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Bibliofilia Aragonesa

Contenido disponible: Texto GEA 2000  |  Última actualización realizada el 20/04/2011

La bibliofilia o afición a coleccionar libros valiosos o raros, muy intensa tras la difusión de la imprenta, ha tenido en Aragón dignos representantes. La más antigua biblioteca Buscar voz... aragonesa conocida se remonta a la zaragozana del prelado San Braulio Buscar voz..., de mediados del siglo VII. Algunos núcleos eclesiásticos de la alta Edad Media también coleccionaron pequeñas bibliotecas, en las que dominaban textos bíblicos, litúrgicos, comentarios, reglas monásticas, patrística, algo de historia y de gramática; en algunos de estos núcleos también se estableció un pequeño escritorio para copia de libros. En el siglo XI la reforma eclesiástica cluniacense renovó estas bibliotecas, a las que se incorporaron nuevos manuscritos venidos de ultrapuertos pirenaicos.

La baja Edad Media aragonesa, más propicia a la cultura intelectual, contó con buenas bibliotecas y destacados bibliófilos: uno de nota fue Juan Fernández de Heredia Buscar voz..., maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén, o Pedro de Luna Buscar voz..., pontífice Benedicto XIII en la obediencia de Aviñón; sobresaldrán buenas colecciones de manuscritos en algunas catedrales Buscar voz..., como las de Jaca Buscar voz..., Roda de Isábena Buscar voz..., Huesca Buscar voz..., Zaragoza Buscar voz... y Tarazona Buscar voz...; en esta última destacó el amor que a los libros tuvieron el prelado Fernando Pérez Calvillo Buscar voz... y el canónigo Álvaro Alonso; no menos interesantes son las colecciones bibliófilas de monasterios como San Juan de la Peña Buscar voz..., Montearagón Buscar voz..., Casbas Buscar voz..., Piedra Buscar voz..., Rueda de Ebro Buscar voz..., Veruela Buscar voz... y más tarde, la de los cartujos de Aula Dei Buscar voz..., bibliotecas en su mayor parte hoy dispersas. A partir del siglo XIII, los estudios universitarios trajeron nuevos aficionados a los libros. Zaragoza Buscar voz..., Teruel Buscar voz..., Daroca Buscar voz..., Jaca Buscar voz..., Uncastillo Buscar voz... y Tarazona Buscar voz... supieron de copistas, estacioneros, importadores de libros que nutrían las apetencias de coleccionistas de libros, cuyos tesoros se han dispersado, pero que en el siglo XIII fueron considerables.

La implantación y difusión de la imprenta en Aragón Buscar voz... dará nuevo impulso a la bibliofilia: en 1475 imprimían, en Zaragoza, Flandro Buscar voz... y después Hurus Buscar voz.... En el siglo XVI surgen varias prensas en Zaragoza, Épila y Huesca; baste recordar a Cocci Buscar voz..., Bernuz Buscar voz..., Nájera Buscar voz... y Millán Buscar voz.... Estrenaba imprenta Tarazona en 1613, Barbastro en 1621, San Juan de la Peña en 1652 y Calatayud en 1683; de esta manera se inicia la edad de oro de la bibliofilia aragonesa: es preciso hacer mención, en ese siglo XVI, de la extraordinaria biblioteca del canónigo zaragozano Bartolomé Llorente Buscar voz.... Un nuevo gran bibliófilo apunta en el siglo XVII: el oscense Juan Vincencio Lastanosa Buscar voz..., de cuya biblioteca Buscar voz... el mismo propietario redactó un catálogo extractado, de gran interés bibliográfico.

En los siglos XIX y XX encabezan la serie de los bibliófilos aragoneses el oscense Valentín Carderera Buscar voz..., coleccionista de grabados y dibujos, que en parte hoy se conservan en Madrid, Biblioteca Nacional; o el experto Juan Manuel Sánchez. Llega a nuestros días la bibliofilia aragonesa en algunas familias que coleccionan libros, con gran acierto, como Royo Sinués o la colección Marquina radicada en la localidad de Jarque Buscar voz....

La colección Marquina fue iniciada por Santiago Marquina y Marquina, y continuada por su hijo Luis. Reúne una abundante colección bibliográfica y documental de temática aragonesa, así como ejemplares raros y valiosos de otras materias. Sus fondos han sido consultados por numerosos investigadores aragoneses.

Juan Crusells contó con el asesoramiento de los abades del Monasterio de Cogullada (PP. Lambart, y Esteban) para adquirir una notable colección de incunables y góticos, iniciada a principios de siglo, cuando el precio de estos ejemplares resultaba irrisorio.

Incunables Buscar voz..., góticos, ejemplares únicos y una buena colección de romanceros Buscar voz... forman la selecta biblioteca reunida por Alonso Fernández. Mientras que Vicente Martínez Tejero Buscar voz... ha reunido una de las bibliotecas más notables de Aragón sobre sus materias preferidas: Aragón e Historia de las Ciencias, en especial la botánica.

Ricardo Horno Liria Buscar voz..., por su parte, formó una biblioteca de varios miles de ejemplares en perfecto estado de conservación; y Luis Gómez Laguna Buscar voz... reunió una excelente colección de libros del siglo XVIII, entre los que sobresalen más de cincuenta impresos por Joaquín Ibarra Buscar voz....

• Bibliografía:
Ruiz Lasala, Inocencio: «Coleccionistas y bibliófilos que yo conocí»; en El Bosque, n.º 5, 1993.

 

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Biblia aragonesa segunda ...Biblia aragonesa segunda de Calata...

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