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Burguesía

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 25/03/2008

La burguesía nace en la sociedad europea de los siglos X-XI, sociedad estamental, fundamentalmente rural y de economía cerrada. La formación de la burguesía medieval es un fenómeno que está en íntima relación con el renacer del comercio y con el desarrollo de la vida urbana que tiene lugar a partir de mediados del siglo X. El término burgueses se encuentra por vez primera consignado en un documento de la abadía de Beaulieu (Francia), fechado en el año 1007.

A mediados del siglo XI el pequeño reino de Aragón Buscar voz... parecía abocado únicamente a consolidar su independencia y soberanía. Pero una serie de felices coincidencias, tales como los ingresos por peajes de las aduanas Buscar voz... de Jaca y Canfranc, y el aflujo de oro que suponían las parias Buscar voz... pagadas por el rey moro de Zaragoza, van a permitir el fortalecimiento del poder real, la estructuración de un Estado organizado y la restauración de la vida urbana. Jaca Buscar voz... será la primera ciudad creada en Aragón, asiento de una población franca dedicada al comercio o a la artesanía. El Fuero de Jaca Buscar voz... (1077) distingue entre caballeros, burgueses o rústicos; ésta es la primera mención documentada de la burguesía en Aragón.

Nace así en nuestra tierra esta nueva clase de hombres, totalmente distinta de las demás existentes (nobles, caballeros, clérigos y villanos), que no tiene nada que ver tampoco con el ciudadano del mundo antiguo. Las peculiares circunstancias de la reconquista y repoblación aragonesas hicieron que los reyes, ante la necesidad de atraer pobladores a la «tierra nueva», otorgasen fueros que suponían una situación de franquicia para los habitantes de los centros urbanos. Pudo desarrollarse así el nuevo tipo humano, jurídicamente libre, germen activo del grupo social característico denominado burguesía. El burgués se define sobre todo por su libertad, con los derechos que esto conlleva en el mundo medieval, y por la índole peculiar de su actividad, centrada en la industria, el comercio o el trabajo intelectual; de este modo lo entendía en el siglo XIII el obispo Vidal de Canellas Buscar voz..., quien definió a los burgueses como: aquellos que viven en ciudades y cuyo medio de vida consiste en la explotación de una industria con operarios (es decir, en calidad de «empresarios»), en el comercio al por mayor, en el ejercicio bancario (cambistas) o en alguna actividad profesional (juristas, médicos, astrónomos...).

A partir del siglo XIII la burguesía no dejará de desarrollarse en Aragón, a pesar del paralelo fortalecimiento señorial; van conquistando nuevas autonomías, que se reflejan en las correspondientes ordenanzas municipales. Por otra parte, al aumentar las necesidades de objetos suntuarios, crecen la industria y el comercio. Y este grupo social se va a enriquecer cada vez más con la administración, el comercio y la industria. En la Baja Edad Media, la burguesía aragonesa constituye la capa superior de la sociedad que puebla las ciudades, superior por su riqueza y también por su poderío. Forma el «patriciado urbano» que detenta el gobierno de los diversos municipios. En su masa numérica y en su dinero se apoyarán los reyes para oponerse a las pretensiones de la nobleza levantisca.

• Hist. Mod.: En las centurias de la Modernidad aragonesa, la burguesía, en el sentido de grupo social propietario o gestor de medios independientes de producción con mano de obra asalariada, no constituyó un sector importante de la sociedad, por actuar de modo intenso sobre los posibles componentes mercaderes enriquecidos y otros miembros del patriciado urbano el fenómeno, bastante complejo, de «mentalidad hidalga», que perduró a través del tiempo. El deseo de pertenecer al patriciado urbano u oligarquía municipal («ciudadanos», en las ciudades, y quienes habían podido acceder a los principales cargos municipales, en villas, lugares o comunidades), compuesto por notarios, médicos, juristas y de otras actividades no mecánicas, hizo que los mercaderes enriquecidos (o, preferentemente, sus descendientes) abandonaran sus actividades, perdiéndose la posibilidad de utilización de una acumulación originaria del capital.

En Aragón, el mecanismo ya fue puesto de relieve por Dormer en 1684: «Quantos avemos visto que han dexado sus tiendas por la honrosa ambición de ser ciudadanos, después del tiempo que disponen las ordinaciones o dispensándolo su Magestad? Y no vemos que alguno, teniendo comodidades su padre, aya continuado con su empleo».

Hubo distintas disposiciones forales para desarraigar esa «actitud», pero no se produjo ningún cambio importante, y, aun cuando no se poseen datos suficientes, resulta significativo el hecho de que las tres únicas noticias de establecimientos «industriales» en el siglo XVII, y concretamente de Zaragoza, correspondan a un catalán Juan Garriga (1629), un milanés Antonio Triolí (1680) y un vecino de la ciudad Bartolomé Brusau (1686), siendo apoyados por el municipio en contra de las corporaciones de artesanos, a cuyos componentes se vedaban los cargos ejecutivos del Ayuntamiento. Éste pudo ser otro factor importante en el momento de intentar un «despegue» industrial en Aragón, ya que los menestrales enriquecidos no pudieron desarrollar una política favorable a sus intereses de modo constante, ni el patriciado urbano acabó con la competencia de los mercaderes extranjeros (de modo especial franceses), que, según las noticias de la época, invertían sus ahorros en los países de origen.

La guerra de Sucesión, con el consiguiente trastorno trauma nacional no superado y pérdida de peculiaridades jurídicas, institucionales y políticas, no permitió que los intentos singulares del siglo XVIII sirvieran para desarrollar un sector burgués potente, lo cual significó el fracaso de la Real Compañía de Comercio y Fábricas instaladas en Zaragoza, aun cuando probablemente funcionaron algunos «capitales» de nobles metidos a burgueses, como pudo ser el caso conocido del conde de Atarés, con su fábrica de tejidos en Gelsa. Por supuesto que el espíritu de hidalguía iba a permanecer, como se demuestra en las ordenanzas del Cuerpo General de Comercio de Zaragoza, confirmadas en 1770: no se permitía el acceso a quienes hubieran ejercido «oficios viles».

• Hist. Contemp.: Durante las últimas décadas del siglo XVIII puede detectarse en la actuación y en las propuestas de la Real Sociedad Económica de Amigos del País la existencia en Aragón de un grupo con caracteres burgueses y con una voluntad de desarrollo económico regional que, aunque inmerso en una sociedad todavía estamental, plantea tímidamente la necesidad de liberación de una serie de trabas y obstáculos económicos y sociales propios del Antiguo Régimen Buscar voz.... Este reformismo económico propuesto por una clase social emergente, moderadamente precapitalista e ilustrada, se verá yugulado por la desarticulación económica y social causada por la guerra de la Independencia, por el fracaso de la renovación encarnada en las Cortes de Cádiz, y por la posterior reacción fernandina y reposición del sistema institucional y de valores del Antiguo Régimen.

A partir de 1833 la burguesía aragonesa se proyectará económica, social y políticamente desde unas bases mucho menos favorables desde el punto de vista de la producción y de la actividad económica. No existen suficientes estudios e investigaciones para delimitar los perfiles cuantitativos y cualitativos de la burguesía emergente en Aragón, ni para precisar su composición y características (burguesía agraria, mercantil, profesional, industrial) o sus relaciones con la difícil frontera de una amplia y plural pequeña burguesía, con la cual se suceden desigualmente pactos y enfrentamientos. Ambos grupos sociales se apoyan mutuamente para desempeñar un acusado protagonismo político en la década de 1833 a 1844, etapa decisiva en el desmantelamiento de las instituciones del Antiguo Régimen. Desde 1834 hasta la revolución de septiembre de 1840 se suceden en los principales centros urbanos agitaciones y motines Buscar voz... de inequívoco carácter antifeudal (investigaciones de Carlos Franco de Espés) contra el pago de diezmos y exacciones fiscales del Antiguo Régimen, de oposición al poder eclesiástico (25-III-1835, contra el arzobispo Francés y Caballero Buscar voz...), de resistencia a las acciones carlistas (5-III-1838), etc. La beneficiaria de esta situación va a ser una burguesía inversora en el proceso de Desamortización Buscar voz... (estudios de Marteles y Moreno del Rincón) y única destinataria de la remodelación de la propiedad rural y urbana; consecuentemente, es la directora del proceso político en la región, apoyándose, cuando necesita de ello, de la presión callejera de las capas populares.

Durante los años de la regencia de Espartero puede adivinarse un enfrentamiento entre un sector de la burguesía que apuesta por un desarrollo industrial de modelo catalán o británico representada, por ejemplo, por el industrialismo del alcalde Miguel Alejos Burriel Buscar voz..., fundamentada en el aprovechamiento de las aguas del Canal como fuerza motriz y fabril, y el más extendido y tradicional agrarismo Buscar voz... que entiende a la región como productora y exportadora de productos agrarios. Por estas fechas comienza a desarrollarse la industria harinera, que va a ser durante muchos años la avanzada del sector industrial, y sus propietarios pueden estar ejemplificados por Felipe Almech, fuerte comprador en la Desamortización de Mendizábal, y miembro de la Junta Revolucionaria zaragozana Buscar voz... de 1835. La misma dialéctica se reproduce en el Bienio Progresista Buscar voz... (1854-56), protagonizado política y socialmente por una burguesía progresista y liberal (Marraco, Bruil, Lasala, Borao...) que necesita el apoyo de las extensas capas de menestrales, artesanos y aun jornaleros, a la vez que se enfrenta con ellas.

Un intento de tipificación de la burguesía zaragozana en 1865, basado en el análisis de la Matrícula Industrial y de Comercio (Carlos Forcadell), muestra que es el sector del comercio el que aporta la mayor cantidad contribuida (50,9 %), seguido del profesional-servicios (24,8 %), del artesanal (10,4 %) y, en último término, por el industrial (8,9 %), sector en el que el mayor peso corresponde a las industrias de transformación agrícola, y preferentemente a las harineras. Esta composición de la burguesía perdurará en líneas generales durante todo el siglo XIX, quedando, pues, estrangulada la posibilidad de una industrialización Buscar voz... de cierto alcance.

Políticamente, lo más interesante es diseñar el proceso que hace que la burguesía revolucionaria y liberal, entre 1830 y 1860 y conforme va consiguiendo sus objetivos antifeudales y de disolución del Antiguo Régimen, se va transformando en una burguesía conservadora. En la etapa 1868-74 es la pequeña burguesía la que dispone de la hegemonía política, y en la Restauración la burguesía aragonesa entra ya decidida y claramente en el ámbito del Partido Conservador Buscar voz... (Tomás Villarroya), o, más excepcionalmente, en el Partido Liberal Buscar voz... (Manuel Camo), quedando ya los sectores populares organizados en torno al republicanismo o alrededor del naciente movimiento obrero Buscar voz....

Las Exposiciones de 1868 Buscar voz... y de 1885 reflejan la estructura de una burguesía de base agraria y mercantil. En la coyuntura del cambio de siglo la burguesía aragonesa va a tener un protagonismo aparentemente desproporcionado a su peso real en el país: Basilio Paraíso Buscar voz... dirige la Asamblea de las Cámaras de Comercio Buscar voz... españolas; Joaquín Costa Buscar voz..., la Asamblea Nacional de Productores Buscar voz..., ambos la Unión Nacional Buscar voz... constituida en 1900. El protagonismo aragonés en estos fracasados intentos no procede tanto del peso específico de la burguesía aragonesa como de su representatividad, ejemplo de burguesías regionales agrarias (Costa) y comerciales (Paraíso) que se veían en peligro ante el desarrollo de un capitalismo concentrado que no pasaba por ellas.

La burguesía de principios de siglo, reflejada por la Exposición de 1908 Buscar voz..., ha sido estudiada por J. C. Mainer, que la caracteriza por sus dependencias financieras, su tendencia conservadora y sus reflejos oligárquicos. Es una burguesía que se organiza en torno al Banco de Crédito de Zaragoza Buscar voz..., a Minas y Ferrocarriles de Utrillas Buscar voz..., y al Banco de Aragón Buscar voz..., y a la que ningún nombre representará en la relación de las cien mayores empresas de la nación en 1920. Consecuencia directa de la debilidad de la burguesía aragonesa, y de su dependencia económica, es su sucursalismo político. En ningún momento generó movimientos o agrupaciones políticas regionales, acomodándose a las opciones que la burguesía nacional le ofrecía: partidos conservador y liberal, colaboracionismo en la etapa de Primo de Rivera, derechas durante la II República, Estado corporativista y totalitario tras la guerra civil. Aunque la burguesía aragonesa y sus representantes orgánicos tuvieron un papel destacado en el nacimiento de las doctrinas y de las organizaciones derechistas durante la II República: Asociación Católica Nacional de Propagandistas Buscar voz..., C.E.D.A. Buscar voz..., etc., ha sido, como señala Mainer, una burguesía que «ha tenido particular fuerza en el país entero en las inflexiones más autoritarias de la vida política española del siglo XX: ahí queda para demostrarlo el plantel aragonés que flanqueó a Primo de Rivera (los Galo Ponte Buscar voz..., Salvador Minguijón Buscar voz..., Domingo Miral Buscar voz..., Manuel Lorenzo Pardo Buscar voz..., Miguel Allué Salvador Buscar voz...) o los que figuraron en puestos de nota en la primera etapa del régimen de Franco (los Pardo Canalis, Sánchez Ventura Buscar voz..., Serrano Suñer, Ibáñez Martín Buscar voz..., Lorente Sanz Buscar voz..., Giménez Arnau, Larraz, etc.).

• Bibliog.: Mainer, José Carlos: Regionalismo, Burguesía y Cultura; Valencia, 1974. Fernández Clemente, Eloy: Aragón Contemporáneo. 1833-1936; Madrid, 1975.

 

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