterior. El año 2009 CAI consiguió un beneficio neto de 18 millones, un 68% menos que en el año anterior, si bien creció su cuota de mercado un 2% la Caja tuvo que reforzar las coberturas de riesgos con 143 millones de euros. Estas caídas, que aunque notables en ningún momento arrojaron resultados negativos, son achacadas por la entidad bancaria a la crisis económica que atraviesa el país.

La situación económica de los años 2008 y 2009 llevó a la CAI a estudiar posibles fusiones con otras entidades. Así, en 2009 CAI plantea una fusión virtual con Caja Rioja y La Caja Insular de Canarias, lo que suponía la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP). Otra opción que se barajó fue la fusión con la aragonesa IberCaja, sin embargo esta opción pronto quedó descartada.

Finalmente, en 2010 y bajo la nueva presidencia en el grupo de Juan María Pemán, se aprobó el SIP de CAI junto Caja Círculo de Burgos y Caja Badajoz. Se pretendía con ello ganar fuerza y competitividad en un sector como el financiero, en plena reestructuración tras la crisis del 2008 y seguir manteniendo las señas de identidad de cada caja. Las redes comerciales de las tres cajas se complementaban, adquiriendo una mayor implantación a nivel nacional (casi 600 oficinas), e incluso con presencia en Portugal.

La caja aragonesa lideró la fusión fría con un 44'5% de la participación en el nuevo grupo, un 31% correspondía a Caja Círculo y el otro 24'5%, a Caja Badajoz. Nacía entonces Caja3, presentada en sociedad el 22 de diciembre de 2010, con un capital de 18,03 millones de euros y que comenzaba sus operaciones con el inicio del nuevo año.

Por supuesto, la actividad económica de la Caja no se limita a sus clientes. CAI participa directamente en más de 100 sociedades de diferentes sectores de la economía, con una inversión superior a los 320 millones de euros.

A través de su sociedad de capital de riesgo, ha adquirido varias empresas aragonesas o parte de su capital. Ejemplo de esto es la compra del 40% del capital social de la cadena Galerias Primero Buscar voz..., la que posteriormente compraría en su totalidad para venderla en el año 2009 al Grupo Árbol. Lo mismo ocurre con la cadena aragonesa de tiendas Martín, Martín que desde el 2008 CAI tiene el 90% de su capital.

La aplicación de las nuevas tecnologías:
El progresivo desarrollo informático de la CAI alcanza uno de su momentos más importantes en 1991 con la creación de la plataforma tecnológica A.T.C.A. (Asociación Técnica de Cajas de Ahorros), modelo que fue paradigma en el sector español de cajas de ahorros y cuyos resultados están siendo muy positivos. Su objetivo es poner a disposición de las entidades socias (CAI, Cajarioja, Caja Sabadell y Caja Insular) una plataforma tecnológica compartida con el fin de aumentar las prestaciones de los sistemas, mejorar el servicio a los clientes y minimizar los costes de explotación. Una de sus características principales es que las cuatro cajas que la componen están sólidamente establecidas en sus respectivas comunidades, por lo que no son competidoras directas en sus territorios naturales. A.T.C.A. permite, de esta forma, compaginar el establecimiento de una estructura de producción común con la independencia en la gestión de las entidades que la conforman.

Obra Social:
A lo largo de toda su trayectoria, la CAI se ha destacado por la amplia labor social que realiza en Aragón y por adaptar su Obra Social a las necesidades más desprovistas de atención y que mejor sirven al desarrollo integral de esta tierra, en muchos casos con un gran sentido de la anticipación.

En 1999, la CAI destinó a su Obra Social más de 1.500 millones de pesetas para atender actuaciones asistenciales, docentes, culturales, formativas y deportivas, tanto realizadas con asociaciones colaboradoras como propias. Actividades que tienen su desarrollo exclusivo en las tres provincias aragonesas.

Mediante la Obra Social la Caja puede mantener y crear residencias geriátricas, centros de rehabilitación de drogodependientes y transeúntes, clubes de sordos, de disminuidos psíquicos, de disminuidos físicos, centros de formación para directivos y jóvenes, salas de exposiciones, bibliotecas, programas de protección y conservación del medio ambiente y del patrimonio histórico-artístico; programas culturales itinerantes, etc.

Distinciones:
La entidad ha recibido una gran cantidad de premios y certificaciones durante su trayectoria empresarial. IDG Comunications, el mayor grupo editorial del mundo en el ámbito informático, concedió su Premio 2003 a la Innovación a la CAI por el desarrollo de una aplicación informática que permite el almacenamiento y gestión de grandes volúmenes de datos.

Asimismo, la asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (AUSBANC) galardonó con el Euro de Oro a la Entidad Financiera del año 2003 a la Caja. Finalmente, en 2008 CAI fue la primera entidad financiera de España que obtuvo la máxima certificación de su sistema de gestión de seguridad de la información para todos sus procesos de negocio, conforme la norma ISO/IEC 27001.

 

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