Estás en: Página de voz
  • Aumentar tamaño letra
  • Reducir tamaño letra
  • Imprimir página
  • Guardar voz
  • Añade a tu blog
  • Buscar noticias
  • Buscar en RedAragon

Muerte

Contenido disponible: Texto GEA 2003  |  Última actualización realizada el 07/10/2011

(Folk.). Las creencias populares Buscar voz... sobre la muerte se relacionan con las causas que la producen, la enfermedad, la agonía, pero también con la alteración que produce en la vida común, exhibición del cuerpo, duelo, amortajamiento, ataúd, enterramiento; velatorios y «comidas de muerto», ofrendas y ritos «de cera», «pan de muerto», rezos y plañideras; cementerios y sepulturas y ritos en el acto de dar tierra al cuerpo; lutos y prohibiciones a las personas que lo sufren, aniversarios y exequias; trajes especiales en cada una de las ceremonias. Y complementariamente supersticiones sobre aparecidos, almas, fuegos fatuos y espíritus, socialmente papel de los antepasados y muertos propios.

La mayor parte de estas creencias y ritos obedecen en Aragón a difusión de ideas generales y comunes a los mismos tipos de pueblos, cuya persistencia queda garantizada por factores religiosos y por la fuerte implantación del respeto y temor que la muerte impone.

Es general el rito de separación por el que la sociedad interviene en la separación de uno de sus miembros; de aquí la existencia de cofradías Buscar voz... que tratan de garantizar las exequias de sus miembros y la participación común en ellas. En este sentido las comidas de muerto se realizaban en el Alto Aragón con vajilla basta y cucharas de boj y sobrio contenido, sopa, garbanzos, judías, carne y almendras tostadas. El duelo comportaba plañideras, como las ploradoras que en Almudévar Buscar voz... asistían a los entierros; pero todas las mujeres componían el semblante antes de entrar a la casa mortuoria y rompían a llorar al hacerlo para cesar instantáneamente al salir, sin que esto signifique hipocresía, sino el cumplimiento de un rito de dolor; como lo es, también, la numerosa asistencia a la comida de duelo, que ha originado el refrán «el muerto se come la casa».

En La Almolda Buscar voz... se llevaban a las sepulturas en la parroquia, pan y luces, llevando un castillo con una vela en el asa, haciéndose ofrendas y comidas sobre las tumbas. Muy interesante es la cofradía de San Victorián de Abizanda Buscar voz..., pueblecillo de Sobrarbe Buscar voz..., que contaba solamente con 16 vecinos en 1970 y que celebraba su fiesta el día 12 de enero; era una cofradía de apoyo mutuo, especialmente en la muerte y en los ritos funerarios, a la que se accedía mediante el pago de una «entrada», abonándose una cuota anual, obligándose los cofrades a asistencia en enfermedad y defunción y contrayendo el deber de asistir al entierro de los demás con una vela y portando capa negra; interviene el «pan de muerto», especificándose que ha de ser «triado y majo», y la cera, hecha con panales y de forma doblada, llamándosela enfelidor o infilidor, en el entierro se daba la vuelta a la iglesia tres veces, besando cada una de ellas la estola del sacerdote; la organización y mantenimiento de la cofradía se confía a todos los miembros que el día de Todos los Santos celebran una reunión, tras la misa y una comida con sopas de ajo, judías en aceite, cordero y almendras y nueces.

Asociaciones de este tipo fueron frecuentes en todo Aragón y otras cofradías, de diferentes propósitos, incluían en sus reglamentos preceptos en relación con la muerte; así la de los rosarieros de Híjar Buscar voz... previene que sus miembros han de asistir al entierro de cualquier cantor que muriese, acompañándole hasta el cementerio y al funeral con dos hachas.

En general la asistencia se presta cuando el enfermo grave recibe la comunión y luego el viático, alumbrando con la cera de la cofradía o con candelillas del día de la Candelaria. El difunto era amortajado con una sábana («linzuelo de Cristo» en el Alto Aragón), anudada por los extremos. La persona que lo viste le cierra los ojos. El cuerpo se expone, con los pies en dirección a la puerta, siguiendo una práctica romana, en el patio de la casa, donde es visitado por parientes, amigos y curiosos; las mujeres lloran y prorrumpen en lamentos. En Ansó Buscar voz... los hijos, padres y cónyuge del difunto forman el duelo y ponderan las virtudes del muerto a la par que subrayan el desamparo propio; la persona más allegada de su mismo sexo, da una vela al sacerdote y pone un lazo de seda en la cruz parroquial diciendo «desquite», trámite para poderlo recobrar pagando a la parroquia 2,50 ptas. Al cementerio van solamente los hijos del difunto, entre los hombres y las mujeres de la familia y vecinas con velas que costea la familia.

En Gistaín Buscar voz... la comitiva fúnebre se iniciaba con la cruz y el farol, el féretro, el clero y los cantores, la familia profiriendo grandes lloros y lamentos y los cofrades recorriendo todo el pueblo y más de una vez. En los pueblos donde el cementerio está muy alejado, se despedía el clero en las afueras y el cortejo con el ataúd en hombros, o llevado entre cuatro que sujetan sendas anillas, recorría largas distancias; en Sariñena Buscar voz..., por ejemplo, dos kilómetros. En muchos lugares los entierros de niños se llaman mortijuelos y, a veces, «alegrías», tal vez porque se piensa que van directamente al cielo o por la liberación de una carga económica.

Al depositar el cuerpo en la tumba los presentes arrojan un puñado de tierra sobre él. En la iglesia, en la comarca de Sariñena, se bendecía un pan durante la misa corpore insepulto, que luego se repartía entre los presentes; en Ribagorza Buscar voz... se daban tres vueltas por la iglesia y se entregaban limosnas por cuenta de la familia durante el ofertorio. Después del entierro en Ansó, se celebra el funeral y los hombres van a la casa mortuoria, en fila de a uno, rezando por el alma del difunto; luego hacen lo propio las mujeres; si el muerto era casado, estos rezos se repiten durante nueve días y por la tarde, en la iglesia, se celebra la novena. El pan de limosna y las ofrendas de alimentos se relacionan con los ágapes funerarios paganos; los ingredientes y formas varían y no era extraño matar una res y que asistiesen el cura, el sacristán y el enterrador como ocurría en Gistaín, antes había besamanos y al final se rezaba el rosario.

Los ritos relacionados con el antiguo culto a los muertos son numerosos; las voces o gritos de las aves nocturnas, murciélagos y la presencia del sapo o de otros animales eran en La Almolda y otros lugares presagios de muerte; en Alcañiz Buscar voz... salió en la procesión del Santo Entierro un simulacro de la muerte que era un esqueleto en pie con una guadaña en la mano y mitras, coronas y atributos de poder a sus pies; las gentes decían que la casa ante la cual paraba sufría una muerte dentro del año siguiente, por lo que fue retirado de la procesión a fines del siglo XIX y se cuenta que en 1746 unos jóvenes que la llevaban en andas la arrojaron, por chanza, a una charca próxima al hospital de San Nicolás, siendo condenados a unos meses de cárcel, pero ninguno pudo tocar el tambor al año siguiente pues los cuatro murieron misteriosamente.

El temor a la muerte se concreta en el que despiertan los cementerios, sobre todo por la noche, la interpretación de los fuegos fatuos como espíritus de los difuntos y las innumerables leyendas sobre aparecidos; en Sariñena se decía hace muchos años que los muertos dejaban mensajes a los vivos por golpes nocturnos misteriosos y que al aparecerse no se podía hacer contra ellos sino disparar con un revólver pero mojando antes las balas en agua bendita. En Ribagorza muchas apariciones eran de condenados al purgatorio en petición de sufragios.

En muchos lugares se colocan piedras, a veces tras besarlas o rezar una oración, en el lugar donde alguien ha muerto violentamente o de desgracia, para evitar que el alma en pena cause daños a quien pasa. El mismo sentido tiene la ofrenda del pan de muerto o de alma y la de la cera, casi siempre unidas. La cera va unida al rito del fuego y de la luz; en Ansó las viudas hacían arder cerillas amarillas durante cuatro años en los oficios de los días festivos; y en Gistaín las familias tienen en el sitio que habitualmente ocupan en la iglesia, el «banquet de las velas», con orificios para colocarlas, donde los domingos hacen arder una vela por cada difunto de la familia. Este rito tiene especial significación el día de Todos los Santos; en Ansó se deja una vela encendida durante la noche y en Baraguás un cesto lleno de ellas arde durante el oficio para alumbrar a las almas en su viaje al cielo que realizan entre los días 1 y 2 de noviembre.

El luto solía ser largo y riguroso, con manifestaciones exteriores como el cierre de balcones y ventanas y, sobre todo, la asistencia exclusivamente a actos religiosos y no a regocijos públicos, así como el aplazamiento de ceremonias familiares, como las bodas. Las manifestaciones exteriores tenían especial relieve en los trajes; en Ansó las cintas y otros añadidos variaban de color según fueran de luto, de medio luto, de viuda o «de vivo»; en general las viudas y las mujeres de cierta edad vestían de negro en todo Aragón. Volviendo a Ansó, el delantal de luto era de seda, de color café, con borlas negras; en casi todos los sitios para entierro se llevaba falda negra de lana, pañuelo de merino, con flecos, rosario, medallas y un crucifijo de tamaño grande con el que muchas mujeres se enterraban; para amortajar, antes de utilizar el traje de fiesta, negro, se usaba una sábana, generalmente la bordada para la boda, atándola con cintas negras por encima de la cabeza y por debajo de los pies y sujetando a la cintura con otra atadura negra un crucifijo y un rosario y también, enrollada, la bula. Los varones usaban en los entierros el traje de fiesta con sombrero y capa, los del luto, y los acompañantes sencillamente pañuelo coronario negro, que era prenda usual de los ancianos.

• Bibliog.:
Violant y Simorra, Ramón: El Pirineo español; Madrid, 1947, pp. 494 y 304.

 

Imágenes de la voz

Toalla de viático ...Toalla de viático

Cementerio de Bestué...Cementerio de Bestué

"Andas de difuntos" en Ansó

Cementerio...Cementerio

Categorías relacionadas

Categorías y Subcategorías a las que pertenece la voz:

 

© DiCom Medios SL. C/ Hernán Cortés 37, 50005 Zaragoza
Inscrita en el Registro Mercantil de Zaragoza, en inscripción 1ª, Tomo 2563,
Seccion 8, Hoja Z-27296, Folio 130. CIF: B-50849983

Información Legal

NTT