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Meléndez Valdés, Juan

Contenido disponible: Texto GEA 2003  |  Última actualización realizada el 13/05/2009

(Ribera del Fresno, Badajoz, 1754 - Montpellier, Francia, 1817). El más importante poeta español del siglo XVIII, Juan Meléndez Valdés, después de estar ligado a la Universidad de Salamanca como estudiante de Leyes (alcanzó el grado de doctor en 1783) y catedrático de Prima de Letras Humanas (1781-1783), estuvo destinado en la Real Audiencia Buscar voz... de Aragón durante casi veinte meses, desempeñando el empleo de alcalde del crimen (magistrado de lo penal).

Sabemos poco de la actividad de Meléndez como juez (alcalde del crimen), pues no se halla ni una sola referencia directa en los fondos de la Audiencia, salvo la de la toma de posesión el 15 de septiembre de 1789. La causa de esta falta de documentación reside en la mala costumbre de expurgar y quemar periódicamente los expedientes criminales. Por el contrario, están bastante bien documentados sus deseos de integrarse en la vida zaragozana y sus ilusiones reformistas, a través de su intensa colaboración con la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País Buscar voz....

Nada más llegar a Zaragoza, el poeta solicitó, el 18 de septiembre de 1789, su admisión en la Sociedad Económica Aragonesa, una Sociedad de Amigos del País, perfectamente asentada, estructurada y dirigida por el oidor (magistrado de lo civil) don Arias Antonio Mon y Velarde. De las ochenta juntas generales celebradas por la Aragonesa durante la presencia de Meléndez en Zaragoza, asistió a cuarenta y cuatro, distribuidas irregularmente. Los diecinueve meses de colaboración de Meléndez con la Aragonesa podríamos dividirlos en dos periodos, separados por la partida del director, Antonio Arias Mon y Velarde Buscar voz..., nombrado regente de la Real Audiencia de Extremadura, hacia Cáceres, a mediados de junio de 1790.

El primero abarca desde el 18 de septiembre de 1789, fecha de ingreso, hasta el 11 de junio de 1790 en que se despide Mon. Son casi nueve meses durante los que se celebraron 37 juntas generales de las cuales Meléndez asistió a 16. La actividad de Meléndez es escasa y protocolaria: repartir carteles en el barrio de su cuartel del Arrabal, incitando a los labradores a inscribirse en la escuela de agricultura (octubre de 1789); formar parte de la mesa electoral como «excrutador» el 13 de noviembre de 1789; felicitar al marqués de Ayerbe y a su hijo el Barón de Sánchez y Torrellas por su Grandeza de España (noviembre); agradecer al cura del Arrabal el envío de alumnos a la escuela de Agricultura (marzo de 1790). El único informe del que se responsabilizó fue el de la redacción de una cartilla de educación infantil, encargada por la Cátedra de Economía Civil y Comercio en octubre de 1789, que probablemente no finalizó. El último trimestre de 1789 muestra cierta regularidad en asistencias de Meléndez a las juntas generales. El primer semestre de 1790 es muy desigual ya que, excepto el mes de febrero en que asiste a todas las juntas, sin comprometerse a nada, en el resto de los meses registramos ninguna asistencia en enero, dos en marzo, una en abril, y una en mayo.

A partir del 18 de junio de 1790, el censor segundo, Hernández Larrea Buscar voz..., asume, interinamente, la presidencia de la Sociedad Económica Aragonesa durante el resto del año, por la ausencia de Arias Mon. Se nota un considerable aumento de las asistencias de Meléndez a las juntas generales y un mayor compromiso con los trabajos de la Real Sociedad.

Este segundo periodo abarca desde el 18 de junio de 1790 hasta su despedida oficial el 29 de abril de 1791 en el que se celebraron 44 juntas generales, de las cuales asistió a 28. Las asistencias fueron cuatro los meses de julio, agosto y octubre de 1790, tres en enero y febrero de 1791, dos en junio, septiembre, noviembre y diciembre de 1790. Podemos pensar que las ausencias del mes de marzo estaban justificadas porque Meléndez quería dejar concluidos, antes de su partida para Valladolid, los estatutos de la Escuela de Dibujo (precedente de la actual Real Academia de Bellas Artes de San Luis Buscar voz... de Zaragoza), pues desde el día 1 sabía oficialmente su nombramiento para el nuevo destino de oidor en la Real Chancillería castellana. Además, debía redactar el Discurso de apertura de la Real Audiencia de Extremadura para ser leído el 27 de abril, que le había encargado Arias Mon. Esta importante pieza oratoria, verdadero ideario del reformismo y humanitarismo ilustrados, es el principal escrito de Meléndez durante su estancia en Aragón. Allí expuso el papel del magistrado en la sociedad. Para Meléndez, los magistrados, además de ser «oráculos de la justicia y de las leyes [..] éramos deudores al público de nuestros talentos y afecciones, de todo nuestro tiempo, de nuestro descanso y hasta de nuestra vida [..], teníamos encomendada a nuestro cuidado su felicidad y su reposo [..], debíamos convertir nuestra instrucción al beneficio común [..], estudiar sin cesar la constitución de las provincias, el genio de sus habitantes, sus virtudes y vicios, su agricultura, su industria, sus artes y comercio, el clima y ventajas de su suelo, y hasta los mismos errores y preocupaciones más envejecidas, para sacar de todo ello aquella ciencia pública del Magistrado, aquel tino político y prudencia consumada que hacen, acaso, la parte principal de su elevado ministerio, y sin la cual no puede labrarse la felicidad de ningún pueblo, ni se llenan dignamente nuestras santas obligaciones».

En estos casi diez meses, Meléndez desarrolla un intenso trabajo, sobre todo en el primer trimestre de 1791, en vanas juntas y comisiones relacionadas con las Escuelas de Dibujo, Agricultura y Matemáticas, con las obras de la nueva sede de la Sociedad en el antiguo Seminario y con la adjudicación de premios. Incluso no le importa ser tutor de las escuelas de primeras letras del Arrabal, del Burgo y Peñaflor, impulsadas por la Aragonesa. Este trabajo se traduce en el aprecio reflejado en los ocho votos que recibe, en noviembre de 1790, Meléndez para ser subdirector durante el año 1791, y en ser portavoz de la Real Sociedad Económica Aragonesa en algunos momentos de especial solemnidad.

A través de sus actividades dentro de la Económica Aragonesa podemos vislumbrar cuáles fueron sus amigos en Zaragoza. Meléndez se relacionaba principalmente con el deán Juan Antonio Hernández y Pérez de Larrea (1730-1803), el Chantre Jorge del Río y Villanova (1735-1801), el oidor Arias Antonio Mon y Velarde, el rico burgués Juan Martín de Goycoechea Buscar voz..., el ingeniero militar y catedrático de Matemáticas, Luis Rancaño de Cancio Buscar voz..., y con el médico y catedrático de Agricultura, Alejandro Ortiz y Márquez Buscar voz... (1747-1797). Otros personajes históricos que trató Meléndez en el seno de la Aragonesa fueron el amigo de Goya Buscar voz... y tesorero de la Aragonesa, Martín Zapater y Clavería Buscar voz... (1747-1803), el nuevo alcalde del crimen y gran helenista, Juan Antonio Ranz Romanillos (1759-1830), el fiscal del Crimen, Felipe Ignacio Canga-Argüelles, padre de José Canga-Argüelles (1770-1843), e Ignacio de Asso Buscar voz... (1742-1814), quien era entonces cónsul general en Burdeos (1787-1791), pero con frecuentes viajes a Zaragoza.

El Meléndez de la Aragonesa, dada su intensa actividad, es un hombre de acción más que de pensamiento, exceptuado el importante Discurso cacereño, antes citado. Quizá sea este periodo la excepción que confirma la creencia generalizada contraria de los estudiosos del poeta extremeño. Son sus actos, y no sus escritos, los que en los años 1789-1791 nos confirman su patriotismo y los ideales de progreso, de reforma y de modernidad que constituyeron la razón de su vida.

La intensa colaboración de Meléndez con la Real Sociedad Aragonesa fue un ilusionante paréntesis en los contratiempos y vicisitudes de su azarosa existencia. Él, que era uno de los intelectuales más cultos de la España de su tiempo, se implica profundamente en la praxis del equipo de reformistas aragoneses, uno de los más amplios, coherentes y filantrópicos de nuestra Ilustración Buscar voz....

• Bibliog.:
Astorgano Abajo, Antonio: «Juan Meléndez Valdés de la Real Sociedad Económica Aragonesa»; en Revista de Estudios Extremeños, Tomo LI, número I, Enero- Abril, 1995, pp. 103 - 175.
Biografía de D. Juan Meléndez Valdés; Diputación de Badajoz, Colección «Biografias Extremeñas», Badajoz, 1996.
— «Las referencias aragonesas del Discurso de apertura de la Real Audiencia de Extremadura», en Revista de Estudios Extremeños, Tomo LIII, número I, Enero- Abril, 1997, pp. 75 - 155.
— «El pensamiento regalista de Meléndez Valdés y la legislación josefista sobre las relaciones Iglesia-Estado»; en Actas del Congreso sobre la Guerra de la Independencia; Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1999, pp. 697-741.
«El paso de Jovellanos y Meléndez Valdés por el Ministerio de Gracia y Justicia (1798)»; en Revista de Estudios Extremeños, Tomo LV, número III, Septiembre-Diciembre, 1999, pp. 995-1052. Deacon, Philip: «Juan Meléndez Valdés en la Real sociedad Económica Aragonesa, 1789-1791. (Con unos datos sobre Goya)»; en Dieciocho, The University of Virginia, 1995, Spring, pp.7-25.

 

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