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Boticario

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 13/05/2010

En el siglo XII inicia la farmacia Buscar voz... su separación de la medicina y, desde entonces, el profesional dedicado exclusivamente a preparar y dispensar medicamentos ha recibido en Aragón distintos nombres: especiero, aromatario, farmacópola, apotecario, apoticario, aboticario, potacari, boticari, botecari, medicinero, botiquero, boticario y farmacéutico; Martínez de Leache Buscar voz... señaló en el siglo XVII señalaba que el más apropiado era el de farmacéutico, pero popularmente la voz boticario ha sido la más utilizada hasta bien entrado el siglo actual.

El boticario aragonés heredó la tradicional pericia de los árabes en el conocimiento de las hierbas y preparación de medicamentos; no en vano la madrasa, o centro de estudios islámicos, funcionaba todavía en la morería Buscar voz... zaragozana a finales del siglo XV. Tras la reconquista Buscar voz..., las primeras disposiciones referentes a los preparadores de medicamentos fueron dictadas por Jaime I Buscar voz... y confirmadas más tarde en las Cortes de Monzón de 1283; en ellas se establecía que todo el que quisiera ejercer la profesión debía sufrir un examen. Jaime II Buscar voz... ordenó en 1344 que entre los servidores de la corte hubiese un boticario que preparase personalmente, para las personas regias y su séquito, cuantos electuarios, jarabes y demás medicinas fuesen necesarias, señalándose como obligaciones las de preparar especies confitadas, cirios, antorchas y velas; el boticario actuaba a la vez como cerero y confitero. En los fueros dados en las Cortes de Zaragoza en 1349, reinando Pedro IV Buscar voz..., se reglamentaron algunos aspectos del ejercicio profesional, especialmente los referentes a las relaciones del boticario con el médico.

En 1391, Juan I Buscar voz... autoriza la formación de la Cofradía Buscar voz... de San Miguel y San Amador, de Zaragoza, que agrupaba a los especieros y a aquellos comerciantes que usasen peso y medida; las ordinaciones de la Cofradía fueron aprobadas por el Justicia Buscar voz... y en ellas se reglamentaba que nadie podía ejercer como boticario sin haber sido examinado y aprobado por la agrupación de boticarios. Juan II Buscar voz... confirmó dichas ordinaciones en 1476. La Cofradía, sin perder totalmente su carácter religioso, pasó a ser una institución eminentemente profesional que ya en lo sucesivo se denominaría Colegio de Boticarios.

En las ordenanzas de 1535, se acusa a los boticarios judíos de haber hecho cosas sin conciencia; en consecuencia, para poner botica se establece la condición de no ser hijo ni nieto de judío, moro, ni penitenciado por crimen de herejía o apostasía; y se reglamentó la separación entre boticarios y cereros. En el siglo XVI el Colegio de Zaragoza desarrolló su obra más trascendental al editar las dos farmacopeas que bajo el título de Concordias Buscar voz... conocemos en la actualidad. Fernando el Católico Buscar voz... y Felipe II Buscar voz... concedieron privilegios al Colegio de Zaragoza, que tuvieron mayor duración que los conseguidos por los boticarios de otros colegios.

Carlos II Buscar voz..., en 1690, dictó una disposición limitando a ocho el número de boticas que podían existir en la capital. Felipe V Buscar voz... confirmó lo ordenado por Felipe IV respecto a que los colegiales de Zaragoza y los boticarios de Aragón hubieran de ser examinados y aprobados por el Colegio y que éste fuese el encargado de girar las visitas de inspección a las boticas Buscar voz..., privando al Protomedicato de hacerlo sin intervención del colegial boticario que el Colegio señalase para ello. El Colegio de Zaragoza destacó en su lucha contra el intrusismo profesional, en especial contra el ejercido por las boticas conventuales, consiguiendo marcados éxitos.

Existieron Colegios en Huesca, Teruel, Calatayud y Tarazona, pero estas corporaciones agrupaban a médicos, boticarios y cirujanos. Los privilegios del Colegio de Calatayud fueron concedidos por Isabel la Católica en el año 1481.

Destacados boticarios aragoneses como Rodríguez de Luna Buscar voz..., Bayle Buscar voz... y Assín Palacios Buscar voz... participaron eficazmente en favor de la introducción en España de los medicamentos químicos. Ilustres profesionales como Montañana Buscar voz... se preocuparon en Aragón de facilitar la preparación teórica de los ayudantes, llamados mancebos de botica o practicantes.

Carlos IV Buscar voz... firmó a finales de 1799 las Reales Ordenanzas para el Régimen y Gobierno de la Facultad de Farmacia; oficialmente, los profesionales del medicamento habían dejado de ser boticarios para convertirse en farmacéuticos Buscar voz.... El antiguo Colegio de Boticarios de Zaragoza existió hasta el 25-VI-1831, fecha en que se disolvió por acuerdo de sus miembros.

• Bibliog.:
Chiarlone, Q., y Mallaina, C.: Historia de la Farmacia; Tip. del Hospicio, Madrid, 1875.
Folch Jou, G.: Historia de la Farmacia; Gráf. Alonso, Madrid, 1972.

 

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