Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Bienio Progresista

Contenido disponible: Texto GEA 2000

La Revolución de 1854 abrió, desde julio de este año hasta el verano de 1856, un período de dos años en el reinado de Isabel II en el que el progresismo y el Partido Progresista Buscar voz... dirigieron, de la mano de Espartero, la política nacional. En el Bienio Progresista se encuentra uno de los intentos más coherentes de consolidación burguesa en España. La continuación del movimiento desamortizador y una legislación favorable al desarrollo del capitalismo se ven apoyadas por una coyuntura económica internacional alcista. Leyes como la bancaria y la de ferrocarriles posibilitan un despegue económico y una penetración masiva de capital exterior. Políticamente se bosqueja el turno de partidos que se asentará definitivamente en el último cuarto de siglo. Por otra parte, las contradicciones del progresismo con la izquierda demócrata y republicana, y con los movimientos obreros y populares, se muestran con nitidez por vez primera.

El Bienio, a pesar de significar un hito de relevante importancia en la historia del Aragón contemporáneo, no dispone de un estudio en profundidad similar a los que se han realizado para Valencia (Azagra Ros) y para Cataluña (Casimir Martí y Josep Benet); también está pendiente de análisis y evaluación la desamortización de 1855-56 en la región aragonesa.

Es de destacar el protagonismo aragonés durante estos dos años. Zaragoza es una ciudad adelantada en el movimiento revolucionario de 1854; ya en febrero hay una intentona revolucionaria en la que fallece su dirigente el brigadier Hore, definiéndose el contenido progresista de la revolución tras los levantamientos simultáneos de mediados de julio en Madrid, Barcelona, Valladolid y Zaragoza. Según Gerónimo Borao, fue en Zaragoza donde «tomó el pronunciamiento un carácter tan eminentemente liberal, cual no lo tenía hasta la fecha», rebasando políticamente los presupuestos de la Vicalvarada de O´Donnell, y es Zaragoza la ciudad que trae a Espartero de su retiro riojano colocándolo al frente de la Junta que se instala el 18 de julio en el Gobierno Civil.

La composición de la misma es extraordinariamente significativa de la burguesía liberal que dirige la situación. La vicepresidencia corresponde al general conspirador, y fiel esparterista, Gurrea, y sus miembros son financieros como Juan Bruil, propietarios acaudalados como Benito Ferrández, políticos procedentes del claustro de la Universidad como Manuel Lasala Gerónimo Borao Buscar voz..., José Marraco, todos ellos importantes compradores en la etapa desamortizadora de Mendizábal y representantes de la burguesía comercial, financiera y profesional.

Esta Junta fue «la única entre todas las juntas surgidas en provincias que se sintió cualificada para elevarse a la altura de la situación nacional, y ponerse a tono con la de Madrid» (Kiernan). El hecho se produce el 23 de junio, en que la Junta lanza un manifiesto a la nación, y la actitud está explicada y reforzada por la presencia de Espartero, que tras su entrada triunfal del día 20, toma posesión de la presidencia de la Junta y es nombrado generalísimo de los ejércitos nacionales. Cuando parta a Madrid y Gurrea quede como capitán general de Aragón, será el banquero Bruil el presidente de la Junta.

En las elecciones de octubre Espartero fue elegido por seis provincias, y de entre ellas decidió representar a Zaragoza. Teruel (hermanos Pruneda, Nougués) y Huesca también adoptaron una postura decididamente liberal desde el principio. En el momento de la liquidación del Bienio, la capital aragonesa fue la última ciudad que resistió el pronunciamiento moderado encabezado por O´Donnell. Se temía que en Zaragoza la resistencia fuese más prolongada y seria, y en efecto, «pareció como si en realidad Zaragoza fuese a asumir la dirección del país, o quizá separar a Aragón del resto de España» (Kiernan).

Tampoco están estudiados los movimientos de carácter federal que acompañan a las insurrecciones progresistas, posteriormente republicanas. Durante el Bienio se promovió un plan para restaurar los vínculos entre Cataluña, Valencia y Aragón, y V. Balaguer fundó en 1857 el periódico La Corona de Aragón.

Los dos años transcurridos fueron un tiempo demasiado breve para que la burguesía aragonesa pudiera desarrollar sus propósitos de transformación económica y social, aunque las disposiciones de alcance nacional y la continuación del proceso desamortizador sentaron las bases del Aragón isabelino. Durante el Bienio se manifestaron también las contradicciones entre esta burguesía progresista y liberal y las capas populares, menestrales y artesanas, de pequeña burguesía. Ya en los primeros días siguientes a la Revolución del 54 son asaltadas las fábricas de harinas de Villarroya y Castellano y la Junta debe refrenar estas acciones.

Las malas cosechas de 1853 y las alzas de precios causadas por la guerra de Crimea son causa de frecuentes tumultos urbanos, así como las protestas contra los impuestos de «puertas» y de «consumos», altamente impopulares. En Huesca fueron destruidas las casetas de fielatos en julio del 54, y a fines de agosto hubo en Zaragoza, con el mismo signo, un grave motín. Durante el duro invierno de 1855, en enero, la Milicia Nacional Buscar voz... se enfrenta con grupos de jornaleros en paro. En noviembre una multitud ataca las barcas cargadas de harina en el Canal Imperial, y esta vez, la Milicia Nacional se pone de su parte y se enfrenta a la Junta, respondiendo a las características de su composición, fuertemente popular. La situación se agrava en el conjunto del país durante 1856 y mientras los grupos demócratas y radicales proponen la puesta en práctica de un programa auténticamente progresista, los moderados se arman de argumentos para justificar un giro conservador. Esta dialéctica acaba en pocos meses con la experiencia del Bienio.

• Bibliog.: Kiernan, V. G.: La revolución de 1854 en España; Madrid, 1970. Borao, Gerónimo: La revolución de 1854 en Zaragoza; Zaragoza, 1855.

 

Monográficos

El fin del siglo XIX en Aragón

El fin del siglo XIX en Aragón

La burguesía toma el poder en los vaivenes políticos de una época en la que se inicia la industrialización y la lenta transformación agraria.

Imágenes de la voz

EL GENERAL O´DONELL, CON ...EL GENERAL O´DONELL, CON ELAPOYO D...

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT