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Cabildo catedralicio

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 17/03/2011

Corporación eclesiástica formada por clérigos, llamados canónigos Buscar voz..., para la celebración solemne del culto y como concejo del obispo, establecida en una iglesia catedral. En la Edad Media competía al cabildo la elección de obispo, el gobierno de la diócesis en la sede vacante y el sostenimiento de las escuelas eclesiásticas. Podían ser regulares en cuyo caso podían recibir el nombre de canónicas y seculares, según estuvieran o no regidos por la regla de San Agustín.

Aunque la vida en común del obispo con parte de su clero era observada en época visigoda y, probablemente, durante la dominación musulmana, los cabildos aragoneses se estructuraron a partir de la segunda mitad del siglo XI, generalmente de acuerdo con la reforma del papa Gregorio VII, que urgía la observancia de la regla agustiniana, la vida comunitaria y la observancia de la pobreza, además de la beneficencia y la solemnización del culto romano. El cabildo de Roda Buscar voz..., que existía en 1017, fue reformado en 1093 por el obispo Ramón Dalmacio Buscar voz...; el de Jaca Buscar voz..., regular, fue fundado por el obispo infante García hacia 1076; el de Huesca Buscar voz... se formó bajo la regla, en 1096; el de Zaragoza, constituido por «canónigos pobres de diversas regiones» en 1121, fue regularizado en 1160; el de Tarazona, probablemente también regular, debió de instituirse poco después de 1119; y el de Albarracín Buscar voz..., en 1172. En el siglo XVI se erigieron los cabildos de Barbastro Buscar voz... (1571) y Teruel (1577), ambos seculares. En un principio obispo y cabildo poseían un único patrimonio, pero a principios del siglo XIII comenzó a imponerse la partición del mismo en dos lotes, uno para la mensa episcopal y otro para la mensa común o canonical. Esta división se efectuó en las catedrales de Huesca y Jaca en 1202.

Argumentando que la regularidad impedía el ingreso de clérigos nobles y letrados en los cabildos, fue imponiéndose la idea de secularizarlos, hecho que motivó largos pleitos. Los cabildos de Huesca y Jaca fueron secularizados en las primeras decenas del siglo XIV, pero el de Zaragoza se mantuvo regular hasta 1675 y el de Roda hasta 1788.

Después del obispo, el primer canónigo era prior, título que se sustituyó por el de deán en los cabildos seculares. La multiplicación de las fundaciones pías y el incremento patrimonial motivaron el aumento del clero catedralicio no perteneciente al cabildo: racioneros, capellanes y beneficiados, considerados auxiliares de los canónigos. Éstos se dividían en dos clases: dignidades prior o deán, prepósito, cantor o precentor, sacristán, arcedianos, capellán mayor, limosnero, enfermer— y canónigos simples. Entre éstos se repartían los oficios: pitanciero, apuntador, diputado del reino, silenciero y, a partir del siglo XVI, lectoral, penitenciero, doctoral y secretario. Según el orden sagrado requerido, las canonjías eran presbiterales, diaconiles o subdiaconiles. Se distinguía entre canónigos aquellos que sólo percibían una ración de la mensa común y prebendados los que, además de esta ración, disfrutaban de una dotación independiente de la administración catedralicia y que podía radicar en un señorío temporal. La mayoría de los miembros del cabildo eran canónigos y prebendados.

• Bibliog.:
Durán Gudiol, A.: «El derecho capitular de la catedral de Huesca desde el siglo XIII al XVI»; Revista del Derecho Canónico, 20 (1952).

Conflictos entre los cabildos del Pilar y de La Seo: En 1118 fundó Alfonso el Batallador Buscar voz..., en Zaragoza, el cabildo de San Salvador Buscar voz... y en 1141 el obispo Bernardo creó colegio de canónigos regulares Buscar voz... de San Agustín en la iglesia de Santa María la Mayor y del Pilar Buscar voz..., nombrando prior a Pedro Ramón de Ricla, canónigo de San Salvador; dispuso la hacienda y dio rentas a los canónigos. Estos dos cabildos tenían sus dignidades, canónigos y oficios propios, y las haciendas o mensas se administraban por separado, existiendo en cada una de las iglesias su renta particular, conseguida por medio de legas, donaciones, etc.

Ambos cabildos se encontraban unidos en obligaciones de ceremonial establecidas en 1220 por el obispo Sancho de Ahones Buscar voz...: a) los canónigos de Santa María debían acudir a la iglesia de La Seo en las tres Pascuas y en las festividades de Reyes, Ascensión, San Juan Bautista y San Valero; dos de los tres días de rogativas; Corpus y demás procesiones a las que fuesen convidados; b) el cabildo de San Salvador asistía en la iglesia de Nuestra Señora del Pilar los segundos días de las Pascuas; Asunción y Purificación de Nuestra Señora; Domingo de Ramos; primer día de rogativas y día de Difuntos; c) ambos cabildos debían acudir a los entierros de sus canónigos, y por turno anual celebraban un aniversario general por sus finados en uno u otro templo; d) asimismo, en coro, tenían preferencia los de San Salvador ante los de Santa María.

En los años 1605 y 1634 se determinó que el cabildo de Santa María debía preceder al de San Salvador en las Cortes generales, sentándose sus síndicos en el estamento eclesiástico después de los de San Salvador. En el siglo XVI, 1502, la iglesia del Pilar quedó absuelta del pago de subsidio caritativo, como lo fue en 1361 la de La Seo; es en esta época cuando comienzan los pleitos entre los dos cabildos, no en cuanto a las rentas sino por ceremonial: vestimenta, asistencia en una y otra iglesia, entierros, procesiones, etc.

En 1604, San Salvador pasó a ser cabildo secular por bula dada el 15 de julio por el papa Clemente VIII. Cuatro años más tarde, el rey Felipe II Buscar voz... (III) quiso obrar del mismo modo con la de Santa María, enviando al arzobispo Tomás de Borja para que le informase sobre las rentas de esta iglesia, y al ser éstas poco cuantiosas no se ejecutó la conversión hasta 1675, en que la realizó Clemente X. Al ser dotada San Salvador con numerosas rentas por la secularidad, los pleitos entre los dos cabildos fueron mayores.

Para terminar con esto se pensó en la unión de las dos iglesias. El cabildo de La Seo propuso esta unión en 1625 al virrey Fernando de Borja, al arzobispo Juan de Peralta y al Ayuntamiento de la ciudad. En 1651, el Concejo Buscar voz... de la ciudad propuso al virrey conde de Lemos para que lo notificase al rey Felipe IV Buscar voz.... La tercera vez fue en 1660 y la propuesta la ejecutaron los prebendados de las dos iglesias que estaban en Roma por motivo de los pleitos; ajustaron dieciséis puntos, aprobados por los dos cabildos y el papa. Dos años más tarde, en 1662, en junta de cardenales y prelados regidos por Alejandro VII que trataba sobre los pleitos, volvió a hacerse la propuesta, pasando cuatro años sin llegar a ningún acuerdo. En 1670 fue el clero de Zaragoza quien envió un síndico a la reina doña Mariana de Austria Buscar voz... y al arzobispo fray Francisco de Gamboa. Al año siguiente lo hizo el Ayuntamiento de la ciudad, uniéndose a éste, en la súplica al rey, el arzobispo, obispos y cabildos de las iglesias catedrales y colegiatas, los concejos del reino y la Universidad y Estudio General de Huesca. Por séptima vez lo hizo la Universidad y Estudio General de Zaragoza en 1672. La última embajada, sin resultados, se hizo por el reino de Aragón en 1673.

En 1674, don Melchor de Navarra y Rocafull Buscar voz..., vicecanciller del reino de Aragón, solicitó y promovió esta unión con gran eficacia, dando como resultado la unión de los dos cabildos por bula de Clemente X, dada en Roma el 2-II-1675 y confirmada por Inocencio XI el 16-X-1676, con comisión para averiguar las rentas de los cabildos en 1677, ya que la unión bajo un prelado y un cabildo con derechos honoríficos pero sin unión de mensas traía innumerables conflictos, entre otros, y el más grave, el aumento de rentas necesarios para la unión de las mensas.

Por la unión de haciendas se extinguen las dignidades, canonicatos, prebendas y oficios de los dos cabildos, incorporándolas a la mensa capitular, formándose de este modo un único cabildo. Las rentas de dignidades deben incorporarse a la mensa capitular, igualando las prebendas y dando una renta algo mayor al deán por ser la primera dignidad. El arzobispo Diego Castrillo aprobó la igualdad de rentas entre canónigos y dignidades. Se estableció un orden de sucesión en las vacantes de dignidades (salvo en la de deán, que la propone el sumo pontífice), canónigos y oficios, ascendiendo por antigüedad, de manera que siempre se provea la última canonjía.

 

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